Arqueoestaciones de Roma. Guía por los museos subterráneos de la línea C

Estación de metro Colosseo-Fori Imperiali de Roma
5
(5)

Cuando el transporte se convierte en museo

Durante décadas, cada excavación realizada en el metro romano era un compendio de problemas, retrasos y sobrecostes debido a los continuos descubrimientos arqueológicos que se producían. La construcción de la línea C del metro de Roma supuso un cambio de paradigma. Se convirtió este desafío en una oportunidad al incorporar la arqueología como parte del proyecto arquitectónico.

El descubrimiento y la conservación del rico patrimonio romano en las estaciones pasó a ser uno de los objetivos del proyecto. El resultado es la musealización de termas, cuarteles militares, templos, casas, mosaicos, y los miles de objetos descubiertos, permitiendo a millones de personas contemplar estos vestigios romanos en su día a día.

Descender al metro de Roma es atravesar tres mil años de historia. Las nuevas «arqueoestaciones» de la línea C integran estos hallazgos arqueológicos en las propias instalaciones, transformándolas en museos subterráneos accesibles por el precio de un billete ordinario.

El metro arqueológico de Roma establece así un modelo de integración entre desarrollo infraestructural y preservación patrimonial. Ciudades como Atenas, Nápoles, Tesalónica, Estambul, Alejandría y Ciudad de México observan este sistema que hace accesible el patrimonio arqueológico en el transporte cotidiano.

Esta ruta recorre las tres arqueoestaciones principales de la línea C, con especial atención a las dos inauguradas en diciembre de 2025. Pero primero, un poco de historia.

 

Estación de metro Colosseo-Fori Imperiali de Roma
Estación de metro Colosseo-Fori Imperiali (foto: WeBuild)

 

LAS TRES LÍNEAS DEL METRO ROMANO

Con apenas 60 kilómetros de extensión, el metro de Roma es paradójicamente uno de los más reducidos entre las grandes capitales europeas. Por ponerlo en perspectiva, Madrid cuenta con casi 300 kilómetros de red, Londres supera los 400 y París alcanza los 200. Esta desproporción no responde a falta de visión o recursos, sino a una realidad geológica y arqueológica singular: cada metro excavado bajo Roma puede contener vestigios de cualquiera de las múltiples Romas superpuestas: la Roma republicana, la imperial, la cristiana primitiva, la medieval, la renacentista y la barroca.

 

Línea A (Naranja): la puerta a los monumentos

Inaugurada en 1980, la línea A es la más utilizada por los turistas. Sus 27 estaciones conectan los principales iconos de Roma: desde Cipro-Musei Vaticani, que da acceso a los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina, hasta Ottaviano-San Pietro para visitar la Plaza y Basílica de San Pedro. La estación Spagna lleva directamente a la Plaza de España y la escalinata de Trinità dei Monti, mientras que Barberini sitúa al visitante a pocos minutos caminando de la Fontana di Trevi, Piazza Navona y el Panteón. Termini funciona como el gran intercambiador que conecta con la línea B y con los trenes Leonardo Express y FL1 que enlazan con el aeropuerto de Fiumicino.

Durante su construcción en los años 70, los hallazgos arqueológicos en la zona de Plaza de la República obligaron a múltiples desvíos del trazado original, anticipando los desafíos que enfrentaría décadas después la línea C.

 

estaciones de la línea A de metro de Roma

 

Línea B (Azul): historia bajo los raíles

La línea B ostenta el honor de ser la primera línea de metro inaugurada en Roma y en toda Italia. Su historia está marcada por la política y la guerra: fue proyectada en los años 30 durante el régimen fascista de Mussolini con el objetivo de conectar la Estación Termini con el nuevo distrito EUR, donde debía celebrarse la Exposición Universal de 1942. La Segunda Guerra Mundial interrumpió las obras en 1940, pero los túneles ya excavados sirvieron como refugios antiaéreos durante los bombardeos aliados sobre Roma. Las obras se reanudaron en 1948 y la línea se inauguró finalmente el 9 de febrero de 1955.

