Joan Oller Guzmán y el Sikait Project

Minas de esmeraldas de Smaragdos, excavadas por Joan Oller y el Sikait Project
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Las minas romanas de esmeraldas del Smaragdos en el Desierto Oriental de Egipto

 

bloque de esmeraldaImaginad un paisaje donde no crece nada, donde el sol calcina la roca desnuda y las temperaturas superan los 40 grados a la sombra. Un territorio sin ciudades, sin Nilo, sin las columnas y templos faraónicos que asociamos con Egipto. Estamos en el Desierto Oriental, entre el valle del río y el Mar Rojo, uno de los lugares más inhóspitos del planeta. Y sin embargo, hace dos mil años, este infierno geológico era uno de los rincones más valiosos del Imperio Romano.

Aquí, en medio de la nada, Roma extraía las únicas esmeraldas conocidas de toda la Antigüedad clásica.

El Smaragdos —la «Montaña de Esmeraldas»— no era una sola mina, sino un distrito minero completo que se extendía por más de 180 kilómetros cuadrados. Más de trescientas minas excavadas en la montaña, algunas con galerías de decenas de kilómetros y pozos de varias decenas de metros de profundidad. Y junto a ellas, asentamientos estables donde vivían cientos de personas: mineros, soldados, administradores, familias enteras que construyeron templos, necrópolis y toda una sociedad organizada en pleno desierto.

El yacimiento principal de este distrito se llama Sikait, y hoy está dentro del Parque Nacional de Wadi el-Gemal, cerca de la frontera con Sudán. Es un lugar excepcional: las estructuras de piedra se conservan en pie, con muros de hasta cuatro metros de altura, porque aquí no llueve casi nunca y no hay vegetación que las cubra. Es como si el tiempo se hubiera detenido cuando los últimos habitantes abandonaron las minas hace más de mil años.

Desde 2016, un equipo internacional dirigido por un arqueólogo español está devolviendo la voz a este paisaje silencioso. Se llama Joan Oller Guzmán (Barcelona, 1984) es doctor en Historia Antigua por la Universitat Autònoma de Barcelona y lleva casi una década desenterrando la historia del Smaragdos. No es su primer proyecto lejos de casa: antes había trabajado en Berenike, el gran puerto romano del Mar Rojo donde llegaban las especias de India y los marfiles de África. Pero Sikait es diferente. Sikait es suyo.

 

el arqueólogo Joan Oller Guzman, director del Sikait Project en SmaragdusJoan Oller no es un arqueólogo de monumentos. Es especialista en paisaje, en territorio, en entender cómo Roma organizaba espacios que parecían imposibles de habitar. Cómo llevaba agua donde no la había, cómo protegía rutas en el desierto, cómo convertía una montaña remota en parte del sistema económico imperial. Su formación comenzó en Cataluña, estudiando el poblamiento romano de la antigua Layetania (la región de Barcelona), pero su mirada siempre ha ido más allá de las ciudades: le interesan los márgenes, las fronteras, los lugares donde Roma tenía que reinventarse para sobrevivir.

El Sikait Project que dirige no es solo una excavación. Es un esfuerzo multidisciplinar que combina arqueología clásica con espeleología, topografía 3D, geología, ceramología y epigrafía. Han documentado el interior de minas que nadie había topografiado en dos mil años. Han encontrado inscripciones de legionarios romanos grabadas en las paredes subterráneas. Han excavado templos donde los blemios —un pueblo nómada del desierto— adaptaron los cultos egipcios con rituales nunca vistos, como enterrar quince halcones decapitados dentro de un santuario.

Cada campaña del proyecto revela algo nuevo: desde cómo se registraba la producción de esmeraldas hasta cómo sobrevivían las familias mineras en un lugar sin agua potable ni alimentos locales. Y cada descubrimiento plantea nuevas preguntas: ¿eran estas minas propiedad imperial o explotación privada? ¿Por qué Roma empleaba legionarios en la construcción de galerías? ¿Cómo lograron los blemios mantener la producción cuando el Imperio colapsó?

