Hattusa. La capital del Imperio hitita

Puerta de los leones de Hattusa, capital del reino hitita
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En el corazón de Anatolia central, junto a la población de Boğazkale, se alzan las ruinas de Hattusa, una de las ciudades más importantes del Próximo Oriente antiguo. Entre los siglos XVII y comienzos del XII a.C. fue la capital del reino hitita, un poderoso Estado que llegó a rivalizar con Egipto, Asiria y Babilonia por el control político y militar de Oriente Próximo durante la Edad del Bronce.

Hattusa conserva uno de los paisajes arqueológicos más impresionantes del segundo milenio a.C. Sus murallas recorren varios kilómetros adaptándose al relieve montañoso; sus puertas monumentales, protegidas por leones y esfinges, continúan marcando los antiguos accesos a la ciudad; y el cercano santuario rupestre de Yazılıkaya constituye uno de los conjuntos escultóricos más extraordinarios del mundo hitita.

La importancia de Hattusa va mucho más allá de la monumentalidad de sus restos. Las excavaciones arqueológicas recuperaron aquí más de treinta mil tablillas y fragmentos escritos en escritura cuneiforme, un archivo excepcional que permitió reconstruir la historia, la organización política, la religión, la diplomacia y la vida cotidiana del Imperio hitita. Gracias a esta documentación conocemos tratados internacionales, leyes, rituales religiosos, correspondencia diplomática y textos administrativos que convierten a Hattusa en una de las ciudades mejor documentadas de toda la Edad del Bronce. El valor de este archivo fue reconocido por la UNESCO con su incorporación al Registro de la Memoria del Mundo en 2001.

Desde 1986, el conjunto arqueológico de Hattusa forma parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. El organismo internacional destacó la extraordinaria conservación de sus fortificaciones, la calidad de su arquitectura monumental y el excepcional valor artístico del santuario de Yazılıkaya.

 

Cámara A del santuario de Yazılıkaya en Hattusa
Santuario de Yazılıkaya. Cámara A (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)

 

HISTORIA DE HATTUSA

La historia de Hattusa comienza mucho antes del nacimiento del Imperio hitita. El lugar estuvo ocupado desde el Calcolítico y durante la Edad del Bronce Antiguo ya existía un importante asentamiento en este sector de Anatolia central. Su posición, dominando un paisaje de colinas y pequeños valles dentro del gran arco del río Kızılırmak, ofrecía buenas condiciones para el asentamiento humano y el control de las rutas que atravesaban la región.

Durante los primeros siglos del segundo milenio a.C., Anatolia estaba dividida en numerosos principados independientes. En aquella época comenzaron a establecerse las colonias comerciales asirias (karum), una red de enclaves mercantiles que conectó Anatolia con Mesopotamia y favoreció el intercambio de metales, tejidos y productos de lujo. Aunque el principal centro comercial fue Kanesh, la actual Kültepe, Hattusa participó en estas redes económicas que transformaron profundamente la región.

En este contexto aparece una de las primeras referencias históricas a la ciudad. El llamado Texto de Anitta, conservado en copias hititas posteriores, relata cómo Anitta, rey de Kussara, conquistó Hattusa tras un largo asedio. Según el propio texto, la ciudad fue destruida y el vencedor lanzó una maldición contra quien intentara volver a poblarla. Este episodio constituye el primer acontecimiento histórico conocido relacionado con Hattusa.

Aquella maldición no impidió que la ciudad renaciera pocos años después y, hacia mediados del siglo XVII a.C., un nuevo soberano, Hattusili I, estableció aquí la capital de un reino en plena expansión. El emplazamiento combinaba una excelente defensa natural, abundantes recursos hídricos y espacio suficiente para desarrollar una gran ciudad fortificada. Además, su situación relativamente central dentro de Anatolia facilitaba el control político y militar del territorio.

