EL CAMPO DE MARTE: MONUMENTOS EMBLEMÁTICOS DE LA ANTIGUA ROMA.
El Campo de Marte (Campus Martius) es una vasta área histórica de Roma situada al norte del Foro Romano, entre el río Tíber y las colinas de la ciudad. Originalmente una llanura fuera de las murallas de la antigua Roma, se utilizó para ejercicios militares, ceremonias religiosas y actividades públicas durante la República y el Imperio romano. Hoy en día, el Campo de Marte abarca una de las zonas más vibrantes y monumentales de la Roma moderna.
¿CUÁLES SON LOS LÍMITES DEL CAMPO DE MARTE?
Por el norte se extiende hasta la Piazza del Popolo, un punto clave de entrada a la ciudad desde la Vía Flaminia en la Antigüedad. El río Tíber define el límite occidental del Campo de Marte. Aquí se encuentran monumentos importantes como el Ara Pacis y el Mausoleo de Augusto, a lo largo del Lungotevere.
Hacia el este, el límite se encuentra cerca de la Via del Corso, una de las principales arterias comerciales de Roma, que conecta la Piazza del Popolo con la Piazza Venezia. Por el sur, el Campo de Marte termina aproximadamente en la Piazza Venezia, donde se conecta con el Foro Romano y el Capitolio. Por esta zona incluye puntos destacados como el Teatro de Marcelo y el Largo di Torre Argentina.
HISTORIA DEL CAMPO DE MARTE
En época republicana, el Campo de Marte era una vasta llanura situada fuera de las Murallas Servianas, entre el río Tíber y las colinas de la ciudad. Su nombre proviene del dios Marte, protector de los soldados, y en sus primeros días, este espacio estaba dedicado principalmente a actividades militares y ejercicios de entrenamiento de las legiones romanas. También se utilizaba para ceremonias religiosas y asambleas populares.
Con el inicio del Imperio, bajo el reinado de Augusto, el Campo de Marte sufrió una monumentalización sin precedentes. Este emperador y sus sucesores llenaron la zona con edificios públicos, templos y monumentos que reflejaban el poder y la grandeza de Roma. Augusto fue responsable de la construcción del Mausoleo de Augusto, su lugar de descanso final, y el Ara Pacis, un altar dedicado a la paz alcanzada durante su principado. Domiciano añadió el Estadio de Domiciano, consolidando el Campo de Marte como un espacio para el entretenimiento público.
Tras la caída del Imperio romano, el Campo de Marte perdió gran parte de su relevancia monumental. Las inundaciones del Tíber y el abandono de muchas de sus estructuras llevaron al deterioro de los edificios públicos. Muchos de ellos fueron saqueados para obtener materiales de construcción, y otros quedaron enterrados bajo siglos de sedimentos. Durante la Edad Media, el Campo de Marte se urbanizó de manera desordenada. Se construyeron iglesias, residencias privadas y edificios administrativos sobre las antiguas estructuras romanas. Por ejemplo, el Teatro de Marcelo se transformó en una fortaleza y más tarde en un palacio privado, lo que permitió la conservación parcial de su estructura.
QUÉ VER EN EL CAMPO DE MARTE
Te proponemos dedicar una mañana (o algo más) para conocer los monumentos de este histórico rincón de Roma. Este recorrido te llevará por seis paradas esenciales, cada una con su propia historia que contar:
- Mausoleo de Augusto y Ara Pacis: Un tributo a la paz y a la grandeza del primer emperador de Roma.
- Panteón de Agripa. Uno de los edificios mejor conservados de la Roma antigua, situado en la Piazza della Rotonda.
- Templo de Adriano: Sus imponentes columnas que desafían el paso del tiempo.
- Largo di Torre Argentina. Sitio arqueológico con templos republicanos y conectado con la Curia de Pompeyo.
- Teatro de Marcelo y Pórtico de Octavia: Un rincón donde la cultura y la familia imperial se entrelazan.
- Piazza Navona. Corazón del Campo de Marte, construida sobre el antiguo Estadio de Domiciano.