Esta entrevista tiene tres objetivos: conocer a Joan Oller como arqueólogo y entender su visión del trabajo de campo; descubrir qué fue realmente el Smaragdos, cómo funcionaba la minería romana de esmeraldas y qué pasó con estos asentamientos después de Roma; y saber qué es hoy Sikait desde el punto de vista patrimonial y si es posible visitarlo.

A lo largo de las próximas páginas, el lector no solo conocerá una excavación arqueológica en activo, sino un paisaje histórico único que desafía muchas ideas preconcebidas sobre el Imperio Romano. Porque Roma no fue solo Coliseo y calzadas. También fue esto: minas bajo tierra, soldados que escribían sus nombres en la oscuridad, familias que enterraban a sus muertos en el desierto y seguían adelante.

Bienvenidos al Smaragdos.

 

I. JOAN OLLER GUZMÁN: EL ARQUEÓLOGO

1. Trayectoria personal y profesional

Joan, muchos de nuestros lectores te conocen hoy por primera vez. ¿Quién es Joan Oller como arqueólogo? ¿Cómo nace tu vocación por la historia antigua y qué te lleva a especializarte en arqueología del territorio y del paisaje romano?

Pues la verdad es que desde muy pequeño que siempre había estado interesado en la antigüedad clásica. Es una cuestión que viene de familia y, por ejemplo, una de mis hermanas es profesora de Filología Griega también en la UAB. Entonces, cuando acabé Bachillerato tenía muy claro que quería hacer Historia y, dentro de ella, rápidamente me decanté por la antigüedad. A partir de aquí, al ir formándome, me surgieron dos grandes pasiones: el mundo romano y el mundo oriental, de tal modo que poco a poco fui interesándome por un espacio que permitiera unir estos dos mundos, como eran los dominios romanos en la parte oriental del Imperio. Por tanto, mi formación original es como historiador del mundo antiguo… Ahora bien, también en la carrera empecé a participar en excavaciones programadas y descubrí que me encantaba la arqueología. Finalmente, al acabar la carrera y el máster y decidir que quería hacer la tesis, desde el área de Historia Antigua de la UAB el catedrático en ese momento, Alberto Prieto, me ofreció hacer la tesis con ellos sobre el territorio del Vallès (norte de Barcelona) en época antigua, la zona layetana. Se trataba de un grupo que se había dedicado fundamentalmente al estudio del paisaje antiguo y eso ya me llevó definitivamente a especializarme en este aspecto, que después ha sido la línea de investigación que ha marcado todos mis proyectos.

 

2. De Cataluña al desierto egipcio

Tu formación y tus primeros proyectos estaban vinculados a la Península Ibérica: el territorio de la Layetania, los Pirineos orientales, la comarca de Montes de Oca… Y de repente apareces dirigiendo excavaciones en el Desierto Oriental de Egipto. ¿Cómo se produce ese salto? ¿Qué te fascinó del desierto hasta el punto de convertirlo en el centro de tu investigación?

Efectivamente, la tesis fue sobre este territorio layetano y, a partir de aquí, empecé a trabajar en otros proyectos también desde esta perspectiva de la arqueología del paisaje. De hecho, tras la tesis estuve un par de años fuera de la academia, trabajando en arqueología profesional y participando en diferentes de estos proyectos. Por un lado, en un proyecto de investigación dirigido por el profesor Oriol Olesti (UAB) en los Pirineos catalanes, que fue fundamental para acabar de formarme como arqueólogo y empezar a dirigir excavaciones de diversos tipos. Y, a partir de 2013, ya con un proyecto propio en el yacimiento romano de La Mesa de Belorado (Montes de Oca, Burgos). Precisamente, el salto que cambió mi carrera fue el año 2013. En ese momento, un colega especialista en comercio romano en el Mar Rojo me informó de las excavaciones en el maravilloso yacimiento de Berenike y me pasó el contacto para ir un año a excavar. Fui allí con mi pareja, Delia Eguiluz, con quien, de hecho, hemos trabajado y levantado conjuntamente todos estos proyectos (ella como restauradora), y nos enamoramos literalmente del desierto. Así, tras unos años excavando en Berenike, el director de la excavación, Steven Sidebotham, nos propuso si nos interesaría empezar un proyecto propio en algunos de los yacimientos de la zona y no dudamos. Decidimos lanzarnos a la piscina con Sikait el año 2016 y, finalmente, para 2018 conseguimos permisos para realizar la primera campaña.

