El scutum romano de Dura Europos

Scutum romano hallado en las excavaciones arqueológicas de Dura Europos realizadas por la Universidad de Yale
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El 18 de enero de 1935, Clark Hopkins, director de campo de las excavaciones de Dura-Europos, anotó en su diario: «Justo después del desayuno, se encontraron tres escudos pintados uno encima del otro. Herb y yo pasamos toda la mañana extrayéndolos. La mayor parte de la madera era lo suficientemente sólida como para moverse sin dificultad y gran parte de la pintura es visible.»

Lo que Hopkins no sabía aún era que había desenterrado tres escudos ovales pintados con escenas de la guerra de Troya, todos en el mismo contexto, todos a escasos metros de distancia, todos conservados por las mismas y extraordinarias circunstancias que habían guardado el secreto de esa ciudad durante casi dos milenios.

Aquel hallazgo, producido en el desierto sirio, en la torre 24 de Dura Europos, puso ante los arqueólogos un conjunto excepcional de pintura antigua sobre madera. Junto a aquellos tres escudos ovales, en la campaña anterior apareció un scutum rectangular, el único ejemplar prácticamente completo conservado del gran escudo semicilíndrico asociado al legionario romano de época imperial. Antes de su descubrimiento, este tipo de escudo era conocido sobre todo por las fuentes literarias y los relieves esculpidos, entre ellos la Columna Trajana.

 

LA CIUDAD DE DURA-EUROPOS

Dura-Europos fue fundada hacia el año 300 a.C. por colonos militares macedonios en el margen occidental del Éufrates, en lo que hoy es Siria. Su posición estratégica —en la encrucijada de rutas entre el Mediterráneo y Mesopotamia— la convirtió en un nudo comercial y militar de primer orden, codiciado sucesivamente por el Imperio seléucida, los partos y, finalmente, Roma.

A partir del siglo II d.C., la ciudad funcionó como guarnición romana avanzada en la frontera oriental del Imperio. La presencia militar romana transformó una parte importante de la ciudad. Se documentan diversas unidades y destacamentos, entre ellos tropas legionarias y auxiliares, arqueros y soldados procedentes de Palmira.

En el año 256 d.C., los sasánidas del rey Sapor I sitiaron la ciudad. Fue el último asedio de Dura-Europos. Para reforzar las murallas amenazadas, los soldados romanos construyeron un terraplén interior masivo contra los lienzos de la muralla, utilizando como relleno cualquier material disponible: tierra, escombros, muebles, equipamiento militar, escudos. Actuaban con la urgencia de quien sabe que los minutos cuentan. Mientras los persas cavaban galerías de mina bajo los cimientos, los defensores contracavaban para neutralizarlas.

Bajo la torre 19 se produjo un dramático acontecimiento que la arqueología ha permitido reconstruir. Las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz los restos de varios soldados romanos y uno sasánida. Se cree que los sasánidas usaron fuego y azufre para matar a los soldados romanos en la contramina, después continuaron minando hasta que la torre colapsó parcialmente, y en ese colapso quedaron enterrados los objetos almacenados en sus pisos, entre ellos el scutum.

La ciudad cayó. Los sasánidas saquearon lo que pudieron y la abandonaron. Dura-Europos no volvió a ser habitada. El desierto y los sedimentos del Éufrates la cubrieron progresivamente hasta hacerla desaparecer bajo una llanura de apariencia anodina. Las condiciones excepcionales de aridez del suelo sirio, combinadas con el sellado hermético producido por los propios terraplenes de los defensores, crearon el ambiente perfecto para la preservación de materiales orgánicos —madera, cuero, tejidos— que en cualquier otro yacimiento habrían desaparecido sin dejar rastro.

Cuando los arqueólogos de las expediciones Yale-Francia comenzaron a excavar sistemáticamente entre 1928 y 1937, lo que encontraron desafió todas las expectativas: pinturas murales, papiros, pergaminos, textiles, objetos de madera en un estado de conservación excepcional. Y, en la Torre 19, los escudos.