EL MAUSOLEO DE AUGUSTO Y EL ARA PACIS
La historia del Ara Pacis Augustae comienza con el regreso de Augusto a Roma tras sus exitosas campañas militares en Hispania y la Galia en el año 13 a.C. Para conmemorar la paz y la prosperidad logradas bajo su liderazgo, el Senado romano decretó la construcción de este altar monumental. Inaugurado el 30 de enero del 9 a.C., el Ara Pacis no solo celebraba las victorias militares de Augusto, sino también el establecimiento de un periodo de estabilidad conocido como la Pax Augusta.
La localización del Ara Pacis era estratégica, ubicado en las proximidades del Mausoleo de Augusto, junto con el obelisco que actuaba como un reloj solar (gnomon), conformando un gran complejo monumental.
Durante siglos, el Ara Pacis quedó enterrado bajo los sedimentos del Tíber. No fue hasta el Renacimiento, en el siglo XVI, cuando fragmentos de sus relieves comenzaron a salir a la luz, despertando el interés de eruditos y arqueólogos. Sin embargo, no fue hasta el siglo XX, bajo el gobierno de Mussolini, cuando se decidió recuperar y reconstruir el monumento completo. En 1938, los fragmentos del Ara Pacis se trasladaron a su actual ubicación, cerca del Mausoleo de Augusto, como parte de un ambicioso proyecto de exaltación del pasado imperial romano.
EL MUSEO DEL ARA PACIS
En 2006, el Ara Pacis se colocó en un moderno edificio diseñado por el arquitecto estadounidense Richard Meier, cuya construcción desató tanto admiración como polémica por su estilo contemporáneo en el corazón de Roma. Hoy, este museo alberga el altar restaurado y ofrece exposiciones sobre su historia, el simbolismo de sus relieves y el contexto político de la época de Augusto.
Los relieves del Ara Pacis representan procesiones religiosas de la familia imperial y escenas mitológicas, como el nacimiento de Roma en los brazos de Rómulo y Remo. Estas imágenes no solo exaltaban a Augusto como un líder político, sino también como un restaurador de las tradiciones religiosas romanas.
EL MAUSOLEO DE AUGUSTO: ETERNIDAD EN PIEDRA
El Mausoleo de Augusto se construyó en el 28 a.C., concebido como el lugar de descanso eterno para Augusto y su familia. Su construcción se inspiró en los grandes mausoleos helenísticos, como el de Halicarnaso, y en la tumba de Alejandro Magno. Tenía una forma circular, con un diámetro de unos 90 metros, que la convirtió en el túmulo funerario más grande del mundo. El mausoleo estaba coronado por cipreses, símbolo de inmortalidad, y una colosal estatua del emperador Augusto. En su interior, pasillos concéntricos llevaban a una cámara funeraria central, donde se depositaban las urnas funerarias. Además de Augusto, en el Mausoleo se enterraron las cenizas de destacados de la familia imperial, como Livia Drusila (esposa de Augusto), Tiberio (hijo adoptivo y sucesor de Augusto), Agripa (lugarteniente de Augusto y su yerno), Cayo y Lucio César (nietos y herederos de Augusto, fallecidos jóvenes), Germánico (padre de Calígula) o Británico (hijo del emperador Claudio).
Tras la caída del Imperio romano, el mausoleo sufrió siglos de abandono y reutilización. En la Edad Media, se convirtió en fortaleza, y durante el Renacimiento se utilizó como jardín.
En 2007 se inició la restauración del Mausoleo de Augusto. En 2021 se abrió al público aunque se volvió a cerrar para permitir la renovación completa de la Piazza Augusto Imperatore. La inauguración del Museo del Mausoleo de Augusto, diseñado por el arquitecto holandés Rem Koolhaas, está prevista para el año 2026.
EL PANTEÓN DE AGRIPA
Cruzando la Piazza Augusto Imperatore nos dirigimos hacia la Via di Ripetta, una encantadora calle que conecta con el corazón del Campo de Marte. Desde ahí seguimos caminando hasta alcanzar la Piazza della Rotonda, donde nos recibirá la imponente fachada del Panteón.