 

3. Dirigir un proyecto arqueológico internacional

Desde fuera, la arqueología se asocia sobre todo a hallazgos espectaculares. Pero desde dentro, ¿qué implica realmente dirigir un proyecto internacional como el Sikait Project? ¿Cuáles son los desafíos que no se ven: financiación, permisos, logística, equipo humano?

Pues la verdad es que la imagen que llega siempre a la gente está muy distorsionada. Es decir, lo que se ve es tan solo la parte final del proceso: la publicación de los resultados y su divulgación. Antes de esto, con todo, tenemos muchísimo trabajo para tirar adelante este tipo de proyectos, especialmente en países como Egipto. Te diría que en Sikait tenemos tres grandes retos antes de iniciar cada campaña. El primero, y más complejo, la financiación. Estamos en un país infrafinanciado en relación con la ciencia y muy especialmente en el caso de la arqueología. De hecho, tal como llegamos de una campaña, empezamos ya a buscar dinero para la siguiente. Hasta el momento hemos podido tirar adelante gracias a las ayudas del Ministerio de Cultura, de la Fundación PALARQ y de campañas de crowdfunding, pero nunca tenemos estas ayudas aseguradas y, por tanto, siempre existe el peligro de tener que cancelar la campaña por falta de fondos, a pesar de que científicamente los resultados son magníficos.

Un segundo reto son los permisos egipcios. En este sentido, cabe decir que ya llevamos bastantes años sin problemas y que tenemos una relación muy fluida con el Ministerio de Turismo y Antigüedades, especialmente con la sección del Mar Rojo. Pero en nuestro caso tenemos más dificultades porque necesitamos permisos del ejército, de la policía turística, del parque nacional donde estamos trabajando, etc. Finalmente, está la cuestión logística. Trabajamos en una zona desértica, sin electricidad, agua corriente, señal telefónica, etc. Ello hace que trasladar todo el campamento y el equipo sea muy complejo y caro. Por suerte, tras todos estos años ya lo tenemos bastante controlado, pero siempre tenemos que estar preparados para cualquier posible eventualidad que, si en el valle del Nilo sería fácil de solucionar, aquí puede suponer un problema grave. Para poner un ejemplo, un año un escorpión picó a una persona del equipo y tuvimos que ir lo más rápido posible al dispensario más cercano, que está en la costa a dos horas en coche…

 

Equipo del Sikait Project en Smaragdos
Parte del equipo de Sikait Project (foto: Sikait Project)

 

II. SIKAIT Y LAS MINAS ROMANAS DE ESMERALDAS

4. El Smaragdos en la Antigüedad

Para situar a nuestros lectores: ¿qué fue exactamente el Smaragdos en época romana? ¿Por qué estas minas de esmeraldas fueron tan importantes para el Imperio? ¿Qué valor tenían estas piedras y quiénes las demandaban?

El Smaragdos era la principal zona dentro del Imperio Romano de donde se podían extraer esmeraldas. Es una región que se sitúa en el Desierto Arábigo de Egipto, más o menos en lo que actualmente es el Parque Nacional de Wadi el-Gemal. Las esmeraldas que se extraían no eran de excesiva calidad si tenemos en cuenta los cánones actuales, pero su importancia radicaba en el hecho de que no había más fuentes abundantes dentro del Imperio (se habla de la posibilidad de otra en Austria, pero no está confirmada arqueológicamente). Por tanto, eso es lo que le daba valor. Ya se conocían en época ptolemaica (parece ser que a Cleopatra le gustaban mucho), pero es a partir de la conquista de Egipto por Augusto cuando se da una explotación a gran escala. Ello se debe a la consolidación de un potente eje comercial vinculado a productos de lujo que unía el Mediterráneo con la India y en el que el Desierto Arábigo y los puertos del Mar Rojo actuaban como una especie de punto bisagra.

