La Domus Aurea de Nerón
Un palacio bajo tierra
Bajo los jardines del Parque del Colle Oppio, a pocos pasos del Coliseo de Roma, se oculta un extraordinario yacimiento arqueológico: la Domus Aurea, la Casa Dorada del emperador Nerón. Este inmenso complejo palaciego, construido tras el gran incendio del año 64 d.C., llegó a ocupar unas 80 hectáreas en pleno centro de la capital imperial y representó el proyecto arquitectónico más ambicioso de su época.
La Domus Aurea no era un palacio convencional, sino una villa-paisaje que pretendía trasladar el campo a la ciudad: bosques artificiales, jardines exóticos, un enorme lago, donde hoy se levanta el Coliseo, y múltiples pabellones decorados con frescos deslumbrantes y revestimientos de oro que dieron nombre al conjunto. Nerón transformó el corazón de Roma en su residencia privada, un gesto de megalomanía que marcaría para siempre su reinado.
Tras la muerte de Nerón en el 68 d.C., los emperadores Flavios condenaron su memoria y sepultaron literalmente el palacio bajo toneladas de escombros para construir sobre él edificios públicos: las Termas de Tito y de Trajano. Este enterramiento, destinado a borrar para siempre el recuerdo del emperador, preservó uno de los conjuntos pictóricos más importantes de la antigüedad. Cuando artistas renacentistas como Rafael descendieron a estas «grutas» en el siglo XV, quedaron fascinados por las decoraciones que encontraron, dando origen a los famosos grutescos que revolucionarían el arte decorativo europeo.
Hoy, la Domus Aurea se puede visitar los fines de semana en un recorrido arqueológico que combina la contemplación de las salas originales con tecnología de realidad virtual que permite visualizar cómo era el palacio en todo su esplendor.

HISTORIA DE LA DOMUS AUREA
El 18 de julio del año 64 d.C., un devastador incendio arrasó Roma durante seis días. Las llamas devoraron gran parte de la ciudad, destruyendo barrios enteros y dejando a miles de personas sin hogar. Aunque la culpabilidad de Nerón en el desastre sigue siendo debatida por los historiadores, lo cierto es que aprovechó la catástrofe para expropiar más de 80 hectáreas en el centro de Roma.
Antes del incendio, Nerón ya había construido su primera residencia imperial: la Domus Transitoria («casa de paso»), así llamada porque conectaba las colinas del Palatino y el Esquilino. Esta primera mansión, ya suntuosa, fue parcialmente destruida por las llamas. Muchos de los mármoles que se rescataron de sus ruinas serían posteriormente reutilizados en el nuevo palacio.
Para materializar su sueño, Nerón encargó el proyecto a dos arquitectos excepcionales: Severo y Céler, junto al célebre pintor Fabullus (también conocido como Fábulo o Famulus). Según cuenta Suetonio, cuando Nerón habitó la Domus Aurea comentó satisfecho: «Por fin puedo comenzar a vivir como un ser humano». El complejo continuó en construcción hasta la muerte del emperador en el 68 d.C., aunque nunca se completó según el plan original.
La Domus Aurea era mucho más que un palacio: formaba parte del proyecto que Nerón había ideado para transformar Roma en una nueva ciudad helenística al estilo de Alejandría, con plano ortogonal, plazas amplias y calles rectilíneas. En el centro de todo estaba el Coloso de Nerón, una estatua de bronce dorado de unos 30-35 metros de altura, que representaba al emperador como el dios Sol.
Damnatio memoriae
Tras el suicidio de Nerón el 9 de junio del año 68 d.C., cuando fue declarado enemigo público por el Senado, comenzó una campaña sistemática para borrar su memoria. La dinastía Flavia, que llegó al poder poco después, emprendió la transformación del legado neroniano. Vespasiano (69-79 d.C.) drenó el lago artificial del complejo y comenzó la construcción del Anfiteatro Flavio —el futuro Coliseo— devolviendo simbólicamente al pueblo romano el espacio que Nerón había usurpado. El nombre «Coliseo» deriva precisamente del Coloso de Nerón, la gigantesca estatua que Vespasiano reconvirtió añadiéndole una corona y rededicándola al dios Sol.
El emperador Tito (79-81 d.C.) construyó sus termas sobre parte del palacio, probablemente sobre los baños privados de Nerón. Años después, Trajano (98-117 d.C.) edificó sus monumentales termas directamente sobre el ala oriental de la Domus Aurea, pero antes despojó el palacio de sus mármoles, estatuas y decoraciones valiosas.
Para construir estos edificios públicos, los Flavios rellenaron sistemáticamente las estancias de la Domus Aurea con escombros y tierra. Paradójicamente, este enterramiento preservó accidentalmente las pinturas y estructuras que hoy podemos admirar, protegiéndolas del expolio y la intemperie durante casi mil quinientos años.


