Coliseo de Roma. Historia y visita al Anfiteatro Flavio

El Coliseo de Roma
5
(1)

Ningún monumento representa la antigua Roma como el Coliseo. Desde hace casi dos mil años, su enorme silueta domina el valle situado entre el Palatino, el Esquilino y el Celio, recordando el poder alcanzado por el Imperio romano y la extraordinaria capacidad de sus arquitectos e ingenieros.

Durante siglos fue el escenario de algunos de los espectáculos más populares de la Antigüedad. Gladiadores, cazadores, animales procedentes de los confines del Imperio y miles de espectadores convirtieron este anfiteatro en el gran centro de ocio de Roma. Sin embargo, el Coliseo fue mucho más que un edificio destinado al entretenimiento. Su construcción simbolizó el inicio de una nueva etapa política tras la muerte de Nerón y transformó para siempre el paisaje monumental de la ciudad.

Hoy constituye uno de los monumentos arqueológicos más visitados del mundo. Recorrer sus galerías, asomarse a la arena o descender a sus subterráneos permite comprender cómo funcionaba una de las mayores obras de ingeniería de la arquitectura romana y descubrir un edificio que, casi veinte siglos después de su inauguración, continúa siendo el gran símbolo de la Ciudad Eterna.

El Coliseo forma parte del Parque Arqueológico del Coliseo, junto al Foro Romano, el Palatino y la Domus Aurea.

 

Coliseo de Roma
Fachada del Coliseo (foto: Sergio Geijo)

 

EL ANFITEATRO FLAVIO

El nombre original del Coliseo fue Anfiteatro Flavio, en referencia a la dinastía imperial formada por Vespasiano, Tito y Domiciano, bajo cuyos principados se construyó. La denominación de Coliseo comenzó a difundirse siglos después y deriva del coloso de Nerón, una gigantesca estatua situada junto al anfiteatro que, tras diversas modificaciones, fue asociada al dios Sol.

El edificio presenta una planta elíptica de 189 metros de longitud por 156 metros de anchura y alcanza una altura superior a los 48 metros. La arena central medía aproximadamente 76 por 46 metros y el graderío podía albergar en torno a 50.000 espectadores distribuidos según una estricta jerarquía social.

Construido principalmente con travertino procedente de las canteras de Tibur, hormigón romano, toba volcánica y ladrillo, el Coliseo constituye una de las mayores realizaciones de la ingeniería romana. Su compleja red de galerías, escaleras, bóvedas y corredores permitía organizar el movimiento simultáneo de decenas de miles de personas y el desarrollo de espectáculos de enorme complejidad técnica.

 

HISTORIA DEL COLISEO

La historia del Coliseo comienza tras la caída de Nerón. Después del incendio de Roma del año 64 d.C., el emperador había construido, para su uso particular, una extensa residencia imperial que ocupaba una gran superficie en el centro de la ciudad: la Domus Aurea. Integrado en aquel complejo palaciego, en el valle donde hoy se alza el Coliseo, existía un lago artificial.

Cuando Vespasiano llegó al poder en el año 69 d.C., tras el convulso año de los cuatro emperadores, inició una política destinada a reforzar la legitimidad de la nueva dinastía Flavia. En ese contexto se decidió la construcción del anfiteatro. El lago de la Domus Aurea fue desecado y el espacio ocupado por la residencia privada de Nerón se transformó en un edificio público destinado a la población de Roma.

Las obras comenzaron hacia el año 70 d.C. y avanzaron con gran rapidez. Vespasiano falleció en el 79 d.C. y su hijo Tito inauguró el anfiteatro un año después, en el 80 d.C., con unos grandes juegos. Aquellas celebraciones tenían también un importante significado político: presentaban a la nueva dinastía como restauradora del vínculo entre el emperador y el pueblo romano.