Es uno de los monumentos más icónicos de Roma. Se construyó en el 27 a.C. por orden del general y mano derecha del emperador Augusto, Marco Vipsanio Agripa. Según la inscripción en el friso del edificio, Agripa dedicó este templo a todos los dioses. Aunque se desconoce exactamente qué divinidades fueron veneradas en su interior.
El edificio original se destruyó en un incendio en el año 80 d.C. , siendo reconstruido por el emperador Domiciano. Nuevamente sufrió daños significativos y el emperador Adriano lo reconstruyó casi por completo, alrededor del año 125 d.C. Adriano mantuvo la inscripción original de Agripa en el frontón como un gesto de respeto hacia su predecesor.
En el año 609, se consagró como iglesia cristiana bajo el nombre de Santa María ad Martyres, lo que permitió su conservación cuando otros templos paganos fueron destruidos o abandonados. Durante el Renacimiento, se convirtió en un símbolo del esplendor clásico. Artistas como Rafael, quien fue enterrado aquí, lo admiraron como un modelo arquitectónico perfecto.
En la Edad Media, se retiraron los revestimientos de bronce del pórtico, lo que dejó a la estructura con una apariencia más austera. Sin embargo, su cúpula siguió fascinando a ingenieros y arquitectos, sirviendo como inspiración para edificios emblemáticos como la Basílica de San Pedro y el Panteón de París. Hoy en día, el Panteón sigue funcionando como iglesia y es una de las atracciones más visitadas de Roma.
El exterior del Panteón es imponente pero sobrio. Su pórtico rectangular, sostenido por 16 columnas corintias de granito, lleva a una gran puerta de bronce que se abre hacia el interior. La inscripción en el friso, «M.AGRIPPA.L.F.COS.TERTIVM.FECIT», atribuye la construcción a Agripa, aunque, como comentamos, lo que vemos pertenece a la época de Adriano.
En el interior, la estructura circular está coronada por una cúpula de hormigón que sigue siendo la más grande del mundo sin refuerzo. En el centro de la cúpula, un óculo de casi nueve metros de diámetro permite la entrada de luz natural, creando un juego de sombras que cambia según la hora del día. El suelo, decorado con mármol policromado, sigue el diseño original romano. En las paredes se pueden observar capillas laterales y altares dedicados a diversas figuras religiosas. Entre los puntos destacados del interior está la tumba del artista Rafael, marcada con una sencilla inscripción que honra su genio.
La Piazza della Rotonda
Enfrente del Panteón, la encantadora plaza adoquinada de la Piazza della Rotonda añade encanto al monumento. En el centro de la plaza se alza una fuente barroca, adornada con delfines y coronada por un obelisco egipcio, el Obelisco Macuteo, que data de la época de Ramsés II, traído a Roma durante el principado de Domiciano. Se cree que la procedencia original del obelisco era el templo de Amon-Ra en Heliopolis (Egipto).
EL TEMPLO DE ADRIANO
Desde la Piazza della Rotonda, tomamos la Via dei Pastini, y continuamos hasta llegar a la Piazza di Pietra, donde nos recibirán las imponentes columnas corintias del Templo de Adriano, en un paseo de tan sólo cinco minutos desde el Panteón de Agripa.
El Templo de Adriano se construyó en el año 145 d.C. por orden del emperador Antonino Pío, sucesor de Adriano y su hijo adoptivo, para honrar la memoria de este gran emperador, amante de las artes, la filosofía y la arquitectura. El templo se concibió como un homenaje póstumo y como parte del culto imperial, una práctica que buscaba consolidar la autoridad del emperador venerándolo como una figura divina tras su muerte. Su ubicación en el Campo de Marte no fue casual, ya que esta zona se había convertido en un epicentro monumental que reflejaba el poder y la grandeza del Imperio.