CARACTERÍSTICAS DE LA DOMUS AUREA
La Domus Aurea era una inmensa villa suburbana trasplantada al centro de la capital del Imperio. El complejo incluía bosques plantados, prados, viñedos y el famoso lago artificial situado en el valle donde hoy se levanta el Coliseo. Por estos jardines vagaba fauna exótica y se distribuían múltiples pabellones conectados por pórticos y caminos. Era, como lo definió el arqueólogo Andrea Carandini, «un Versalles en el corazón de Roma».
Los arquitectos Severo y Céler introdujeron innovaciones que revolucionaron la arquitectura romana, como el uso sistemático del hormigón romano (opus caementicium) que permitió crear grandes bóvedas y cúpulas sin precedentes. Fue la primera vez que estas técnicas constructivas, hasta entonces reservadas a edificios públicos, se aplicaron a la arquitectura privada.
La Sala Octogonal era el corazón del palacio y su mayor innovación. Se trataba de una estancia octogonal coronada por una cúpula con óculo central, rodeada de habitaciones que se abren radialmente. La luz cenital creaba efectos dramáticos que variaban con las horas del día. La cúpula estaba completamente construida en hormigón: la primera parte sigue un recorrido octogonal, mientras que la segunda parte asume forma circular. Esta sala servía como triclinio (comedor) donde el emperador se manifestaba como divino a través de los efectos de luz. Los espacios laterales funcionaban tanto como deambulatorios como elementos de contrafuerte para la cúpula.
Algunos arqueólogos creen que esta Sala Octogonal podría ser la legendaria coenatio rotunda que describe Suetonio: una sala de banquetes que giraba lentamente sobre sí misma gracias a complejos mecanismos hidráulicos, completando una rotación en 24 horas como el movimiento de la Tierra. Mientras giraba, desde el techo caían pétalos de rosa y se rociaban perfumes sobre los comensales. En 2009, la Superintendencia Arqueológica de Roma anunció el posible hallazgo de evidencias de este mecanismo rotatorio, aunque el debate continúa entre los expertos.
El genio pictórico de Fabullus y los grutescos
El pintor Fabullus fue el artífice de la decoración de la Domus Aurea y una figura clave del denominado Cuarto Estilo Pompeyano. Según Plinio, trabajaba solo unas pocas horas al día cuando la luz era adecuada, y siempre vestía toga incluso sobre los andamios.
Los temas de los frescos revelan una clara predilección por personajes y episodios de la saga de Troya. Las paredes policromadas presentan fondos blancos que generaban espacialidad, con arquitecturas fantásticas que parecen desafiar la gravedad y un amontonamiento de personajes inspirado en el gusto teatral.
Cuando los artistas renacentistas descendieron a las «grutas» de la Domus Aurea, quedaron fascinados por las decoraciones que encontraron: motivos que combinaban elementos vegetales, animales fantásticos, candelabros y figuras humanas sobre fondos claros. Estos «grutescos» —así llamados por haberse descubierto en lo que parecían grutas— transformarían toda la decoración renacentista.
Rafael visitó la Domus Aurea hacia 1514 junto a su asistente Giovanni da Udine, quien se convertiría en el especialista de los grutescos en su taller. Fascinados por lo que vieron, realizaron copias meticulosas de los motivos romanos. Rafael los aplicó por primera vez en la Stufetta (baño privado) del Cardenal Bibbiena en 1516, y poco después en la Loggetta del mismo cardenal. Pero su obra cumbre fueron las Logias Vaticanas (1517-1519), donde los grutescos cubren las bóvedas en un repertorio de formas que se convirtió en el prototipo para toda Europa. Esta decoración influiría profundamente en el arte decorativo renacentista, extendiéndose a palacios, villas e iglesias por todo el continente.

