CANTABRIA. ROMA Y LOS CÁNTABROS

 

Encontramos referencias acerca de los cántabros durante el transcurso de las Guerras Celtíberas en el siglo II a.C., mencionados por las fuentes latinas como aliados de los arévacos y los vacceos. En el último cuarto del siglo I a.C. Augusto declaró la guerra a los cántabros, justificada en las incursiones montañesas contra los pueblos sometidos por Roma de los autrigones o los turmogos. El templo de Jano de Roma estuvo abierto entre los años  27 y 24 a.C., siendo cerrado tras el sometimiento de los cántabros gracias a las victorias de Cayo Antistio Vetus en Bergida, Mons Vindius o Aracelium. En el 19 a.C. una nueva sublevación cántabra fue atajada de raiz por Marco Vipsanio Agripa, poniendo punto final a las Guerras Cántabras.

 

 

Tomando como punto de partida el Valle de Campoo, accedemos a Cantabria desde Palencia a través de la Autovía de la Meseta A-67. La primera parada de nuestro paseo por la Cantabria romana la realizaremos en Camesa-Rebolledo, cerca de Mataporquera, donde podemos visitar unas termas relacionadas con un campamento romano, posiblemente de la Legio IIII Macedonica. De regreso a la autovía, siguiendo hacia el norte, cerca de Reinosa se localizan las ruinas de la ciudad romana de Juliobriga, donde además podemos ver la recreación de una domus romana. A 10 Km. de Reinosa, en Argueso, encontramos la recreación de un poblado cántabro de la Edad del Hierro, un extraordinario ejemplo de arqueología experimental.

 

Juliobriga. Domus romana (foto: Sergio Geijo)

 

Adentrándonos hacia el valle de Cabuérniga, por la N-611, entre Pesquera y Pie de Concha se halla un tramo de la calzada romana que unía las poblaciones de Pisoraca (Herrera de Pisuerga) y Portus Blendium (Suances). El recorrido, de 7 Km. de longitud, también es conocido como la Calzada de los Blendios. Retomando la circulación por la N-611 o la A-67, llegamos a Los Corrales de Buelna, municipio donde se encuentra el Parque de las Estelas, donde se exhibe la Estela de Barros, una de las principales referencias entre las estelas cántabras. El último fin de semana de agosto y el primero de septiembre se celebra en Los Corrales la fiesta de Las Guerras Cántabras, declarada en el 2019 Fiesta de Interés Turístico Internacional.

 

Los Corrales de Buelna. Las Guerras Cántabras (foto: Sergio Geijo)

 

Posteriormente nos podemos dirigir a Santander para visitar el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria. Aquí podemos ver otros extraordinarios ejemplos de estelas cántabras, como las de Zurita, Lombera o San Esteban de Toranzo. Cerca del aeropuerto de Santander, en la localidad de Maliaño, se conservan los vestigios de un conjunto termal del siglo I d.C. Por último, en la bella localidad costera de Castro Urdiales, en el límite con Bizkaia, se han musealizado recientemente los restos de una domus del siglo I d.C., perteneciente a la Flaviobriga romana.

 

Santander. MUPAC- Estelas cántabras (foto: Sergio Geijo)

 

Testigos de las Guerras Cántabras, encontramos varios campamentos romanos que nos han dejado el testimonio de la presencia de las legiones romanas en tierras cántabras. El de Peña Cutral, controlaba el paso natural al valle de Reinosa desde el Puerto de Pozazal. El del Cincho, en La Población de Yuso, estaba situado en una loma al pie del extremo sur de la Sierra del Escudo, en el valle del Ebro. Controlando los accesos al nacimiento del Ebro por el este, se hallaba el campamento de La Muela, a una altitud de 1.139m. Tras dejar el Escudo a sus espaldas, los romanos fortificaron su retaguardia con los castellum de Cotero del Medio y Cotero de Marojo. Alrededor del oppidum de Espina del Gallego, establecieron una serie de fortificaciones, lideradas por el castra legionario de Cildá (Corvera de Toranzo y Arenas de Iguña), como el castellum de El CantónLas Matas del Castillo (Anievas) o el campamento legionario del Campo de las Cercas (Puente Viesgo y San Felices de Buelna).

 

 

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