Sus 26 estaciones principales, más las cuatro del ramal B1, dan acceso directo al Coliseo, al Foro Romano y al Palatino desde la parada Colosseo, al antiguo circo romano desde Circo Massimo, a la pirámide de Cayo Cestio desde Piramide, y al distrito racionalista fascista desde EUR Palasport. Es una línea que combina funcionalidad con historia en cada una de sus paradas.

 

estaciones de metro de la línea B de Roma

 

Línea C (Verde): la revolución arqueológica

Iniciada en 2007, la línea C es la más moderna, ambiciosa y arqueológicamente rica del sistema romano. Actualmente cuenta con 24 de las 31 estaciones proyectadas, lo que representa aproximadamente el 75% del trazado total. La inversión acumulada alcanza los 7.000 millones de euros y su finalización completa está prevista para 2035.

Esta línea se desarrolla a profundidades que oscilan entre los 30 y los 48 metros según la estación, requiriendo trenes automáticos sin conductor y la aplicación del innovador método constructivo «top-down arqueológico» que permite trabajar simultáneamente a arqueólogos e ingenieros. Hasta la fecha se han catalogado más de 500.000 artefactos procedentes de las excavaciones.

Las arqueoestaciones de Colosseo-Fori Imperiali y Porta Metronia, inauguradas en diciembre de 2025, establecen un nuevo estándar mundial de integración entre infraestructura moderna y patrimonio arqueológico, convirtiendo las estaciones de metro en auténticos museos subterráneos accesibles a millones de personas.

 

paradas de la línea C de metro de Roma

 

LA RUTA ARQUEOLÓGICA: TRES ARQUEOESTACIONES IMPRESCINDIBLES

Un billete sencillo BIT cuesta 1,50 euros y es válido durante 100 minutos, tiempo suficiente para completar esta ruta de dos a tres horas de duración. El metro funciona de lunes a jueves y los domingos desde las 5:30 hasta las 23:30, ampliando el horario hasta la 1:30 de la madrugada los viernes y sábados.

Para disfrutar de las estaciones con tranquilidad conviene visitarlas entre semana, preferiblemente evitando las horas punta, que se concentran entre las 7:00 y las 9:00 de la mañana y entre las 17:00 y las 19:00 de la tarde. Todas las estaciones de la línea C cuentan con ascensores que garantizan una accesibilidad completa. La fotografía está permitida en todas las instalaciones, aunque se solicita no usar flash en las vitrinas para proteger los materiales sensibles a la luz.

El itinerario sugerido comienza en San Giovanni,  continúa en Porta Metronia, y culmina en Colosseo-Fori Imperiali, la estación más completa.

1. SAN GIOVANNI

La primera estación-museo

San Giovanni, punto de combinación entre las líneas A y C inaugurado en mayo de 2018, fue la primera estación romana concebida como museo arqueológico integrado. Desarrollada en cinco niveles, alcanza aproximadamente treinta metros de profundidad. Conviene dedicarle entre 30 y 45 minutos para apreciar adecuadamente su diseño como «máquina del tiempo». Cuando las puertas del tren se abren, la amplitud de la estación sorprende inmediatamente. El diseño responde a una filosofía pedagógica clara: cada época histórica tiene asignado un color específico en las paredes de la estación. A medida que desciendes por pasillos y escaleras, los colores cambian, narrando visualmente la historia del lugar desde la superficie hasta los estratos más antiguos

Los hallazgos expuestos

A lo largo del descenso hacia los andenes, vitrinas integradas arquitectónicamente en los muros de la estación exhiben objetos de uso cotidiano. Se pueden observar ánforas de diversos tamaños utilizadas para almacenar vino, aceite y garum (la omnipresente salsa de pescado fermentado de la cocina romana), lucernas de terracota que iluminaban las casas con aceite de oliva, fragmentos de cerámica sigillata con su característico barniz rojo brillante, instrumentos domésticos de bronce y una colección de monedas que permiten datar con precisión las diferentes ocupaciones del terreno.

