La mansio romana de Camesa-Rebolledo
Publicado el 15 de noviembre de 2018. Última actualización el 13 de julio de 2026.
Cantabria / Tarraconensis
El yacimiento arqueológico de Camesa-Rebolledo se encuentra en el municipio cántabro de Valdeolea, cerca de Mataporquera y junto al corredor natural que comunica la Meseta con Campoo y los valles septentrionales de Cantabria. Está situado en un altozano conocido como “El Conventón”, entre las localidades de Camesa y Rebolledo.
El acceso al recinto se ubica junto a la carretera comarcal que une Mataporquera con Camesa-Rebolledo. Se puede acceder a través de la Autovía de la Meseta A-67, tomando la salida Mataporquera, o bien desde la carretera CA – 284, desde Reinosa. A 22 km de Camesa se encuentra la ciudad romana de Julióbriga.
El Conventón conserva los vestigios de una estación viaria romana levantada junto a la ruta que comunicaba Pisoraca (Herrera de Pisuerga) con Portus Blendium (Suances), en la costa cantábrica. Esta vía atravesaba Valdeolea y Campoo y constituía una de las principales comunicaciones entre la Meseta y los valles del norte.

HISTORIA DE CAMESA REBOLLEDO
El valle de Valdeolea quedó incorporado al dominio romano después de las Guerras Cántabras, desarrolladas entre los años 29 y 19 a.C. En la comarca se han recuperado numerosos términos augustales que señalaban los límites entre los terrenos asignados a la Legio IIII Macedonica y el territorio administrado por los habitantes de Juliobriga. La presencia de estos hitos llevó durante años a relacionar directamente Camesa-Rebolledo con la legión.
Entre finales del siglo I y el siglo II d.C. se formó en Camesa-Rebolledo un importante núcleo de población. Sus vestigios se distribuyen entre los sectores de La Cueva y El Conventón y ocupan una superficie aproximada de 17 hectáreas. Se cree que los restos descubiertos en La Cueva corresponden a Octaviolca, mencionada entre las ciudades de los cántabros por Claudio Ptolomeo y situada en el itinerario romano que comunicaba la Meseta con el interior de Cantabria.
Los vestigios hallados en El Conventón, localizado a las afueras de Octaviolca, se cree que corresponden a una mansio, una estación destinada a proporcionar alojamiento y servicios a los viajeros. El complejo incluía unas termas y varios edificios que probablemente sirvieron como alojamiento para viajeros, establos, almacenes y otras dependencias de servicio. Esta mansio alcanzó su principal desarrollo durante los siglos II y III d.C. Se han hallado fragmentos de un miliario levantado durante el gobierno de Decio, entre 249 y 251 d.C., por lo que podemos decir que la vía aún mantenía su importancia a mediados del siglo III d.C.
En las últimas décadas del siglo III d.C., la mansio perdió progresivamente su función como estación viaria. Las termas dejaron de utilizarse, el hipocausto fue desmontado y varias estancias se transformaron para otros usos. Finalmente, el establecimiento quedó abandonado.
A finales del siglo VI y comienzos del VII, las ruinas fueron reutilizadas como cementerio. Las primeras sepulturas consistían en fosas excavadas sobre las antiguas estancias romanas y cubiertas mediante losas. Posteriormente se construyó una iglesia altomedieval en la mitad septentrional del edificio y se multiplicaron a su alrededor las tumbas de lajas y los sarcófagos. La utilización funeraria del lugar continuó durante varios siglos.

QUÉ VER EN CAMESA-REBOLLEDO
La visita permite conocer el edificio principal de la mansio, las termas, las dependencias romanas que posteriormente quedaron bajo una iglesia, la necrópolis tardoantigua y medieval y algunos de los edificios excavados en el exterior.
EL CENTRO DE INTERPRETACIÓN
La visita comienza en el centro de interpretación, donde varios paneles explican las Guerras Cántabras, la presencia de la Legio IIII Macedonica y la posterior integración del valle de Valdeolea en el territorio romano.
La exposición incluye dos términos augustales. Estos hitos delimitaban los terrenos asignados a la Legio IIII Macedonica y el territorio dependiente de Julióbriga. Sus inscripciones constituyen una de las principales fuentes para conocer la distribución de las tierras en el sur de Cantabria durante las primeras décadas del dominio romano.

