Ribas de Sil. Las rutas del oro romano del Sil
Publicado el 8 de noviembre de 2020. Última actualización el 21 de julio de 2026.
Galicia – Lugo / (Tarraconensis)
El municipio de Ribas de Sil se encuentra en el sur de la provincia de Lugo, dentro de la comarca de Quiroga y en el límite con la provincia de Ourense. Su capital, San Clodio, se alza junto al río Sil, frente a la localidad de Quiroga y a unos 82 km por carretera de Lugo. El término municipal se extiende desde el valle fluvial hasta las elevaciones de la Serra das Cabanas y de A Moá, en un territorio abrupto en el que el Sil y sus afluentes han excavado profundos valles entre cuarcitas, pizarras y depósitos sedimentarios.
Las Rutas del Oro Romano del Sil permiten recorrer este extraordinario patrimonio arqueológico a través de varios itinerarios complementarios. Lejos de concentrarse en una única explotación, el legado minero se distribuye por diferentes sectores del municipio, donde pueden descubrirse grandes cortas abiertas en la roca, galerías, trincheras de prospección, canales hidráulicos, escombreras y enormes acumulaciones de cantos generadas durante el lavado del mineral.
La visita comienza en el Centro de Interpretación da Minería Aurífera Romana (CIMAR), que nos introduce en la geología del oro y en las técnicas extractivas utilizadas por Roma. A continuación, la ruta arqueológica de O Covallón permite recorrer uno de los complejos mineros mejor conservados de Galicia. La ruta del oro romano puede completarse con las explotaciones de Os Cófaros, Peites y Figueiredo, situadas en la Serra das Cabanas, y con la PR-G 180 Ruta da Cubela, que conduce hasta antiguas explotaciones abiertas sobre los depósitos auríferos del valle del Sil.
La singularidad de Ribas de Sil reside en que permite conocer dos formas distintas de explotación aurífera romana. Mientras O Covallón y Os Cófaros muestran grandes cortas abiertas sobre depósitos primarios asociados a las cuarcitas de la montaña, Castro de Abaixo y A Cubela conservan explotaciones desarrolladas sobre los sedimentos auríferos acumulados por el río Sil. Esta combinación convierte el municipio en uno de los mejores lugares para comprender la diversidad de las técnicas mineras empleadas por Roma en el noroeste de Hispania.
Ribas de Sil forma parte, además, del Geoparque Mundial de la UNESCO Montañas do Courel, reconocido en 2019 y compartido con los municipios de Quiroga y Folgoso do Courel. Su territorio también se integra en la Ribeira Sacra, cuyo paisaje cultural, modelado durante siglos alrededor de los ríos Sil y Miño, forma parte de la candidatura «Ribeira Sacra. Paisaje del Agua» para ser elegida Patrimonio Mundial de la UNESCO.

HISTORIA DE RIBAS DE SIL
El valle del Sil estuvo habitado mucho antes de la llegada de Roma. Los castros levantados sobre las alturas muestran la presencia de comunidades que controlaban los pasos naturales, los cursos fluviales y las tierras cultivables. Algunos de aquellos poblados continuaron ocupados durante las primeras décadas del dominio romano, mientras el poblamiento comenzaba a extenderse también por las zonas más bajas del valle.
Tras la conquista del noroeste peninsular, culminada durante el gobierno de Augusto, Roma inició la explotación sistemática de los recursos auríferos de la región. El valle de Quiroga y las montañas de Ribas de Sil formaban parte de un extenso territorio minero que se prolongaba por O Courel, Valdeorras y El Bierzo. Durante los siglos I y II d. C., el oro convirtió estas tierras en uno de los principales espacios productivos del noroeste de Hispania. Más de un centenar de explotaciones romanas han sido identificadas en el territorio del actual Geoparque Montañas do Courel.
