El tesoro de Hoby. Un servicio de mesa romano en Dinamarca
Publicado el 6 de noviembre de 2020. Última actualización el 15 de junio de 2026.
Un hallazgo excepcional en la isla de Lolland
En 1920, unos trabajos agrícolas en las proximidades de la localidad de Hoby, en la isla danesa de Lolland, sacaron a la luz una de las tumbas más sorprendentes de la Europa septentrional. El hallazgo contenía un conjunto de objetos romanos de una calidad extraordinaria, entre ellos dos copas de plata decoradas con escenas de la Ilíada y un servicio de mesa prácticamente completo.
Hoy, estas piezas se conservan en el Museo Nacional de Dinamarca, en Copenhague. Más de un siglo después de su descubrimiento, el tesoro de Hoby continúa planteando la misma pregunta a arqueólogos e historiadores: ¿cómo llegaron hasta el sur de Escandinavia algunos de los objetos más refinados producidos por los talleres romanos de comienzos del siglo I d.C.?
La respuesta nos conduce a una época en la que Roma dominaba gran parte de Europa, mientras al otro lado de sus fronteras se desarrollaban sociedades que nunca formaron parte del Imperio, pero que mantenían contactos cada vez más estrechos con él.
LA TUMBA DE UN PRÍNCIPE ESCANDINAVO
El tesoro formaba parte del ajuar funerario de un hombre perteneciente a la élite local. Aunque en ocasiones se le ha descrito como un jefe tribal, lo cierto es que desconocemos cuál era exactamente su posición. Lo que sí revela la tumba es que se trataba de uno de los personajes más importantes de su comunidad.
El enterramiento puede fecharse en las primeras décadas del siglo I d.C., dentro de lo que los arqueólogos denominan la primera Edad del Hierro romana. Durante este periodo, los pueblos del sur de Escandinavia mantenían relaciones cada vez más frecuentes con las regiones situadas al sur del mar Báltico y con las zonas próximas a la frontera romana.
Las investigaciones desarrolladas en Hoby entre finales del siglo XX y comienzos del XXI permitieron localizar el asentamiento asociado a la tumba.
Los estudios isotópicos realizados sobre los restos humanos indican además que el individuo enterrado probablemente creció en la propia región de Lolland. No se trataba, por tanto, de un romano enterrado en Dinamarca, sino de un aristócrata local que poseía objetos llegados desde el mundo romano.

UN SERVICIO DE MESA LLEGADO DESDE ROMA
Aunque las dos copas de plata son las más famosas, el tesoro de Hoby es mucho más que esas dos piezas. El ajuar incluía un completo servicio de mesa romano compuesto por una cubeta para el vino, una jarra, un cucharón, una bandeja y un recipiente utilizado para lavarse las manos durante los banquetes. A ello se sumaban una copa de plata con asa, un cuchillo de bronce, los apliques metálicos de un cuerno para beber, un cofre de madera, varios anillos de oro y siete fíbulas.
La pieza de mayor tamaño es una cubeta de bronce utilizada para mezclar vino y agua durante los banquetes. Junto a ella apareció un cucharón destinado a servir la bebida, una jarra para verterla y una bandeja que formaba parte del servicio. También se halló un recipiente utilizado para el aseo de las manos antes o después de la comida. El conjunto reproduce elementos habituales en los banquetes de las élites romanas de comienzos del Imperio.
La presencia de este conjunto resulta especialmente llamativa porque no son objetos aislados adquiridos de forma independiente. Todo indica que las piezas formaban originalmente parte de un mismo servicio de mesa.
Las piezas permiten imaginar los banquetes de las élites romanas de comienzos de la época imperial. También muestran cómo determinados objetos asociados al prestigio y al poder podían acabar integrándose en sociedades muy alejadas de los centros de producción mediterráneos.

LAS COPAS DE PLATA
Las piezas más conocidas del tesoro de Hoby son dos copas de plata de aproximadamente un kilogramo de peso cada una. Se trata de dos skyphoi, vasos de dos asas empleados para beber vino.
Las copas se fabricaron en plata y se decoraron con escenas en relieve. El cuerpo del vaso se trabajó mediante martilleado, mientras que la decoración exterior se realizó sobre una lámina independiente. Las figuras fueron modeladas desde el reverso mediante repujado y completadas desde el frente con cincel. Algunos detalles se realzaron con dorado e incrustaciones, lo que acentuaba el contraste visual de las escenas.
Ambas copas llevan la firma de Cheirisophos, un artesano de nombre griego. La inscripción aumenta notablemente el interés de las piezas, ya que son muy pocos los objetos de plata romanos que conservan el nombre de su creador. El nombre puede traducirse como “mano sabia”, una expresión especialmente significativa en una obra donde la destreza manual del platero ocupa un papel central.
Además de la firma de Cheirisophos, las copas conservan otra inscripción con el nombre Silius. Desde hace décadas algunos investigadores plantearon la posibilidad de identificarlo con Cayo Silius, comandante romano destinado en Mogontiacum, la actual Maguncia, entre los años 14 y 21 d.C. La hipótesis encaja con la cronología del conjunto y con las relaciones mantenidas por Roma con las élites situadas más allá del Rin, aunque realmente no puede demostrarse con certeza.
Las dos copas forman una pareja. No eran utensilios comunes, sino piezas de lujo destinadas a un ambiente aristocrático. Sus escenas proceden del ciclo troyano y muestran dos momentos vinculados a la guerra de Troya: la súplica de Príamo ante Aquiles y la curación de Filoctetes por Odiseo.