EL EDIFICIO PRINCIPAL DE LA MANSIO
El espacio cubierto y musealizado protege el principal edificio romano de El Conventón. Su planta se organizaba en diferentes niveles para adaptarse a la pendiente del terreno. La reconstrucción de los muros conservados permite estimar una planta aproximadamente cuadrangular, de unos 24,60 metros de lado.
La mitad occidental albergaba las termas. En la zona central y oriental se encontraban salas, habitaciones y dependencias cuya función exacta no se conoce. La mitad septentrional, situada a una cota algo superior, estaba comunicada mediante escaleras. En este espacio se construyó siglos después la iglesia altomedieval, reutilizando sus muros y numerosos materiales romanos.

LAS TERMAS DE LA MANSIO
Las termas ocupaban el ala occidental del edificio principal y permitían seguir el recorrido habitual del baño romano. El usuario accedía al apodyterium o vestuario antes de pasar por las salas fría, templada y caliente. El frigidarium contenía la piscina de agua fría. Desde allí se pasaba al tepidarium, una estancia templada que preparaba el cuerpo para entrar en el caldarium. Esta última sala disponía de dos alvei o bañeras con agua caliente, situados en los extremos de la sala, y recibía el calor generado en el praefurnium.
El horno impulsaba aire caliente por debajo de los pavimentos elevados mediante pequeñas pilas de ladrillo. Este sistema, denominado hipocausto, calentaba el suelo y las estancias. Una sala adicional pudo utilizarse como laconicum o baño de calor intenso.
Junto al frigidarium se encontraba una pequeña letrina. El agua utilizada en la piscina fría salía mediante un canal de evacuación y atravesaba esta dependencia antes de abandonar el edificio. De este modo se aprovechaba el vaciado de la piscina para limpiar el aseo.


LAS PINTURAS MURALES
Las paredes de algunas habitaciones y corredores estuvieron cubiertas con revestimientos pintados. Durante las excavaciones se localizaron fragmentos de estuco con campos de color y motivos decorativos. La reconstrucción expuesta en el yacimiento permite apreciar el aspecto que pudieron tener estos interiores.

LA IGLESIA ALTOMEDIEVAL
La iglesia altomedieval se levantó sobre la mitad septentrional del antiguo edificio romano, reutilizando parte de sus estructuras. Tenía una sola nave y una cabecera rectangular. Sus constructores aprovecharon muros, sillares, ladrillos y otros materiales procedentes de la antigua mansio. El pavimento de la nave era de empedrado y la zona de la cabecera se encontraba ligeramente elevada.
Bajo la iglesia permanecieron los restos de las habitaciones romanas y una gran basa cuadrada perteneciente a la construcción anterior. La alineación de esta pieza con el eje del edificio indica que conservaba su posición original y que probablemente formó parte de una fila de soportes romanos.
Tanto en el interior como en el exterior de la iglesia se conservan numerosas sepulturas, entre las que destaca la elevada presencia de enterramientos infantiles.

«EL ESPÍRITU DE LOS MUERTOS»
Entre los sarcófagos conservados junto a la iglesia altomedieval hay uno que llama especialmente la atención. En su parte central presenta un pequeño orificio comunicado mediante un estrecho canal tallado en la piedra.
Según explicó nuestro guía Javier durante la visita, este conducto permitía evacuar los líquidos generados durante la descomposición del cadáver. Durante los primeros meses tras el enterramiento, un cuerpo experimenta una intensa actividad bacteriana que produce gases y fluidos. En un recipiente de piedra prácticamente cerrado, la acumulación de estos productos favorece el aumento de la presión y la aparición de filtraciones. La existencia de un conducto de evacuación ayudaba a reducir estos efectos y facilitaba el drenaje natural del interior del sarcófago.
Este fenómeno físico dio origen, durante siglos, a numerosas creencias populares. La descomposición también libera gases que, en determinadas condiciones ambientales, pueden dar lugar a pequeñas luminiscencias conocidas como fuegos fatuos. Antes de conocerse su origen natural, estas luces eran interpretadas como manifestaciones del alma del difunto abandonando la tumba. No es casual que en muchos lugares de Europa se conocieran precisamente como «los espíritus de los muertos».
Hoy la ciencia explica estos fenómenos como consecuencia de los procesos químicos asociados a la descomposición de la materia orgánica. Sin embargo, durante siglos alimentaron un rico conjunto de leyendas que formaron parte del imaginario popular.