Dion Casio afirma que los espectáculos se prolongaron durante cien días. En ellos se celebraron combates de gladiadores, cacerías de animales, luchas entre fieras, representaciones escénicas y espectáculos acuáticos. Según su relato, durante aquellas celebraciones murieron miles de animales. También describe una escena muy llamativa: el emperador Tito arrojaba desde su asiento pequeñas bolas de madera con inscripciones que daban derecho a recibir alimentos, vestidos, objetos de plata o de oro, animales e incluso esclavos.

Marcial, poeta contemporáneo de aquellos acontecimientos, dedicó varios epigramas a los espectáculos inaugurales. Uno de los episodios más conocidos fue el combate entre los gladiadores Prisco y Vero. La lucha se prolongó sin que ninguno lograra imponerse claramente. El público pidió la missio, el perdón para ambos combatientes, y Tito les concedió la victoria y la libertad.

En tiempos de Domiciano se completó la infraestructura subterránea bajo la arena. Esta intervención transformó el funcionamiento del monumento. Los subterráneos permitieron ocultar animales, decorados, plataformas, montacargas y personal técnico bajo el escenario. Desde ese momento, el Coliseo dejó de ser únicamente una gran estructura de gradas en torno a una arena y se convirtió en una maquinaria escénica de enorme complejidad.

LOS ESPECTÁCULOS

Los espectáculos del Coliseo eran variados. Los munera enfrentaban a gladiadores. Las venationes presentaban cacerías de animales salvajes. También se celebraban ejecuciones públicas y representaciones inspiradas en relatos mitológicos. Las naumaquias, o espectáculos acuáticos, se relacionan con la primera etapa del edificio, antes de la instalación definitiva de los subterráneos de mampostería bajo la arena.

Las ejecuciones públicas podían adoptar diferentes formas. Algunas consistían en la damnatio ad bestias, condena que exponía a los reos al ataque de animales salvajes, mientras que otras recreaban episodios mitológicos en los que la muerte del condenado formaba parte de la representación.

Las venationes mostraban animales traídos desde regiones muy alejadas de Roma. Leones, leopardos, osos, elefantes, rinocerontes, hipopótamos, cocodrilos, jirafas y avestruces aparecen en las fuentes antiguas vinculadas a los espectáculos romanos. La exhibición de estos animales ante decenas de miles de espectadores mostraba el alcance territorial del Imperio y su capacidad para movilizar recursos desde África, Egipto, Nubia, Oriente y otras provincias. Para la mayoría de los habitantes de Roma, el Coliseo constituía la única oportunidad de contemplar estos animales. La aparición de jirafas, rinocerontes o hipopótamos debió de causar una enorme impresión entre un público que nunca había visto especies semejantes.

El Coliseo sufrió graves daños en el año 217 d.C., cuando un incendio provocado por la caída de un rayo afectó de forma importante al edificio. Las reparaciones se prolongaron durante años y el anfiteatro no recuperó plenamente su actividad hasta el reinado de Alejandro Severo y sus sucesores.

La decadencia de los espectáculos fue progresiva. En el año 438 d.C., Valentiniano III prohibió los combates de gladiadores. Las cacerías de animales continuaron todavía durante algún tiempo, aunque cada vez con menor frecuencia. El último espectáculo de venationes documentado en el Coliseo se sitúa en el siglo VI, en tiempos del rey ostrogodo Teodorico.

A partir de entonces, el anfiteatro perdió definitivamente su función original. Durante la Alta Edad Media, en sus galerías se instalaron viviendas, talleres, almacenes y establos. En el siglo XIII la familia Frangipani lo transformó en fortaleza, aprovechando la solidez de sus muros y su posición estratégica junto al antiguo centro monumental de la ciudad.

Los terremotos modificaron profundamente su aspecto. El más destructivo fue el de 1349, que provocó el derrumbe de buena parte del anillo exterior meridional.

