Las minas de lapis specularis en la provincia de Cuenca

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Castilla-La Mancha. Cuenca

 

El lapis specularis fue uno de los recursos minerales más singulares explotados por Roma en Hispania. Se trata de un yeso selenítico, de estructura cristalina y gran transparencia, que permitía obtener láminas finas utilizadas como cerramiento translúcido de vanos y ventanas antes de la generalización del vidrio. Su capacidad para dejar pasar la luz y, al mismo tiempo, aislar del frío y del calor convirtió este material en un producto de alto valor durante los siglos I y II d.C.

La provincia de Cuenca conserva el principal distrito minero de lapis specularis del Occidente romano. Este territorio, articulado en torno a la Meseta conquense y al entorno de Segóbriga, concentró una red de explotaciones subterráneas que abastecieron a Roma y a otras regiones del Imperio. La singularidad de este paisaje minero, prácticamente exclusivo, explica su relevancia histórica y arqueológica.

 

bloque de lapis specularis
Lapis specularis

 

HISTORIA DEL LAPIS SPECULARIS

La principal fuente clásica para el conocimiento del lapis specularis en Hispania es Plinio el Viejo, quien en su Historia Natural describe la calidad excepcional del material extraído en el entorno de Segóbriga. Plinio sitúa estas minas en un amplio radio alrededor de la ciudad, lo que coincide con la dispersión de yacimientos mineros documentados arqueológicamente en la actual provincia de Cuenca.

La explotación se desarrolló principalmente en minas subterráneas poco profundas, generalmente a menos de treinta metros de la superficie. Una vez localizado el nivel mineral, se abrían pozos verticales de sección amplia, que cumplían una doble función: permitir la extracción del material y facilitar la ventilación de las galerías. Las minas contaban habitualmente con al menos dos pozos, separados entre sí por veinte o treinta metros, para garantizar la circulación del aire.

El trabajo minero se orientaba a la obtención de láminas, no de bloques. El mineral se cortaba siguiendo sus planos naturales de exfoliación, generando placas translúcidas que eran extraídas mediante sistemas de poleas. Las huellas de herramientas, los nichos para lucernas y los frentes de extracción conservados permiten reconstruir con bastante precisión las condiciones de trabajo de los lapidarii.

Una vez fuera de la mina, el lapis specularis era transportado por vía terrestre hasta el puerto de Cartago Nova, desde donde se distribuía por mar en naves especializadas hacia Roma y otros puntos del Imperio. A finales del siglo II d.C., la progresiva generalización de un vidrio más económico, aunque de menor calidad, provocó el declive de esta industria, que acabó siendo abandonada.

 

EL LAPIS SPECULARIS EN LA PROVINCIA DE CUENCA

Las minas romanas de lapis specularis de Cuenca permiten comprender, de forma directa, cómo se organizó una industria minera especializada, orientada a la obtención de un material estratégico para la arquitectura romana. A diferencia de otros paisajes mineros, aquí el interés no reside en grandes vaciados o frentes monumentales, sino en la minería subterránea, en la lectura de galerías, pozos y superficies de extracción diseñadas para obtener láminas cristalinas.

Las minas visitables muestran elementos comunes —pozos de acceso, galerías de explotación, sistemas de ventilación y espacios de acumulación—, pero cada una conserva rasgos propios que permiten entender distintas fases, técnicas y escalas de explotación dentro del mismo distrito minero.

En la provincia de Cuenca, se encuentran abiertas al público   las minas de lapis specularis de la Mora Encantada (Torrejoncillo del Rey), la Condenada y la Vidriosa (Osa de la Vega) y las Cuevas de Sanario de Saceda del Río (Huete). El sendero de gran recorrido  GR-163 denominado «La Ruta del Cristal de Hispania» recorre, de norte a sur la provincia de Cuenca, por las comarcas de La Alcarria,  La Mancha  Alta y La Mancha Baja, desde Ercávica hasta San Clemente.

 

vista aérea de la ciudad romana de Segobriga
Vista aérea de la ciudad romana de Segóbriga

 

 

TORREJONCILLO DEL REY

La Cueva de la Mora Encantada, en Torrejoncillo del Rey, es uno de los yacimientos más completos para comprender el funcionamiento interno de una mina romana de lapis specularis. El visitante puede observar con claridad los pozos verticales de extracción, auténticos ejes de comunicación entre el subsuelo y el exterior, así como su papel en la ventilación de las galerías.

Uno de los aspectos que más llama la atención es la conservación de las huellas de trabajo: marcas de herramientas en los frentes de extracción, nichos excavados en las paredes para alojar lucernas y zonas donde el cristal de yeso aún recubre parcialmente la roca. Estos elementos permiten identificar los puntos donde se localizaba el mineral y los métodos empleados para su corte y laminación.