Diversos autores clásicos, como Plinio, remarcan el gran aprecio que tenían las elites romanas por estas esmeraldas, que podían obtener un gran valor en el mercado. Su importancia está fuera de duda si tenemos en cuenta la gran cantidad de joyas con esmeraldas que se han recuperado en el imperio o evidencias magníficas como los retratos del Fayum representando a mujeres con joyería con esmeraldas. Por tanto, tiene lógica ver la creación, a partir de Augusto, de esta intensa red de extracción minera vinculada a la obtención de estas esmeraldas.

 

colgante romano de esmeraldas en el Metropolitan Museum de Nueva York
Colgante romano de esmeraldas (foto: The Metropolitan Museum of Art)

 

5. La extracción de esmeraldas y la vida bajo tierra

Hablemos del trabajo en las minas. Vuestro equipo ha documentado galerías de kilómetros, pozos de varias decenas de metros de profundidad, sistemas complejos de ventilación… ¿Cómo era realmente el día a día de un minero romano en Sikait? ¿Qué técnicas empleaban para extraer las esmeraldas y cómo sobrevivían trabajando bajo tierra en condiciones tan extremas?

Tras todos estos años documentando las minas, sabemos bastantes detalles sobre cómo vivían y trabajan estas comunidades mineras. Sabemos que, de hecho, su conocimiento sobre la geología de la zona seguramente era limitado y se basaba en el ensayo-error. De hecho, hemos documentado más de 500 minas subterráneas, de las cuales la mayoría no superan los 10 metros de profundidad. Ello nos hace pensar que la mayoría de estos pozos y galerías eran testeos hechos en zonas donde creían que podía haber vetas de berilo verde (esmeralda), fundamentalmente en ciertas rocas de esquisto con presencia de cuarzo. En los puntos donde encontraban vetas adecuadas, podían extraerlas directamente en superficie, como una cantera, o bien, si era un filón potente, crear complejos subterráneos de extracción. En estos últimos casos se podían crear complejos muy grandes con decenas de galerías y pozos a diversos niveles y llegando a 50 metros de profundidad. Sabemos otras cosas, como que utilizaban para trabajar cinceles y picos de hierro o que extraían el mineral en bruto con cestas, que hemos encontrado en algunas minas. También que la iluminación era crucial, a partir de lucernas de aceite o fragmentos de ánfora reutilizados como tal. Igualmente, hemos encontrado partes del equipamiento minero (tejidos, rodilleras, suelas de zapato de cuero, máscaras…). Las condiciones, evidentemente, eran muy duras. Tanto por la estrechez de las galerías, como por el posible colapso de los techos… e incluso por el calor. Nosotros trabajamos en invierno y las temperaturas en las minas son bastante estables: alrededor de los 30 grados. Por tanto, hace mucho calor y por ello, y por otras evidencias, pensamos que era una actividad estacional, hecha fundamentalmente en los meses más fríos del año.

 

Trabajos arqueológicos en el interior de una mina de Smaragdos
Interior de una mina de Smaragdos (foto: Sikait Project)

 

6. Vivir en el desierto: agua, comida, sociedad

Sikait no fue solo un complejo minero temporal, sino un asentamiento estable con templos, viviendas, necrópolis… Centenares de personas viviendo de forma permanente en medio del desierto. ¿Cómo era posible? ¿De dónde venía el agua, la comida? ¿Cómo se organizaba la vida cotidiana, las relaciones sociales, la religión?

De hecho, en este momento pensamos que se tiene que diferenciar entre el período romano alto imperial y la época tardoantigua. Durante la época alto imperial, lo más probable es que fuera una actividad estacional en la que solo se establecieran campamentos no permanentes con los trabajadores de las minas. En cambio, en época tardía, con la llegada de los blemios, es cuando aparecen los grandes asentamientos permanentes. Sea como sea, la logística para mantener a estas comunidades debería ser terriblemente complicada.