QUÉ VER EN LA DOMUS AUREA
La Domus Aurea se encuentra en el Parque de la Colina del Oppio, muy cerca del Coliseo. El acceso se realiza por Via della Domus Aurea, entrando al parque por el lado de Via Labicana. En 2022 el arquitecto milanés Stefano Boeri diseñó una nueva entrada con un largo y luminoso pasillo que conduce directamente a las profundidades de la residencia imperial, mejorando la experiencia del visitante.
La visita guiada tiene una duración de 75 minutos, con un recorrido por las salas excavadas con guía arqueológico en los idiomas italiano, inglés, español o francés. El guía explica la historia, arquitectura y decoración del palacio. También es posible realizar la Domus Aurea Experience, una experiencia inmersiva que combina la visita tradicional con tecnologías de realidad virtual, videomapping y video relato. Con gafas VR puedes ver cómo era originalmente el palacio, con todas sus decoraciones, mármoles y dorados.
El recorrido guiado atraviesa estancias como el Ninfeo de Ulises y Polifemo, los criptoporticus decorados, la Sala de la Bóveda Dorada, la Galería de las Máscaras, el Patio Pentagonal, la Sala de Aquiles en Esciro, la Sala de Héctor y Andrómaca, la Sala del Convivium y la Sala Octogonal. En ocasiones especiales puede visitarse también la Sala de la Esfinge, descubierta en 2019.

NINFEO DE ULISES Y POLIFEMO (SALA 14)
La primera gran sala del recorrido es un ninfeo, una gruta artificial dedicada al agua. La bóveda está decorada con conchas marinas que imitan una cueva natural. En el centro del techo destaca un mosaico octogonal que representa a Ulises ofreciendo vino al cíclope Polifemo, escena de la Odisea de Homero. Este mosaico es uno de los primeros ejemplos conocidos de mosaicos figurativos en techos, una innovación que después se extendería por todo el Imperio. Las paredes estaban originalmente revestidas de mármol.

SALA DE LA BÓVEDA DORADA (SALA 80)
Es la más famosa del complejo y una de las que más impresionó a los artistas renacentistas. Conserva restos de decoración con pan de oro y frescos con los grutescos que inspiraron a Rafael. Aquí se puede disfrutar de la primera experiencia de realidad virtual, si has elegido la Domus Aurea Experience. Con gafas VR verás la sala completamente restaurada con todo su esplendor original.
GALERÍA DE LAS MÁSCARAS (CRIPTOPÓRTICO 92)
Es un corredor cuya bóveda está decorada con medallones que contienen máscaras teatrales y escenas báquicas. La decoración refleja la pasión de Nerón por el teatro y las artes escénicas.

PATIO PENTAGONAL
Es un espacio abierto pentagonal alrededor del cual se distribuyen 15 salas. Este patio articulaba las estancias, proporcionando luz y aire. En el suelo se conservan restos de mosaicos de vidrio coloreado que creaban efectos cromáticos bajo la luz del sol.
SALA DE AQUILES EN ESCIRO (SALA 119)
Constituye una de las salas mejor conservadas. Los frescos excepcionales de Fabullus representan a Aquiles disfrazado de mujer entre las hijas del rey Licomedes de Esciro, intentando escapar de su destino en la guerra de Troya. Originalmente, más de la mitad de las paredes estaban revestidas de mármoles preciosos.

