Madera y cuero en Vindolanda. La vida cotidiana en un fuerte romano

Madera y cuero en Vindolanda
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El Museo de Vindolanda conserva una de las colecciones más importantes del mundo romano para conocer la vida cotidiana en un fuerte de frontera. En sus vitrinas se exhiben los objetos hallados en las excavaciones arqueológicas del fuerte auxiliar de Vindolanda.

Situado en Northumberland, al sur del Muro de Adriano, junto al antiguo corredor militar del Stanegate, el fuerte de Vindolanda comenzó su ocupación hacia el año 85 d.C., antes de la construcción del Muro, y se mantuvo activo durante siglos como enclave militar asociado a la frontera romana del norte de Britania.

La singularidad arqueológica de Vindolanda procede de sus depósitos húmedos y pobres en oxígeno. En esos niveles anaeróbicos se conservaron materiales que normalmente suelen desaparecer en la mayoría de los yacimientos romanos: madera, cuero, textiles, fibras vegetales, restos orgánicos y objetos de uso cotidiano.

Esta conservación excepcional ha convertido al Museo de Vindolanda en uno de los mejores lugares para conocer la vida diaria de un fuerte romano. Sus vitrinas reúnen tablillas de escritura, zapatos, zuecos, peines, cucharas, útiles sanitarios, herramientas de trabajo y un sinfín de objetos de índole militar y de uso cotidiano. La colección de piezas de madera ronda las 2.500; mientras que la de cuero supera los 7.000 objetos, incluyendo más de 4.000 zapatos.

 

Peluca o postizo femenino hecho de musgo capilar que se exhibe en el Museo de Vindolanda
Peluca o postizo femenino hecho con musgo (foto: Sergio Geijo)

 

LAS TABLILLAS DE MADERA DE VINDOLANDA

Las tablillas de Vindolanda son el conjunto más célebre del yacimiento. Estas tablillas están formadas por finas láminas de madera, principalmente abedul y aliso, del tamaño aproximado de una postal moderna y con un grosor cercano a 1 mm. La escritura se realizaba con tinta por una cara, mientras que la dirección podía figurar en la otra.

La mayoría de las tablillas de tinta están fechadas en torno al año 100 d.C., durante el principado de Trajano. Proceden de los primeros periodos de ocupación del fuerte, anteriores a la construcción del Muro de Adriano. En ellas aparecen cartas, cuentas, informes, listados, solicitudes y comunicaciones entre militares, oficiales, familiares y personas vinculadas a la comunidad de Vindolanda. Según el British Museum, Vindolanda conserva el mayor número conocido de tablillas de tinta de todo el Imperio romano.

Uno de los conjuntos más importantes apareció en una hoguera del periodo III, fechada entre el 97 y el 105 d.C., localizada junto a la residencia del comandante de la guarnición. Allí se recuperaron restos carbonizados de unas 300 tablillas, relacionadas en buena parte con la correspondencia de Flavius Cerialis, prefecto de la IX cohorte de bátavos. El contenido de las tablillas permite descubrir la actividad cotidiana del fuerte. Se hallaron comunicaciones administrativas, de envíos de ropa, pedidos de suministros, listados de alimentos, órdenes y comunicaciones entre oficiales.

Entre las tablillas más célebres se encuentra la invitación de Claudia Severa a Sulpicia Lepidina para asistir a la celebración de su cumpleaños, el 11 de septiembre. La tablilla está fechada entre el 97 y el 103 d.C. y fue escrita en dos manos: la mayor parte del texto corresponde a un escriba, mientras que el saludo final fue añadido por Claudia Severa. Según el British Museum, ese cierre autógrafo constituye uno de los ejemplos más antiguos conocidos de escritura latina realizada por una mujer.

Las tablillas documentan también relaciones entre oficiales y soldados. En una carta, el decurión Masclus escribe a Flavius Cerialis para pedir instrucciones sobre lo que deben hacer sus hombres al día siguiente. En la misma tablilla añade una petición muy concreta: sus compañeros no tienen cerveza y solicita que se ordene su envío. El texto confirma además el carácter ecuestre de la novena cohorte de bátavos, porque Masclus aparece como decurio, oficial de caballería.

Otro caso relevante es la carta de Octavius a Candidus. Octavius menciona la compra de suministros a gran escala: cereales, pieles y tendones. El comentario epigráfico señala que los bienes y sumas implicados eran considerables: Octavius pide 500 denarios, afirma haber desembolsado 300 denarios y menciona la compra de 5.000 modii de cereal, unas 34 toneladas.

 

Galería de las tablillas de Vindolanda
Galería de las tablillas de Vindolanda (foto: Sergio Geijo)

WOODEN UNDERWORLD

La galería Wooden Underworld se inauguró en 2018 para mostrar los objetos de madera conservados en Vindolanda. La madera permite estudiar piezas que rara vez llegan hasta la arqueología. Mobiliario, útiles domésticos, recipientes, peines, paneles de puertas, juguetes, o conducciones de agua, son algunos de los objetos que se han conservado en este extraordinario lugar.