El elemento fundamental era el agua, evidentemente, ya que no puedes trabajar en el desierto sin agua. Para abastecer a la población sabemos que utilizaban pozos que captaban el agua freática y también estructuras para acumular el agua que, de forma puntual, aportaban las lluvias. Sabemos que era un bien muy preciado y, por ejemplo, hemos encontrado listas de distribución del agua en las minas o los envases en los que esta agua se almacenaba y distribuía (ánforas y odres). En relación con la comida, mayoritariamente era traída de forma regular desde el Nilo o la costa del mar Rojo, si bien es posible que hubiese un mínimo cultivo en los asentamientos y fuertes cercanos.

En relación con la vida social, desgraciadamente, tenemos aún pocos datos, pero sí que sabemos que eran comunidades multiculturales y, por ejemplo, empezamos a tener evidencias claras de la presencia de mujeres no solo viviendo en los asentamientos, sino que también participando de los trabajos mineros. Con todo, sin duda, de donde tenemos más datos es de la vida religiosa. Desde siempre se ha sabido que las comunidades mineras son especialmente devotas, debido a los peligros que implica este tipo de trabajo. En el caso del Smaragdos, tenemos elementos religiosos en todos los lados: en los asentamientos, caminos, alrededor y dentro de las minas… Ello muestra una gran vitalidad religiosa. Como ejemplo, por el momento tenemos documentados ocho templos en la zona de Wadi Sikait entre los siglos I a.C. y VII d.C. Curiosamente (y lógicamente), los mineros mostraban una gran preferencia por divinidades ctónicas; es decir, aquellas que se vinculaban con el inframundo, especialmente en relación con la fertilidad de la tierra (fertilidad mineral, en este caso).

 

acceso a una mina de esmeraldas en Smaragdos. Sikait Project
Acceso a una mina de esmeraldas en Smaragdos (foto: Sikait Project)

 

7. El control romano del territorio

Un distrito minero tan valioso necesitaba protección y organización. Habéis encontrado inscripciones de legionarios romanos dentro de las minas, evidencias de estructuras administrativas… ¿Qué papel jugó el ejército y la administración romana en Sikait? ¿Eran estas minas explotación imperial directa o había también iniciativa privada?

Ya conocíamos inscripciones que hablaban de la implicación del ejército romano en la gestión de las minas de esmeraldas desde época de Augusto. Los trabajos en las minas de Sikait han permitido confirmar este extremo, a partir de la documentación de inscripciones, dentro de dos minas, relacionadas con dos unidades militares romanas: la legio III Cyrenaica y la Cohors Nigri Camerensiana. En realidad, tiene todo el sentido del mundo. En época romana, cuando el estado necesitaba iniciar una empresa que requería una logística e infraestructura complejas, enviaba al ejército. Lo que hemos podido comprobar, a partir de estos datos, es que seguramente este ejército no tenía tan solo un papel de control y protección, como se apuntaba tradicionalmente, sino que seguramente tenía una participación más directa en las actividades mineras. Por tanto, tendríamos presencia de estas unidades militares, conjuntamente a trabajadores especialistas asalariados. Como en otras zonas del Desierto Arábigo, por el momento no tenemos evidencia de presencia de esclavos trabajando en las minas, aunque no lo podemos descartar.

Todo este panorama, por el momento, apunta a un control estatal directo del Smaragdos, aunque no se puede descartar la presencia de iniciativa privada en algún momento. Del mismo modo, pensamos que esta región empezó a ser explotada intensamente a partir del gran boom de presencia romana en este desierto, entre los reinados de Augusto y Tiberio.

 

Gran templo de Smaragdos. Sikait Project
Smaragdos. Gran templo (foto: Sikait Project)

 

8. Los blemios y la Antigüedad tardía

El yacimiento no termina con el Imperio Romano. A partir del siglo IV, el control de las minas pasa a un pueblo fascinante: los blemios. Para muchos lectores serán desconocidos. ¿Quiénes eran los blemios? ¿Cómo llegaron a controlar el Smaragdos y qué hicieron con él? ¿Continuó la explotación de esmeraldas bajo su dominio?

