Los mosaicos romanos de Bad Kreuznach
Publicado el 19 de octubre de 2018. Última actualización el 29 de agosto de 2025.
Alemania – Renania-Palatinado / CRUCINIACUM (Germania Superior)
En el corazón de Renania-Palatinado, en la ribera del río Nahe, la ciudad de Bad Kreuznach alberga uno de los más impactantes tesoros del arte romano en Alemania: los mosaicos de la antigua villa romana de Cruciniacum. Hoy custodiados en el Römerhalle, estos pavimentos constituyen una muestra única del esplendor doméstico de la aristocracia provincial romana durante el siglo III d.C. Bad Kreuznach, situada al oeste de Alemania, siendo la capital del distrito homónimo. La ciudad está bañada por el río Nahe, afluente del Rin.
SU HISTORIA
La fundación de Cruciniacum se cree ocurrió entre los años 1 y 20 d.C. como un puesto militar de aprovisionamiento, entre Augusta Treverorum (Trier) y Mogontiacum (Mainz). En tiempos de Vespasiano (69-79 d.C.) el pequeño puesto militar dio paso a un floreciente vicus civil.
En los años setenta, tras el descubrimiento del mosaico de Océano en 1966, se realizaron excavaciones arqueológicas que pusieron al descubierto los restos de una gran villa palatina, formada por cuatro alas edificadas, en torno a un gran patio central (peristilo) descubierto. La fundación de esta mansión debió realizarse a principios del siglo II d.C., sufriendo la invasión de los pueblos germanos que cruzaron el Rin en el segundo tercio del siglo III d.C.
En torno al 370 d.C., durante la era de Valentiniano I, se construyó en Cruciniacum un fortín como parte del sistema defensivo ante la amenaza de los pueblos germanos.
QUÉ VER
En el Römerhalle se exhiben dos extraordinarios mosaicos, datados en el siglo III d.C.: el mosaico de los gladiadores y el mosaico de Océano.

El Mosaico de los Gladiadores, descubierto en 1893, ocupa un área de 58 m2. En él se muestran trece escenas de combate entre gladiadores, animales y gladiadores con animales. Una muestra adicional de la riqueza de la villa es el hecho de que este mosaico estaba ubicado sobre una zona con calefacción por hipocausto.

El Mosaico de Océano, de mayor tamaño -68 m2– probablemente ocupaba el triclinium o comedor de una de las más lujosas villas de Germania Superior. Cuenta con un par de inscripciones que nos indican quién fue su autor, Victorinus, y es posible que el año de su realización, 234 d.C. En él sobresale la imagen del Dios del Mar, flanqueado por dos caballos de mar. Ambos mosaicos no se encuentran en su ubicación original, sino que fueron trasladados a este museo, el Römerhalle de Bad Kreuznach, construido al efecto, para garantizar su conservación.

El Römerhalle cuenta además con otros atractivos, como es la lápida funeraria del soldado auxiliar de la Cohors IIII Delmatarum, Annaius Daverzus, hallado en Bingen, durante la construcción de la estación en 1860. Otras piezas que podemos contemplar son varios sarcófagos, altares, urnas funerarias o una columna de Júpiter. Algunos de estos monumentos datan de la época tardorromana, cuando se levantó el fortín romano.


LUGARES A MENOS DE UNA HORA DESDE BAD KREUZNACH
Bad Kreuznach no solo preserva los mosaicos más deslumbrantes del limes germano-romano, sino que también ofrece al viajero la posibilidad de realizar una breve pero intensa ruta por enclaves que fueron testigos del pulso romano en Germania Superior. En menos de una hora, se despliega un itinerario donde el arte, la historia y la memoria del Imperio emergen con fuerza en cada piedra.
BINGEN AM RHEIN
A apenas 20 minutos al este, Bingen am Rhein asoma entre los viñedos del Nahe y el Rin como un antiguo enclave militar y comercial. Aquí fue hallada la lápida del soldado Annaius Daverzus, expuesta hoy en el Römerhalle, un vínculo directo entre el paisaje actual y la huella de Roma. La ciudad invita a pasear por sus calles fluviales, conectando el mundo de las cohortes auxiliares con la dulzura del vino renano.
MAGUNCIA
Un poco más al este, en apenas 40 minutos por carretera, Maguncia (Mainz) —la imponente Mogontiacum— espera al visitante con sus potentes vestigios: el teatro romano, el acueducto, el santuario de Isis y Mater Magna, o el Museo Central Romano-Germánico, donde se conserva parte de la historia militar, religiosa y urbana de una de las grandes capitales del limes. Mainz no es una visita: es un reencuentro con el corazón administrativo y espiritual de la Germania romana.
WORMS
Y si el tiempo lo permite, Worms —la antigua Borbetomagus— completa este triángulo arqueológico. Aunque algo más alejada, sigue siendo una excursión posible en vehículo privado. Su museo arqueológico conserva objetos que hablan de los contactos romanos con los pueblos germanos, mientras que la topografía urbana aún respira el legado de su pasado como ciudad de frontera.
Más información. MUSEUM RÖMERHALLE. www.bad-kreuznach-tourist.de