 

área de la torre 19 de la ciudad de Dura Europos, Siria
Dura Europos. Área de la torre 19 (foto: Mike Bishop, CC BY-NC-ND 2.0)
restos de un soldado romano hallado en Dura Europos
Restos de un soldado romano hallado en Dura Europos (foto: Yale University Art Gallery)

 

EL SCUTUM ROMANO

El término latino scutum designaba en sentido genérico cualquier escudo grande, pero en el vocabulario militar romano adquirió un significado preciso: el gran escudo de infantería que definía la silueta del legionario. Era, junto al pilum y el gladio, el equipamiento que más distinguía al soldado romano. El scutum era el componente fundamental de la táctica de formación cerrada que hizo invencible a las legiones romanas durante siglos.

Su morfología evolucionó de manera significativa a lo largo de los siglos. En la época monárquica y los primeros tiempos de la República, el escudo de los soldados romanos era redondo: el clipeus, heredado de la tradición griega del hoplita. Tito Livio sitúa el abandono del clipeus y la adopción de un escudo alargado en el siglo IV a.C., coincidiendo con la reforma militar de Marco Furio Camilo y la transición de la táctica de falange a la formación de manípulos, más flexible y adaptada al terreno accidentado de Italia central. El nuevo escudo —oblongo, convexo, de considerable tamaño— permitía cubrir el cuerpo desde los hombros hasta las rodillas, esencial para el combate a corta distancia.

A lo largo de la República tardía y el Alto Imperio, el escudo oval fue evolucionando hacia una forma rectangular de perfil semicilíndrico, que es la que popularmente identificamos con el legionario imperial. Esta es precisamente la forma que conserva el ejemplar de Dura-Europos: un rectángulo curvado sobre su eje vertical, con los extremos superiores e inferiores cortados horizontalmente. El regreso progresivo hacia escudos más ligeros y ovalados se produjo a lo largo del siglo III d.C., coincidiendo con las profundas transformaciones del ejército romano tardío. El scutum de Dura-Europos pertenece, por tanto, al momento de transición entre ambas formas, lo que lo convierte en un documento histórico de valor adicional.

 

parte del scutum romano descubierto en Dura Europos
Parte del scutum romano de Dura Europos (foto: Yale University)

 

LA CONSTRUCCIÓN DEL ESCUDO: INGENIERÍA EN MADERA LAMINADA

Polibio describió el scutum republicano en el libro VI de sus Historias: «El equipo romano consiste, ante todo, en un escudo (scutum) cuya superficie convexa mide dos pies y medio de anchura y cuatro de longitud, con un grosor en el borde de un palmo. Está fabricado con dos capas de tablillas de madera encoladas entre sí, y la capa exterior está cubierta primero con lino y luego con piel de ternera. Sus bordes superior e inferior están reforzados con una herraje de hierro que protege de los golpes hacia abajo y de los daños cuando se apoya en el suelo.»

El análisis del ejemplar de Dura-Europos confirma y enriquece esta descripción. La madera utilizada es de álamo —ligera y relativamente flexible—, dispuesta en tres capas laminadas cuyos vástagos se orientan en ángulos cruzados, exactamente como en el contrachapado moderno, una técnica que los romanos empleaban con total dominio dos milenios antes de su reindustrialización. Las láminas se unían con cola animal y la superficie exterior quedaba cubierta por una capa de cuero sin curtir que, una vez seca y tensa, añadía rigidez estructural y resistencia al impacto.

El conjunto medía 105,5 cm de altura, 41 cm de anchura máxima y 30 cm de profundidad debida a la curvatura, con un grosor de apenas 5 a 6 mm. Especialistas como Peter Connolly y Marcus Junkelmann situaron el peso original del escudo en torno a los 10 kg,

En el centro del escudo se abría una perforación circular cubierta por el umbo: un casquete de hierro o bronce, forjado en una sola pieza, cuya doble función era proteger la mano que empuñaba el asa interior y actuar como arma activa en el combate. Polibio señalaba que gracias a la montura central el escudo servía en el combate cuerpo a cuerpo para «empujar» al adversario, golpeándole con el umbo en la cara o en el pecho antes de que el gladio encontrara su camino.

El scutum romano de Dura-Europos fue hallado sin su umbo, pero la perforación circular y las marcas de los remaches que lo fijaban son claramente visibles. Durante las marchas, el scutum se transportaba colgado en la espalda mediante una correa que cruzaba el pecho, protegido de la lluvia por una funda de cuero de cabra o de buey denominada tegimen scuti.