Son una población procedente del área nubia, de la cual aún sabemos relativamente poco y que se enmarcaría en unos grupos poblaciones de tradición nómada o seminómada.  Lo más interesante es que diferentes fuentes de época tardoantigua explican como estos blemios pasan a controlar directamente las minas de esmeraldas a partir de finales del siglo IV d.C. Ello se sitúa en un proceso de progresiva retirada del poder romano de esta zona desde Diocleciano, hecho que genera cierto vacío de poder aprovechado por estos grupos que definimos como blemios. De hecho, tenemos muchas dudas sobre su estructura política o sobre si podemos hablar realmente de solo un grupo poblacional. En cualquier caso, la arqueología ha permitido incrementar muchísimo nuestro conocimiento sobre esta población.

Por ejemplo, en el puerto del mar Rojo de Berenike, que vive un nuevo momento de auge a partir del siglo IV, se detecta un importante cambio en la arquitectura de los edificios, en las tumbas documentadas, en los espacios religiosos, etc. Estos cambios parece que se tienen que vincular con un control (total o parcial, no lo sabemos) del puerto por parte de estos blemios. De hecho, en el llamado como “Northern Complex” se han encontrado dos inscripciones monumentales con dedicaciones de reyes blemios y un santuario con rituales también de tipología posiblemente blemia, que excavamos nosotros en 2019. En el caso de Sikait, sería el momento de la construcción del gran asentamiento central de la zona, con presencia de materiales cerámicos y elementos rituales vinculados a tradiciones nubias.

Pensamos que estos blemios ocuparían el espacio dejado por el poder romano, controlando aquellos puntos cruciales desde el punto de vista económico (minas, puertos) e intentando imitar, en cierto modo, el modelo extractivo que existía en la región hasta este momento. A diferencia de la ocupación previa, con todo, como esta era una población que vivía en la región y no venían solo puntualmente a las minas, el patrón de asentamiento cambió, pasando de campamentos estacionales a asentamientos permanentes.

También es interesante ver cómo cambia la forma de explotar las minas, de tal modo que se pasa a lo que denominamos como “minería de rapiña”. Es decir, se limitan a aprovechar y reexplotar las minas, galerías y pozos ya abiertos anteriormente. Sea como sea, cada vez parece más claro que estos blemios se convierten, durante un par de siglos, en uno de los actores políticos y económicos fundamentales de esta región.

 

construcción en Smaragdos. Sikait Project
Smaragdos. Sikait Project (foto: Sikait Project)

 

III. PATRIMONIO, FUTURO Y VISITA

9. El Sikait Project hoy

Cambiemos de perspectiva. Desde el punto de vista patrimonial y científico, ¿qué es hoy el Sikait Project? ¿Qué aporta vuestro trabajo al conocimiento del Desierto Oriental y a la conservación de este patrimonio? ¿Qué queda por descubrir?

Ahora mismo, el Sikait Project es uno de los proyectos españoles en Egipto con mayor capacidad de crecimiento. Se trata de una concesión muy grande en la que aún queda muchísimo por hacer. Para hacerse una idea, por ejemplo, tenemos más de 500 minas de las que tan solo hemos documentado en profundidad tres. O, por ejemplo, desde el punto de vista arqueológico tenemos una decena de yacimientos vinculados a la minería de esmeraldas con centenares de estructuras por excavar y que están totalmente intactos. Queda muchísimo por hacer, descubrir y explorar en los próximos años.

Desde el punto de vista científico, además, se trata de una región que prácticamente no había llamado la atención a la academia, de tal modo que todo lo que descubrimos es prácticamente una novedad. En este sentido, tanto la excavación de los asentamientos, como especialmente la documentación minera está generando una pequeña revolución en el conocimiento de la minería de época romana. Como mejor ejemplo, tenemos el descubrimiento el año 2025 de una sección colapsada de una mina en la que hemos encontrado todos los elementos vinculados a un día de trabajo minero de hace 2000 años abandonado in situ. Se trata de un unicum en el territorio del Imperio Romano.

Desde el punto de vista patrimonial, el potencial es espectacular. Como decía, estamos hablando de decenas de yacimientos antiguos conservados enteros y en altura, a la vez que un conjunto minero excepcional. De nuevo, algo único en el ámbito mundial y que merece toda la protección y difusión posible.