Las campañas militares extendieron la influencia hitita hacia el sur de Anatolia y el norte de Siria, al tiempo que se consolidaba una administración capaz de gobernar un territorio cada vez más amplio. La ciudad empezó a dotarse de palacios, templos, edificios administrativos y un sistema defensivo que sería ampliado por sus sucesores.

 

Muro occidental de la cámara B de Hattusa con la representación de los 12 dioses del Inframundo
Relieve con los 12 dioses del Inframundo. Cámara B (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)

 

Gracias a la documentación conservada en Hattusa, podemos  reconstruir sus procesos expansionistas y crisis internas acaecidas en los siglos siguientes. A diferencia de muchas otras capitales del mundo antiguo, cuya historia depende en gran medida de fuentes externas, la propia ciudad proporcionó miles de documentos redactados por sus escribas.

El archivo de Boğazköy-Hattusa reúne textos políticos, militares, religiosos, legislativos, administrativos, comerciales y literarios. Entre ellos se encuentran tratados internacionales, cartas diplomáticas, rituales, oráculos, leyes, inventarios y composiciones míticas.

El gran momento de esplendor llegó entre los siglos XIV y XIII a.C. Bajo el reinado de Suppiluliuma I, el reino hitita se convirtió en una de las principales potencias del Próximo Oriente. Sus campañas militares ampliaron considerablemente los dominios de Hatti, sometiendo amplias regiones del norte de Siria y estableciendo un equilibrio de poder con Egipto, Mitanni, Babilonia y Asiria. Hattusa pasó a ser el centro político de un imperio que se extendía desde Anatolia hasta las proximidades del Mediterráneo oriental.

La ciudad experimentó entonces una profunda transformación urbanística. Se ampliaron las murallas, se desarrolló la ciudad alta con nuevos templos, se reforzó el complejo palacial de Büyükkale y se construyeron algunas de las obras monumentales que todavía hoy caracterizan el yacimiento.

Uno de los episodios más conocidos de la historia hitita tuvo lugar durante el reinado de Muwatalli II. En torno a 1274 a.C. sus ejércitos se enfrentaron a las tropas del faraón Ramsés II en la batalla de Qadesh, uno de los mayores enfrentamientos militares documentados de la Edad del Bronce. Aunque ambos soberanos proclamaron la victoria, el resultado consolidó el equilibrio entre las dos grandes potencias.

Años después, siendo rey Hattusili III, Hatti y Egipto firmaron un acuerdo diplomático destinado a garantizar la paz y la cooperación entre ambos Estados. El tratado, conservado tanto en versión hitita como egipcia, constituye uno de los acuerdos internacionales más antiguos que han llegado hasta nosotros.

 

Tablilla con el tratado de Kadesh
Tablilla del tratado de Kadesh. Museo Arqueológico de Estambul (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)

 

Durante el reinado de Tudhaliya IV, probablemente en la segunda mitad del siglo XIII a.C., Hattusa alcanzó su máxima monumentalidad. A esta etapa pertenecen importantes remodelaciones urbanas y la configuración definitiva de espacios como el santuario rupestre de Yazılıkaya, estrechamente vinculado a la religión oficial del reino y a la legitimación del poder real.

La prosperidad de Hatti comenzó a quebrarse a finales del siglo XIII a.C. Como ocurrió con otros grandes Estados del Mediterráneo oriental, el reino tuvo que hacer frente a problemas internos, tensiones políticas, alteraciones económicas, conflictos militares y cambios en las redes comerciales internacionales. Hattusa fue finalmente abandonada a comienzos del siglo XII a.C., coincidiendo con el colapso general de los grandes reinos de la Edad del Bronce.

Tras la desaparición del Imperio hitita, la ciudad nunca recuperó el protagonismo político que había tenido durante siglos. El lugar volvió a ocuparse de forma esporádica en distintas épocas, pero la antigua capital quedó progresivamente cubierta por el paso del tiempo hasta que, a finales del siglo XIX, comenzaron las investigaciones que revelarían la verdadera identidad de aquellas ruinas.