Los hallazgos más antiguos se remontan a la República romana, cuando esta zona constituía un área agrícola extraurbana que abastecía los mercados de la ciudad. En vitrinas especialmente diseñadas se exponen huesos de melocotón petrificados que han sobrevivido dos mil años, una cesta tejida excepcionalmente conservada gracias a las condiciones anaeróbicas del subsuelo, un delicado frasco de perfume de vidrio turquesa y diversas herramientas agrícolas que muestran las técnicas de cultivo de la época. Cada vitrina cuenta con paneles explicativos que contextualizan los objetos en la vida diaria romana.

 

Estación de San Giovanni del metro de Roma
Estación de metro Giovanni (foto: Metro C Spa)

 

Tras cristales protectores se observan también secciones originales de las Murallas Aurelianas, construidas por el emperador Aureliano entre 271 y 275 d.C. para defender Roma de las invasiones bárbaras, con sus grandes bloques de travertino y ladrillo dispuestos en hiladas regulares. Los paneles informativos instalados junto a los vestigios contextualizan estos muros defensivos en los acontecimientos traumáticos del siglo V, cuando Roma sufrió invasiones y saqueos que marcaron el declive del Imperio Romano de Occidente.

 

exposición ánforas en la estación de metro San Giovanni de Roma
Estación San Giovanni (foto: Diego Funaro)

Durante la construcción de San Giovanni se hallaron más de 40.000 objetos arqueológicos, convirtiéndola en uno de los yacimientos urbanos más ricos excavados en la ciudad. La estación funciona como un gigantesco corte estratigráfico que permite comprender visualmente cómo Roma se ha construido sobre sí misma durante milenios, mostrando la superposición de 21 fases históricas desde los depósitos geológicos del Plioceno hasta la Roma contemporánea.

 

Estación de metro San Giovanni de Roma
Estación de metro San Giovanni (foto: Diego Funaro)

 

2. PORTA METRONIA

Una estación junto a las murallas

Porta Metronia, estación de la línea C situada a treinta metros de profundidad e inaugurada en diciembre de 2025, toma su nombre de la puerta homónima de las Murallas Aurelianas, aún conservada en superficie a escasos metros de la entrada del metro. Para esta visita conviene reservar entre 45 y 60 minutos, especialmente cuando abra en febrero de 2026 el museo previsto en sus instalaciones. Esta ubicación estratégica, junto a uno de los principales accesos a la ciudad antigua, explica el extraordinario hallazgo que aguarda treinta metros bajo tierra: un cuartel militar del siglo II d.C.

El cuartel militar del siglo II

El complejo tiene casi ochenta metros de longitud y está fechado en los primeros años del siglo II de nuestra era, probablemente durante el reinado del emperador Trajano o los primeros años de su sucesor Adriano. Su descubrimiento se produjo entre siete y doce metros bajo el nivel actual de la calle, y su estado de conservación permite comprender con claridad la organización de las instalaciones militares romanas.

La arqueóloga Simona Moretta, directora científica de la excavación, explica que la identificación como cuartel se confirmó por un detalle arquitectónico revelador: las entradas a las treinta y nueve habitaciones no están enfrentadas entre sí, sino deliberadamente desfasadas. Esta disposición no es casual. Permitía que los soldados salieran simultáneamente de sus dormitorios y se formaran en el pasillo central sin chocar unos con otros, facilitando la rápida movilización de las tropas ante una emergencia o una orden de despliegue.

El pasillo vertebrador del complejo se extiende considerablemente. A ambos lados se distribuyen veinticinco dormitorios de aproximadamente dieciséis metros cuadrados cada uno. Según los arqueólogos, estos efectivos podrían haber formado parte de las cohortes urbanas o la guardia imperial, fuerzas especializadas encargadas de la seguridad de la ciudad de Roma, con funciones policiales, ceremoniales y de protección directa del emperador.