 

10. ¿Se puede visitar el Smaragdos?

La pregunta que muchos de nuestros lectores se harán: ¿es posible visitar hoy Sikait y las minas de esmeraldas? Si alguien quisiera viajar hasta allí, ¿en qué condiciones? ¿Qué limitaciones existen y qué habría que tener en cuenta?

Sí, se puede visitar Sikait. De hecho, es un punto de cierta atracción turística y, durante la campaña, cada día tenemos grupos de turistas que vienen con 4×4 a visitar el yacimiento principal de Sikait. La principal limitación es que, al ser zona militar y parque nacional, no se puede dormir en el parque. Por tanto, las visitas duran tan solo un día. Lo más fácil es concertar la visita con alguno de los resorts de la costa. Allí, principalmente, se va a hacer turismo de playa para ver los arrecifes de coral del mar Rojo. Pero también preparan visitas al Parque Nacional de Wadi el-Gemal, en las cuales se puede hacer una parada para visitar Sikait. En el caso de las minas, desgraciadamente no se acostumbran a incluir en la visita, debido al peligro que implicaría entrar en ellas sin el equipamiento adecuado.

 

11. El futuro del yacimiento

Mirando al futuro, ¿crees que Sikait y el Smaragdos podrán convertirse en un espacio visitable de forma más regular y accesible, integrado en circuitos culturales? ¿Qué sería necesario para protegerlo y abrirlo al público de forma sostenible? ¿Qué papel pueden jugar las autoridades egipcias, el Parque Nacional, la comunidad científica internacional?

La situación actual en el Desierto Arábigo dificulta una apertura total de esta zona dentro de un circuito turístico y cultural más amplio. Ello se debe a los crecientes intereses mineros en la zona, rica en recursos críticos como el uranio o el oro. Esta situación ha afectado gravemente la región, produciendo la destrucción de un nombre importante de yacimientos, conjuntamente a un incremento exponencial del espolio con detectores de metales.

Desde el proyecto, llevamos años colaborando estrechamente con las autoridades, y especialmente el Ministerio de Turismo y Antigüedades, para intentar frenar este deterioro y, por ejemplo, hemos procedido a documentar y prospectar exhaustivamente diferentes de los yacimientos amenazados que se encuentran en el parque. Esta es nuestra principal preocupación ahora mismo: asegurar la conservación de este rico patrimonio. En el caso de Sikait, una zona relativamente más segura por ser más conocida, nuestro objetivo progresivo es conseguir financiación para adaptar el asentamiento y facilitar las visitas turísticas. Esperamos que en unos años se pueda convertir en un referente en lo que respecta al patrimonio cultural del Desierto Arábigo.

edificaciones en Smaragdos. Sikait Project
Smaragdos. Sikait Project (foto: Sikait Project)

 

CIERRE

12. Por qué importa Sikait

Para terminar, Joan: si tuvieras que explicar en pocas palabras a un viajero interesado en historia y arqueología por qué Sikait es un lugar único en el mundo, por qué merece la pena conocerlo aunque esté en medio del desierto y sea tan difícil de alcanzar… ¿qué le dirías?

El paisaje cultural del Smaragdos, y específicamente Sikait, es uno de los más especiales de todo Egipto. Se trata de uno de los pocos espacios mineros del mundo antiguo donde se conserva todo: los asentamientos mineros, las minas, las infraestructuras asociadas, los templos… Todo ello con un nivel de preservación increíble. Por tanto, es uno de esos puntos que, por su singularidad y espectacularidad, vale la pena visitar alguna vez en la vida para poder comprender en primera persona la impresionante capacidad que tenían civilizaciones antiguas como la romana para adaptar terrenos inhóspitos y transformarlos en espacios llenos de actividad socioeconómica y, en definitiva, de vida.

 

Barcelona, 27 de diciembre de 2025.

 

MÁS INFORMACIÓN

SIKAIT PROJECT. sikaitproject.wordpress.com
VIATOR IMPERI. Sikait, la montaña de las esmeraldas

 

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