Tito Vivas, Pasión por Egipto

Tito Vivas sentado en una pirámide
5
(7)

Tito VivasEgiptólogo, divulgador y organizador de expediciones.

 

Tito Vivas (Madrid, 1979), egiptólogo, arqueólogo, escritor, divulgador y organizador de expediciones, ha convertido su pasión por el mundo antiguo en una carrera que combina rigor académico, aventura y accesibilidad al gran público.

Doctor en Egiptología por la Universitat Autònoma de Barcelona (septiembre 2025), especializado en arqueoastronomía y paisaje en la necrópolis tebana, ha trabajado en excavaciones como la tumba TT353 de Senenmut en Luxor y el túmulo QH33 en Qubbet el-Hawa, Asuán. Profesor invitado en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, ha participado en la formalización de los primeros estudios oficiales de posgrado en Egiptología en Colombia.

En 2013 funda la Sociedad Histórica de Viajes y Expediciones, un proyecto de viaje cultural con enfoque narrativo y temático. Sus expediciones han llevado a viajeros tras las huellas del Arca de la Alianza en Etiopía, del Arca de Noé en Turquía, y a recorrer los grandes escenarios del mundo antiguo desde Egipto hasta Perú, pasando por Malta, México y la Isla de Pascua.

Sus libros, desde El viaje de un egiptólogo ingenuo hasta Guía de Egipto para piramidólogos y marcianos (2025), combinan erudición, humor y narrativa de viajes. Su colaboración con Jesús Calleja en programas como Universo Calleja y #YoEstuveAllí le han dado visibilidad mediática, pero es en sus expediciones, libros y redes sociales (263.000 seguidores en Instagram) donde despliega su trabajo de divulgación.

Recientemente, un vídeo suyo sobre el deterioro del Templo de Debod se hizo viral con más de dos millones de visualizaciones, encendiendo un debate nacional sobre la conservación del patrimonio egipcio en España e impulsando un concurso internacional de ideas para su protección.

En marzo de 2026 publicará Pirámides, dioses y sabidurías perdidas del mundo antiguo, un viaje por los grandes enigmas arqueológicos desde las pirámides egipcias hasta los templos de Japón, pasando por Perú, Turquía, Malta y México.

 

Hablamos con Tito Vivas.

 

I. EL EGIPTÓLOGO

 

1. Tienes una formación académica muy potente: licenciado en Historia por la Universidad de Alcalá, especialización en Egiptología en la Universidad de Pisa y postgrados en Religiones del Mundo Antiguo (Complutense) y Egiptología (Universidad de Jaén y UAB). En España no existía la especialidad de Egiptología cuando tomaste la decisión de marchar a Italia a estudiarla. ¿Qué te llevó a hacerlo? ¿Tan claro tenías que Egipto era tu mundo?

Egipto me llegó muy pronto y, sobre todo, me llegó con una sensación de inevitabilidad. No fue una decisión estratégica ni un plan calculado. Yo apenas tenía 10 años cuando sentí la vocación, por lo que todo fue más bien la constatación inconsciente de que aquello me obsesionaba.

Cuando empecé la carrera de Historia en Alcalá tenía claro que quería dedicarme al mundo antiguo, pero también que, si quería hacerlo en serio, debía salir fuera. En España no encontraba un cauce claro hacia la Egiptología dentro del sistema universitario español de entonces. Italia era una de las opciones, ofrecía algo que aquí no existía aún: una tradición académica sólida en Egiptología, con una mirada muy filológica y a la vez muy arqueológica. Pisa no fue una huida para disfrutar de un Erasmus, fue una búsqueda.

¿Si tenía tan claro que Egipto era mi mundo? No en términos románticos, pero sí en algo más profundo: Egipto me permitía unir todo lo que me interesaba desde que, desde niño, empecé a coleccionar inquietudes. Arqueología, aventura… pero también religión, filosofía, respuestas… Es una civilización que no se entiende por compartimentos estancos. Y yo tampoco me he entendido nunca así.