Las excavaciones iniciadas en 1906 por Hugo Winckler y Theodor Makridi Bey cambiaron para siempre el conocimiento de la historia del Próximo Oriente. El descubrimiento de miles de tablillas cuneiformes permitió identificar definitivamente Hattusa como la capital del Imperio hitita y abrió el camino para el desciframiento de la lengua hitita por el lingüista checo Bedřich Hrozný en 1915. Desde entonces, más de un siglo de investigaciones arqueológicas, dirigidas principalmente por el Instituto Arqueológico Alemán, han convertido Hattusa en uno de los yacimientos mejor estudiados y mejor conocidos de toda la Edad del Bronce.

 

Vista panorámica de Hattusa
Hattusa (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)

 

QUÉ VER EN HATTUSA

La visita a Hattusa es un recorrido por una ciudad extensa, adaptada a un relieve de colinas, vaguadas y afloramientos rocosos. En la visita encontramos restos de murallas, puertas monumentales, templos, áreas palaciales, túneles, inscripciones y santuarios rupestres. La verdadera dimensión de Hattusa se percibe al avanzar desde la ciudad baja hacia la ciudad alta.

El conjunto arqueológico conserva algunos de los elementos más representativos de la arquitectura hitita: el Gran Templo, Büyükkale, las murallas, la Puerta de los Leones, Yerkapı, la Puerta de las Esfinges, la Puerta del Rey, Nişantepe, Südburg y el cercano santuario de Yazılıkaya. A ellos se suma el Museo de Boğazköy, situado en Boğazkale, que permite completar la visita con materiales procedentes de las excavaciones.

 

EL GRAN TEMPLO

En la ciudad baja se encuentra el Gran Templo o Templo 1, el mayor edificio religioso de Hattusa y uno de los mejores ejemplos conservados de arquitectura monumental hitita. Estuvo dedicado a las dos principales divinidades del reino: Tarḫunna, el dios de la Tormenta de Hatti y la diosa del Sol de Arinna, protectores de la monarquía hitita.

El edificio se levantó sobre una sólida cimentación de grandes bloques de piedra caliza. Sobre ella se alzaban muros de adobe reforzados mediante una estructura de madera, una técnica constructiva habitual en la arquitectura hitita. Aunque el alzado desapareció hace siglos, todavía pueden apreciarse los orificios donde se encajaban las vigas que unían la estructura de madera con la base de piedra.

El acceso principal conducía a un amplio patio central donde se celebraban ceremonias religiosas y sacrificios. Alrededor del santuario se distribuían numerosas dependencias destinadas al culto y a la administración del templo. Entre ellas destacan grandes almacenes donde se guardaban ofrendas, utensilios rituales, archivos y enormes recipientes cerámicos (pithoi) con capacidad de hasta unos 2.000 litros, utilizados para almacenar cereal, aceite o vino.

 

Gran templo de Hattusa
Gran templo de Hattusa (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)
Área del Gran templo de Hattusa
Área del Gran templo de Hattusa (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)

 

LA CIUDAD BAJA

Junto al Gran Templo se extendía parte de la ciudad baja. Se pueden distinguir trazados de muros y cimentaciones que permiten imaginar la densidad de ocupación de este sector. La UNESCO señala la presencia de un barrio habitado al norte del Gran Templo, con restos visibles de sus estructuras. En este núcleo urbano vivían funcionarios, artesanos, sacerdotes, escribas y trabajadores vinculados a la administración del reino.

 

barrio de la ciudad baja de Hattusa
Almacenes en la cara norte del Gran templo (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)

 

EL PALACIO REAL DE HATTUSA

En Büyükkale se encontraba el complejo palacial de Hattusa, levantado sobre un espolón rocoso que dominaba la ciudad y el valle circundante. Desde este punto se ejercía el poder político y administrativo del Imperio hitita. Su situación elevada proporcionaba una excelente protección natural y permitía controlar visualmente buena parte de la capital.