Los romanos abrieron minas en las laderas, excavaron galerías y condujeron el agua hasta los frentes de trabajo. En Ribas de Sil aprovecharon tanto los depósitos auríferos acumulados en terrazas y sedimentos fluviales como los filones de oro asociados a las rocas de las montañas. Las cortas de O Covallón, A Escrita y Os Cófaros, las galerías de Augas Santas y las acumulaciones de cantos que todavía cubren algunos sectores del municipio son las huellas conservadas de aquella actividad.
La minería perdió importancia desde finales del Alto Imperio. Los canales dejaron de utilizarse, las explotaciones fueron abandonadas y la vegetación ocupó de nuevo los grandes vaciados abiertos en la roca. Las comunidades rurales aprovecharon posteriormente estos espacios para instalar caminos, campos y castañares, de modo que las antiguas minas quedaron integradas en el paisaje.
Durante la Edad Media, San Clodio se convirtió en uno de los principales núcleos del valle. Su abadía, fundada hace más de mil años, fue entregada en el siglo XII a una comunidad benedictina que permaneció en el lugar hasta la desamortización del siglo XIX. La iglesia conserva parte de su fábrica románica, mientras la portada de la antigua abadía y los restos de una torre recuerdan la importancia que alcanzó el monasterio.
La agricultura, los castañares, los viñedos y las comunicaciones por el valle del Sil marcaron la evolución posterior de Ribas de Sil. Bajo este paisaje rural permanecieron las grandes explotaciones romanas, reconocidas y estudiadas con mayor intensidad durante las últimas décadas. Su integración en el Geoparque Mundial de la UNESCO Montañas do Courel y la apertura del Centro de Interpretación da Minería Aurífera Romana han recuperado el papel de Ribas de Sil como uno de los principales territorios mineros de la antigua Gallaecia.

QUÉ VER EN RIBAS DE SIL
Las Rutas del Oro Romano del Sil permiten visitar el Centro de Interpretación da Minería Aurífera Romana, el complejo arqueológico de O Covallón, las explotaciones de A Escrita y O Vogo, el túnel de Augas Santas, la mina de Os Cófaros y varios paisajes mineros integrados en los itinerarios de Peites, Figueiredo y A Cubela.
El recorrido reúne un centro de interpretación, senderos arqueológicos y explotaciones mineras. O Covallón cuenta con una ruta señalizada, mientras que otros enclaves requieren caminar por pistas forestales y caminos de montaña. El estado de los accesos puede variar por la vegetación, las lluvias o los trabajos forestales, por lo que conviene consultar previamente la información del Concello de Ribas de Sil y del CIMAR.
EL CENTRO DE INTERPRETACIÓN DA MINERÍA AURÍFERA ROMANA
El Centro de Interpretación da Minería Aurífera Romana, conocido por las siglas CIMAR, se encuentra en San Pedro, a las afueras de San Clodio y junto a la entrada del Xeocamping. El centro ocupa un edificio próximo al río Sil y a la carretera que comunica San Clodio con Quiroga.
Se inauguró en 2022 como el primer museo de Galicia dedicado específicamente a la minería aurífera romana. Su exposición permanente presenta la geología del oro, la formación de los depósitos primarios y secundarios, los sistemas romanos de prospección, las técnicas de extracción y los procesos de trituración y lavado.
La visita se distribuye en tres salas conectadas. Paneles, maquetas y reproducciones muestran la relación entre las explotaciones y la topografía del valle de Quiroga. Las maquetas son muy interesantes porque facilitan la lectura de minas que, sobre el terreno, aparecen parcialmente cubiertas por la vegetación y transformadas por siglos de erosión.
El CIMAR constituye el punto de partida más adecuado para recorrer las minas de Ribas de Sil. Permite reconocer después elementos como las cortas, las muradellas, los pozos de prospección y las galerías. También explica la relación de estas explotaciones con el conjunto del Geoparque Montañas do Courel.

