Tipasa. Colonia romana, Patrimonio de la Humanidad
Publicado el 13 de enero de 2019. Última actualización el 20 de abril de 2026.
Argelia – Tipaza / TIPASA (Mauretania Caesariensis)
Tipasa se encuentra en la costa mediterránea de Argelia, a unos 70 km al oeste de Argel, al pie del monte Chenoua, que alcanza 905 metros de altitud. La UNESCO incluyó el conjunto en la Lista del Patrimonio Mundial en 1982. El bien comprende dos parques arqueológicos junto a la ciudad actual y el Mausoleo Real de Mauritania, situado al sureste, en la comuna de Sidi Rached.
HISTORIA DE TIPASA
Los orígenes de Tipasa se remontan a la época púnica. Las huellas más antiguas conocidas proceden de una necrópolis situada en torno al puerto actual y se remontan al siglo VI a. C.
En época mauritana, Tipasa formó parte del reino de Juba II y de su hijo Ptolomeo. En el 40 d. C., Ptolomeo fue asesinado por orden de Calígula. Ese hecho abrió una fase de inestabilidad en Mauritania. La incorporación definitiva del reino al Imperio se produjo en tiempos de Claudio, que anexionó Mauritania y la dividió en dos provincias, Mauritania Tingitana y Mauritania Caesariensis.
Dentro de ese proceso, Tipasa recibió bajo Claudio el rango de municipium de derecho latino, en el 46 d. C. A comienzos del siglo II, Adriano la elevó a colonia con el nombre de Colonia Aelia Augusta Tipasensium. A partir de entonces la ciudad reforzó su trazado monumental. Se construyó una muralla de unos 2,3 kilómetros y se levantaron o reorganizaron sus principales edificios públicos, entre ellos el foro, el teatro, varios templos, el ninfeo, una gran domus y el anfiteatro.
Tipasa alcanzó otra época de gran desarrollo en la Antigüedad tardía. Entre los siglos IV y VI se multiplicaron las basílicas y los espacios funerarios cristianos. Según la tradición, a principios del siglo IV d.C., aquí sufrió martirio Santa Salsa, lapidada hasta la muerte por haber arrojado un ídolo pagano al mar. Venerada en Tipasa, su basílica se levantó sobre la colina que domina el puerto. En el año 372 d.C. la ciudad resistió el ataque de Firmo, jefe de una rebelión bereber o mauritana contra Roma que había arrasado Caesarea e Icosium antes de atacar Tipasa.
La prosperidad de la ciudad se quebró con la conquista vándala del 429 d.C. En 484 d.C., durante la persecución religiosa de Hunerico, el obispo católico de Tipasa fue expulsado y sustituido por un obispo arriano, lo que provocó la huida de parte de la población hacia Hispania. La ciudad volvió a manos bizantinas en el siglo VI, pero ya no recuperó el rango anterior.
A mediados del siglo VII d.C. fue ocupada por los árabes. La ciudad fue abandonada siglos después tras una serie de terremotos que la asolaron. Cuando se fundó la localidad moderna en 1857, Tipasa antigua era ya un gran campo de ruinas junto al mar.

QUÉ VER EN TIPASA
El conjunto se divide en dos parques arqueológicos, el occidental y el oriental, mientras que la franja central quedó en parte bajo la localidad moderna y depósitos aluviales. Para la visita, lo más útil es empezar en el museo, seguir después por el parque occidental de este a oeste, y dejar para el final la colina de Santa Salsa, en el parque oriental.
EL MUSEO DE TIPASA
El Museo de Tipasa es el mejor punto de partida. Fue inaugurado en 1955 y reúne materiales de las etapas púnica, romana y cristiana del yacimiento. Conserva ajuares funerarios, mosaicos, esculturas e inscripciones, además del famoso mosaico de los Cautivos, hallado en la basílica judicial. En sus salas destaca también la colección de vidrios antiguos, junto a cerámicas y sarcófagos de mármol.