Marcharme fue asumir que el camino sería más largo y más incierto, pero también más honesto. No quería “hablar de Egipto” como ocurre ahora en el mundo de la divulgación, eso vino después; yo quería comprenderlo desde dentro, con las herramientas adecuadas, aunque eso implicara empezar lejos de casa. Con el tiempo, esa decisión ha marcado no solo mi carrera académica, sino también mi manera de divulgar, de viajar y de contar el pasado: siempre desde la experiencia directa y desde mi relación con el contexto.

 

2. Eres doctor en Egiptología por la UAB con una tesis sobre arqueoastronomía y paisaje en la necrópolis tebana. ¿Qué es lo que más te maravilla del conocimiento astronómico del Antiguo Egipto?

Lo que más me maravilla no es tanto la precisión técnica —que ya es asombrosa— como la naturalidad con la que el cielo forma parte del pensamiento egipcio. Para ellos, observar las estrellas era una forma de comprender el orden del mundo y el lugar del ser humano dentro de él.

En la necrópolis tebana, y especialmente en contextos como el de Senenmut, uno se da cuenta de que el paisaje no se organiza solo en función de la topografía o de la proximidad al Nilo, sino también del cielo. Las orientaciones, los ejes visuales, los corredores excavados en la roca dialogan con fenómenos astronómicos muy concretos: salidas de estrellas, recorridos solares, momentos clave del calendario. Nada parece casual, pero tampoco rígido; es un sistema simbólico vivo.

Me fascina también que ese conocimiento no se exprese mediante tratados teóricos, como haríamos hoy, sino a través de arquitectura, ritual y mito.

Y quizá lo más revelador es que ese saber no buscaba dominar la naturaleza, como nos obsesionamos por hacer ahora, sino acompasarse a ella. El cielo egipcio no es matemático; es un territorio habitado por dioses, que es lo mismo que decir por ciclos. Entender eso cambia por completo nuestra manera de mirar sus monumentos… y, en cierto modo, también de mirar el cielo hoy.

 

tumba de Senenmut con el techo decorado con dibujos astronómicos
Tumba de Senenmut (foto: bjornthehistorian)

 

3. Trabajaste cinco años en la tumba TT353 de Senenmut en Luxor y participaste en excavaciones en Qubbet el-Hawa. ¿Qué es lo que más te llenó al excavar en Egipto? ¿Cuál fue tu mayor aprendizaje?

Lo que más llena es la sensación de estar dialogando con el pasado sin intermediarios. En una excavación no hay filtros, ni hay relatos heredados o previamente interpretados: estás tú, la tierra y una historia que se resiste a ser contada si no eres tú quien la desvela. Entrar cada día en una excavación es cruzar ese umbral.

Pero el mayor aprendizaje es entender que la arqueología no va de descubrimientos espectaculares, sino de paciencia, humildad y resistencia. Una excavación (y en Egipto más aun) te enseña que no estás allí para “conquistar” nada, sino para merecerte cada pequeño avance. Y que las grandes aventuras, al final, no siempre están en lo que encuentras, sino en todo lo que aprendes a dejar atrás mientras excavas.

 

Tito Vivas ante la pirámide de Dashur, Egipto
Tito Vivas en Dashur (foto: amigos de la egiptologia)

 

II. EL DIVULGADOR

 

4. En la Universidad de Alcalá creas tu primer programa de radio «Mil millas Nilo arriba» siendo estudiante. Desde entonces has pasado por televisión, podcasts, redes sociales, conferencias… ¿Qué te impulsó a ese primer experimento divulgador? ¿Cómo ha evolucionado tu forma de comunicar la egiptología desde aquella radio universitaria hasta hoy?