SALA DE HÉCTOR Y ANDRÓMACA
Continuando con los temas troyanos favoritos de Nerón, esta sala presenta pinturas murales con escenas de la Ilíada, particularmente la despedida de Héctor y su esposa Andrómaca antes de la batalla fatal.

SALA DEL CONVIVIUM
Esta sala de banquetes conserva pintura original en los muros y suelo de mosaico. Está pintada de negro y se cree que esto se hizo para ocultar las manchas del humo del fuego abierto que calentaba la estancia.
SALA OCTOGONAL (Sala 128)
Esta sala de ocho lados, coronada por una cúpula con óculo central, es la joya arquitectónica de la Domus Aurea. Se abre a cinco pequeñas cámaras laterales que conservan restos de frescos. La luz natural que entra por el óculo cenital crea efectos dramáticos que varían según la hora del día.
Esta podría ser la ubicación de la legendaria coenatio rotunda, el mítico comedor giratorio descrito por Suetonio. En la Sala Octogonal se han descubierto fragmentos de vidrio azul, verde y blanco, probablemente restos de la decoración original de la cúpula.
Aquí se produce la segunda experiencia de realidad virtual, la más espectacular: con las gafas Oculus Rift verás la sala con todo su esplendor original. Los mosaicos policromados de la cúpula cobran vida, aparecen las decoraciones completas, los mármoles en las paredes, y puedes incluso ver cómo funcionaba el mecanismo rotatorio. Es un viaje en el tiempo de dos mil años en solo unos minutos.

SALA DE LA ESFINGE
Se descubrió en 2019 durante trabajos de restauración. Está recubierta de frescos con animales reales y míticos, incluyendo la esfinge que le da nombre. Actualmente solo es visible en algunas visitas especiales o durante las jornadas de puertas abiertas.

CONSERVACIÓN DE LA DOMUS AUREA
Cada fin de semana, cuando el palacio abre al público, continúa el trabajo de arqueólogos, conservadores e ingenieros que luchan por preservar este tesoro. Los desafíos son enormes: el agua de lluvia se filtra desde las Termas de Trajano y los jardines superiores, causando desprendimientos y el crecimiento de microorganismos que atacan las pinturas. Las raíces de los árboles penetran en las bóvedas causando fracturas.
En 2010, el derrumbamiento de parte de una bóveda evidenció la fragilidad del yacimiento. Desde entonces se han implementado sistemas de monitoreo 24/7, drenajes, impermeabilizaciones y tratamientos innovadores con láser para eliminar microorganismos sin dañar las pinturas. La Domus Aurea se ha convertido en un laboratorio de técnicas de conservación que se aplican luego en sitios similares de todo el mundo.
El interior mantiene una temperatura constante de aproximadamente 10-15°C durante todo el año. En verano la variación térmica entre exterior e interior puede superar los 25 grados.
VISITAS CERCANAS
La Domus Aurea forma parte de uno de los conjuntos arqueológicos más ricos del mundo. Muy cerca se alza el Coliseo, construido sobre el antiguo lago del palacio neroniano, y desde allí se accede fácilmente al Foro Romano y al Palatino, núcleos fundamentales de la Roma republicana e imperial.
En la misma colina del Oppio se conservan los restos visibles de las Termas de Trajano, cuya construcción selló parte de la Domus Aurea. A poca distancia, la basílica de San Clemente ofrece un recorrido vertical por la historia de Roma, desde la Antigüedad clásica hasta la Edad Media.
MÁS INFORMACIÓN DOMUS AUREA (Via della Domus Aurea, Parque del Colle Oppio, Roma) HORARIOS: Viernes, sábados y domingos, de 9:15 a 17:15. Cerrado el primer domingo de cada mes. TARIFAS 2026: Reserva previa obligatoria. Entrada con itinerario educativo y realidad virtual, 26 €. Entrada simple, 18 € (13.00h y 17.00h). WEB: colosseo.it