COMPLEJO MINERO DE O COVALLÓN
El principal conjunto minero visitable del municipio se encuentra en las proximidades de Soutordei, Louxadelas, As Portas y O Vogo. Desde San Clodio hay que seguir la carretera LU-P-5301 hacia el Alto da Moá. Tras unos dos kilómetros, un desvío señalizado conduce durante aproximadamente seis kilómetros hasta Louxadelas. Desde el cruce de la aldea, otra pista lleva en unos 700 metros al comienzo de la ruta arqueológica. El desplazamiento desde San Clodio lleva unos 25 minutos.
El sendero es circular y tiene unos 4,7 km. A lo largo del recorrido se visitan A Escrita, Augas Santas, varios pozos de prospección, O Covallón y O Vogo. El itinerario combina pistas, pequeños senderos, tramos asfaltados y pasos junto a los bordes de las antiguas explotaciones.
A ESCRITA
La ruta comienza junto a A Escrita, una corta a cielo abierto excavada en la ladera. Mide aproximadamente 230 m de longitud y unos 60 m de anchura, con una profundidad cercana a los 6 m en los sectores más marcados. En la parte superior se conservan acumulaciones de cantos y bloques vinculadas al lavado del terreno. Su forma alargada permite apreciar cómo los trabajos siguieron la disposición de los materiales mineralizados.
Desde A Escrita, el camino asciende hacia Augas Santas. Durante este tramo pueden reconocerse cortes artificiales, depósitos de estériles y variaciones del relieve originadas por los trabajos antiguos.
TÚNEL DE AUGAS SANTAS
El túnel de Augas Santas se abre junto al curso de agua que desciende hacia Louxadelas. Su entrada se alcanza por un corto sendero señalizado. La galería tiene unos 150 m transitables y conserva una altura que permite recorrer buena parte de su trazado de pie. A unos 50 m de la boca brota un manantial cuyo caudal se canalizó en épocas posteriores para regar prados y huertas de Louxadelas. Si se visita después de períodos lluviosos, hay que tener cuidado con el agua acumulada dentro de la galería.
Su trazado se relaciona con el sistema minero, conociéndose popularmente como «túnel minero», sin embargo no está claro cuál era exactamente su función.
POZOS Y TRINCHERAS DE PROSPECCIÓN
A unos 250 m del camino principal se conservan varias excavaciones utilizadas para comprobar la riqueza aurífera del terreno antes de iniciar una explotación de mayor escala. Son pozos y trincheras de cierta profundidad abiertos sobre sectores en los que se buscaba determinar la continuidad y la concentración del mineral.
Estas labores muestran una fase decisiva del trabajo romano. La apertura de una gran corta exigía conocer previamente la calidad del depósito, la disposición de la roca y las posibilidades de evacuación del material. Las prospecciones reducían el riesgo de invertir trabajo en zonas poco productivas.
MINA DE O COVALLÓN
O Covallón es la explotación más espectacular del recorrido. La corta forma un profundo corredor excavado en la montaña, delimitado por paredes de cuarcita que alcanzan 60 m de altura en sus sectores más elevados. El vaciado mide unos 150 m de longitud y aproximadamente 40 m de anchura.
El acceso acondicionado permite descender hacia el interior y observar las paredes cortadas, los derrubios y la acumulación de cuarcitas en el fondo. La vegetación ocupa parte de la explotación, pero la magnitud de la excavación sigue siendo claramente visible.
En la zona inferior se abre una galería de prospección y, próxima a ella, otra cavidad relacionada con los trabajos de explotación. Se ha planteado que una de estas galerías pudo comunicar con el exterior y servir para evacuar escombros. Ladera abajo se extiende una gran acumulación de materiales procedentes del vaciado.
O Covallón fue trabajado sobre un depósito primario. La cuarcita debía fracturarse, reducirse y triturarse antes del lavado. Por este motivo, el lugar se diferencia de las grandes explotaciones sobre sedimentos auríferos en las que se aplicó la ruina montium. El paisaje actual responde a una combinación de arranque de roca, uso de agua, trituración y evacuación de estériles.
