BIBRACTE, LA CAPITAL DE LOS EDUOS

Francia – Borgoña-Franco Condado  / BIBRACTE (Lugdunensis)

 

A 25 km. de Autun, en la región de Borgoña – Franco Condado, en la elevación conocida como Monte Beuvray, se encuentra el sitio arqueológico de Bibracte. Está encuadrado en el Parque Natural Regional de Morvan y cuenta desde enero de 2008 con el distintivo “Grand Site de France”, en reconocimiento a su calidad paisajística y su plan de gestión ecológica de la masa forestal.

 

 

El oppidum de Bibracte, rodeado de murallas, era la capital del pueblo más poderoso de los galos, los Aedui, los eduos. Se estima que su población se situó entre los cinco mil y diez mil habitantes. En las inmediaciones de este poblado fortificado galo, Julio César derrotó a los helvecios en el 58 a.C. A pesar de que los eduos estaban considerados como “amigos de Roma”, fue en este lugar donde, en el 52 a.C., se proclamó a Vercingetorix como cabecilla de la rebelión gala contra Roma. Tras la derrota de los galos en Alesia ante las legiones de Julio César, éste estableció aquí su cuartel de invierno y decidió finalizar sus “Comentarios a la Guerra de las Galias” en Bibracte. Tras la fundación de Augustodunum (Autun) por parte de Augusto, en el 15 a.C., Bibracte fue paulatinamente abandonada. Gracias a la obra de Julio César, conocemos los nombres de algunos de los más representativos personajes de los eduos, como uno de sus jefes, Dumnorix, o el del druida Diviciacos.

 

El sitio arqueológico de Bibracte está conformado por los vestigios existentes del poblado fortificado galo y el Museo de la Civilización Celta. El acceso al primero se puede realizar a través de una ruta senderista de un kilómetro y medio de recorrido hasta la cima del monte o bien se puede esperar a los autobuses que cada veinte minutos pasan por las cuatro paradas señalizadas en la ruta. Si váis con tiempo suficiente os recomendamos la primera de las opciones.

 

El oppidum de Bibracte estaba protegido por una férrea fortificación del tipo Murus Gallicus -vigas de madera entrecruzadas y por el exterior reforzadas por un revestimiento de piedras- de 7 Km. de perímetro, englobando la extensión del poblado, de 200 Ha. Esta muralla, de 5m. de altura, se hallaba reforzada por un foso de 10m. de largo y 4m. de profundidad. Podemos hacernos una idea de esta impresionante estructura defensiva gracias al tramo de muralla edua recreado, siguiendo la técnica mostrada por César del Murus Gallicus. Una de los principales accesos al oppidum es la conocida como Puerta de Rebout. Su impresionante anchura, de 19m., nos da una muestra de la monumentalidad que debió tener en aquellos tiempos.

 

 

La siguiente parada nos lleva al área monumental donde se encuentra el foro del oppidum galo-romano. Lo primero que llama la atención es un impresionante estanque, descubierto en 1887 y localizado en la principal avenida del oppidum. Aunque se encuentra parcialmente restaurado, fue construido en granito rosa, con forma de barco y una longitud de once metros. Lo más significativo es su construcción geométrica, resultante del Teorema de Pitágoras, a partir de una unidad de 1,82 m. (6 pies de 30,3 cm.).

 

 

El área del foro ha sido puesto en valor de dos formas diferentes, por un lado, en una parte se han levantado los cimientos de las construcciones definiendo así la planta de las mismas; otra parte del foro se encuentra protegida por una llamativa cubierta y cuenta con pasarelas que nos permiten pasear por encima de los vestigios arqueológicos. Sobre una parte del área del foro se levantó a principios del siglo XV un convento franciscano que estuvo en uso durante las tres siguientes centurias.

 

 

Próximos a la cima del monte, a ochocientos nueve metros de altitud, se hallan otros dos lugares de interés, la Fuente de Piedra, y la gran mansión romana. La primera constituye  el principal manatial del Mont Beuvray. En el siglo I a.C. estaba formada por una gran piscina de mampostería, dividida en varios compartimentos. Un siglo después fue sustituída por una pileta de madera, de menor tamaño. En el siglo XIX, el vizconde d’Aboville le dió la forma actual, reconstruyéndola en piedra. Debió de ser un lugar venerado en la Antigüedad puesto que en él se hallaron multitud de monedas galo-romanas. La domus romana es una vasta construcción que ocupa una extensión de tres mil seiscientos metros cuadrados. Contaba con todas las estancias típicas de una gran vivienda romana, peristilo, atrio, termas, etc. Sin duda alguna, su morador sería una alta personalidad galo-romana. Hay que reseñar que, a diferencia de las construcciones romanas realizadas con piedra, las de época gala, prerromana, eran construidas con la madera como material básico.

 

 

Desde la cima del mont Beavray podemos contemplar una magnífica vista del valle de Arroux, pudiendo contemplarse los Alpes en días sin nubes. En este punto hay un monumento, la Chaume, levantado en honor de Jacques-Gabriel Bulliot (1817-1902), verdadero descubridor de Bibracte gracias a sus hallazgos arqueológicos realizados durante tres décadas, entre 1867 y 1895.

 

El Museo de la Civilización Celta de Bibracte, inaugurado en 1996, está situado al pie del sitio arqueológico. El espacio expositivo está dividido en dos plantas. En la superior, a través de varios paneles informativos, se sitúa al oppidum de Bibracte en el contexto de la cultura celta, junto con maquetas de diferentes poblados celtas de Europa. En la planta inferior, a través de las huellas proporcionadas por la arqueología,  se detalla la vida de los eduos de Bibracte. El museo cuenta, además de la exposición permanente, con interesantes exposiciones temporales que, anualmente se muestran durante el verano. A cinco kilómetros del museo, en Glux-en-Glenne, se halla el Centro arqueológico europeo, lugar de reunión donde investigadores procedentes de toda Europa desarrollan sus trabajos científicos y de investigación.

 

 

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