 

vestigios del campamento militar en la estación de metro Porta Metronia de Roma
Vestigios de la guarnición militar – Porta Metronia (foto: WeBuild)

 

Mosaicos, frescos y decoración militar

Algunas habitaciones conservan sus pavimentos originales de mosaico con diseños geométricos en blanco y negro, el estilo más común en edificios públicos y militares de la época. Los patrones incluyen dameros bicolores, espirales entrelazadas, motivos de cuadrados concéntricos y cenefas decorativas que enmarcan los umbrales de las puertas. La técnica es simple pero efectiva, creando superficies duraderas y fáciles de limpiar.

Las paredes presentan frescos que, aunque simples en comparación con las elaboradas pinturas de las villas aristocráticas, están bien conservados. Los colores dominantes son ocre, rojo pompeyano y amarillo. La decoración consiste principalmente en bandas horizontales de color que dividen las paredes en paneles, decoración pictórica que imita mármol y ocasionales motivos vegetales estilizados. Es una decoración austera pero digna, apropiada para un edificio militar que valoraba el orden y la funcionalidad sobre el lujo.

 

estancias del castrum romano en Porta Metronia, Roma
Estancias del cuartel romano de Porta Metronia (foto: WeBuild)

 

La vivienda del comandante

Junto a la estructura militar se halló una vivienda privada que contrasta notablemente con las estancias militares. Esta domus, probablemente residencia de un oficial de alto rango o del comandante, presenta frescos y mosaicos de calidad superior. Los frescos incluyen escenas mitológicas, entre ellas fragmentos de lo que parece ser el rapto de Europa por Zeus transformado en toro, imitaciones de arquitectura pintada con columnas corintias y entablamentos elaborados, y paneles decorativos con aves y elementos vegetales. El triclinium, el comedor romano, cuenta con un mosaico polícromo de excepcional calidad que muestra escenas relacionadas con la caza.

El futuro museo arqueológico

Las autoridades romanas han confirmado que en febrero de 2026 se inaugurará un museo específico dentro de la estación Porta Metronia. Este espacio museístico incluirá maquetas a escala del complejo militar que permitirán comprender su organización tridimensional, recreaciones virtuales en 3D de la vida cotidiana de los soldados, uniformes y equipamiento de las cohortes urbanas reconstruidos según los hallazgos, y explicaciones detalladas sobre la jerarquía militar romana. Las vitrinas exhibirán los objetos recuperados durante la excavación: armas como puntas de lanza y fragmentos de gladius (la espada corta romana), monedas que ayudan a datar el uso del edificio, cerámica de uso cotidiano, lucernas para iluminación y objetos personales que permiten acercarse a la vida íntima de aquellos soldados. Pantallas interactivas mostrarán el proceso de excavación, la metodología arqueológica empleada y entrevistas con los especialistas que han trabajado en el yacimiento.

 

Estación de metro Porta Metronia de Roma
Estación de metro Porta Metronia (foto: WeBuild)

 

3. COLOSSEO-FORI IMPERIALI

La estación más esperada

Colosseo-Fori Imperiali se desarrolla en cuatro niveles que alcanzan los 32 metros de profundidad. Su inauguración se produjo en diciembre de 2025 tras trece años de obras. Conviene reservar entre 60 y 90 minutos para recorrer sus múltiples niveles con calma. Situada a escasos metros del Coliseo y de los Foros Imperiales, representa el mayor proyecto de integración entre infraestructura moderna y patrimonio arqueológico jamás abordado en el metro romano. El alcalde Roberto Gualtieri la definió durante su inauguración como «una atracción turística y cultural por derecho propio». La complejidad del proyecto radicaba en múltiples factores: el nivel freático extremadamente alto a treinta y dos metros de profundidad, la proximidad a monumentos cuya estabilidad no podía verse comprometida, y la certeza de que cada centímetro cúbico de tierra excavada contendría restos arqueológicos de valor.