Fue casi accidental. Un amigo trabajaba en la recién inaugurada radio de la Universidad de Alcalá, había que rellenar parrilla… y me animé. Mil millas Nilo arriba nació así, sin estrategia ni ambición, solo con ganas de contar cosas que me fascinaban. Anda que no ha llovido desde entonces.

Pero es que siempre ha sido así. La divulgación nunca ha sido un objetivo en sí, sino una inercia natural. Lo que tenía claro es que no soy carne de departamento universitario: se me da fatal amoldarme a normas rígidas, y nunca he tolerado bien las dictaduras de los mediocres. Donde de verdad he sido feliz es contando historias a personas que escuchan por puro interés, sin obligación, sin tener que cubrir un expediente, o doblegarse a los poderes de las jerarquías. Eso lo llevaba fatal en la universidad.

De modo que la evolución ha sido la misma que la mía como persona. He ido contando Egipto según me lo ha ido planteando la vida: primero con entusiasmo ingenuo, luego con más rigor, y hoy con la convicción de que el conocimiento solo tiene sentido si enciende curiosidad y deseo de aventura. La divulgación cultural debe enfocarse desde el entretenimiento, por mucho que lo critiquen los sesudos eruditos de simposio y congreso. Porque no hay nada más poderoso que alguien que escucha… simplemente porque quiere.

 

5. Tu participación en Universo Calleja fue un hito: tres entregas en prime time de Telecinco donde acompañaste a Jesús Calleja y nueve famosos por Egipto. Entraron a puerta cerrada en la Gran Pirámide de Keops, accedieron a la Cámara del Rey y reptaron hasta la Cámara Subterránea, normalmente vetada incluso a arqueólogos. Millones de espectadores vieron Egipto esa noche. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Qué supuso para ti esa colaboración?

Fue la culminación de un proceso muy largo. Aquello no empezó en televisión, sino casi una década antes, cuando decidí organizar viajes y abrir mis propias expediciones para que otras personas pudieran vivir conmigo ese tipo de aventuras sobre el terreno. Con esos mimbres, con experiencia real y muchas horas de desierto a la espalda, es cuando de verdad tienes algo que contar. Eso Jesús lo sabe mejor que nadie.

Universo Calleja fue el lugar donde todo ese trabajo cristalizó. No solo por los accesos excepcionales que mencionas, sino porque se trataba del programa de viajes y aventuras más importante de la televisión española realizado en Egipto. Llegar ahí fue consecuencia de esfuerzo, constancia y de haber apostado por un camino poco cómodo.

Y, sobre todo, no fue un final, sino un principio. Confirmé que soy feliz delante de una cámara y que aún quedan muchísimas historias por contar. Esa experiencia abrió la puerta a pensar en nuevos formatos audiovisuales donde seguir compartiendo exploración, patrimonio y aventura con rigor y emoción.

Jesús Calleja fue durante mucho tiempo un referente para mí. Hoy es un amigo. Y, con el tiempo, espero que también pueda ser un mentor. Él y todo su equipo marcaron un antes y un después en mi forma de entender la divulgación audiovisual.

 

Tito Vivas y Jesus Calleja en Egipto en el programa Planeta Calleja
Tito Vivas y Jesus Calleja en Egipto (foto: Zanskar)

 

6. En #YoEstuveAllí con Jesús Calleja desmontas teorías pseudocientíficas y has publicado Guía de Egipto para piramidólogos y marcianos (2025). Las redes sociales dan altavoz a teorías falsas sobre Egipto que acumulan millones de visualizaciones. ¿Cuál consideras que es la teoría pseudocientífica más difícil de rebatir sobre el Antiguo Egipto?

La más difícil de rebatir no es una teoría concreta, sino la idea que subyace bajo todas ellas: que los egipcios “no podían haberlo hecho solos”. Esa sospecha permanente —ya sea en forma de extraterrestres ancestrales, civilizaciones perdidas o tecnologías imposibles— resulta muy seductora porque es épica, simple y cómoda: exonera al espectador de enfrentarse a procesos complejos, largos y profundamente humanos.

No es fácil combatirla porque no nace de la falta de datos, sino de una mezcla de desconocimiento, desconfianza hacia la ciencia y una necesidad casi espiritual de buscar trascendencia fuera de nosotros mismos. A eso se suma una incapacidad muy moderna para aceptar que sociedades antiguas, sin nuestros medios tecnológicos, fueran capaces de logros extraordinarios a base de conocimiento, tiempo y organización.

Lo paradójico es que estas teorías no engrandecen a Egipto, lo empequeñecen. Reducen una de las civilizaciones más brillantes de la historia humana a un misterio insoluble. Y eso, además de falso, es profundamente racista y denigrante.

 

Tito Vivas

 

III. EL ESCRITOR

 

7. El 12 de marzo de 2026 publicas Pirámides, dioses y sabidurías perdidas del mundo antiguo, un salto más allá de Egipto hacia Japón, Perú, Turquía, Malta o México. ¿Qué te llevó a dar este salto? ¿Qué quieres que el lector comprenda al cerrar el libro?

Egipto fue el punto de partida académico, pero nunca el límite divulgativo. Uno entiende muy pronto que muchas de las grandes preguntas que nacen allí —sobre el cielo, el paisaje, lo sagrado o la memoria— aparecen también en culturas muy alejadas entre sí en el tiempo y en el espacio. El salto no fue una huida de Egipto, sino una ampliación natural del mapa. Una ampliación que, antes que yo, ya había hecho —con resultados catastróficos— el mundo de la pseudociencia y el misterio, inventando relaciones donde no las hay y atribuyendo a alienígenas turistas las grandes obras de la Antigüedad.

Con este libro quiero que el lector entienda que el mundo antiguo no fue un conjunto de islas desconectadas, pero tampoco una colección de enigmas inexplicables. Fue una red de sociedades humanas profundamente inteligentes, capaces de observar la naturaleza y dialogar con ella de formas muy sofisticadas, resolviendo problemas comunes con soluciones comunes, sin necesidad de que ET, el extraterrestre, les trajera un manual de instrucciones global.

Me daré por satisfecho si al cerrar el libro queda una idea clara: no necesitamos recurrir a explicaciones fantásticas para sentir asombro por los logros de nuestros antepasados. La verdadera maravilla está en comprender hasta dónde ha llegado el ser humano… mucho antes de lo que solemos imaginar.

 

8. Tu primer libro, El viaje de un egiptólogo ingenuo, que ya ha agotado 3 ediciones y ha vendido miles de ejemplares, es un homenaje a Nigel Barley y su Antropólogo inocente. Incluyes acuarelas propias y combinas erudición con humor. ¿Por qué elegiste la narrativa de viajes en lugar del ensayo académico? ¿Qué tiene el humor que funciona tan bien para hablar de temas serios?

En realidad, el humor no es para mí un recurso literario, sino una forma de estar en el mundo. Mi amigo y muy admirado Javier Reverte solía decir: «ríete de ti mismo y nunca te faltará la diversión». Y tenía razón. El humor desactiva la solemnidad impostada, acerca el conocimiento y recuerda algo esencial: que ninguno de nosotros es más importante que las historias que esta contando.

En cuanto a la narrativa de viajes frente al ensayo académico, tampoco fue una decisión estratégica. Salió de forma natural. Yo escribo como hablo, y casi siempre hablo de Egipto, de historia o de misterio en el marco de un viaje. Divulgar desde el viaje era lo honesto, porque es desde ahí desde donde yo aprendo y observo.

La literatura de viajes, además, tiene algo que el ensayo puro a veces pierde: permite dudar, equivocarse, sorprenderse. Introduce al lector en el proceso, no solo en la conclusión. Y eso es profundamente pedagógico. El conocimiento no aparece como una verdad cerrada, sino como una experiencia que se vive.

En ese contexto, el humor funciona porque humaniza el discurso. Permite abordar temas serios sin levantar muros docentes, sin imponer autoridad ni jerarquías. Cuando uno se permite la ironía, la autocrítica o incluso la vulnerabilidad, el lector baja la guardia y se abre a escuchar. Se siente interpelado de tú a tú, no desde un púlpito rectoral. Y es precisamente ahí, casi sin darse cuenta, donde más acaba aprendiendo.

 

acuarela de Abu Simbel realizada por Tito Vivas
Abu Simbel. Acuarela de Tito Vivas

 

IV. EL VIAJERO

 

9. En 2010 emprendiste tu primera expedición a Etiopía y en 2013 lanzas tu propio proyecto viajero, la Sociedad Histórica de Viajes y Expediciones. ¿Qué te llevó a dejar el mundo de las excavaciones arqueológicas y centrarte en las expediciones? ¿Qué es la Sociedad Histórica?

Conviene matizar una cosa: aquella expedición a Etiopía fue la primera desde una perspectiva profesional, pero no la primera en mi vida. Yo llevaba viajando por mi cuenta desde mucho antes. Viajar, explorar y aprender sobre el terreno siempre formaron parte de mi manera de entender el mundo antiguo.

Profesionalmente comencé organizando viajes a Egipto, casi como una extensión natural de mi trabajo académico. El formato funcionó, y muy pronto empecé a aplicarlo a otros destinos fascinantes: primero Etiopía, Israel y Palestina, y después muchos más. Hoy son más de cincuenta destinos distintos, siempre articulados en torno a un relato histórico y cultural.

La Sociedad Histórica de Viajes y Expediciones nació precisamente de ahí. Su razón de ser era —y sigue siendo como idea— anteponer el argumento histórico al destino del viaje. No viajar “a un país”, sino viajar a un momento, a una pregunta, a un mito, a un problema histórico... Fue una agencia de viajes deliberadamente anómala, inspirada en el espíritu de las grandes expediciones científicas y culturales de los siglos XVIII y XIX, donde el viaje era una herramienta de conocimiento, no un producto turístico.

El proyecto funcionó muy bien, quizá demasiado bien. Creció en volumen y complejidad, y al mismo tiempo mi propia figura como divulgador empezó a expandirse en otras direcciones gracias a todo lo que hacíamos desde Sociedad Histórica: libros, radio, televisión, conferencias, redes… Llegó un momento en que tuve que elegir. Y, de forma natural, el proyecto personal de Tito Vivas acabó desbordando a la estructura original del proyecto Sociedad Histórica. Tito Vivas abarcaba mucho más que la agencia de viajes.

 

10. En 2025 anuncias una alianza con Pangea The Travel Store. ¿Qué supone esta alianza para la Sociedad Histórica?

La alianza responde exactamente a esa evolución. La decisión fue clara: desvincularme de la gestión puramente administrativa —licencias, trámites, documentación, logística…— y apoyarme en una agencia que asumiera esa parte con solvencia, para que yo pudiera concentrarme en lo que sé y quiero hacer: crear contenido, diseñar rutas, investigar, acompañar y contar historias.

Hubo un primer intento con la agencia que mencionas que no funcionó en absoluto, porque partía de una concepción muy errónea de lo que son mis viajes. Mis propuestas no encajan en el modelo clásico de “viaje de autor”, entendido como una experiencia puntual, asociada a una figura mediática que actúa como reclamo ocasional. Yo no trabajo así. Mi proyecto se sostiene en la continuidad, en el valor del contenido y en una comunidad que regresa porque busca profundidad, no escaparate. Yo no organizo un viaje aislado al año ni planteo experiencias oportunistas apoyadas en la notoriedad. Por eso aquella alianza fue breve (aunque se hizo eterna): sencillamente imponía lógicas en las antípodas de mi filosofía.

