El naufragio del Uluburun, un gran barco de la Edad del Bronce
Frente al cabo Uluburun, en la costa meridional de Turquía, se descubrieron en 1982 los vestigios de una excepcional nave mercante de la Edad del Bronce. Esta embarcación se hundió durante las últimas décadas del siglo XIV a. C., a unos 8,5 kilómetros al sureste de Kaş, en la actual provincia de Antalya.
La nave constituye una muestra excepcional del alcance de las rutas comerciales durante la Edad del Bronce. Transportaba unas veinte toneladas de mercancías, entre ellas diez toneladas de cobre, una de estaño, lingotes de vidrio, cerámica, resina de terebinto, marfil, madera africana, joyas y armas. El cobre procedía principalmente de Chipre; parte del vidrio se relaciona con Egipto y el Próximo Oriente; las jarras habían sido fabricadas en el Levante; el marfil y la madera llegaban de África; y entre los objetos transportados había ámbar de la región báltica y armas relacionadas con el Mediterráneo central.
Los hallazgos originales se conservan en el Museo de Arqueología Subacuática de Bodrum. Uluburun también ha dado origen a dos réplicas: Uluburun II, construida en Urla para estudiar la navegación con técnicas antiguas, y Uluburun III, hundida deliberadamente en el parque arqueológico submarino de Kaş.

HISTORIA DEL ULUBURUN
El Uluburun naufragó hacia 1320 a. C., en un periodo de intensas relaciones comerciales y diplomáticas en el Mediterráneo oriental. Egipto se encontraba gobernado por los faraones de la XVIII dinastía; los hititas dominaban buena parte de Anatolia; los reinos micénicos controlaban el Egeo y la Grecia continental; y Chipre, probablemente la Alashiya mencionada en los textos orientales, era uno de los principales centros productores de cobre.
La fecha del naufragio se apoya en el estudio de la cerámica y en los análisis realizados sobre los diferentes materiales orgánicos. La mayor parte de los recipientes micénicos y chipriotas pertenece a la segunda mitad del siglo XIV a. C., mientras que las dataciones radiocarbónicas sitúan el último viaje alrededor de 1320 a. C., con un margen de error aproximado de quince años.
Las cartas encontradas en Amarna (Egipto) muestran que los gobernantes de estas regiones intercambiaban cobre, oro, plata, marfil, vidrio, carros, caballos y manufacturas. Algunos envíos eran presentados como regalos entre monarcas. Varias de las mercancías transportadas por el Uluburun coinciden con las enumeradas en estas cartas. Por estos motivos, los especialistas han planteado que podría tratarse de un cargamento destinado a la realeza. No sabemos si las mercancías pertenecían a una corte o a una expedición comercial.
Aunque desconocemos el origen del Uluburun, la técnica utilizada para construir el casco, las anclas de piedra, la cerámica de uso cotidiano y buena parte de los objetos personales apuntan hacia una nave vinculada con la costa cananea o sirio-palestina. La tripulación principal debió de proceder de ese mismo ámbito cultural.
Según la ruta planteada por Pulak, el viaje pudo comenzar en algún puerto de la costa cananea o sirio-palestina. Desde allí, el barco habría navegado hasta Chipre, donde probablemente recibió las diez toneladas de cobre y buena parte de la cerámica chipriota. Después continuó hacia el oeste siguiendo la costa meridional de Anatolia. El Uluburun se dirigía probablemente hacia el Egeo y alguno de los palacios micénicos de la Grecia continental pudo ser su destino final.
Entre la tripulación cananea viajaban probablemente dos personajes micénicos de rango elevado, identificados por la presencia de dos conjuntos de armas, pesas, sellos, herramientas y recipientes propios. Pudieron ser emisarios o representantes de un palacio encargados de acompañar las mercancías hasta su destino en el Egeo.
El barco naufragó cuando intentaba superar el cabo que actualmente le da nombre. Es posible que fuera arrastrado contra las rocas, a causa de una tormenta, o que perdiera el control al tratar de bordear el promontorio, a causa del viento, las corrientes, una avería o un error de navegación. No sabemos qué motivó el funesto destino del Uluburun.