En su época de esplendor, el templo debió ser una construcción majestuosa, con un pórtico de columnas corintias de mármol blanco que rodeaba una cella central. El techo, posiblemente decorado con bronce dorado, habría brillado bajo el sol romano, simbolizando el poder celestial de Adriano.
En el siglo XVII, los restos del templo se integraron en un edificio moderno, que hoy alberga la Cámara de Comercio de Roma. Esta transformación permitió la preservación de parte del pórtico original, aunque el templo en su conjunto quedó reducido a fragmentos.
Lo que sobrevive del Templo de Adriano son once de sus columnas corintias, que alcanzan 15 metros de altura y están unidas por un arquitrabe decorado con relieves. Estas columnas, de un mármol blanco que ha resistido el paso del tiempo, ofrecen una visión imponente de lo que debió ser la monumentalidad del templo en su época original.
El contraste entre estas columnas y el edificio moderno que las rodea es fascinante, mostrando cómo Roma ha sabido integrar su pasado antiguo con su vida contemporánea. En el interior del edificio, se pueden encontrar restos adicionales del templo, que se exhiben como parte de una exposición permanente sobre la historia del lugar.
LARGO DI TORRE ARGENTINA
Desde el Templo de Adriano, toma la Via di Pietra hacia el sur hasta conectar con la Via del Corso, una de las principales arterias de Roma. Cruza la calle y continúa por la Via delle Paste, que te llevará directamente hasta el Largo di Torre Argentina.
El Largo di Torre Argentina, situado en el corazón del Campo de Marte, es un yacimiento arqueológico que alberga los restos de algunos de los templos más antiguos de Roma. Este lugar fue un importante centro religioso y político en la época republicana, y más tarde, un escenario clave de la historia de Roma: el lugar donde Julio César fue asesinado en el 44 a.C..
El nombre de «Torre Argentina», proviene de una torre medieval que existía en la zona y que perteneció a un prelado de Estrasburgo, cuya ciudad en latín se denominaba «Argentoratum».
En el yacimiento se conservan los restos de cuatro templos republicanos identificados con las letras A, B, C y D, ya que su dedicación exacta sigue siendo objeto de debate entre los arqueólogos. Estas estructuras datan de los siglos III al I a.C.
El Templo A, posiblemente estaba dedicado a Juturna, una diosa de las fuentes y los manantiales. Se reconstruyó en la época de Domiciano tras un incendio. Y conserva una parte significativa de su podio y columnas.
El Templo B es un templo circular dedicado a Fortuna Huiusce Diei (la Fortuna del día presente). Se construyó por orden de Quinto Lutacio Cátulo tras su victoria sobre los cimbrios en el año 101 a.C. Destacan sus columnas corintias y la base del altar central.
El Templo C es el más antiguo del conjunto, probablemente dedicado a Feronia, diosa de la fertilidad y la abundancia. Se cree que data del siglo IV a.C. Conserva su planta rectangular y restos de las escalinatas.
El Templo D es el más grande de los cuatro, posiblemente dedicado a Lares Permarini, los protectores de los marineros. Se construyó en el siglo II a.C. Solo se conserva parcialmente, ya que una parte se encuentra bajo la calle adyacente.
El Largo di Torre Argentina es también célebre por ser el lugar donde ocurrió uno de los eventos más trascendentales de la historia romana: el asesinato de Julio César. Este hecho tuvo lugar en la Curia de Pompeyo, que formaba parte del complejo del Teatro de Pompeyo, ubicado en las cercanías. La Curia de Pompeyo, utilizada como lugar de reunión del Senado cuando el Foro Romano estaba ocupado, se encontraba muy cerca del templo D, en el extremo norte del conjunto arqueológico.
Aunque no se conservan restos visibles de la curia, su ubicación se identificó con gran precisión dentro del área del Largo di Torre Argentina, lo que conecta este yacimiento directamente con el magnicidio de los Idus de marzo del 44 a.C.