O VOGO
La ruta continúa bordeando O Covallón y su escombrera hasta alcanzar O Vogo. La explotación aparece como un corte de unos 100 m de longitud por 30 m de anchura, con una profundidad variable entre 4 y 8 m. Su tamaño más reducido permite comparar distintas escalas de trabajo dentro de una misma zona minera. Desde O Vogo, el itinerario desciende hacia la aldea del mismo nombre, As Portas y Louxadelas antes de regresar al punto de partida. En estas aldeas se conserva arquitectura tradicional construida con muros de piedra y cubiertas de pizarra. Algunos sequeiros recuerdan la importancia posterior de los soutos y del secado de la castaña.


MINA ROMANA DE OS CÓFAROS
La mina de Os Cófaros se encuentra en la Serra das Cabanas, dentro de la parroquia de San Martiño de Peites, entre las aldeas de Peites y Os Casares y cerca del límite provincial con Ourense. Desde Peites se accede por el antiguo camino que comunicaba la aldea con Trives y que actualmente combina pistas y caminos forestales.
La explotación fue reconocida como una gran corta romana sobre un depósito primario. Tiene alrededor de 220 m de longitud y alcanza hasta 120 m de anchura. La profundidad llega a unos 30 m en los sectores más excavados. Su eje sigue aproximadamente una orientación sureste-noroeste, semejante a la de O Covallón.
La mina está abierta sobre un terreno de cuarcitas. Los romanos llevaron agua mediante canales hasta la parte alta de la explotación. El arranque pudo combinar herramientas, calentamiento de la roca y enfriamiento rápido. Una vez fracturado, el material se desplazaba hacia cotas inferiores, donde era reducido mediante mazas, triturado y lavado.
Dentro de la corta y en su lateral derecho se conservan grandes acumulaciones de estériles. Algunas muradellas ocupan cerca de cien metros y llegan hasta la pista de acceso. La tradición local sitúa en la parte baja de un antiguo arroyo varias estructuras interpretadas como pilones o lavaderos. La vegetación cubre buena parte del recinto y puede dificultar la lectura del relieve.


RUTA DEL ORO DE PEITES Y FIGUEIREDO
El sector de Peites y Figueiredo conserva diversas huellas mineras que permiten ampliar el recorrido iniciado en Os Cófaros. En la parte alta de Peites se conocen dos cavidades de prospección llamadas Cova dos Mouros. En cotas inferiores aparecen desmontes, cantos lavados y sectores relacionados con explotaciones auríferas.
El camino continúa hacia Figueiredo, donde los soutos de castaños ocupan antiguas zonas de extracción. Las acumulaciones de cantos entre los árboles indican que el terreno fue removido y lavado antes de recibir su uso forestal. Este fenómeno se repite en distintos puntos del valle: las minas abandonadas fueron incorporadas al paisaje agrario y muchas de sus formas quedaron ocultas bajo castaños, matorral y bancales.
En dirección a Piñeira aparecen otras labores y amontonamientos de bloques. El recorrido completo tradicional ronda los 8 km, aunque su trazado y señalización deben verificarse en el CIMAR antes de comenzar la marcha.

LA RUTA DEL ORO DA CUBELA
El sector occidental de Ribas de Sil conserva dos antiguas explotaciones auríferas vinculadas al valle del Sil: la mina romana de Castro de Abaixo y la explotación sobre la que posteriormente se levantó la aldea de A Cubela. Ambos lugares pueden conocerse siguiendo la PR-G 180 Ruta da Cubela, un itinerario circular homologado que comienza y termina en Castro de Abaixo.
La ruta tiene 13,5 km de longitud y una duración estimada de cuatro horas y media. Desde Castro de Abaixo asciende hacia Torbeo, desciende después por Pena Tallada hasta A Cubela y regresa siguiendo durante varios kilómetros la orilla del Sil. El trayecto combina caminos rurales, soutos de castaños, antiguos pasos excavados en la roca y senderos abiertos sobre las laderas del cañón.