DESCUBRIMIENTO Y EXCAVACIÓN DEL ULUBURUN
El pecio fue descubierto en el verano de 1982 por Mehmet Çakır, un buceador de esponjas de Yalıkavak. En aquel momento, el Institute of Nautical Archaeology y el Museo de Arqueología Subacuática de Bodrum enseñaban a los pescadores de esponjas a reconocer posibles restos arqueológicos durante sus inmersiones. Çakır observó varios objetos metálicos sobre el fondo, que describió como «galletas metálicas con orejas». También realizó un dibujo de lo que había visto. Oğuz Alpözen, director del museo de Bodrum, reconoció en aquellas figuras los característicos lingotes de cobre con forma de piel de buey de la Edad del Bronce.
La excavación comenzó en 1984 bajo la dirección de George F. Bass, fundador del Institute of Nautical Archaeology y uno de los pioneros de la arqueología subacuática. En 1985 se hizo cargo de los trabajos Cemal Pulak, arqueólogo náutico del INA especializado en la navegación y el comercio marítimo de la Edad del Bronce. Pulak dirigió las diez campañas restantes, hasta septiembre de 1994, y ha dedicado buena parte de su trayectoria al estudio del barco y de su cargamento. Actualmente es profesor de la Universidad de Texas A&M y vicepresidente del Institute of Nautical Archaeology en Turquía.
La excavación arqueológica del Uluburun se realizó bajo unas duras condiciones. El pecio se encontraba sobre una pronunciada pendiente rocosa. La parte principal del yacimiento se extendía entre los 44 y los 52 metros de profundidad, aunque algunos recipientes y otros elementos del cargamento se encontraban a 61 metros de la superficie.
La profundidad limitaba el tiempo que los arqueólogos podían permanecer sobre el fondo. En las inmersiones apenas disponían de veinte minutos para trabajar antes de iniciar el ascenso y las correspondientes paradas de descompresión. Los riesgos asociados a la respiración de aire comprimido a esas profundidades obligaban a controlar estrictamente cada descenso. En este adverso escenario, los arqueólogos realizaban habitualmente dos inmersiones diarias durante seis días a la semana.
Al finalizar las once campañas se habían realizado 22.413 inmersiones, que sumaron unas 6.613 horas de trabajo sobre el yacimiento. Los restos recuperados se trasladaron al Museo de Arqueología Subacuática de Bodrum para su desalación, estabilización, restauración y estudio.


EL BARCO Y SU CARGAMENTO
La distribución de los objetos y los fragmentos del casco indican que el Uluburun medía aproximadamente 15 metros de eslora y unos 5 metros de manga, con una capacidad suficiente para transportar alrededor de veinte toneladas.
El barco se construyó principalmente con tablas de cedro bajo el sistema de «primero el casco». Las tablas exteriores formaban inicialmente la envoltura resistente de la nave y los refuerzos interiores se añadían después. Las piezas se unían mediante mortajas y lengüetas de madera aseguradas con clavijas, utilizando roble para algunos de los ensambles.
La nave tenía una tabla de quilla ancha y relativamente poco profunda, diferente de las grandes quillas estructurales utilizadas en épocas posteriores. Sobre el fondo del casco se había colocado una cama de ramas y matorrales que separaba los pesados lingotes de la madera, reduciendo el roce y distribuyendo mejor la presión. Solo se conservaron tres pequeños conjuntos de maderas pertenecientes a la zona inferior del barco. El mayor medía aproximadamente 1,8 por 1 metro e incluía un tramo de quilla de unos 1,7 metros, la tabla de aparadura de babor, la hilada contigua y parte de una tercera tabla.
No apareció ninguna huella del mástil, la vela ni los remos de gobierno. Tampoco se encontraron cuadernas unidas a las tablas recuperadas. Esto no demuestra que la nave careciese de refuerzos interiores, pues pudieron estar más separados o desaparecer antes de que el casco quedase protegido por los sedimentos.
El Uluburun llevaba 24 anclas de piedra de un solo orificio, con un peso total aproximado de 3,3 toneladas. La mayoría pesaba entre 120 y 200 kilogramos. Varias se utilizarían para fondear y otras pudieron transportarse como repuestos, aunque su peso también contribuía a estabilizar el barco.