 

Scutum romano de Dura Europos
Scutum romano de Dura Europos en la exposición Legión. Museo Británico (foto: Sergio Geijo)

 

LA ICONOGRAFÍA DEL SCUTUM

La decoración pintada del scutum de Dura-Europos es un programa iconográfico cargado de significado militar y religioso. Sobre el fondo de cuero teñido de rojo se despliegan tres motivos principales: un águila con una corona de laurel entre las garras, dos Victorias aladas simétricas situadas a ambos lados, y un león en posición rampante. Los tres forman parte del vocabulario visual de la victoria romana, perfectamente codificado y reconocible en todo el ejército imperial.

El águila con laurel remite directamente a la aquila legionaria, el estandarte sagrado de la legión cuya pérdida constituía el más grave deshonor militar concebible. Las Victorias aladas —diosas menores que coronan a los vencedores— son omnipresentes en el arte militar romano: aparecen en los arcos de triunfo, en las columnas conmemorativas, en las acuñaciones monetarias imperiales. El león, símbolo de potencia y valor en el mundo mediterráneo antiguo, es una elección recurrente en el equipo militar romano de los siglos II y III d.C.

 

detalle del león pintado en el scutum romano de Dura Europos
Scutum de Dura Europos (foto: Sergio Geijo)
representación de la Victoria en el scutum de Dura Europos
Represenación de la Victoria en el scutum de Dura Europos (foto: Pfister, R. y Louisa Bellinger)

 

LOS TRES ESCUDOS OVALES PINTADOS

Los tres escudos ovales fueron fabricados con finas tablas de madera de pino unidas entre sí y cubiertas por capas preparatorias sobre las que se aplicó la pintura. Su tamaño aproximado era de unos cuatro pies de alto por tres de ancho. A diferencia del scutum rectangular, estos escudos parecen haber tenido una función menos directamente vinculada al combate pesado. Simon James propuso que pudieron ser escudos de parada, de exhibición o incluso piezas relacionadas con ejercicios ecuestres, por su ligereza y por el carácter elaborado de sus pinturas.

El primero es el llamado escudo homérico o escudo con escenas de la guerra de Troya. En su decoración se reconoce la entrada del caballo de madera en las murallas de Ilión y el saqueo de la ciudad. La elección temática no es casual. Para los soldados romanos del siglo III d.C., la guerra de Troya no era una leyenda griega ajena: era el mito fundador de Roma. La Eneida había codificado para la eternidad la genealogía troyana de Rómulo, y el ejército romano llevaba consigo esa memoria en las decoraciones de sus escudos, en los nombres de sus unidades y en la iconografía de sus estandartes.

El segundo escudo representa una Amazonomaquia, la batalla entre griegos y amazonas. La escena pertenece a uno de los grandes temas de la iconografía griega y romana. Las amazonas, guerreras procedentes de los márgenes orientales del imaginario clásico, aparecen enfrentadas a combatientes griegos.

El tercer escudo muestra una figura identificada como un dios guerrero. Esta pieza fue tratada por los conservadores de Yale para su exhibición en la Mary and James Ottaway Gallery of Ancient Dura-Europos. Su iconografía es menos conocida por el público que la del escudo homérico, pero resulta igualmente importante porque conserva una imagen divina de carácter militar, dentro del mismo conjunto de escudos pintados.

 

Acuarelas de los tres escudos ovales de Dura Europos
Acuarelas de los escudos ovales de Dura Europos

 

EL SCUTUM EN LA TÁCTICA LEGIONARIA

Para comprender por qué el scutum era el objeto más importante del equipamiento de un legionario, es necesario entender que no se trataba de un escudo concebido para el combate individual, sino para la formación colectiva. El ejército romano de la época imperial no ganaba sus batallas porque cada soldado fuera un guerrero superior: las ganaba porque sus unidades podían mantener una formación compacta bajo cualquier presión, avanzando de manera coordinada hacia el contacto con el enemigo. El scutum era el instrumento físico que hacía posible esa cohesión.

La formación más célebre habilitada por el scutum es la testudo —«tortuga»—, en la que los legionarios de los flancos y la vanguardia mantenían sus escudos hacia el frente y los costados, mientras los del interior los elevaban horizontalmente sobre sus cabezas, creando un caparazón impenetrable bajo el que la unidad podía avanzar cubierta de proyectiles enemigos. Julio César describe su uso por los soldados de la Legio VII durante su segunda expedición a Britania, cuando los legionarios avanzaron en formación cerrada contra una posición fortificada de los britanos. Y Tácito lo menciona en el asalto al campamento de Cremona, durante la guerra civil del año 69 d.C.. La curvatura semicilíndrica del scutum imperial no era estética: era funcional, porque permitía que los escudos encajasen entre sí con menor espacio muerto que los escudos planos. Sin esa geometría, la testudo no habría funcionado.

Suetonio recoge en su Vida de Julio César un episodio que ilustra con precisión el papel del escudo en el combate individual extremo. Durante la batalla de Dirraquio, en el 48 a.C., el centurión Cassio Esceva —un hombre de reputación casi legendaria en el ejército de César— defendió solo una posición contra una avalancha enemiga. Cuando por fin fue evacuado, su escudo tenía ciento veinte impactos de proyectil. Este detalle es una medida de la resistencia del scutum.

Un escudo laminado en contrachapado de álamo con cubierta de cuero crudo absorbía las puntas de flecha y los dardos de la misma manera en que lo haría hoy un material compuesto moderno: deteniendo el proyectil sin fragmentarse, distribuyendo el impacto a través de las capas de madera.

El umbo desempeñaba en el combate cuerpo a cuerpo un papel que va más allá de la protección de la mano. Polibio señala que el scutum permitía al soldado «empujar» sobre el adversario, y la arqueología experimental ha demostrado que un golpe con el umbo dirigido al mentón o al esternón era capaz de desestabilizar al enemigo lo suficiente como para que el gladio encontrara un hueco entre sus defensas. El combate legionario no era un duelo de espadachines: era un trabajo de empuje, desequilibrio y estocada que el scutum y el gladio realizaban en combinación, como dos piezas de una sola herramienta.

 

formación romana en testudo en la Columna Trajana en Roma
Formación romana en testudo. Columna Trajana (foto: Mary Harrsch, CC BY-NC-SA 2.0)

 

 

EL SCUTUM OVAL DEL FAYUM: EL PRECEDENTE REPUBLICANO

El de Dura-Europos no es el único escudo romano de madera que ha llegado hasta nosotros, aunque sí el más completo y significativo. El principal precedente arqueológico es el llamado escudo del Fayum, hallado en 1900 en Egipto, en la zona de Kasr el-Harit. Este gran escudo oval de madera constituye el único ejemplar conocido del scutum republicano.

Las dimensiones de esta pieza son notablemente mayores que las del ejemplar imperial de Dura-Europos: 128 cm de longitud y 63,5 cm de anchura máxima. La forma oval y convexa del escudo del Fayum se corresponde exactamente con la descripción que Polibio hace del scutum de los legionarios de su época —el siglo II a.C.—.

La madera se ha identificado como abedul. El escudo conserva una espina central o refuerzo longitudinal, elemento característico de los escudos ovales republicanos y de tradición itálica. El escudo del Fayum presentaba restos de recubrimiento de fieltro de lana, un rasgo de gran interés porque se aparta de la descripción de Polibio, que menciona lino y piel de ternera. El fieltro pudo actuar como capa de preparación o protección. También se han señalado restos cromáticos, aunque muy limitados, que indican que la superficie pudo estar pintada.

La atribución del escudo del Fayum no está, sin embargo, plenamente resuelta. Algunos investigadores han señalado que la pieza podría pertenecer a un mercenario celta al servicio de Roma, argumentando ciertas similitudes con la tipología de escudos célticos de la Edad del Hierro. La mayoría de los especialistas actuales, sin embargo, lo consideran una pieza romana o al menos utilizada por tropas al servicio de Roma en Egipto durante el período ptolemaico tardío o los primeros compases de la República tardía.

El escudo se conserva en El Cairo, en el Museo de la Policía, aunque no podido hallar una confirmación oficial.

 

fotograífa del scutum romano de Fayum realizada en 1940
Scutum romano de El Fayum. Wolfgang Kimmig (fuente: bookandsword.com)

 

DURA EUROPOS Y LA UNIVERSIDAD DE YALE

El scutum de Dura Europos se exhibe en la Yale University Art Gallery, en New Haven (Connecticut). El museo de la Universidad de Yale es uno de los museos universitarios más importantes del mundo y de acceso público gratuito. Cuenta con una colección muy destacada de objetos procedents de Dura-Europos.

EL SCUTUM

El scutum rectangular de Dura-Europos fue restaurado por el equipo de conservación de Harvard y Yale tras su extracción, a partir de los trece fragmentos en que fue hallado. Las fotografías de campo de Hopkins y las ilustraciones de Herbert Gute documentan el estado original de la pieza antes de cualquier intervención. La reconstrucción ha sido objeto de una revisión científica continuada: en 2004, Simon T. James publicó el volumen final de las excavaciones dedicado al armamento y el equipamiento militar, que es hoy la referencia canónica para el estudio del scutum y los demás objetos militares de Dura-Europos.

En 2024, el scutum fue uno de los objetos que se exhibieron en la exposición temporal «Legión. La vida en el ejército romano», que se celebró en el Museo Británico de Londres. Fue una de las piezas más fotografiadas de esta muestra extraordinaria, que tuve la fortuna de poder visitar.

LOS ESCUDOS OVALES

En el museo se pueden ver las acuarelas realizadas por Herbert Gute de los tres escudos ovales. Los escudos originales se encuentran en los fondos del museo debido a su delicado estado de conservación. Los tratamientos de consolidación aplicados por el artista en los años treinta del siglo pasado provocaron un deterioro irreversible de sus pinturas. La aplicación de acetato de polivinilo, realizada con la mejor intención conservadora de la época, provocó una grave degradación de la superficie pictórica y la pérdida de legibilidad de buena parte de las escenas. Desgraciadamente, los colores que Hopkins describió con admiración en su diario son hoy apenas perceptibles a simple vista.

 

scutum romano en la Universidad de Yale
Scutum romano. Yale’s Collection Studies Center. (foto: Allie Barton)

 

UMBONES EN MUSEOS EUROPEOS

El umbo es la parte metálica del scutum que con mayor frecuencia ha sobrevivido al paso del tiempo, dado que el hierro o el bronce resiste condiciones de humedad y acidez del suelo que destruyen la madera en pocas décadas. El umbo decorado de la Legio VIII Augusta, hallado en el río Tyne cerca del Muro de Adriano y actualmente en el Great North Museum de Newcastle, es uno de los más elaborados conservados, con inscripciones con el nombre de la unidad y decoraciones geométricas que permiten inferir el aspecto del escudo completo al que pertenecía.

El Museo de Carnuntum en Austria y el Rheinisches Landesmuseum de Bonn conservan igualmente varios umbones de diferentes períodos, que documentan la evolución del elemento a lo largo de los siglos I al III d.C.

 

Umbo romano hallado cerca del Muro de Adriano en el río Tyne
Umbo romano. Legio VIII Augusta (foto: Sergio Geijo)

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS
Dura Europos. En los límites del Imperio romano. viatorimperi.es/dura-europos
Legión. El ejército romano en el British Museum. viatorimperi.es/british-museum-legion
Dura-Europos: Excavating Antiquity. duraeuropos.artgallery.yale.edu

 

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA
Fuentes Primarias
Polibio: Historias, libro VI, 23. 
Tito Livio: Ab Urbe Condita, libro VIII. 
Julio César: Commentarii de Bello Gallico, libro V, 9.
Suetonio: Vidas de los doce Césares — Divus Iulius,68. 
Vegecio Renato, Flavio: Epitoma Rei Militaris. 
Estudios Especializados
James, Simon T. (2004): The Excavations at Dura-Europos, 1928–1937. Final Report VII: The Arms and Armour and other Military Equipment. London: British Museum Press. 
Bishop, M.C. y Coulston, J.C.N. (2006): Roman Military Equipment from the Punic Wars to the Fall of Rome. Oxford: Oxbow Books, 2.ª edición.
Connolly, Peter (1981): Greece and Rome at War. London: Macdonald.
Rostovtzeff, Michael I. (1938): Dura-Europos and Its Art. Oxford: Clarendon Press.
Brody, Lisa R. y Hoffman, Gail, eds. (2011): Dura-Europos: Crossroads of Antiquity. Boston: McMullen Museum of Art.
Hopkins, Clark (1979): The Discovery of Dura-Europos. Ed. Bernard Goldman. New Haven: Yale University Press.

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