 

Espacio expositivo en la estación de metro Colosseo-Fori Imperiali de Roma
Estación de metro Colosseo-Fori Imperiali (foto: WeBuild)

 

Una perspectiva inédita del Coliseo

En el pasaje de conexión entre la línea C y la estación Colosseo de la línea B, una abertura triangular ofrece una vista del Coliseo desde abajo, mostrando su base y los cimientos del anfiteatro Flavio desde una perspectiva que ningún visitante había experimentado en dos mil años. Esta ventana arquitectónica establece un diálogo visual entre la ingeniería romana y la del siglo XXI, permitiendo comprender la magnitud de los cimientos necesarios para sostener una estructura de tales dimensiones.

Las termas sepultadas por Nerón

El hallazgo arqueológico más espectacular de Colosseo-Fori Imperiali se encuentra en uno de los niveles superiores: unas termas privadas perfectamente conservadas que pertenecieron a una domus datada entre el siglo I a.C. y el siglo I d.C. Estas termas tienen una historia dramática directamente vinculada a uno de los episodios más traumáticos de la historia de Roma: fueron sepultadas tras el Gran Incendio del año 64 después de Cristo, durante el principado de Nerón.

El incendio comenzó el 18 de julio del año 64 en las tiendas situadas junto al Circo Máximo. Impulsado por fuertes vientos de verano, el fuego se propagó rápidamente por los barrios de viviendas densamente pobladas, construidas mayormente en madera. Ardió durante seis días y siete noches consecutivas, destruyendo completamente tres de las catorce regiones administrativas de Roma y dañando gravemente siete más. Tras el incendio, Nerón expropió grandes extensiones de terreno en el centro de Roma para construir su Domus Aurea, la Casa Dorada, un palacio de dimensiones extraordinarias. En el proceso, muchas viviendas y edificios que habían sobrevivido al fuego fueron enterrados bajo toneladas de escombros y tierra de relleno para nivelar el terreno. Las termas visibles en la estación son precisamente uno de esos edificios sepultados.

La estructura de las termas permite comprender el sofisticado sistema de baño romano. El frigidarium, la piscina de agua fría, es rectangular y está revestida de mármol blanco. Los escalones de acceso están perfectamente conservados y los vestigios muestran restos de las tuberías de plomo que suministraban el agua desde el acueducto. El tepidarium, la sala templada intermedia donde los bañistas se aclimataban gradualmente antes de pasar a las salas calientes, conserva parte del sistema de calefacción bajo el suelo, el famoso hypocaustum romano.

El caldarium, el baño termal caliente, es la sala más espectacular desde el punto de vista técnico. El hypocaustum está parcialmente visible, mostrando las pequeñas columnas de ladrillo llamadas pilae que sostenían el suelo suspendido. El aire caliente procedente del praefurnium, el horno, circulaba bajo este suelo elevado y por cavidades en las paredes, calentando uniformemente toda la estancia mediante un sistema que anticipa en siglos los principios de la calefacción radiante moderna. Los arqueólogos encontraron incluso restos de carbón y ceniza en la zona del horno, testimonio del último uso antes del entierro.

Lo extraordinario de estas termas es su estado de preservación. Al ser sepultadas rápidamente tras el incendio, quedaron selladas en condiciones que impidieron su deterioro durante dos milenios. Los mosaicos del suelo están casi intactos, las paredes conservan amplias zonas de estuco pintado en rojo pompeyano y amarillo ocre, y algunos tubos de plomo permanecen exactamente en su posición original.

 

vestigios arqueológicos en la estación de metro de la línea C - Colosseo-Fori Imperiali de Roma
Vestigios romanos en la estación Colosseo-Fori Imperiali (foto: Municipalidad de Roma)

 

La exposición arqueológica

La estación alberga la exposición de aproximadamente trescientos cincuenta objetos catalogados, dispuestos en vitrinas integradas arquitectónicamente en los muros y pasillos. La curaduría fue supervisada personalmente por la arqueóloga Elisa Cella del Parque Arqueológico del Coliseo. Cada objeto está contextualizado con información sobre su uso cotidiano, su significado social y códigos QR que enlazan con contenido multimedia ampliado.