Y por eso la actual alianza con AIDU TRAVEL (aidu.travel) ha sido un éxito decisivo. Es una agencia pequeña, muy profesional, con una enorme experiencia y, sobre todo, con una sensibilidad y respeto extraordinarios hacia el tipo de viajes culturales que yo formulo. AIDU supo recoger el testigo de mi esencia y se centró en cubrir y fortalecer los aspectos que antes gestionaba Sociedad Histórica. Desde entonces todo ha encajado como un guante. Las propuestas funcionan, los grupos se llenan, y ya estamos programando viajes incluso para 2027.

A día de hoy, mis expediciones funcionan casi como un restaurante con estrella Michelin: no por elitismo, sino porque la demanda exige sumarse con tiempo, cuidado y suficiente antelación. Y, sinceramente, no se me ocurre un mejor aliado que AIDU TRAVEL para seguir haciendo lo que más me gusta: viajar, investigar y compartir el mundo antiguo sobre el terreno.

 

CIERRE

 

11. Si tuvieras que elegir un solo lugar del mundo antiguo para llevar a alguien por primera vez, ¿cuál sería y por qué?

Elegiría Göbekli Tepe, en el sureste de Turquía. Porque es el lugar que te obliga a desaprender lo aprendido, algo muy científico.

Allí no llevas a alguien para confirmar lo que ya sabe, sino para desmontarlo. Göbekli Tepe demuestra que antes de la agricultura, antes de las ciudades y antes de lo que solemos llamar “civilización”, los seres humanos ya estaban construyendo espacios rituales complejos, organizando trabajo colectivo y pensando simbólicamente el mundo. Es el origen de todo (por ahora).

Por eso es un sitio incómodo en el mejor sentido, porque no encaja bien en nuestros esquemas modernos de progreso. ¡Ojo!, no habla de tecnología avanzada ni de misterios inexplicables, sino de algo mucho más perturbador y hermoso: que la necesidad de sentido, de rito y de comunidad pudo venir antes que la necesidad de producir excedentes.

Para una primera vez, es perfecto. Porque es el principio. Y las cosas serias hay que abordarlas desde el principio.

 

yacimiento arqueológico de Gobekli Tepe
Gobekli Tepe (foto: Federico Pinilla)

 

12. ¿Cuál es tu próximo gran proyecto o sueño por cumplir? Algo que aún no hayas hecho y que te quite el sueño.

Tengo varios, pero hay uno que me ronda desde hace tiempo y que todavía no he hecho realidad: crear un gran proyecto audiovisual propio, una serie de viajes y exploración del mundo antiguo donde pueda unir investigación, paisaje, aventura y relato, sin atajos ni concesiones al espectáculo vacío.

Me gustaría un formato que recupere el espíritu de las grandes expediciones clásicas, donde el viaje no sea solo desplazamiento, sino búsqueda; donde el tiempo, el error y la duda también tengan espacio. Un proyecto que se pueda ver, pero sobre todo que se pueda sentir.

Ese es el sueño que me quita el sueño, porque sé que es posible. Y porque todavía quedan muchos caminos por recorrer, muchas preguntas por formular… y demasiadas historias importantes esperando a ser contadas sobre el terreno.

 

Madrid, 12 de enero de 2026.

logotipo de Tito Vivas

 

MÁS INFORMACIÓN
Web y redes sociales:
Web oficial: www.titovivas.com
Instagram: @titovivas
YouTube: @TitoVivasOficial
Últimas publicaciones:
Guía de Egipto para piramidólogos y marcianos (2025)
Pirámides, dioses y sabidurías perdidas del mundo antiguo (marzo 2026): ya en preventa.
Contenido destacado: 
Vídeo viral sobre el Templo de Debod. tiktok
Colaboraciones en Universo Calleja y #YoEstuveAllí
Podcast The Wild Project (episodio #349)

¿Te gusta este artículo?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 5 / 5. Recuento de votos: 7

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

¡Siento que este contenido no te haya sido útil!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

Sobre el autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *