PALMIRA. EL REINO DE ZENOBIA

Siria – Homs  /  PALMIRA  (Syria)

 

La milenaria ciudad de Palmira se encuentra en las inmediaciones de la población siria de Tadmur. Está situada en el centro del Desierto sirio, a 215 km. al nordeste de Damasco y 120 km. al suroeste del Eufrates. Palmira, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1980, era uno de los principales enclaves de la Ruta de la Seda. Hasta el inicio de la guerra civil siria en el 2011, era uno de los principales destinos turísticos del país.

 

Los orígenes de Tadmor, antiguo nombre de Palmira, se remontan al menos al segundo milenio antes de Cristo, según textos asirios hallados en Mari. Según la Biblia formó parte del mítico reino de Salomón. Durante la era seléucida fue un reino independiente, clave en las rutas comerciales con Persia, el subcontinente indio o la península arábiga. Palmira fue conquistada por Roma durante el principado de Tiberio (14-37 d.C.), pasando a formar parte de la provincia romana de Syria. Su pertenencia al Imperio le permitió acrecentar su importancia en el comercio con Oriente. En el 129 d.C. fue visitada por Adriano, que la declaró ciudad libre, rebautizándola como Palmyra Hadriana.  En el año 212 d.C. Palmira obtuvo el rango de colonia. A mediados del siglo III d.C. el emperador romano Valeriano nombró gobernador de la provincia de Syria Phoenicia, a la cual pertenecía Palmira desde el año 194 d.C., a  Septimus Odenathus, que llegará hasta las puertas de la capital sasánida de Cesifonte, tras la derrota y muerte de Valeriano a manos sásanidas.

Los años gloriosos de Palmira vendrían tras el asesinato de Odenathus en el 267 d.C., cuando su mujer Zenobia toma el poder. Zenobia extenderá el reino de Palmira hacia el Oeste, llegando  hasta Bosra y Egipto (270 d.C.). Esta expansión inquieta a Roma, que en el 272 d.C., bajo el principado de Aureliano, se lanzó a la reconquista de estos lugares, recuperando Emesa y entrando en Palmira. La reina Zenobia finalmente fue detenida y llevada a Roma como prisionera. En tiempos de Diocleciano, la ciudad fue amurallada y las legiones romanas fueron acantonadas en la zona ante la creciente amenaza sasánida. De este modo, Palmira quedó integrada en la Strata Diocletiana, la calzada militar romana que bordeaba el desierto oriental y el Limes Arabicus. El conflicto militar entre Roma y el Imperio Sasánida provocó el decaimiento del comercio, y con él el ocaso de la propia Palmira. A mediados del siglo VII d.C. se produjo la invasión musulmana, pasando la región a manos del califato de Abu Bakr, el sucesor de Mahoma.

 

Palmira (foto: reibai)

 

Templo de Bel.- Fue consagrado en el año 32 d.C.,  dedicado a Baal, dios babilonio que se identifica con el Zeus griego o el Júpiter romano. Era uno de los principales atractivos de Palmira, si no el más importante, hasta su destrucción por el Daesh a finales de agosto de 2015. El santuario está amurallado, contando con un patio en su interior y en el centro de éste la cella, donde se encontraba un altar y una piscina ritual. Contaba con dos estancias, norte y sur: la primera  excepcional por sus representaciones de los siete planetas y los doce signos del zodiaco, la procesión de camellos y mujeres con velo y el dios  de la fertilidad Makkabel. El templo contaba con tres puertas monumentales, siendo la principal la situada en el lado oeste. En unos años se prevé la culminación de la reconstrucción del templo gracias a la colaboración del Hermitage ruso.

 

Palmira. Templo de Bel -antes de su destrucción- (foto: Juan Llanos)

 

Via Columnada.- Esta calle, flanqueada por más de 200 columnas, se corresponde con el decumano de la ciudad. Atraviesa la ciudad de noreste a sureste con una longitud de 1,2km. Comienza, en frente del templo de Bel, con un Arco Triunfal, también destruido por los radicales del Daesh. Fue levantado durante el principado de Septimio Severo (193-211 d.C.), en el siglo III d.C. Más adelante encontramos el templo de Nebo, de dimensiones más reducidas que el de Bel. Fue levantado en el siglo I d.C., y sufrió modificaciones en el siglo III d.C., en honor del dios mesopotamio de la sabiduría.

 

Palmira. Vía Columnada (foto: Rafael Medina)
Palmira. Arco triunfal (foto: Dan)

 

Siguiendo por la Vía Columnada, en el lado derecho se encuentran las Termas de Diocleciano o de Zenobia yun Nymphaeum.  Las primeras, que se identifican por cuatro columnas de granito rosa traídas de Egipto, contaban con las tres salas principales típicas de estas construcciones: caldarium (sala de agua caliente), tepidarium (sala de agua templada) y frigidarium (sala de agua fría). Un poco más alejado de la Vía Columnada se encuentra el Templo de Baal-Shamin. Este templo estaba dedicado a este dios semítico. Fue construido en el 17 d.C. y reformado en las dos siguientes centurias.

 

Palmira. Termas de Diocleciano (foto: Egisto Sani)
Palmira. Templo de Baal-Shamin (foto: newpalmira)

 

Enfrente de las Termas de Diocleciano y el Nymphaem se encuentra el teatro. Fue construido en el siglo II d.C., con capacidad para 4.000 espectadores.  Detrás de éste se halla el Senado, con un pequeño patio peristilado alrededor de los asientos de los senadores. En el mismo área encontramos el Tetraphylon, en el cruce entre el cardo y el decumano,  y el Ágora.

 

Palmira. Teatro romano (foto: Dan)

 

Campo de Diocleciano.- Este fuerte romano fue levantado por el gobernador de Siria Sosianus Hierocles, sobre las ruinas del Palacio de Zenobia. El principal vestigio del campamento legionario es el Principia o cuartel general, y más concretamente el conocido como Templo de los Estandartes, el lugar donde se custodiaban las insignias y estandartes de la legión..

 

Palmira. Campo de Diocleciano (foto: Juan Llanos)

 

Valle de las tumbas.- Se accede a este lugar mortuorio a través de la puerta de Damasco. Los enterramientos realizados eran principalmente de dos tipos: las tumbas torre y las tumbas subterráneas. De las más interesantes son las tumbas de Kithoth, Iamliku, Elahbel, Atenatan, y el hipogeo de Yarhai. Las tumbas torre eran como palacios, con varios pisos, que se decoraban ricamente con frescos, relieves o esculturas. La tumba subterránea de los Tres Hermanos, datada en el 160 d.C., es la más importante de las construcciones funerarias de este tipo, estando decorada con impresionantes frescos de estilo sirio-helenístico.

 

Palmira. Valle de las tumbas (foto: Evgeni Zotov)

 

En el Museo de Palmira se encontraban la mayor parte de los objetos hallados en las excavaciones arqueológicas de la ciudad. El museo fue destruido durante la guerra civil. Es probable que sea reconstruido en los próximos años con la ayuda del Hermitage ruso.

 

 

 

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