EL TEATRO DE MARCELO Y EL PÓRTICO DE OCTAVIA
Desde el Largo di Torre Argentina, toma la Via Florida, que bordea el lado sur del yacimiento arqueológico. Continúa caminando hasta conectar con la Via di Torre Argentina, que te llevará hacia la Via del Teatro di Marcello, tras un recorrido de 7-10 minutos.
El Teatro de Marcelo lo concibió Julio César como parte de un ambicioso proyecto urbanístico, pero su construcción se completó bajo el principado de Augusto, quien lo inauguró en el año 17 a.C. durante los Ludi Saeculares. El teatro fue dedicado a Marcelo, sobrino y yerno de Augusto, que murió prematuramente, truncando las expectativas de ser su heredero.
El teatro se convirtió en el espacio escénico más importante de la Roma republicana y el primer imperio. Con capacidad para aproximadamente 15,000 espectadores, se diseñó para albergar espectáculos de comedias, tragedias y eventos musicales.
Cerca del teatro se encontraba el Pórtico de Octavia, construido entre el 27 y el 23 a.C. por orden de Augusto en honor a su hermana Octavia. Este complejo monumental incluía templos dedicados a Júpiter y Juno, bibliotecas y una exedra que albergaba reuniones públicas y eventos culturales. En las cercanías también se encontraba el Pórtico de Livia, un espacio porticado construido en honor a Livia Drusila, esposa de Augusto, y utilizado para eventos cívicos y religiosos.
El Teatro de Marcelo y su entorno sufrieron cambios significativos tras la caída del Imperio Romano. Durante la Edad Media, el teatro se transformó en una fortaleza de la familia Savelli, que lo adaptó como residencia. Este uso permitió la conservación de parte de su estructura original, aunque las adiciones medievales modificaron su apariencia.
El Pórtico de Octavia y el Pórtico de Livia quedaron en gran parte en ruinas. El primero se convirtió en el corazón del Gueto Judío de Roma, una comunidad que se desarrolló a lo largo de los siglos en esta área de la ciudad. Durante el Renacimiento, el Gueto y sus alrededores vivieron un periodo de deterioro, pero la importancia histórica de los monumentos evitó su destrucción total.
En el Teatro de Marcelo se conserva su estructura semicircular, compuesta por tres niveles de arcos sostenidos por columnas dóricas y jónicas. La parte superior, medieval, correspondiente al palacio Savelli, muestra cómo el teatro fue reutilizado en la Edad Media. Es posible caminar alrededor del teatro y explorar los restos de su graderío, que ofrece una idea clara de la escala del edificio en su época de esplendor.
Del Pórtico de Octavia, sobreviven columnas y fragmentos del pórtico como un evocador recordatorio de su monumentalidad. La zona también conserva restos de las bibliotecas y templos que formaban parte del complejo. El Pórtico de Octavia conecta directamente con el Gueto Judío, una zona cargada de historia donde aún puedes encontrar la Sinagoga de Roma y disfrutar de la cocina judía-romana en sus restaurantes tradicionales.
En relación al Pórtico de Livia, aunque menos visible, se pueden identificar partes del antiguo pórtico en la topografía de la zona. Fue una estructura clave en su tiempo, vinculada al programa propagandístico de Augusto para consolidar su imagen y la de su familia.
LA PIAZZA NAVONA (ESTADIO DE DOMICIANO)
Desde el Teatro de Marcelo, dirígete hacia la Via di Torre Argentina y continúa por la Via dei Cestari, atravesando la Piazza della Rotonda, donde se encuentra el Panteón. Desde allí, toma la Via della Rotonda y cruza la Via del Salvatore para llegar a la Piazza Navona. Este paseo de unos 15 minutos te permitirá disfrutar de algunas de las vistas más pintorescas del centro histórico de Roma.
La historia de la Piazza Navona comienza en el siglo I d.C., cuando el emperador Domiciano ordenó la construcción de un estadio monumental, conocido como el Estadio de Domiciano. Diseñado para competiciones atléticas de estilo griego, el estadio podía albergar hasta 30,000 espectadores y tenía una forma ovalada característica, con gradas de mármol y una pista central destinada a eventos deportivos.