AQUILES Y PRÍAMO
La escena más conocida muestra a Príamo, rey de Troya, suplicando a Aquiles la devolución del cuerpo de su hijo Héctor. El episodio procede del último libro de la Ilíada. Tras matar a Héctor en combate, Aquiles conserva su cuerpo en el campamento griego. Príamo cruza las líneas enemigas y se presenta ante él para pedirle que le permita dar sepultura a su hijo.
Aquiles aparece sentado, con el torso desnudo, cabello corto y rostro afeitado. Su cuerpo responde al ideal heroico del arte grecorromano. Frente a él, Príamo se representa como un anciano barbado, con gorro frigio, camisa, pantalones y calzado. La diferencia entre ambos personajes no es casual. El artista utiliza códigos visuales muy reconocibles en el arte romano para separar al héroe vencedor del rey oriental vencido.
La escena tiene una fuerte carga dramática. Príamo no aparece como un enemigo armado, sino como un padre que suplica. Aquiles, sentado ante él, concentra la atención de la composición. La copa convierte un episodio de la poesía homérica en una imagen de poder, derrota y clemencia.

FILOCTETES Y LA GUERRA DE TROYA
La segunda copa representa a Odiseo curando a Filoctetes. Este héroe griego había sido abandonado en la isla de Lemnos tras sufrir una herida provocada por una serpiente. Años después, los griegos supieron que Troya no podría ser conquistada sin él y sin el arco de Heracles, que estaba en su poder.
La escena muestra el momento de la curación. Filoctetes aparece herido, mientras Odiseo interviene sobre su pierna. El episodio no pertenece al núcleo más conocido de la Ilíada, pero sí al ciclo troyano y a la tradición literaria griega relacionada con la caída de Troya.
La elección de esta escena no parece casual. En una copa aparece Príamo suplicando ante Aquiles; en la otra, Filoctetes recibe ayuda para volver a la guerra. Ambas imágenes muestran gestos decisivos realizados con las manos: la súplica, la entrega, la curación. En ellas no sólo se representa la guerra de Troya, sino también momentos de contacto físico cargados de significado político y humano.

CÓMO LLEGÓ ESTE TESORO HASTA DINAMARCA
Ésta es la gran cuestión que rodea al tesoro de Hoby. Las piezas fueron fabricadas en talleres romanos y acabaron formando parte del ajuar funerario de un aristócrata escandinavo. Lo que desconocemos es el camino que siguieron para llegar hasta allí.
Una posibilidad es que fueran un regalo diplomático. Durante las primeras décadas del siglo I d.C., Roma mantenía contactos frecuentes con numerosos pueblos situados fuera de sus fronteras. Los presentes de lujo constituían una herramienta habitual para establecer alianzas y reforzar relaciones políticas. También es posible que los objetos llegaran mediante intercambios comerciales o las redes de contacto de las élites del norte de Europa con las regiones próximas al Rin.
Aunque el tesoro de Hoby es uno de los conjuntos más espectaculares conocidos, no constituye un caso aislado. Durante la primera Edad del Hierro romana han aparecido objetos procedentes del Imperio en varias tumbas aristocráticas del sur de Escandinavia. Yacimientos como Himlingøje, Juellinge o Varpelev, en Dinamarca, han proporcionado recipientes de bronce, vasos de vidrio y otros bienes de prestigio fabricados en talleres romanos.
Estos hallazgos muestran que las élites escandinavas mantenían contactos regulares con las regiones situadas al sur del mar Báltico y con los territorios próximos a la frontera del Rin. El tesoro de Hoby destaca por la extraordinaria calidad de sus copas de plata y por la conservación casi completa de su servicio de mesa, pero forma parte de una red de intercambios mucho más amplia que conectaba el norte de Europa con el mundo romano durante las primeras décadas del siglo I d.C.

Más información. NATIONALMUSEET I KØBENHAVN (Ny Vestergade 10Prinsens Palæ DK-1471 København K) HORARIOS: Martes a domingos de 10:00 a 17:00. Jueves de 10:00 a 20.00. Lunes cerrado. TARIFAS 2026: Adultos... 150 DKK. WEB. natmus.dk