Las excavaciones arqueológicas identificaron una compleja sucesión de patios porticados, edificios administrativos, almacenes, dependencias oficiales y residencias reales. La mayor parte de las estructuras visibles corresponden a las grandes reformas realizadas durante el siglo XIII a.C., aunque bajo ellas se han documentado niveles mucho más antiguos que demuestran una ocupación continuada del lugar desde comienzos de la Edad del Bronce.

Büyükkale desempeñó un papel fundamental en la administración del reino. En este sector aparecieron numerosas tablillas cuneiformes pertenecientes al archivo real, gracias a las cuales hoy conocemos buena parte de la historia, la diplomacia y la organización política del Imperio hitita.

 

Palacio real de Hattusa
Palacio real de Hattusa (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)

 

LA CIUDAD ALTA

La ciudad alta ocupa las zonas meridionales y más elevadas del yacimiento. El desarrollo de este sector pudo comenzar ya en la primera mitad del siglo XVI a.C., como parte de la larga transformación urbana de la capital. En la ciudad alta se concentran varios de los elementos más conocidos del recorrido: las grandes puertas monumentales, los sectores defensivos, templos y espacios ceremoniales.

Las murallas son uno de los rasgos más impresionantes del yacimiento. El Instituto Arqueológico Alemán señala que el sistema defensivo de Hattusa alcanzaba unos 9 km de longitud, con puertas monumentales y torres que protegían esta monumental ciudad de 180 hectáreas de extensión. Estas defensas se construyeron con zócalos de piedra y alzados de adobe, materiales habituales en la arquitectura hitita. Por eso, la mayor parte de las estructuras originales no se conserva en altura.

Entre 2003 y 2005, el Instituto Arqueológico Alemán reconstruyó un tramo de 65 m de la muralla como proyecto de arqueología experimental. Se levantaron tres sectores de muro de 7-8 m de altura y dos torres defensivas de 12-13 m. Para ello se fabricaron 64.000 ladrillos de adobe con técnicas tradicionales.

 

Reconstrucción de las murallas de Hattusa
Reconstrucción de las murallas de Hattusa (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)

 

LA PUERTA DE LOS LEONES

La Puerta de los Leones constituye uno de los accesos monumentales más conocidos de Hattusa. Situada en el sector suroeste de la ciudad alta, estaba protegida por dos torres y disponía de una doble entrada con grandes puertas de madera que se abrían hacia el interior de la ciudad.

Debe su nombre a los dos leones esculpidos en grandes bloques de piedra que todavía flanquean el acceso exterior. Estos animales simbolizaban la protección del recinto urbano y eran un motivo ampliamente utilizado en la arquitectura monumental hitita y mesopotámica para señalar la entrada a espacios de especial importancia.

Uno de los leones sufrió graves daños antes de las primeras excavaciones arqueológicas y fue restaurado posteriormente, mientras que el otro conserva gran parte de su aspecto original. Todavía pueden apreciarse algunos signos jeroglíficos grabados sobre la piedra y detalles constructivos que indican que la puerta llegó a utilizarse antes de que la decoración prevista quedara completamente terminada.

 

Puerta de los Leones de Hattusa
Puerta de los leones (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)

 

YERKAPI

Yerkapı es una de las construcciones más espectaculares de Hattusa y uno de los mejores ejemplos de la ingeniería hitita. Se trata de un enorme terraplén artificial de aproximadamente 30 metros de altura, 250 metros de longitud y unos 80 metros de anchura en su base, construido para reforzar el sector meridional de las murallas.

Sobre este gran talud se levantaba la muralla y la Puerta de las Esfinges, mientras que por su interior discurre una poterna formada por grandes bloques de piedra que todavía hoy puede recorrerse. Este pasadizo constituye uno de los elementos más llamativos de la visita y permite comprender la complejidad del sistema defensivo de la ciudad.