Durante siglos, el Coliseo se usó como cantera. Muchos bloques de travertino y piezas metálicas se utilizaron para la construcción de otros edificios de Roma. Los orificios visibles en la fachada recuerdan la extracción de las grapas de hierro que unían los sillares.

En la conservación del Coliseo fue clave su cristianización. El papa Clemente X promovió durante el Jubileo de 1675 la consagración del Coliseo a la memoria de los mártires cristianos. La intervención decisiva llegó en el siglo XVIII. En 1744, el papa Benedicto XIV emitió un edicto que prohibía la profanación del monumento. Para el Jubileo de 1750 consagró la arena a la Pasión de Cristo y a la memoria de los mártires cristianos, ordenando la instalación de las catorce estaciones del Vía Crucis en torno al perímetro de la arena. Esta decisión frenó definitivamente su uso como cantera y consolidó su protección como lugar sagrado.

En los siglos XVIII y XIX comenzaron las grandes campañas de consolidación y excavación. El Coliseo dejó de ser contemplado únicamente como una ruina pintoresca o una fuente de materiales y pasó a ser estudiado como uno de los mayores testimonios de la arquitectura romana. Los trabajos arqueológicos sacaron a la luz los subterráneos, consolidaron sectores amenazados y permitieron comprender mejor la evolución del edificio.

 

Pollice Verso
Pollice Verso – Jean-Léon Gérôme (foto: phxart.org)

 

QUÉ VER EN EL COLISEO

La visita al Coliseo permite recorrer los principales espacios conservados del mayor anfiteatro romano. El itinerario ordinario incluye el exterior del monumento, los dos primeros niveles, las galerías interiores, la cavea y las vistas hacia la arena y los subterráneos.

Según la modalidad de entrada, la visita puede ampliarse a espacios específicos. El acceso a la arena permite situarse sobre el escenario de los espectáculos; la visita a los subterráneos muestra la maquinaria oculta del anfiteatro, con los corredores, jaulas, montacargas y áreas de servicio situadas bajo el pavimento antiguo; el recorrido por el ático ofrece una visión elevada del edificio y de su relación con el Foro Romano y el Palatino; y el Passaggio di Commodo permite conocer uno de los corredores reservados que comunicaban el área del palco imperial con el exterior del monumento. La disponibilidad de estos espacios depende del tipo de billete y de la organización vigente de la visita.

LA FACHADA EXTERIOR

La fachada exterior permite apreciar la escala del edificio antes de entrar. El Coliseo tiene planta elíptica y estaba formado por cuatro niveles. Los tres inferiores se organizan mediante arcadas superpuestas. El cuarto nivel es más compacto y presenta ventanas y elementos relacionados con la instalación del velarium.

Los tres primeros pisos muestran columnas adosadas de órdenes arquitectónicos distintos. En el nivel inferior se utilizó el orden toscano; en el segundo, el jónico; en el tercero, el corintio. Esta superposición de órdenes se convirtió en una de las imágenes más características de la arquitectura romana monumental.

El aspecto actual del Coliseo difiere considerablemente del que presentaba en época romana. Muchas zonas interiores estaban revestidas con mármoles de distintos colores, mientras que numerosas esculturas ocupaban los vanos de la fachada exterior. El edificio ofrecía una imagen mucho más rica y monumental que la piedra desnuda que contemplamos hoy.

El anillo exterior no se conserva completo. La desaparición de parte de la fachada meridional permite observar la estructura interna del edificio, con sus muros radiales, bóvedas y corredores. Esta pérdida, causada por terremotos y expolios, ha convertido el monumento en una sección abierta de la arquitectura romana.

En muchos bloques de travertino se aprecian orificios alineados. No son marcas decorativas. Corresponden a los puntos donde se alojaban grapas metálicas utilizadas para unir los sillares.