OTROS EDIFICIOS DE LA MANSIO
El edificio protegido por la cubierta era solo una parte de la estación viaria. Las excavaciones realizadas en sus inmediaciones han sacado a la luz varias construcciones dispuestas junto al antiguo camino.
Uno de estos inmuebles presenta pequeñas habitaciones abiertas hacia una galería y pudo funcionar como alojamiento para viajeros. Otro contaba con un amplio espacio interior y un patio, por lo que se ha relacionado con la guarda de caballerías y carros. Las demás dependencias pudieron destinarse al almacenamiento, al mantenimiento del establecimiento y a diferentes actividades de servicio.

VISITAS CERCANAS
La visita a la mansio romana de Camesa-Rebolledo puede completarse con un recorrido por algunos de los enclaves más representativos del proceso de transición entre el mundo prerromano y la presencia de Roma en Cantabria. En un radio de menos de 40 km se articula una auténtica ruta de los castros, perfecta para descubrir cómo se produjo la conquista y romanización del territorio.
JULIOBRIGA (Retortillo)
A solo 22 km de Camesa (unos 25 minutos en coche) se encuentra la ciudad romana de Julióbriga, fundada tras las Guerras Cántabras. Su domus reconstruida y el museo permiten adentrarse en la vida cotidiana de esta población romana.
MONTE ORNEDO (Valdeolea)
Se encuentra apenas a 5–10 minutos en coche desde Camesa y una breve subida de 15 minutos desde el caserío de Camesa. El oppidum del Monte Ornedo domina el valle desde lo alto. Fue un castro cántabro reutilizado en época romana, quizás incluso como campamento de la Legio IIII Macedonica. Desde su cima se comprende la importancia estratégica de controlar los accesos del Alto Ebro.
CASTRO DE LAS RABAS (Celada Marlantes, Campoo de Enmedio)
A unos 20 km de Camesa (20–25 minutos en coche) se alza el castro de Las Rabas, uno de los más importantes de Cantabria. Sus murallas de piedra muestran el poder defensivo de los cántabros y los niveles de incendio y destrucción lo relacionan directamente con los episodios bélicos de la conquista romana.
CASTRO DE ABIADA (Campoo de Suso)
Algo más alejado, a 30 km de Camesa (unos 35 minutos en coche), se encuentra el castro de Abiada, situado en un risco con vistas espectaculares sobre el valle del Híjar. Aunque de acceso más complicado, conserva defensas naturales y terrazas que evidencian una larga ocupación desde la Edad del Hierro hasta época romana.
ARTÍCULOS RELACIONADOS La ciudad romana de Juliobriga. viatorimperi.es/juliobriga MUPAC. El museo de Prehistoria y Arqueología de Santander. viatorimperi.es/santander
MÁS INFORMACIÓN ARQUEOSITIO CÁNTABRO-ROMANO DE CAMESA-REBOLLEDO HORARIO: consultar web oficial. TARIFAS: Adultos…3 €. Niños hasta 12 años…1,50 €. RESERVAS: Valdeolea…626 32 59 32. WEB: centros.culturadecantabria.com

Buenos días
Visitamos ayer Camesa , algo que teníamos pendiente desde que visitamos Juliobriga hace años. Nos ha encantado la visita ,todo muy interesante y creo que digno de ver al menos una vez. Las explicaciones de la guía te adentran rápidamente en esta parte de la historia de Cantabria. Cuando visitamos Juliobriga y el guia nos recomendó visitar también Camesa no sé equivocó. Me gusta la historia y me gusta saber también acerca de la historia de Cantabria,,lo tenemos tan a mano que es una pena no verlo alguna vez así que deberemos seguir investigando por la zona que creo que hay cosas muy interesantes aún por descubrir. Un gustazo la visita de ayer ( si no llega a ser por el viento y frío que pasamos ,por poner alguna cosa negativa ) . Volveremos!
¡Muchas gracias por compartir vuestra experiencia! Nos alegra saber que disfrutasteis de la visita a la domus romana de Camesa-Rebolledo. Coincidimos en que, junto con Juliobriga, es uno de los yacimientos más interesantes para acercarse a la romanización de Cantabria. Además, la investigación arqueológica en la zona continúa avanzando, por lo que aún puede deparar nuevas sorpresas en el futuro. ¡Esperamos que sigáis descubriendo y disfrutando del patrimonio histórico de Cantabria!