Aunque Yerkapı formaba parte de las fortificaciones de Hattusa, su enorme monumentalidad ha llevado a los investigadores a plantear que también desempeñó una función ceremonial o representativa. Su finalidad exacta continúa siendo objeto de debate, pero constituye uno de los espacios más impresionantes de toda la capital hitita.

 

colina artificial de Yerkapi en Hattusa
Colina artificial de Yerkapi (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)
Colina de Yerkapi en Hattusa con la Puerta de las Esfinges
Hattusa. Yerkapi (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)

 

LA PUERTA DE LAS ESFINGES

La Puerta de las Esfinges se encuentra en la parte superior de Yerkapı, en el centro del gran terraplén artificial que cerraba el sector meridional de Hattusa. A diferencia de la Puerta de los Leones o la Puerta del Rey, no estaba flanqueada por dos torres laterales, sino integrada en una torre-puerta situada sobre la muralla.

El acceso tenía dos vanos rectangulares, uno exterior y otro interior. El exterior podía cerrarse mediante hojas de madera, mientras que el interior permanecía abierto. Su anchura reducida y el acceso por escaleras indican que no era una puerta pensada para carros, sino un paso peatonal, probablemente utilizado en ocasiones especiales o ceremoniales.

La puerta estuvo decorada originalmente con cuatro esfinges, dos hacia el exterior y dos hacia el interior de la ciudad. Estas figuras, con cuerpo de león, alas y rostro humano, actuaban como guardianas simbólicas del acceso. Las esfinges interiores miraban hacia Hattusa, con las alas levantadas, reforzando el carácter protector y monumental del conjunto.

Las esculturas originales fueron halladas muy dañadas durante las excavaciones de comienzos del siglo XX. Dos de ellas se restauraron en Berlín; una regresó a Estambul en 1924 y la otra volvió a Turquía en 2011. Actualmente, las esfinges originales restauradas se exhiben en el Museo de Boğazköy, mientras que en la puerta del yacimiento se conservan copias y restos fragmentarios.

 

Puerta de las Esfinges de Hattusa
Puerta de las Esfinges (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)

 

LA PUERTA DEL REY

La Puerta del Rey se sitúa en el sector sureste de la ciudad alta. El relieve original de la Puerta del Rey se conserva hoy en el Museo de las Civilizaciones de Anatolia, en Ankara, mientras que en el yacimiento se observa una reproducción. La puerta sigue siendo uno de los grandes hitos del recorrido.

Debe su nombre moderno al relieve situado en el lado interior de la puerta. Aunque durante mucho tiempo se identificó con un rey hitita, hoy la interpretación más aceptada considera que representa a una divinidad armada protectora de la ciudad.

 

Puerta del Rey en Hattusa
Hattusa. Puerta del Rey (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)

 

NİŞANTEPE

Nişantepe recibe su nombre de una gran superficie rocosa cuidadosamente alisada sobre la que se grabó la inscripción jeroglífica luvita más extensa conocida del Imperio hitita. El texto, de unos 8,5 metros de longitud, pertenece al reinado de Suppiluliuma II, último gran rey de Hatti. Únicamente se ha podido descifrar una parte del texto debido a su débil estado de conservación.

Ante la roca se levantaron importantes edificios oficiales, a los que se accedía mediante una rampa monumental que terminaba en una puerta flanqueada por esfinges, semejante a la de Yerkapı. Este conjunto constituye uno de los testimonios más relevantes de los últimos años del Imperio hitita y de la utilización de la escritura jeroglífica luvita en monumentos públicos.

 

Escritura hitita de NİŞANTEPE en Hattusa
Escrituras hititas de Nişantepe (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)

 

LA FORTALEZA SUR

La denominada Fortaleza Sur ocupa un sector de la ciudad alta situado al sur de Büyükkale. Su nombre procede de los restos de una pequeña fortificación frigia construida en el siglo VII a.C., varios siglos después del abandono de Hattusa como capital hitita. Sin embargo, la importancia principal del lugar se encuentra bajo esa ocupación posterior: un complejo cultual hitita relacionado con los estanques sagrados de la ciudad.