LA MINA ROMANA DE CASTRO DE ABAIXO
Castro de Abaixo se encuentra cerca de Augasmestas, en la entrada occidental del municipio de Ribas de Sil. Junto al núcleo se conserva una explotación aurífera romana abierta sobre los sedimentos acumulados por el río Sil. El oro se encontraba disperso entre gravas, arenas y cantos, por lo que la extracción exigía desmontar y lavar grandes cantidades de material hasta separar las partículas del metal.
Los trabajos alteraron la forma natural de la terraza fluvial y dejaron desmontes y acumulaciones de piedras rechazadas durante el lavado. Estas concentraciones de cantos, conocidas en la zona como cunchas o muradellas, constituyen una de las huellas más características de la minería sobre depósitos secundarios.
La PR-G 180 comienza en Castro de Abaixo y asciende por una pista que coincide parcialmente con el Camino de Invierno. El sendero atraviesa tierras de cultivo, prados y soutos antes de alcanzar Torbeo. Aunque la explotación romana constituye uno de los elementos históricos del inicio del recorrido, el trazado oficial continúa por las zonas altas del valle antes de regresar al paisaje minero junto al Sil.
TORBEO Y PENA TALLADA
La ruta alcanza Torbeo después de superar el principal ascenso del itinerario. En esta localidad se encuentra la iglesia de Santa María, vinculada a un antiguo priorato benedictino y construida entre los siglos XII y XIII. Desde Torbeo comienza el descenso hacia A Cubela.
Antes de alcanzar el río, el camino atraviesa Pena Tallada, un paso abierto directamente en la roca para facilitar la circulación de personas, animales y carros. Esta obra pertenece a las comunicaciones históricas del valle y no a las explotaciones romanas, aunque forma parte del itinerario que conduce hasta A Cubela.
LA EXPLOTACIÓN AURÍFERA DE A CUBELA
A Cubela se levanta sobre una antigua explotación aurífera romana situada junto a uno de los grandes meandros del Sil. El asentamiento posterior ocupó una superficie previamente transformada por los trabajos mineros, de manera que las viviendas, los campos y los caminos quedaron integrados en un relieve alterado por la extracción del oro.
La mina aprovechaba un depósito secundario formado por los materiales arrastrados y acumulados por el río. Los romanos removieron los sedimentos auríferos y separaron mediante lavado los elementos más ligeros de las partículas de oro. Tras la explotación quedaron desmontes, superficies escalonadas y concentraciones de cantos que fueron reutilizadas o cubiertas posteriormente por construcciones, huertas y vegetación.
La aldea conserva viviendas tradicionales levantadas con piedra de tonalidades rojizas y cubiertas de pizarra. Su emplazamiento permite comprender la prolongada transformación de este sector del valle: primero por la acción del río, después por la minería romana y finalmente por la ocupación rural.
Desde A Cubela, la PR-G 180 continúa por un camino próximo a la orilla del Sil, empedrado en algunos tramos y excavado directamente en la roca en otros. El sendero sigue el río aguas arriba durante unos cuatro kilómetros antes de ascender de nuevo hacia Castro de Abaixo, donde concluye el recorrido circular.

MÁS INFORMACIÓN MONTAÑAS DO COUREL XEOPARQUE. courelmountains.es CENTRO DE INTERPRETACIÓN DA MINERÍA ROMANA (Rúa do Sil, 83. 27310 Ribas de Sil, Lugo) HORARIOS: Consultar web. CONTACTO: info@cimar.gal WEB: cimar.gal

Hola Sergio. Tienes un blog muy completo. Gran trabajo. Se me vuelve a despertar el gusanillo de visitar estos y otros lugares, para seguir descubriendo cosas de esta cultura romana. Nos vemos.