El asiento de letrina

Entre las piezas más conocidas se encuentra el asiento de letrina de madera, hallado en 2014. Conserva la abertura central y parte de su forma original. Vindolanda Trust lo identifica como uno de los escasos asientos de letrina romana de madera que se conserva. La pieza se reutilizó posteriormente para cubrir una zona dañada en el suelo, antes de quedar integrada en los niveles húmedos que permitieron su conservación. Su importancia arqueológica procede de su rareza: las instalaciones sanitarias romanas se conocen con más frecuencia por sus canales, desagües y construcciones de piedra, pero los elementos de madera utilizados por los usuarios rara vez han llegado hasta nuestros días.

 

Asiento de madera de una letrina que se exhibe en el Museo de Vindolanda
Museo de Vindolanda. Asiento de madera de una letrina (foto: Sergio Geijo)

 

Utensilios domésticos y herramientas

La colección de madera incluye cucharas, cucharones, espátulas, cuencos y útiles relacionados con la preparación y el consumo de alimentos. Algunos cuencos de madera imitan formas conocidas de la vajilla cerámica. Los toneles y recipientes de madera, algunos con marcas de fabricante, documentan el almacenamiento, transporte y uso cotidiano de los productos dentro del fuerte.

Entre las herramientas expuestas destaca una pala de madera completa. También se exhiben piezas con cortes, perforaciones, o uniones que pertenecen al ámbito de las construcciones y las infraestructuras del fuerte. Se han conservado incluso conducciones de madera.

 

Pala de madera romana en el Museo de Vindolanda
Pala de madera romana (foto: Sergio Geijo)

 

Peines de boj

Los peines de madera forman parte de los objetos personales conservados en Vindolanda que aportan otra dimensión de la vida diaria. El museo conserva más de 160 peines de boj, con dientes finos y anchos. Un ejemplar se descubrió con su propia funda de cuero en una habitación de la residencia del comandante del periodo 2, anterior al año 100 d.C.

Los peines presentan dos tipos de dientes. Los dientes finos servían para retirar piojos; los dientes más anchos, para desenredar y peinar el cabello.

 

galería con peines de madera del Museo de Vindolanda
Museo de Vindolanda. Peines de madera (foto: Sergio Geijo)

 

Paneles de puertas

También aparecen paneles de puerta procedentes de barracones del fuerte. Uno conserva el número III; otro panel expuesto conserva el número XIV. El museo los relaciona probablemente con estancias numeradas dentro de los bloques de barracones. Estas maderas no sólo servían para levantar muros, suelos o cubiertas; también servían para distribuir el espacio interior de los edificios.

La espada infantil de madera

La espada infantil de madera se halló en 2017 en las dependencias residenciales de un barracón de caballería. Está fabricada en roble y fechada en torno al año 120 d.C. Su presencia nos permite imaginar la vida en el fuerte de los hijos de los militares y sus familias.

El banco de trabajo de Atto

Es una de las piezas esenciales de la colección de madera. Conserva el nombre de Atto tallado en el centro del tablero. Alrededor aparecen marcas semicirculares, cortes de cuchillo, incisiones en forma de lágrima y hendiduras circulares producidas por herramientas empleadas para fabricar y rematar objetos de cuero. El banco se fecha hacia 105-120 d.C.

El banco de Atto documenta el trabajo artesanal dentro de Vindolanda. Las marcas se asocian a punzones y cuchillos empleados en la fabricación y acabado de objetos de cuero. Las formas circulares y semicirculares son frecuentes en el calzado romano.

 

banco de trabajo de Atto en el museo de Vindolanda
Banco de trabajo de Atto (foto: Sergio Geijo)
Wooden Underworld Gallery
Wooden Underworld Gallery (foto: Sergio Geijo)

 

EL CUERO DE VINDOLANDA.

La colección de cuero de Vindolanda es una de las más importantes del mundo romano. El Vindolanda Archaeological Leather Project trabaja sobre este conjunto junto al Vindolanda Trust y la University of Western Ontario. La colección supera los 7.000 objetos e incluye zapatos, paneles de tiendas, sillas de montar, bolsas, cierres y adornos.

El cuero conserva costuras, perforaciones, remiendos, zonas desgastadas y marcas de fabricación. Estos detalles permiten estudiar cómo se cortaba, cosía, reparaba y reutilizaba el material en una guarnición militar de frontera.

 

LOS ZAPATOS DE VINDOLANDA

El calzado es el grupo más numeroso y visible de la colección. Vindolanda conserva zapatos de hombres, mujeres y niños: botas de marcha, sandalias de descanso, zapatos, zapatillas y zuecos. Se han hallado prácticamente todos los tipos de calzado usados por hombres, mujeres y niños.

La colección incluye más de 4.000 piezas de calzado. En 2016 se recuperó un depósito en una zanja de época severiana con más de 400 zapatos.

Entre las piezas destacadas figura un pequeño zapato infantil con empeine de trama calada, hallado en el praetorium de Flavius Cerialis y Sulpicia Lepidina. El museo señala que su tamaño es tan reducido que probablemente perteneció a un niño que apenas caminaba.

Otro objeto relevante es una sandalia femenina descubierta también en la casa de Cerialis. Fue fabricada en la Galia por Lucius Aebutius Thales, identificado por el sello del zapatero. La sandalia conserva además una decoración con hojas de vid y dos cornucopias entrelazadas sobre una espiga.

 

Galería de zapatos romanos en el Museo de Vindolanda
Museo de Vindolanda. Galería con zapatos romanos (foto: Sergio Geijo)
suela de zapato romano en el Museo de Vindolanda
Museo de Vindolanda. Suela de zapato romano (foto: Sergio Geijo)

 

LOS ZUECOS DE VINDOLANDA

Los zuecos romanos de Vindolanda merecen un apartado propio porque combinan madera y cuero. La colección conserva 44 zuecos de madera, completos o fragmentarios; algunos mantienen tanto la parte de madera como el empeine de cuero. Otros veinte ejemplos conservan sólo la parte superior de cuero.

Los textos latinos mencionan este tipo de calzado con el término sculponae. Se le relaciona especialmente con su uso en las termas, donde la suela elevada de madera protegía del calor del suelo y de las superficies resbaladizas.

 

Zuecos romanos o sculponae en el museo de Vindolanda
Sculponae (foto: Sergio Geijo)

 

TIENDAS MILITARES, CORREAS Y EQUIPO ECUESTRE

El cuero de Vindolanda incluye paneles de tiendas militares, correas, bolsas y adornos. Estos objetos forman parte de la logística militar romana. El cuero servía para cubrir, transportar, cerrar, ajustar, reforzar, proteger y reparar.

Los paneles de tienda son especialmente importantes para conocer el alojamiento portátil del ejército romano. Un estudio reciente sobre cuero romano de Vindolanda analizó ocho paneles de tienda, procedentes del primer periodo de ocupación del fuerte, hacia 85-90 d.C. Tres de los paneles estaban hechos con piel de bóvido y los otros cinco con piel de oveja.

La colección de Vindolanda incluye correas, sillas de montar y un chamfron o máscara ceremonial para la cabeza del caballo.

 

cuero de tienda de campaña romana en el Museo de Vindolanda
Cuero de tienda de campaña romana (foto: Sergio Geijo)
Chamfron ecuestre de Vindolanda
Chamfron ecuestre (foto: Sergio Geijo)

 

LOS GUANTES DE BOXEO DE VINDOLANDA

Los guantes de boxeo de Vindolanda se descubrieron en 2017 en un barracón de caballería anterior a la construcción del Muro de Adriano y están fechados en torno al 100 d.C. Son los únicos ejemplos conocidos conservados de guantes de boxeo romanos.

No son guantes cerrados como los modernos. Son protectores de cuero para los nudillos. El ejemplar mayor presenta un desgaste intenso en el borde de contacto y una reparación realizada mediante un parche circular cosido sobre una rotura.

Las dos piezas conservadas no forman una pareja. Aunque tienen un diseño semejante, el tamaño y el relleno son distintos. El ejemplar mayor fue realizado con una sola pieza de cuero doblada, con un relleno interior destinado a amortiguar el impacto. El ejemplar menor apareció en mejor estado de conservación, relleno con una espiral compacta de cuero duro retorcido, y conserva la impronta de los nudillos del usuario.

 

guantes de cuero de boxeo romanos en el Museo de Vindolanda
Guantes de cuero de boxeo romanos (foto: Sergio Geijo)

 

EL RATÓN DE CUERO

Uno de los objetos pequeños más singulares de Vindolanda es un ratón de cuero de 12,2 cm de largo y 2,6 cm de ancho. Presenta marcas sobre el cuerpo para indicar el pelaje y los ojos. Se halló en 1993 en una habitación de la residencia del comandante de los periodos IV/V, cuando la primera cohorte de tungros estaba destinada en Vindolanda, fechado entre los años 105-130 d.C. El museo plantea que pudo ser un juguete infantil o un objeto usado para realizar una broma. Su hallazgo dentro de una bolsa de recortes de cuero puede estar relacionado con los descartes de cuero procedente de los procesos de fabricación, aunque es significativo que se encontrara en la residencia del comandante.

 

Bolsa y ratón de cuero en el museo de Vindolanda
Bolsa y ratón de cuero (foto: Sergio Geijo)

 

 

MÁS INFORMACIÓN
MUSEO DE VINDOLANDA
HORARIOS: Todos los días de 9:30 a 17:00 (último acceso 16:30).
TARIFAS 2026: Adultos £16
WEB: vindolanda.com

El fuerte romano de Vindolanda. viatorimperi.es/vindolanda

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