La mina supera el kilómetro de desarrollo total y presenta tres niveles de explotación, de los cuales son visitables los dos primeros. La sala principal, dedicada a su descubridor, constituye un espacio clave para entender la logística interna, ya que funcionaba como área de concentración del mineral antes de su elevación al exterior.

 

mina romana de lapis specularis de la Cueva de la Mora Encantada
Cueva de la Mora Encantada

 

HUETE

En el entorno de Huete, la antigua Opta romana, las Cuevas de Sanario ofrecen una visión complementaria del distrito minero. Este conjunto destaca por su trazado interno complejo, con galerías que permiten apreciar la adaptación de la explotación a la disposición natural del lapis specularis.

La Cueva de Máximo Parrilla, con unos 300 metros visitables, permite observar largos tramos de galería y zonas de extracción continuada, mientras que la Cueva de los Cuchillos, más reducida, conserva una sala singular con un pilar central de cristal de yeso, ejemplo claro de cómo el mineral podía quedar integrado en la propia estructura de la mina.

La iluminación artificial instalada durante la puesta en valor facilita la lectura espacial del conjunto y permite identificar los volúmenes excavados sin alterar la comprensión arqueológica del yacimiento.

 

mina de lapis specularis de la Cueva de Sanario en Cuenca
Cueva de Sanario

 

OSA DE LA VEGA

El conjunto minero de Osa de la Vega representa uno de los núcleos más extensos del distrito del lapis specularis. Aquí, la visita permite comprender la escala de la explotación, con minas de largo recorrido subterráneo y varios niveles superpuestos.

La mina de La Condenada es especialmente representativa, con cerca de un kilómetro de galerías visitables distribuidas en tres pisos mineros. El trazado permite identificar diferentes fases de explotación y zonas donde el mineral fue agotado por completo. En este yacimiento se documentó además un tesorillo de monedas visigodas, indicio de la reutilización o frecuentación del espacio tras el abandono de la minería romana.

El Centro de Estudios e Interpretación de las Minas Romanas de Lapis Specularis, situado en la localidad, aporta el contexto necesario para comprender el proceso completo: desde la extracción del cristal hasta su transporte y distribución, vinculándolo con la ciudad romana de Segóbriga y con las rutas comerciales del Imperio.

 

mina de lapis specularis de la Cueva de la Condenada en Cuenca
Cueva de la Condenada

 

TORRALBA

La mina de Pozolacueva, en Torralba, presenta un interés específico por la dimensión y calidad de los cristales conservados. Aquí se documentan los megacristales de lapis specularis más grandes de la provincia, lo que permite apreciar las condiciones geológicas que favorecieron su formación.

El acceso actual, mediante un recorrido horizontal, facilita la visita a pie llano por unos cincuenta metros de galería. Los estudios arqueológicos indican que esta mina no fue explotada en su totalidad, quedando una parte significativa del mineral sin extraer, lo que la convierte en un ejemplo especialmente útil para analizar decisiones económicas y límites de rentabilidad en la minería romana.

Las futuras actuaciones previstas se centran en la mejora de la iluminación y la adecuación interior, con criterios de conservación que permitan mantener visible la estructura original de la explotación.

 

 

Más información.

CUEVA DE LA MORA ENCANTADA (Cerro de la Mora Encantada. Torrejoncillo del Rey, 16161 Cuenca)
Acceso: Autovía A-40. Salidas 263 y 270 a Torrejoncillo del Rey.
TARIFAS 2020. Adultos...6 €.
HORARIOS: Marzo a octubre. Imprescindible llamar para reservar.  (+34 669 71 87 62) 
CONTACTO:  torrejoncillo.administracion@dipucuenca.es


OSA DE LA VEGA. MINA DE LA VIDRIOSA Y DE LA CONDENADA (C/ del Agua, 4. 16423 Osa de la Vega)
HORARIOS: Sábados: 11:00 - 13:00 h. y 16:00 - 18:00 h. Domingos: 11:00 - 13:00 h.
TARIFAS 2020: Adultos...10 €.
WEB: minalacondenada.com
CONTACTO: lacondenada@lapisspecularis.org


SACEDA DEL RÍO. CUEVAS DE SANARIO (Huete)
TARIFAS 2020: Adultos...3€.
HORARIOS: Visitas guiadas los sábados (12:30, 13:00, 13:30 - 17:00, 17:30 y 18:00) y domingos (12:30, 13:00, 13:30).
CONTACTO:  turismo@huete.org. (+34 969 37 13 26)

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