 

Fachada exterior del Coliseo de Roma
Fachada exterior del Coliseo (foto: Sergio Geijo)

 

EL ENTORNO DEL COLISEO: EL ARCO DE CONSTANTINO, META SUDANS Y EL COLOSO

El acceso al Coliseo permite observar también el entorno monumental que lo rodea. Junto al anfiteatro se encuentra el Arco de Constantino, erigido a comienzos del siglo IV d.C. para conmemorar la victoria de Constantino sobre Majencio en la batalla del Puente Milvio del año 312 d.C.

En las inmediaciones se alzaba también la Meta Sudans, una fuente monumental de época flavia situada cerca del eje entre el Coliseo y el Arco de Constantino. Sus restos fueron eliminados en el siglo XX durante las transformaciones urbanísticas del área.

Cerca del anfiteatro se encontraba el coloso de Nerón, la gigantesca estatua que acabó dando nombre al Coliseo. Aunque no se conserva, su recuerdo forma parte esencial de la historia del monumento y de la transformación del área tras la caída de Nerón.

 

Arco de Constantino en Roma
Arco de Constantino y Meta Sudans (foto: Sergio Geijo)

 

LOS ACCESOS NUMERADOS

Uno de los aspectos más sorprendentes del Coliseo era la eficacia de su sistema de acceso. El anfiteatro disponía de ochenta arcadas en la fachada exterior, de las cuales setenta y seis estaban destinadas a la entrada y salida del público. Cada una de ellas estaba identificada mediante una numeración grabada en la piedra y originalmente pintada en rojo. Todavía hoy pueden reconocerse varios de estos números en el sector septentrional del edificio.

Los espectadores accedían al Coliseo mediante una tessera, una pequeña ficha que indicaba la puerta de entrada, el sector de la cavea y el asiento asignado. Gracias a este sistema, combinado con una compleja red de escaleras, galerías y vomitoria, decenas de miles de personas podían ocupar sus localidades y abandonar el anfiteatro de forma rápida y ordenada. La distribución de los recorridos evitaba además que los distintos grupos sociales se mezclaran durante el acceso, reproduciendo la estricta jerarquía que caracterizaba a la sociedad romana.

 

LAS GALERÍAS INTERIORES

Las galerías interiores muestran la arquitectura funcional del Coliseo. Son corredores anulares y radiales que conducían a los diferentes sectores de la cavea. Su diseño permitía que miles de espectadores accedieran al edificio, encontraran su asiento y abandonaran el recinto con rapidez.

En estos espacios se observa el uso del hormigón romano, los revestimientos de ladrillo, las bóvedas y los sistemas de soporte que sostenían el peso de las gradas. Estos corredores conservan huellas de sus distintas fases constructivas y restauraciones. Algunos tramos muestran la fábrica original; otros reflejan reparaciones antiguas o modernas.

 

Galería interior del Coliseo de Roma
Galería interior del Coliseo (foto: Sergio Geijo)

 

LA CAVEA

La cavea era el graderío del anfiteatro. Su distribución reproducía la jerarquía social romana. El lugar ocupado por cada espectador dependía de su rango, sexo, condición jurídica y pertenencia a determinados grupos.

Las primeras filas, situadas junto al podium que separaba la arena del público, estaban reservadas a senadores, magistrados y sacerdotes. Detrás se situaban los equites. Más arriba se distribuían los ciudadanos romanos según su condición social. En las zonas superiores se colocaban los grupos de menor rango. El maenianum summum, situado en la parte más alta, disponía de asientos de madera.

El palco imperial, o pulvinar, ocupaba una posición destacada en el eje menor del anfiteatro. Desde allí el emperador asistía a los espectáculos. Su presencia no era un detalle secundario. Los juegos eran una manifestación pública del poder imperial y de la relación entre el gobernante y la población de Roma.

Las excavaciones han permitido reconocer inscripciones vinculadas a la reserva de asientos. Algunas indicaban sectores destinados a grupos concretos, magistrados, sacerdotes o corporaciones.