En este conjunto se conserva la llamada Cámara Jeroglífica, o Cámara 2, construida hacia el final del Imperio hitita, durante el reinado de Suppiluliuma II. La estancia formaba parte del complejo de los estanques orientales y fue levantada en el extremo de un dique artificial. Sus relieves e inscripciones jeroglíficas luvitas se conservaron de forma excepcional porque permanecieron enterrados durante siglos.

La inscripción de la cámara menciona las campañas de Suppiluliuma II, el último gran rey hitita conocido, y constituye uno de los testimonios más importantes de la etapa final de Hattusa. Los relieves representan al propio rey con atributos guerreros y divinos, así como una divinidad relacionada con el Inframundo. Por ello, la Cámara Jeroglífica se interpreta como un espacio de fuerte significado ritual, vinculado al agua, al poder real y al mundo subterráneo.

 

Fortaleza sur de Hattusa
Fortaleza sur de Hattusa (foto: MadainProject)

 

YAZILIKAYA

Yazılıkaya es una visita imprescindible para comprender Hattusa. Situado a unos 2 km al nordeste de la antigua capital, este santuario rupestre fue el principal espacio religioso al aire libre del Imperio hitita y forma parte del conjunto declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Su nombre significa «roca escrita» y hace referencia a los numerosos relieves esculpidos en sus paredes.

El santuario está formado por dos cámaras naturales excavadas entre grandes afloramientos rocosos, precedidas originalmente por un complejo templario del que hoy se conservan sus cimientos.

La Cámara A constituye el núcleo principal del santuario. En sus paredes se desarrolla una gran procesión de dioses y diosas que culmina con el encuentro entre las dos grandes divinidades del panteón hitita: el dios de la Tormenta, Teshub, y la diosa Hebat. Entre los relieves destaca también la representación del gran rey Tudhaliya IV, cuya presencia subraya la estrecha relación entre la monarquía y la religión oficial del reino.

La Cámara B posee un carácter más reservado. En ella se conservan algunos de los relieves mejor preservados de Yazılıkaya, como la procesión de los doce dioses del Inframundo y la escena en la que el dios Šarruma protege al rey Tudhaliya IV, una de las imágenes más conocidas del arte hitita. También destaca la representación de la denominada divinidad-espada, generalmente identificada con una deidad relacionada con el Inframundo.

 

Cámara A de Yazılıkaya en Hattusa
Cámara A de Yazılıkaya en Hattusa (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)
Cámara B de Yazılıkaya en Hattusa
Cámara B de Yazılıkaya en Hattusa (foto: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0)

 

MUSEO DE BOGAZKÖY

El Museo de Boğazköy, en Boğazkale, conserva materiales procedentes de las excavaciones de Boğazköy-Hattusa. La exposición está organizada por temas; explica la estructura religiosa y militar de los hititas, su sistema de escritura y cuenta con una maqueta de las ruinas de Hattusa y del Gran Templo. En el jardín se muestran esfinges hititas, inscripciones jeroglíficas, miliarios y estelas funerarias de época romana y bizantina.

 

esculturas de la puerta de las esfinges de Hattusa en el museo Boğazköy
Museo de Boğazköy (foto: Turkish Museums)

 

VISITAS CERCANAS

La visita a Hattusa puede completarse con otros enclaves arqueológicos y museos que permiten conocer mejor la historia de Anatolia central y del Imperio hitita. Aunque el entorno de Boğazkale es una región eminentemente rural, en un radio aproximado de una hora de viaje se conservan algunos de los yacimientos y colecciones arqueológicas más importantes de Turquía relacionados con esta civilización. Alacahöyük constituye el complemento imprescindible a Hattusa, mientras que el Museo Arqueológico de Çorum y la antigua ciudad de Šapinuwa permiten profundizar en la cultura y la organización territorial del reino hitita.