Tras la caída del Imperio Romano, el estadio cayó en desuso y sus materiales fueron reutilizados para otras construcciones. Sin embargo, su forma ovalada se mantuvo y definió la estructura de la plaza que surgió sobre sus restos. Durante el Renacimiento, los papas transformaron el espacio en la Piazza Navona que conocemos hoy, un centro de actividad social y cultural decorado con obras maestras del arte barroco.
En el siglo XVII, bajo el pontificado de Inocencio X, la plaza se convirtió en el emblema del arte y la arquitectura barroca. Su familia, los Pamphili, impulsó la construcción de la Iglesia de Sant’Agnese in Agone, diseñada por Francesco Borromini, y dedicada a la martir Santa Inés, y la decoración de la plaza con fuentes monumentales.
Entre las más famosas destaca la Fuente de los Cuatro Ríos, una obra maestra de Gian Lorenzo Bernini. Esta fuente, situada en el centro de la plaza, representa los cuatro grandes ríos conocidos en la época: el Danubio, el Nilo, el Ganges y el Río de la Plata. Su diseño teatral y dinámico es un testimonio del genio creativo de Bernini. La fuente está coronada por un obelisco egipcio. Otras dos fuentes barrocas son la Fuente del Moro, situada en el extremo sur, y la Fuente de Neptuno, en el norte, que completan la decoración de la plaza.
La forma ovalada de la plaza es herencia del antiguo estadio. Esta característica única hace que la Piazza Navona conserve el espíritu del Estadio de Domiciano, recordando su origen deportivo. Bajo la Piazza Navona se encuentran los restos del Estadio de Domiciano, accesibles a través de un museo subterráneo que permite a los visitantes explorar los cimientos de este antiguo estadio. El museo ofrece maquetas, paneles informativos y artefactos que ayudan a comprender cómo era el estadio en su época de esplendor. Los visitantes pueden caminar entre los restos de las gradas y el pavimento original, experimentando de cerca la historia de un lugar que una vez fue un centro de entretenimiento masivo para los romanos.
A unos 5 minutos a pie desde la Piazza Navona se encuentra el Palazzo Altemps, en la Piazza di Sant’Apollinare. Este palacio renacentista alberga una de las sedes del Museo Nacional Romano y es famoso por su colección de esculturas antiguas y su arquitectura histórica.
EL CAMPO DE MARTE EN IMÁGENES
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MÁS INFORMACIÓN: MUSEO DEL ARA PACIS (Lungotevere in Augusta (esquina de Via Tomacelli), 00100 Roma) HORARIOS: martes a domingo, de 9:30 a 19:30. TARIFAS 2025: Adultos... 12 €. CONTACTO: info.arapacis@comune.roma.it WEB: arapacis PANTEÓN DE AGRIPA (Piazza della Rotonda, 00186 Roma) HORARIOS: Lunes a domingo, de 9:00 a 19:00. TARIFAS 2025: 5 € CONTACTO: panteon@beniculturali.it WEB: direzionemuseiroma TEMPLO DE ADRIANO (Piazza di Pietra, 00186 Roma) HORARIOS: El edificio alberga la Cámara de Comercio de Roma y se utiliza para eventos y exposiciones. TARIFAS 2025: Generalmente es gratuita. CONTACTO: info@romacamera.it MUSEO DEL ESTADIO DE DOMICIANO (Piazza Navona, 00186 Roma) HORARIOS: Todos los días de 10:00 a 19:00 (último ingreso 18:20) TARIFAS 205: Adultos... 10 € (tour normal); 14 € (tour exclusivo) CONTACTO: info@stadiodomiziano.com WEB: stadiodomiziano PALAZZO ALTEMPS (Piazza di Sant'Apollinare, 46, 00186 Roma) HORARIOS: Martes a domingos, de 9:30 a 19:00 (último ingreso, 18:00) TARIFAS 2025: Adultos... 8€. Todas las sedes del museo... 12 €. CONTACTO: mn-rm.altemps@beniculturali.it WEB: museonazionaleromano
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