 

Coliseo de Roma
Arena y graderío del Coliseo (foto: Sergio Geijo)

 

LA ARENA

La arena era el centro del Coliseo. Sobre esta plataforma se desarrollaban los combates, las cacerías y las representaciones. La superficie original estaba formada por una estructura de madera cubierta de arena. Este material facilitaba la limpieza y absorbía la sangre de hombres y animales.

La arena actual es una reconstrucción parcial que permite entender la posición del escenario antiguo sobre los subterráneos. Desde este punto se aprecia la altura de la cavea y la presión visual que debía ejercer el edificio sobre quienes participaban en los espectáculos.

Bajo la arena se ocultaba el dispositivo técnico que permitía organizar entradas, apariciones repentinas, decorados y movimientos de animales.

 

Arena del Coliseo de Roma
Arena del Coliseo (foto: Sergio Geijo)

 

LOS SUBTERRÁNEOS

Los subterráneos son uno de los espacios más importantes de la visita. Se desarrollaron durante el principado de Domiciano y ocuparon el área situada bajo la arena.

Este sector estaba formado por corredores, estancias de servicio, jaulas, almacenes, zonas de espera y espacios destinados a la maquinaria escénica. Allí permanecían animales, gladiadores, escenografías y personal técnico antes de salir a la arena.

Las investigaciones arqueológicas han identificado huellas de montacargas, poleas, cabrestantes, plataformas y trampillas. Estos mecanismos permitían elevar animales y decorados desde los subterráneos hasta el nivel de la arena. La aparición repentina de una fiera o de una escenografía formaba parte del efecto visual buscado en los espectáculos.

 

Galerías subterráneas del Coliseo de Roma
Galerías subterráneas del Coliseo (foto: Sergio Geijo)
Área subterránea del Coliseo de Roma
Galerías subterráneas del Coliseo (foto: Sergio Geijo)

 

LOS ANIMALES Y LA LOGÍSTICA IMPERIAL

Las venationes exigían una organización compleja. Los animales no llegaban al Coliseo de forma ocasional. Su captura, transporte, custodia y presentación ante el público formaban parte de una red de abastecimiento vinculada al poder imperial.

Leones, leopardos, osos, elefantes, rinocerontes, hipopótamos, cocodrilos, jirafas y avestruces están atestiguados en los espectáculos romanos. Muchos procedían de territorios africanos y orientales. En el Coliseo, estos animales permanecían en los subterráneos antes de aparecer en la arena. Las jaulas, corredores y sistemas de elevación permitían controlar su salida y crear efectos de sorpresa ante el público.

 

Galerías subterráneas del Coliseo
Galerías subterráneas del Coliseo (foto: Sergio Geijo)

 

EL VELARIUM

El velarium era el gran sistema de toldos que protegía del sol a parte de los espectadores. Aunque la estructura textil no se conserva, el edificio conserva huellas de su funcionamiento.

En la parte superior del Coliseo se disponían los elementos necesarios para sostener mástiles y cuerdas. El manejo de este sistema requería personal especializado. Las fuentes antiguas relacionan estas operaciones con marineros de la flota imperial.

El velarium ayuda a comprender el nivel de atención que los romanos prestaban a la experiencia del público. El anfiteatro era un edificio preparado para recibir, ordenar y mantener durante horas a decenas de miles de personas.

Los investigadores consideran que el velarium podía cubrir aproximadamente dos terceras partes del graderío, reduciendo la incidencia directa del sol durante los meses más calurosos.

 

Recreación digital del Coliseo con el velarium
Recreación digital del Coliseo con el velarium (autor: Stoa 3D)

 

LOS NIVELES SUPERIORES Y ÁTICO

Los niveles superiores permiten observar el Coliseo desde una perspectiva distinta. Desde allí se comprende mejor la escala del edificio, la disposición de la cavea y la relación visual con el Foro Romano, el Palatino y el Arco de Constantino.