ALACAHÖYÜK

A unos 34 km por carretera de Hattusa se encuentra Alacahöyük, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Anatolia y una visita prácticamente obligada para quien recorre el corazón del antiguo reino hitita.

La historia de Alacahöyük es incluso anterior a la de Hattusa. El lugar estuvo habitado desde el Calcolítico y alcanzó una extraordinaria importancia durante la Edad del Bronce Antiguo, cuando se construyeron las célebres tumbas principescas descubiertas en las excavaciones del siglo XX. Estos enterramientos proporcionaron un extraordinario conjunto de objetos de oro, plata, electro, cobre y bronce, así como los conocidos estandartes ceremoniales en forma de discos solares y figuras de animales, convertidos hoy en algunos de los símbolos más representativos de la arqueología anatolia.

Durante la época hitita, Alacahöyük continuó siendo un importante centro religioso y administrativo. El elemento más conocido del yacimiento es su monumental Puerta de las Esfinges, construida con grandes bloques de piedra y decorada con relieves que representan escenas ceremoniales, procesiones y sacrificios. Constituye uno de los mejores ejemplos conservados del arte monumental hitita y permite apreciar la calidad escultórica alcanzada por esta civilización.

La visita incluye también los restos del palacio, diferentes templos, sectores residenciales y el Museo de Alacahöyük, situado junto al yacimiento, donde se exponen numerosas piezas recuperadas durante las excavaciones.

 

MUSEO ARQUEOLÓGICO DE ÇORUM

La ciudad de Çorum se encuentra a unos 83 km por carretera de Hattusa,  aproximadamente a 1 hora y 10 minutos. Las colecciones del museo arqueológico permiten recorrer la historia de Anatolia desde el Paleolítico hasta la época otomana, aunque su principal atractivo reside en los materiales procedentes de Hattusa, Alacahöyük, Ortaköy-Šapinuwa y otros importantes yacimientos hititas de la región.

Entre las piezas expuestas destacan esculturas, relieves, cerámicas, armas, sellos, objetos rituales y numerosas tablillas cuneiformes que ilustran la organización política, administrativa y religiosa del Imperio hitita. La visita ayuda a comprender muchos de los edificios vistos previamente en Hattusa, al mostrar objetos que originalmente formaban parte de ellos.

 

ŠAPINUWA (ORTAKÖY)

A unos 70 km por carretera de Hattusa (alrededor de 1 hora y 10 minutos) se encuentra Šapinuwa, la actual Ortaköy. Descubierta arqueológicamente en la década de 1990, Šapinuwa fue una de las principales ciudades del reino hitita y desempeñó un destacado papel político y religioso. En determinados momentos llegó incluso a albergar la residencia de la familia real.

Las excavaciones han sacado a la luz edificios administrativos, almacenes, áreas ceremoniales y, sobre todo, un importante archivo formado por más de cuatro mil tablillas y fragmentos escritos en hitita, hurrita, acadio y hático. Se trata del segundo mayor archivo cuneiforme hitita conocido después del descubierto en Hattusa.

Desde el punto de vista turístico, el yacimiento presenta un aspecto mucho más discreto que Hattusa o Alacahöyük. La monumentalidad visible es limitada y gran parte de su importancia reside en los resultados de las investigaciones arqueológicas.

 

İNCESU

A unos 40 km al sur de Hattusa, junto a la localidad de İncesu, se conserva uno de los monumentos menos conocidos de la Anatolia hitita: el relieve rupestre de İncesu. Tallado directamente sobre un afloramiento rocoso, representa al Gran Rey Tudhaliya IV junto a una inscripción jeroglífica luvita. La composición forma parte del programa monumental desarrollado durante el siglo XIII a.C. para reforzar la presencia simbólica del poder real en distintos puntos del territorio hitita.

 

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