EL PARQUE ARQUEOLÓGICO OCCIDENTAL
El parque occidental concentra la mayor parte de los restos monumentales de la ciudad romana. Aquí se encuentran el anfiteatro, el teatro, los templos, la gran basílica cristiana, la villa de los Frescos, el ninfeo y las instalaciones ligadas a la producción de garum, todo ello dentro del trazado de la muralla de 2,3 km.
Nada más entrar aparece el anfiteatro. Fue construido en el siglo III d.C. sobre una antigua necrópolis. Medía unos 80 metros de largo y presentaba una planta exterior irregular. Un muro con pequeñas puertas de servicio delimitaba la arena, y en el extremo norte del eje menor había un pequeño sacellum.

Desde el anfiteatro conviene seguir el trazado de las dos calles principales de la colonia. El decumano máximo recorría la ciudad de oeste a este como prolongación de la vía costera entre Caesarea e Icosium, mientras que el cardo descendía hacia el mar. En la intersección de ambos se conservan los restos de un edificio -cuya función se desconoce-, un templo transformado en basílica en época cristiana y varios espacios comerciales.

Muy cerca se situaba el centro cívico. El foro, una plaza de 50 por 27 metros, conserva su pavimento y el canal de desagüe. A su alrededor se alzaban la curia, precedida por la tribuna de las arengas, y el Capitolio, dedicado a la tríada de Júpiter, Juno y Minerva. Por debajo de este conjunto se extendía la basílica civil o judicial, fechada entre fines del siglo II y comienzos del III. Su estrado absidado era el lugar donde se administraba justicia, y allí apareció el mosaico de los Cautivos que hoy se ve en el museo.

El cardo que baja hacia la costa estaba bordeado por tiendas y por amplias residencias. Entre ellas sobresale la llamada villa de los Frescos, una domus abierta al mar, de 1.000 m² de extensión, que conserva restos de pintura mural. Construida en el siglo II d.C., contaba con solárium y termas privadas. En esta misma franja se han identificado instalaciones para la salazón de pescado y la producción de garum.


Siguiendo el decumano hacia el oeste se llega al ninfeo, una fuente monumental semicircular alimentada por el acueducto principal de la ciudad. Todavía se reconoce su posición junto a la calle y su papel dentro del urbanismo de la colonia. Poco después aparece el teatro, construido entre los siglos II y III. Se conservan la orchesta y las tres filas inferiores de las gradas, de un total de veinticinco.


LA COLINA OCCIDENTAL Y LOS EDIFICIOS CRISTIANOS
Después del teatro, el recorrido asciende hacia la colina occidental. Allí se encuentra la gran basílica cristiana, levantada en el siglo IV. Figura entre los mayores edificios cristianos excavados en el norte de África. Las publicaciones no coinciden del todo en sus medidas y en algunos detalles de su planta, pero sí la presentan como uno de los principales monumentos tardíos de Tipasa, con un amplio pavimento de mosaicos y dependencias anexas, entre ellas el baptisterio.
En esta misma colina se extendía la necrópolis occidental. Destaca un mausoleo circular de unos 20 metros de diámetro, con nichos interiores para sarcófagos.


EL PARQUE ARQUEOLÓGICO ORIENTAL Y LA COLINA DE SANTA SALSA
El parque arqueológico oriental ocupa unas 15 hectáreas. Recibe su nombre de Santa Salsa, la joven mártir venerada en la ciudad. Frente al área monumental del parque occidental, este sector está definido por la necrópolis y por los edificios cristianos levantados en torno a su culto.
En la colina se conservan sepulturas púnicas y los restos de la basílica de Santa Salsa, una iglesia de tres naves dedicada a la mártir. A su alrededor se dispusieron centenares de tumbas, algunas agrupadas en pequeños recintos funerarios. La tradición hagiográfica sitúa aquí el enterramiento de Salsa y el desarrollo posterior de su lugar de peregrinación.

LA TUMBA MAURITANA
A unos 11 km al sureste de Tipasa se levanta el Mausoleo Real de Mauritania. Los muros de esta estructura cilíndrica están flanqueados, a intervalos regulares, por 60 columnas jónicas adosadas a lo largo de los casi 185 m de circunferencia del monumento, rematado por un cono escalonado de 33 gradas.
Tradicionalmente se ha interpretado que era el mausoleo del rey Juba II y su esposa Cleopatra Selene, hija de Cleopatra VII y Marco Antonio. Una nueva corriente mantiene que probablemente fuera construido en el siglo I a. C. para los reyes mauritanos anteriores a Juba II.