Estos sectores estaban vinculados a los grupos sociales más alejados de la elite. La distancia respecto a la arena era mayor, pero la visión general del anfiteatro permitía seguir el desarrollo de los espectáculos.

 

Coliseo de Roma
Coliseo (foto: Sergio Geijo)

 

EL PASADIZO DE CÓMODO

Es el espacio incorporado más recientemente al recorrido de visita del Coliseo y uno de los sectores menos conocidos del monumento. Se trata de un corredor subterráneo abovedado que comunicaba el área del pulvinar, el palco imperial del anfiteatro, con el exterior del edificio.

Se construyó entre finales del siglo I y comienzos del siglo II d.C. y por él transitaban los emperadores romanos para acceder directamente a la tribuna desde el exterior. Aunque se denomina Pasadizo de Cómodo, este emperador no tuvo nada que ver con su construcción. Su nombre se debe a un acontecimiento sucedido en el pasadizo, un intento de asesinato del emperador Cómodo, narrado por el historiador Dion Casio.

 

Pasadizo de Cómodo en el Coliseo de Roma
Pasadizo de Cómodo (foto: Parco Archeologico del Colosseo)

 

EL LUDUS MAGNUS

A pocos minutos del Coliseo se encuentran los restos del Ludus Magnus, la principal escuela de gladiadores de Roma. Una galería subterránea comunicaba el Ludus Magnus con el Coliseo, permitiendo que los gladiadores se trasladaran desde la escuela hasta el anfiteatro sin recorrer las calles de Roma.

El complejo se construyó en tiempos de Domiciano y se reconstruyó posteriormente. Sus restos visibles muestran parte de la arena de entrenamiento, algunos sectores del graderío y otras dependencias.

La visita del Ludus Magnus ayuda a comprender que el espectáculo no comenzaba en la arena. Antes había entrenamiento, alojamiento, preparación física, disciplina y una organización especializada en el mundo gladiatorio.

 

Ludus Magnus de Roma
Ludus Magnus (foto: Sergio Geijo)

 

EL COLISEO, DOS MIL AÑOS DESPUÉS

Pocos monumentos permiten comprender la antigua Roma con tanta claridad como el Coliseo. Su arquitectura explica la extraordinaria capacidad técnica alcanzada por los ingenieros romanos; la organización de la cavea refleja la estructura de la sociedad imperial; los subterráneos muestran la complejidad logística necesaria para organizar los espectáculos; y la arena recuerda algunos de los acontecimientos que hicieron de este anfiteatro el gran escenario público de Roma.

Después de casi dos mil años, incendios, terremotos, reutilizaciones, expolios y restauraciones, el Coliseo continúa siendo uno de los testimonios arqueológicos más extraordinarios conservados del mundo antiguo. Recorrer hoy sus galerías, contemplar la arena o descender a los subterráneos permite descubrir no solo uno de los edificios más emblemáticos de Roma, sino también comprender cómo funcionaba uno de los mayores espectáculos de la Antigüedad.

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS
Foro romano. viatorimperi.es/roma
Domus Aurea. viatorimperi.es/domus-aurea
La Casa de los Grifos. viatorimperi.es/casa-de-los-grifos-palatino

MÁS INFORMACIÓN
PARCO ARCHEOLOGICO DEL COLOSSEO 
HORARIOS: 8.30 - 18.30. Consultar web oficial.
TARIFAS: Consultar web oficial.
WEB: colosseo.it

¿Te gusta este artículo?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 5 / 5. Recuento de votos: 1

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

¡Siento que este contenido no te haya sido útil!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

Sobre el autor

Se ha producido un error. Inténtalo de nuevo dentro de unos minutos.
Suscripción realizada correctamente.

Suscríbete a la newsletter de Viator Imperi

Cada mes, una selección de artículos, destinos y experiencias para seguir explorando la Antigüedad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *