Leptis Magna, la ciudad de Septimio Severo
Publicado el 19 de marzo de 2020. Última actualización el 24 de febrero de 2026.
Libia / LEPTIS MAGNA (Africa)
Leptis Magna se sitúa en la costa de la Tripolitania, en el norte de África, a unos 3 km por carretera al oeste de la actual Al-Khoms y a aproximadamente 120 km al este de Trípoli. El yacimiento se extiende junto a la desembocadura del Wadi Lebda, en una franja litoral que articuló durante siglos las rutas comerciales entre el interior sahariano y el Mediterráneo.
Inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1982, Leptis Magna constituye uno de los conjuntos urbanos romanos mejor conservados del ámbito africano. Su desarrollo alcanzó su máximo esplendor entre los siglos I y III d.C., especialmente bajo el impulso del emperador Septimio Severo, natural de la ciudad.
HISTORIA DE LEPTIS MAGNA
Los orígenes de Leptis se remontan a los fenicios, que fundaron el puerto de Lpqy. Sus primeros habitantes fueron los garamantes. Estuvo bajo el dominio de Cartago hasta que, tras la Tercera Guerra Púnica, en el 146 a.C., pasó al ámbito de influencia de Roma. Gozó de cierta independencia, llegando a estar de modo efímero bajo el control del rey numidio, Massinissa. En el 46 a.C. fue integrada en la provincia romana de Africa.
Los emperadores Augusto -que le otorgó el título de civitas- y Tiberio y, posteriormente Adriano, ejercieron gran influencia en el desarrollo urbanístico de la ciudad, pero la figura clave de Leptis fue el emperador Septimio Severo, oriundo de la ciudad. Éste, haciendo honor a sus orígenes, la embelleció enormemente, con la creación del nuevo foro y basílica, la reorganización del puerto o el arco triunfal, entre otras obras. Tras el fallecimiento del emperador, la importancia de Leptis, capital de la Tripolitania, fue decayendo paulatinamente.
El terremoto del año 365 d.C. ocasionó graves daños a la ciudad, acrecentados con las invasiones de los vándalos y los bereberes. En el siglo VI d.C., los bizantinos, comandados por Belisario, restauraron en cierta medida el orden en Leptis, levantando una muralla defensiva alrededor de la ciudad. Pero en el 669 d.C. los árabes invadieron el área, que permanecieron en Leptis hasta su abandono pocos siglos después. El lugar quedó en el olvido, enterrado bajo las arenas del desierto, hasta su descubrimiento en los años veinte del siglo pasado por arqueólogos italianos.
QUÉ VER EN LEPTIS MAGNA

EL ARCO DE SEPTIMIO SEVERO (5)
En el acceso a la ciudad por el lado sur se encontraba este arco erigido en honor de la persona más importante nacida en Leptis Magna: Septimio Severo, emperador romano entre los años 193 y 211 d.C.

LAS TERMAS DE ADRIANO (14)
Su construcción se realizó entre los años 126 – 127 d.C. dentro del programa de edificaciones realizado por el emperador Adriano. Posteriormente fue ampliado por los emperadores Cómodo y Septimio Severo. Está considerado como uno de los mayores y más lujosos complejos termales de todo el Imperio romano. Cubre una extensión de 3 Ha. con todas sus construcciones realizadas en piedra caliza o mármol.
La zona termal, propiamente dicha, contaba con las estancias habituales de caldarium (sala de agua caliente), tepydarium (sala de agua templada), frigidarium (sala de agua fría), laconicum (sauna) y apodyterium (vestuario). Entre otras comodidades contaba con salas de masaje, biblioteca y una gran palestra, destinada a la realización de ejercicios físicos.


EL FORO DE SEPTIMIO SEVERO (16)
Tras el ascenso al poder, el emperado Septimio Severo quiso honrar a su ciudad natal con un foro a la altura de la capital imperial, Roma. El área del foro de Septimio tiene uns medidas de 100x60m., con tres lados porticados, con comercios en su interior. Los pórticos estaban sostenidos por arcos columnados de mármol cipolino blanco y verde. Cada arco contaba con representaciones de gorgonas y escilas, todas ellas diferentes. En la cara norte, se cree se hallaba situado un templo dedicado a la familia Severa.
En el lado opuesto se encontraba la basílica, el edificio civil más importante de la ciudad. Éste ha llegado a nuestros días, con unas medidas de 92m. de largo por 38m. de ancho y 30m. de altura. El interior estaba dividido en tres naves y dos ábsides, separados por columnas de granito rojo egipcio. Las columnas de los ábsides están bellamente decoradas con escenas de los mitos de Dionysos y Hercules. En el siglo IV d.C. la basílica fue transformada en una iglesia cristiana


LA CALLE COLUMNADA (18)Y EL NIFEO (19)
En conmemoración de la visita del emperador Septimio Severo a su ciudad natal se construyó una calzada monumental desde el área de las Termas de Adriano hasta el puerto marítimo. Los 400m. de largo de la avenida estaban flanqueados por 125 columnas de mármol blanco cipolino. El diseño de la calle fue realizado por la propia mujer del emperador, Julia Domna, de origen sirio y conocedora de este tipo de avenidas, característico de las calles monumentales romanas de Oriente Medio.
El recorrido de la calzada finalizaba en otro edificio monumental edificado para la ocasión: el ninfeo. Esta fuente monumental, de fachada semicircular, estaba decorada con dos hileras de columnas de mármol cipolino y granito rojo egipcio. El muro trasero del ninfeo tenía una función adicional, hacer de muro de contención del wadi, evitando así las potenciales inundaciones. Esta desgracia ocurrió tras el terremoto del año 365 d.C., cuando se resquebrajó el muro, facilitando la inundación de parte de la ciudad.

EL PUERTO DE LEPTIS MAGNA
En la margen derecha del Wadi Lebda los romanos construyeron el puerto, protegido de los vientos occidentales. En tiempos de Nerón el puerto fue ampliado con la construcción de una gran presa de 220 m. de largo dos kilómetros más allá del límite del Wadi. Su finalidad era la canalización del curso del río hacia el mar. En el extremo occidental del puerto se hallaba el faro.


EL FORO ANTIGUO (23)
En las últimas centurias antes de nuestra era el foro antiguo era el centro de la vida diaria de Leptis Magna. Contaba con dos templos erigidos en honor de las deidades locales Milk’ashtart y Shadrapa.


EL MERCADO (9)
La construcción del mercado de Leptis fue financiada por el acaudalado ciudadano Annobal Tapapius Rufus, patrocinador también del teatro, en el 8 a.C. El mercado se levantó sobre un patio rectangular amurallado, al que se accedía través de unas escalinatas.
Contaba con la clásica estructura de tiendas porticadas en tres de sus cuatro costados, pero lo más novedoso eran los dos puestos centrales circulares, uno de ellos construido con mármol cipolino mientras que el otro, construido con piedra caliza, fue recubierto de mármol bajo Septimio Severo. Se cree que uno de ellos era una pescadería dado que contaba con una piscina en su interior, posiblemente para ¡mantener el pescado fresco!
La entrada principal al mercado, situada en el lado sur, contaba con un símbolo del dios Mercurio, patrón del comercio y los negocios.


EL TEATRO (6)
Es uno de los monumentos más impresionantes de la ciudad. Fue erigido en el año 1 ó 2 d.C., y dedicado al emperador Augusto por el promotor de la obra, un mecenas de Leptis llamado Annobal Tapapius Rufus. Es el mayor y más antiguo de los teatros romanos construidos en África. Durante el principado de Tiberio se le añadió un templo dedicado a Ceres – Augusta y en el 43 d.C., bajo Claudio, un templo dedicado al culto imperial tras la escena del teatro.


EL ANFITEATRO Y EL CIRCO
Extramuros, al este de la ciudad, a 1 km. del puerto marítimo, se encontraban dos de las grandes construcciones lúdicas de Leptis Magna: el circo y el anfiteatro romano. El circo de Leptis era uno de los mayores del Imperio romano y el único de su género hallado en la Libia actual. Ambas edificaciones se encontraban comunicadas para que los asistentes a un evento pudieran trasladarse rápidamente al otro. El anfiteatro tenía capacidad para unas veintidos mil personas.


EL MUSEO ARQUEOLÓGICO
El Museo Arqueológico de Leptis Magna se sitúa junto a la entrada del yacimiento y se creó durante las excavaciones italianas iniciadas en 1920 para custodiar los materiales recuperados en la ciudad. Conserva esculturas imperiales y privadas —incluidos retratos vinculados a la dinastía severiana—, relieves arquitectónicos procedentes del foro y la basílica, mosaicos, capiteles e inscripciones latinas, además de piezas de tradición púnica anteriores a la romanización. Parte de los hallazgos más relevantes se trasladaron al Museo Nacional de Trípoli y a colecciones italianas, tras el estallido de la guerra civil.
En la actualidad, el museo permanece cerrado al público, a causa de la inestabilidad política y la situación de inseguridad que vive el país. Las visitas al yacimiento se limitan hoy a las estructuras arqueológicas al aire libre.