Entre los hallazgos más notables destaca una espada de madera excepcionalmente conservada. Su conservación después de más de dos mil años es excepcional, resultado del ambiente anaeróbico del subsuelo húmedo que impidió su descomposición.

La colección incluye docenas de lucernas, las lámparas de aceite de terracota que iluminaban las casas romanas. Los diseños varían considerablemente: algunas presentan escenas eróticas grabadas, otras motivos religiosos, algunas son simples y funcionales. Una lucerna excepcional muestra una escena de gladiadores combatiendo en el Coliseo, grabada con notable detalle que permite apreciar los tipos de armamento y las posturas de combate.

Las ánforas para almacenar vino, aceite y garum conservan en algunos casos las inscripciones pintadas, conocidas como tituli picti, que indicaban el contenido, el origen geográfico del producto y el año de producción. Estas inscripciones proporcionan información valiosa sobre las rutas comerciales y la economía del Imperio. Se exponen también platos de terra sigillata con su característico barniz rojo brillante, vasos de vidrio con decoración incisa que demuestran el alto nivel de la artesanía vidriera romana, cubos de bronce utilizados para transportar agua desde las fuentes públicas, estatuillas de dioses domésticos llamados lares que protegían el hogar, y una variedad de herramientas que incluyen cuchillos, agujas de coser e instrumentos médicos de bronce.

Los objetos de tocador dan testimonio de las prácticas de higiene y belleza: peines de hueso y marfil, espejos de bronce pulido, frascos de perfume de vidrio soplado en tonos azules y verdes. La colección de monedas abarca desde los denarios de plata republicanos hasta los sestercios de bronce imperiales y algunas raras piezas de oro conocidas como aurei, permitiendo trazar la evolución económica de Roma a través de varios siglos.

Una maqueta a escala 1:10 reconstruye el barrio tal como era antes del incendio del año 64, mostrando la densidad urbana, la disposición de las calles estrechas, las tabernas, los edificios de apartamentos llamados insulae y las domus de los ciudadanos acomodados.

La estación también presenta 28 pozos de época republicana, estructuras relacionadas con la captación y gestión del agua en esta área antes de las grandes transformaciones imperiales. Un ámbito expositivo titulado «Acqua per la città» (Agua para la ciudad) explica este sistema hidráulico.

 

Arqueoestación de metro Colosseo-Fori Imperiali de Roma
Espacio expositivo en la estación Colosseo-Fori Imperiali (foto: WeBuild)

 

Los andenes

A treinta y dos metros de profundidad se encuentran los andenes de la estación, amplios y luminosos a pesar de su ubicación subterránea. Las puertas de andén de vidrio se abren automáticamente sincronizadas con la llegada de los trenes. Murales artísticos representan escenas de la vida en la Roma antigua, proporcionando un elemento decorativo que mantiene la coherencia temática hasta el último nivel de la estación.

Innovación tecnológica al servicio del patrimonio

La construcción de Colosseo-Fori Imperiali requirió el desarrollo de técnicas innovadoras. El método «top-down arqueológico» invierte el proceso constructivo convencional: en lugar de excavar de arriba hacia abajo, se construyeron primero los muros perimetrales desde la superficie, creando una estructura estabilizadora, y luego se excavó el interior nivel por nivel, construyendo simultáneamente los forjados de cada piso. Esto permitió que los arqueólogos trabajaran en niveles superiores mientras los ingenieros excavaban más abajo.

Para zonas especialmente inestables se utilizó la técnica de congelación del terreno: tubos criogénicos que bajan la temperatura del suelo a treinta grados bajo cero, convirtiéndolo temporalmente en una masa sólida. Se emplearon también diafragmas sacrificados, muros de hormigón construidos perpendicularmente a los muros perimetrales que proporcionaban estabilidad temporal y que fueron demolidos una vez cumplida su función.

La gestión del agua subterránea constituyó uno de los mayores desafíos. A treinta y dos metros de profundidad, el nivel freático es abundante. Para solucionarlo, se instaló un sistema de drenaje y bombeo continuo capaz de gestionar miles de litros por hora, integrándose con el sistema de alcantarillado de Roma, que en algunos sectores aprovecha estructuras de época romana.

 

Espacio expositivo en la estación de metro Colosseo-Fori Imperiali de Roma
Estación de metro Colosseo-Fori Imperiali (foto: WeBuild)

 

PROYECTOS FUTUROS

PIAZZA VENEZIA (INAUGURACIÓN PREVISTA EN 2033)

La próxima gran arqueoestación se ubicará en el corazón del centro histórico romano. Los trenes circularán a 48 metros de profundidad, estableciendo un nuevo récord nacional, en una estación concebida con cinco niveles subterráneos que incluirá un museo arqueológico de 2.000 metros cuadrados. El diseño contempla pasarelas de vidrio suspendidas sobre las excavaciones arqueológicas, permitiendo a los visitantes observar los vestigios desde múltiples perspectivas. Se instalará tecnología de realidad aumentada disponible para los usuarios, y una conexión peatonal subterránea enlazará directamente la estación con el Museo de los Foros Imperiales.

Los sondeos preliminares han revelado hallazgos de gran relevancia que sugieren la presencia de estructuras portuarias del Tíber de época republicana, secciones del Aqua Virgo (uno de los once acueductos que abastecían Roma), domus aristocráticas del período imperial, estructuras comerciales conocidas como horrea que podrían corresponder a almacenes, y calzadas antiguas perfectamente conservadas bajo metros de sedimento acumulado.

AMPLIACIÓN COLOSSEO – FORI IMPERIALI (2026-2027)

Dado el éxito de público de Colosseo-Fori Imperiali desde su inauguración, las autoridades romanas han programado una ampliación del espacio expositivo. El proyecto incluye una sala de exposiciones temporales de 300 metros cuadrados donde se mostrarán hallazgos recientes de otras excavaciones en Roma, préstamos de museos internacionales de arqueología romana y exposiciones temáticas rotatorias. Se incorporará un centro de interpretación digital equipado con tecnología de realidad virtual que permitirá a los visitantes experimentar recreaciones inmersivas de la Roma antigua. Una innovación especialmente notable será el taller de restauración con paredes de vidrio, donde arqueólogos y restauradores trabajarán en objetos recién excavados mientras el público observa el proceso en tiempo real.

 

 

COMBINAR CON VISITAS DE SUPERFICIE

Esta ruta subterránea se complementa perfectamente con las visitas a los monumentos correspondientes en superficie. El Coliseo y el Foro Romano requieren al menos tres horas para una visita completa. Las Murallas Aurelianas son visibles en superficie junto a la estación Porta Metronia y pueden observarse en unos treinta minutos. La Basílica de San Juan de Letrán, cercana a la estación San Giovanni, merece aproximadamente una hora de visita.

Otras experiencias de Roma subterránea complementan esta ruta: la Basílica de San Clemente permite descender por tres niveles históricos excavados, desde la iglesia medieval del siglo XII hasta estructuras romanas del siglo I. Las Casas Romanas del Celio muestran domus imperiales perfectamente preservadas. El Stadio di Domiziano bajo Piazza Navona revela los cimientos del antiguo estadio romano. La Cripta Balbi integra un museo con excavaciones arqueológicas in situ. ¡No te pierdas nuestro artículo sobre tesoros ocultos de la Antigua Roma!

 

 

MÁS INFORMACIÓN
METRO DI ROMA. metropolitanadiroma.it
ATAC ROMA. atac.roma.it
METRO C. metrocspa.it

¿Te gusta este artículo?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 5 / 5. Recuento de votos: 5

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

¡Siento que este contenido no te haya sido útil!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

Sobre el autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *