Las diez grandes tumbas principescas de la Europa de la Edad del Hierro

Dios fluvial griego Achéloos en la tumba principesca de Lavau
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Entre los siglos VII y IV a. C., en Europa occidental y central se desarrolló un tipo de sepultura monumental vinculada a las élites que controlaban estos territorios. Estos enterramientos, conocidos en la investigación como tumbas principescas (Fürstengräber), se caracterizan por su monumentalidad, la presencia de cámaras de madera elaboradas y ajuares formados por carros, armas, joyas y objetos procedentes de Etruria, Grecia y las colonias griegas de Occidente. Su identificación nos permite comprender cómo se estructuraron las primeras aristocracias europeas antes del surgimiento del mundo céltico clásico.

 

Recreación de la tumba del príncipe de Lavau
Recreación de la tumba del príncipe de Lavau (foto: Gedeon Media)

 

LAS ÉLITES EUROPEAS Y SU CONTEXTO MEDITERRÁNEO (siglos VII–IV a. C.)

La aparición de las tumbas principescas se enmarca en un periodo de transformación profunda en la Europa de la Primera Edad del Hierro. Entre el Hallstatt C y el Hallstatt D (c. 700–450 a. C.), surgieron en distintas regiones comunidades jerarquizadas donde determinadas familias concentraban el poder político, ritual y económico. Estas élites controlaban asentamientos fortificados situados en posiciones estratégicas y utilizaban la exhibición funeraria monumental como instrumento de representación y legitimación.

Los túmulos de gran tamaño —algunos superiores a los ochenta metros y otros que superan incluso el centenar— reflejan la capacidad de movilización de recursos de estas comunidades. Los enterramientos centrales suelen corresponder a individuos de alto rango, depositados en cámaras de madera reforzadas y acompañados de carros, vajilla metálica, armas y adornos. En torno a ellos, ciertos túmulos incorporan sepulturas secundarias que forman parte de un programa funerario dinástico, orientado a reforzar la continuidad del linaje.

El análisis de los ajuares muestra la llegada a Europa central de objetos procedentes de Etruria, Campania y las colonias griegas de Occidente, especialmente Massalia (Marsella) y Emporion (Empuries). En este periodo, la Península Itálica vivía el apogeo económico de las ciudades etruscas, cuyos talleres producían bronces, cerámicas y elementos de prestigio que se exportaban a larga distancia. Grecia, durante los siglos VII y VI a. C., experimentó un incremento notable en la producción artesanal y comercial, lo que favoreció la circulación de cerámicas áticas, jarras de bronce y otros bienes que alcanzaron el interior del continente.

Las rutas de intercambio que permitieron esta circulación se articulaban a través de los principales corredores fluviales de Europa: Ródano, Saona, Sena, Rin y Danubio. Estos ríos conectaban a los pueblos del interior de Europa con los puertos mediterráneos y permitían el flujo constante de bienes, ideas y tecnologías. En consecuencia, las élites hallstátticas y las primeras élites célticas formaron parte de un entorno de interacción compartido, caracterizado por la adquisición de objetos mediterráneos como elementos de prestigio y poder.

Durante los inicios de La Tène (c. 480–400 a. C.), el ritual funerario aristocrático sufrió modificaciones. La iconografía del guerrero adquirió mayor protagonismo, como evidencia el túmulo del Glauberg, donde se combina la tradición del carro funerario con un armamento de estilo plenamente céltico. Estas transformaciones reflejan cambios internos en la estructura del poder, pero mantienen la continuidad de los elementos esenciales: monumentalidad, cámaras elaboradas y ajuares de alto rango.

En este marco histórico y cultural se sitúan las diez tumbas que hemos seleccionado, representativas de la diversidad y complejidad de las aristocracias europeas de la Primera Edad del Hierro.

 

recreación de la tumba del príncipe de Lavau
Recreación de la tumba del príncip de Lavau (foto: Gedeon Media)

 

LAS DIEZ TUMBAS PRINCIPESCAS

 

1. VIX (BORGOÑA, FRANCIA)

La tumba de Vix se descubrió en 1953 cerca de Mont Lassois, en la Borgoña francesa. Bajo un túmulo de cuarenta y dos metros de diámetro se halló una cámara de madera intacta, con un carro funerario desmontado y un ajuar de excepcional calidad. La mujer enterrada la conocemos como la Dama de Vix y se cree que su fallecimiento se produjo hacia inicios del siglo V a.C.

El elemento más destacado hallado en la tumba es una crátera griega de bronce, de 1,64 metros de altura y un peso de 208 kilogramos. Es la mayor pieza de este tipo conservada de la Antigüedad. Cuenta con una capacidad superior a los 1.100 litros y presenta asas decoradas con gorgonαs y un friso con representaciones de hoplitas y carros. Junto a ella se documentaron vajillas de bronce de importación mediterránea, una copa ática de figuras negras y el célebre torque de oro de 480 gramos que portaba la difunta, elaborado con la técnica de filigrana.

La calidad del ajuar y su vinculación con el asentamiento fortificado de Mont Lassois definen la existencia de un linaje de alto rango relacionado con las rutas comerciales del valle del Sena y del Saona.

Los objetos descubiertos en la tumba se exhiben en el Musée du Pays Châtillonnais (Châtillon-sur-Seine), donde la crátera ocupa una sala propia. El yacimiento de Mont Lassois es visitable, y cuenta con paneles explicativos sobre el asentamiento fortificado y su relación con la tumba.

Artículo en viatorimperi: La tumba de la Dama de Vix

 

Recreación de la tumba de la Dama de Vix
Recreación de la tumba de la Dama de Vix (foto: Claude Valette)

 

2. LAVAU (AUBE, FRANCIA)

En 2014, los trabajos previos a la construcción de un polígono comercial en Lavau llevaron a un sensacional descubrimiento, una tumba masculina fechada en la primera mitad del siglo V a. C., situada bajo un túmulo de cuarenta metros de diámetro. La arqueología preventiva del Inrap permitió documentar la cámara funeraria, el esqueleto, el carro y un ajuar excepcional (caldero de bronce, ajuares de lujo, cerámicas griegas/etruscas, objetos de oro, etc.)..

El difunto reposaba sobre la caja de un carro dentro de una cámara de catorce metros cuadrados. El ajuar incluye un caldero etrusco de bronce de 90 centímetros de diámetro, decorado con ocho cabezas del dios-río Aqueloo, una jarra de vino (oenochoe) ática de figuras negras adaptada con un asa y un filtro de oro elaborados por orfebres locales, y un servicio completo de banquete con jarras, platos y calderos menores.

La presencia de elementos etruscos y griegos integrados con trabajo de orfebrería local evidencia la capacidad de estas élites para reinterpretar objetos mediterráneos dentro de sus propios códigos de prestigio. El análisis del conjunto sugiere que el difunto participaba en rituales de banquete vinculados al consumo de vino, práctica mediterránea adoptada por las aristocracias célticas.

Tras un laborioso proceso de restauración, los objetos de la tumba de Lavau se exhibirán por primera vez en el Musée d’Art moderne de Troyes. La muestra, titulada «Lavau, un prince celte en bord de Seine» se iniciará el 24 de enero de 2026 y estará en vigor hasta el 21 de junio de 2026.

 

Tumba del príncipe de Lavau
Tumba del príncipe de Lavau (foto: Inrap)

 

3. HOCHDORF (BADEN-WÜRTTEMBERG, ALEMANIA)

Entre 1978 y 1979 se excavó en Hochdorf la tumba de un príncipe, de la época del Hallstatt D, que está considerada de las mejor conservadas de Europa. El túmulo, de sesenta metros de diámetro, cubría una cámara excavada a 2,5 metros de profundidad donde yacía un hombre de entre 40 y 50 años, fallecido hacia 530 a. C.

El difunto reposaba sobre un lecho de bronce de 3 metros de longitud decorado con escenas de carros y figuras danzantes, soportado por ocho estatuillas femeninas montadas sobre ruedas. Se trata de una pieza única en Europa, sin paralelos conocidos. Junto al lecho se dispuso un caldero griego de bronce con capacidad para aproximadamente 500 litros, rodeado por nueve cuernos para beber, uno de ellos fabricado en oro macizo.

El ajuar incluye un carro ceremonial de cuatro ruedas completamente conservado, un conjunto de vajilla de bronce, armas (puñal de hierro con vaina de oro) y elementos de vestimenta con aplicaciones áureas. La conservación excepcional de materiales orgánicos —textiles bordados con hilos de oro, pieles, restos de tejidos— permitió reconstruir aspectos del ritual funerario y de la indumentaria de la élite hallstáttica.

Los análisis químicos del contenido del caldero revelaron restos de hidromiel fermentada, lo que confirma su uso en ceremonias de banquete. El ajuar completo pesa más de 80 kilogramos, de los cuales aproximadamente medio kilogramo corresponde a objetos de oro.

El Keltenmuseum Hochdorf (Keltenstraße 2, 71735 Eberdingen) exhibe los hallazgos originales y una reconstrucción a escala real de la cámara funeraria. El túmulo original es visitable en el yacimiento, situado a pocos kilómetros del museo. Ambos forman parte de la Ruta Celta de Baden-Württemberg.

Artículo en viatorimperi: La tumba del príncipe de Hochdorf

 

Tumba del príncipe de Hochdorf
Recreación de la tumba del príncipe de Hochdorf (foto: marsupium)

 

4. GLAUBERG (HESSEN, ALEMANIA)

El túmulo 1 del Glauberg, excavado entre 1994 y 1997, pertenece a un guerrero de La Tène temprana enterrado entre finales del siglo V a.C. e inicios del IV a. C. El túmulo medía aproximadamente cincuenta metros de diámetro y estaba rodeado por un sistema de fosos ceremoniales con función ritual.

El difunto portaba un torque de oro de tipo tampón, una espada corta de hierro (gladius), lanzas y un casco con un apéndice vertical en forma de hoja de muérdago, elemento característico de la iconografía celta temprana. El hallazgo de una estatua de arenisca de 1,86 metros de altura junto al túmulo, representando a un guerrero con el mismo tipo de casco y torque, constituye uno de los descubrimientos más significativos de la arqueología europea.

El conjunto del Glauberg incluye otros dos túmulos principescos menores y un extenso asentamiento fortificado con murallas y fosos. El análisis del territorio indica que este linaje controlaba un área estratégica en el valle del Nidda, afluente del Meno.

La Keltenwelt am Glauberg (Am Glauberg 1, 63695 Glauburg) exhibe los hallazgos originales, incluyendo la estatua del guerrero y el ajuar funerario. El museo incluye reconstrucciones del túmulo y del sistema defensivo. Los túmulos originales se pueden visitar gracias a un sendero arqueológico señalizado.

Artículo en viatorimperi: El Parque Arqueológico de Glauberg

 

Tumba principesca de Glauberg
Túmulo de Glauberg (fotos: Frank Hukriede – Damien Tournay)

 

5. HOHMICHELE (HEUNEBURG, ALEMANIA)

El túmulo de Hohmichele, situado a dos kilómetros de la Heuneburg, alcanza ochenta metros de diámetro y seis metros de altura, siendo uno de los más monumentales de Europa central. Forma parte de un conjunto de aproximadamente cuarenta túmulos distribuidos en el territorio controlado por el asentamiento fortificado de la Heuneburg.

Las excavaciones documentaron trece enterramientos, correspondientes a distintas fases de uso entre los siglos VII y VI a. C. La tumba central (VI) contenía un hombre depositado sobre un carro de cuatro ruedas, acompañado de vajilla de bronce importada, ornamentos personales de oro y ámbar, y elementos textiles de alta calidad. El análisis de los enterramientos secundarios sugiere un programa funerario dinástico donde miembros del mismo linaje fueron depositados sucesivamente en el túmulo.

La Heuneburg constituye uno de los asentamientos fortificados más extensos y mejor estudiados del Hallstatt tardío, con murallas de adobe sobre zócalo de piedra que muestran influencias arquitectónicas mediterráneas. La monumentalidad de Hohmichele y su asociación directa con este centro de poder reflejan la consolidación de un territorio políticamente estructurado en la cuenca alta del Danubio.

Los hallazgos se exhiben en el Heuneburgmuseum (Binzwangen, 88518 Herbertingen). El túmulo de Hohmichele es visitable mediante un sendero que conecta con la Heuneburg, donde se ha reconstruido parte de la muralla original.

 

Túmulo de Hochmichele
Túmulo de Hochmichele (foto: Manuel Heinemann)

 

6. MAGDALENENBERG (BADEN-WÜRTTEMBERG, ALEMANIA)

El túmulo de Magdalenenberg, con 102 metros de diámetro y ocho metros de altura originales, constituye uno de los monumentos funerarios más antiguos y voluminosos de la Edad del Hierro europea. Su construcción se data hacia 620–600 a. C., en los inicios del Hallstatt D1.

La excavación completa, realizada entre 1970 y 1973, documentó 126 enterramientos dispuestos en varios anillos concéntricos alrededor de la tumba central. El enterramiento principal corresponde a un hombre depositado en una cámara de madera de roble reforzada, acompañado de un carro de cuatro ruedas, armas (hacha, lanzas), ornamentos de bronce y oro, y elementos relacionados con el banquete (calderos, vasos). La mayoría de los enterramientos secundarios son anteriores al central, lo que sugiere un proceso constructivo complejo donde el túmulo creció progresivamente.

El análisis dendrocronológico de las maderas permitió establecer una cronología absoluta precisa, convirtiéndose en referencia fundamental para la datación de otros túmulos hallstátticos. La monumentalidad de Magdalenenberg y la presencia de más de un centenar de individuos enterrados muestran un sistema social donde el linaje aristocrático incluía séquitos amplios vinculados a la élite principal.

El túmulo original es visitable en Villingen-Schwenningen, que cuenta con varios paneles informativos. Una reconstrucción parcial permite apreciar sus dimensiones monumentales. Los objetos descubiertos en la tumba se conservan en el Franziskanermuseum de Villingen.

 

Túmulo de MAGDALENENBERG
Túmulo de Magdalenenberg (foto: Karlheinz Kellert)

 

7. GRAFENBÜHL (BADEN-WÜRTTEMBERG, ALEMANIA)

El túmulo de Grafenbühl, situado en Asperg cerca de Ludwigsburg, constituye uno de los enterramientos más monumentales del área del Hohenasperg, centro de poder comparable en importancia a la Heuneburg y Mont Lassois. Excavado por el prehistoriador Hartwig Zürn, el túmulo está fechado hacia 500 a.C., en la transición entre el Hallstatt D y La Tène temprana.

La cámara funeraria central fue saqueada en la Antigüedad, lo que eliminó la mayor parte del ajuar y los restos del difunto. Sin embargo, los materiales que escaparon al saqueo revelan la extraordinaria riqueza original del enterramiento. Entre los fragmentos recuperados destacan elementos de un tripode de bronce con patas en forma de garras leoninas, objetos de gusto orientalizante y, especialmente, centenares de pequeñas placas decorativas de marfil, ámbar y hueso.

El análisis de estos elementos ha permitido identificarlos como parte de una kline griega, un lecho funerario de madera decorado con incrustaciones, comparable a los ejemplares documentados en el Kerameikos de Atenas. Este tipo de mobiliario representa la adopción directa de prácticas funerarias mediterráneas por parte de las élites hallstátticas, vinculadas específicamente a los rituales del simposio griego. La presencia de una kline en Grafenbühl evidencia contactos culturales profundos y la integración de modelos aristocráticos mediterráneos en el mundo celta.

Los objetos de importación recuperados son de diferentes épocas, algunos datables en las décadas finales del siglo VII a.C. Se cree que se conservaron como keimelia (tesoros familiares) durante generaciones antes de su deposición funeraria. Esta práctica refuerza la creencia de que los objetos heredados funcionaban como símbolos de continuidad del linaje.

El túmulo de Grafenbühl forma parte de una concentración excepcional de enterramientos aristocráticos en un radio de diez kilómetros en torno al Hohenasperg, que incluye otros túmulos como el Kleinaspergle (también con ajuar principesco) y se relaciona territorialmente con Hochdorf y la región del Rin medio. Esta densidad de sepulturas monumentales indica la existencia de un territorio políticamente estructurado donde múltiples linajes aristocráticos competían por el control de recursos y rutas comerciales.

El túmulo original de Grafenbühl se puede visitar en Asperg. Los fragmentos recuperados del ajuar se conservan en el Landesmuseum Württemberg de Stuttgart, donde se exhiben junto a una reconstrucción interpretativa de la kline griega. El lugar forma parte de la Ruta Arqueológica del Norte de Stuttgart.

 

recreación de la tumba de Grafenbuhl
Recreación de la tumba de Grafenbuhl (Gretzinger, J., Schmitt, F., Mötsch, A. et al. – Gretzinger, J., Schmitt, F., Mötsch, A)

 

8. KLEINKLEIN/BURGSTALLKOGEL (ESTIRIA, AUSTRIA)

El conjunto tumular de Kleinklein, en la región de Estiria, constituye uno de los paisajes funerarios aristocráticos más extensos del sudeste alpino. El área concentra más de cincuenta túmulos asociados al asentamiento fortificado del Burgstallkogel, que controlaba los pasos alpinos orientales entre los siglos VIII y VI a. C.

Los túmulos excavados presentan cámaras de madera monumentales, carros funerarios de cuatro ruedas, bronces importados de producción itálica y noralpina, y conjuntos de orfebrería en oro, plata y ámbar. Destacan los hallazgos de máscaras funerarias de bronce, cascos con decoración repujada y elementos de arnés de caballos con apliques metálicos elaborados.

Este conjunto evidencia la existencia de linajes que controlaban las rutas comerciales entre los Alpes orientales, la llanura padana italiana y la cuenca del Danubio medio. La densidad de enterramientos aristocráticos en un área relativamente reducida sugiere un sistema de competencia entre linajes vinculados, donde la monumentalidad funeraria funcionaba como instrumento de distinción social.

En el Parque Arqueológico de Kleinklein se pueden visitar varios de estos túmulos. Los objetos descubiertos se exhiben en el Archäologiemuseum Schloss Eggenberg (Graz) y en el museo local de Grossklein.

 

9. KLEINASPERGLE (BADEN-WÜRTTEMBERG, ALEMANIA)

El túmulo de Kleinaspergle está situado a un kilómetro al norte del Hohenasperg. Alcanza 7,5 metros de altura y sesenta metros de diámetro. La cámara central había sido saqueada en la Edad Media, pero la cámara lateral secundaria permaneció intacta, conservando un ajuar principesco de excepcional calidad datado en torno a 430–420 a. C., en la transición entre el Hallstatt D tardío y La Tène A.

El ajuar incluye dos copas (kylikes) áticas de figuras rojas fabricadas en Atenas hacia 450 a. C., adaptadas con aplicaciones de lámina de oro añadidas por orfebres locales. Estas copas fueron reparadas en la Antigüedad tras romperse sus asas, probablemente durante su uso en banquetes. La presencia de cerámica griega con firmas conocidas de pintores áticos —el kylix rojo corresponde al Pintor de Anfitrite— permite establecer una datación precisa y evidencia la llegada de objetos griegos al interior de Europa central, posiblemente a través de intermediarios itálicos o desde la colonia griega de Massalia.

Los elementos más destacados del ajuar son dos cuernos de bebida (Trinkhörner) con revestimientos de oro decorados con patrones de cuerda guilloché y motivos ondulantes. Los terminales de ambos cuernos están rematados con cabezas de carnero y oveja realizadas en oro mediante técnica de repujado, elementos que han sido interpretados como influencia greco-etrusca o incluso próximo-oriental.

El conjunto se completa con una vajilla de bronce de importación: un cuenco, un caldero, un stamnos etrusco, una jarra de pico decorada con rostros en la base del asa, herrajes de cinturón de hierro, una placa de oro sobre base de hierro, láminas de oro adicionales y un anillo de lignito.

Aunque la identificación del difunto es incierta, se cree que formaba parte de un linaje aristocrático que controlaba un territorio estratégico en el área del Neckar medio.

Los hallazgos de Kleinaspergle se exhiben en el Landesmuseum Württemberg de Stuttgart. El túmulo original se puede visitar en Asperg, aunque su estructura se vio afectada por la excavación del túnel de 1879. El sitio forma parte de la Ruta Arqueológica del Norte de Stuttgart, que incluye también Hochdorf y el Hohenasperg.

 

Túmulo de Kleinaspergle
Túmulo de Kleinaspergle (foto: Harke)

 

10. REINHEIM (SARRE, ALEMANIA-FRANCIA)

La tumba femenina de Reinheim, fechada hacia 370–350 a. C., presenta un ajuar de excepcional riqueza que la sitúa entre los enterramientos aristocráticos más destacados de La Tène temprana. La cámara funeraria, excavada en 1954, contenía los restos de una mujer de entre 40 y 50 años.

El ajuar incluye un torque de oro de 220 gramos con decoración de filigranas y motivos florales, un espejo de bronce con mango decorado considerado una obra maestra del arte celta temprano, brazaletes de oro y bronce, una diadema, un conjunto de fíbulas elaboradas, más de mil cuentas de ámbar y vidrio, y elementos de vajilla de bronce. La calidad técnica y estética del conjunto indica el trabajo de talleres especializados capaces de producir piezas de altísima complejidad.

La asociación de la tumba con un conjunto ceremonial mayor y su ubicación en un área de asentamientos de La Tène temprana indican la importancia política y simbólica de la difunta. La presencia de enterramientos femeninos con ajuares principescos (Vix, Reinheim, Mont Lassois) plantea la cuestión del papel de las mujeres aristocráticas en la estructura de poder de estas sociedades, aunque los datos arqueológicos no permiten determinar con certeza si ejercían autoridad directa o si su estatus derivaba de vínculos matrimoniales o dinásticos.

Los hallazgos se exhiben en el Museum für Vor- und Frühgeschichte de Saarbrücken y en el Historisches Museum der Pfalz de Speyer. En el lugar de la tumba se encuentran paneles informativos sobre el hallazgo.

Artículo en viatorimperi: El Parque Arqueológico Reinheim – Bliesbruck

 

tumba de la princesa de Reinheim-Bliesbruck
Tumba de la princesa de Reinheim-Bliesbruck

 

RUTAS RECOMENDADAS

Ruta de Stuttgart y el Hohenasperg (2-3 días): Hochdorf → Kleinaspergle → Grafenbühl → Hohenasperg. Esta ruta concentra tres tumbas principescas excepcionales en un radio de 25 kilómetros, todas vinculadas al centro de poder del Hohenasperg. El Keltenmuseum Hochdorf y el Landesmuseum Württemberg de Stuttgart exhiben los ajuares originales. Permite combinar arqueología con la visita a Stuttgart.

Ruta del Alto Danubio (3-4 días): Heuneburg/Hohmichele → Magdalenenberg (Villingen-Schwenningen). Recorre los principales centros del Hallstatt D en la cuenca alta del Danubio. La Heuneburg cuenta con reconstrucciones de murallas y un excelente museo. Magdalenenberg permite apreciar el túmulo más monumental de Europa. Ideal para combinar con la Selva Negra.

Ruta borgoñona (2-3 días): Vix/Mont Lassois en Châtillon-sur-Seine → Lavau (cerca de Troyes). Permite visitar las dos tumbas principescas más importantes de Francia en la región de Borgoña-Champagne. Se puede combinar con la ruta del vino de Borgoña, la abadía de Fontenay y la ciudad medieval de Troyes.

Ruta celta de Hessen (1-2 días): Glauberg. El centro interpretativo Keltenwelt am Glauberg ofrece una experiencia completa con museo, reconstrucciones y senderos arqueológicos. La estatua del guerrero es única en Europa. Fácilmente accesible desde Frankfurt.

Ruta del Sarre-Mosela (1-2 días): Reinheim (Parque Arqueológico Europeo de Bliesbruck-Reinheim). Tumba principesca femenina de La Tène con ajuar excepcional. Se puede combinar con la visita a Tréveris (Trier), la antigua capital romana de Augusta Treverorum, a 90 km de distancia.

Ruta austríaca de Estiria (2-3 días): Kleinklein/Burgstallkogel. El conjunto tumular más extenso del sudeste alpino, con más de cincuenta túmulos visitables. Archäologiemuseum Schloss Eggenberg en Graz exhibe los hallazgos. Ideal para combinar con la visita a Graz y la región vinícola de Estiria.

 

 

CONCLUSIÓN

Las diez tumbas analizadas representan los ejemplos más destacados de arquitectura funeraria aristocrática de la Europa de la Primera Edad del Hierro. Su monumentalidad, la complejidad de sus cámaras y los ajuares de prestigio reflejan la existencia de linajes con capacidad para movilizar recursos y controlar territorios estratégicos. La presencia simultánea de objetos de origen mediterráneo en regiones distantes, junto con la repetición de rituales comunes, indica que estas élites formaban parte de un entorno de interacción a larga distancia articulado a través de los principales corredores fluviales europeos.

Aunque no existió una unidad política entre estas áreas, los datos arqueológicos muestran un marco cultural compartido que explica la convergencia de formas de representación del poder entre Borgoña, el alto Danubio, los Alpes y el noroeste europeo. Estas tumbas constituyen el testimonio material de las primeras aristocracias europeas documentadas arqueológicamente, predecesoras directas del mundo celta que posteriormente se extendería por gran parte del continente.

La visita a estos yacimientos y museos permite comprender la complejidad de las sociedades prehistóricas europeas y la intensidad de sus contactos con el Mediterráneo clásico, desmontando visiones simplificadas que las presentaban como comunidades aisladas o primitivas.

 

 

MÁS INFORMACIÓN
RUTA DE LA EDAD DEL HIERRO EN EL DANUBIO. WEB.

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