EL COBRE Y EL ESTAÑO
El cargamento principal estaba formado por unas diez toneladas de cobre. Los arqueólogos recuperaron 354 lingotes con forma de piel de buey, además de más de 120 piezas circulares, ovaladas y en forma de torta. Los análisis relacionan la mayor parte del cobre con los yacimientos de Chipre. Los lingotes estaban colocados en cuatro hileras en la parte inferior de la bodega, con una disposición semejante a una espina de pez. La cara más lisa descansaba hacia abajo y la primera capa se apoyaba sobre las ramas que protegían la madera. Esta distribución mantenía bajo el centro de gravedad del barco y reducía el movimiento de las piezas durante la navegación.
La nave transportaba también cerca de una tonelada de estaño, distribuida en más de un centenar de piezas y fragmentos de lingotes. La proporción entre ambos metales permitía obtener aproximadamente once toneladas de bronce.
La procedencia del estaño continúa siendo objeto de discusión. Algunos análisis han propuesto un origen en Anatolia y Asia central, mientras que otros han señalado coincidencias con depósitos de Europa occidental, especialmente Cornualles y Devon en las islas británicas, o la península ibérica.


LA CERÁMICA Y LA RESINA DE TEREBINTO
Al menos 149 jarras cananeas transportaban diferentes productos. La mayoría contenía resina de terebinto, extraída probablemente de árboles de la especie Pistacia atlantica. Constituye el mayor conjunto antiguo conocido de esta sustancia. Esta resina se empleaba en la elaboración de perfumes, incienso y preparados aromáticos. También podía utilizarse para recubrir el interior de los recipientes y para conservar o aromatizar el vino.
El barco transportaba también diez grandes pithoi. Tres de ellos contenían, en conjunto, alrededor de 130 piezas de cerámica chipriota de menor tamaño, principalmente cuencos, jarritas, lámparas y soportes murales. Los pithoi servían así como grandes contenedores que permitían agrupar y proteger estas piezas durante la travesía. Otros pithoi se emplearon para transportar alimentos o líquidos: uno contenía granadas y otro pudo haber llevado aceite.
Entre los restos vegetales se identificaron aceitunas, granadas, almendras, higos, uvas, piñones, comino negro, cilantro, zumaque, cártamo y pequeñas cantidades de trigo y cebada. Algunos de estos productos formarían parte del cargamento comercial, mientras que otros serían provisiones para la tripulación.

EL VIDRIO, EL MARFIL Y LAS MATERIAS PRIMAS
Entre los hallazgos del Uluburun se encuentran aproximadamente 175 lingotes discoidales de vidrio azul cobalto, turquesa y lavanda. En conjunto pesaban alrededor de 350 kilogramos y constituyen uno de los grupos de lingotes de vidrio intactos más antiguos que se conocen.
Antes del descubrimiento del pecio, el transporte de vidrio en bruto durante la Edad del Bronce se conocía principalmente por los textos. Uluburun demostró que el material circulaba en forma de discos destinados a ser refundidos en talleres especializados, donde podía transformarse en recipientes, cuentas, colgantes, incrustaciones y elementos ornamentales. La composición de algunos lingotes azules coincide con la de recipientes egipcios y cuentas encontradas en el mundo micénico.
La nave transportaba también troncos de Dalbergia melanoxylon, el actual granadillo africano, una madera oscura incluida por los egipcios dentro de las variedades de ébano. Junto a ellos aparecieron un colmillo y diversos fragmentos de marfil de elefante, así como más de una docena de dientes de hipopótamo.
El cargamento incluía caparazones de tortuga, cáscaras de huevos de avestruz y opérculos de moluscos Murex, posiblemente empleados en preparados aromáticos. También se recuperaron ágata, cornalina, cuarzo, orpimente utilizado como pigmento, cuentas de fayenza y ámbar procedente de la región báltica.

JOYAS, ARMAS Y OBJETOS PERSONALES
Entre los objetos de oro recuperados en el Uluburun se encuentra un pequeño escarabeo que lleva inscrito el nombre de Nefertiti, la gran esposa real del faraón Akenatón. La pieza no demuestra ninguna relación directa entre la reina y el barco, pero proporciona una referencia fundamental para fechar el naufragio: el escarabeo tuvo que fabricarse durante su vida o después de ella.
El pecio proporcionó joyas cananeas de oro y plata, medallones, colgantes, cuentas y anillos. Entre los objetos de oro sobresale un gran cáliz bicónico, la pieza más pesada de este metal recuperada en el barco. También se encontraron varios sellos cilíndricos procedentes de Siria y Mesopotamia.
Dos cajas cosméticas de marfil tenían forma de pato y unas alas móviles que servían como tapas. Junto a ellas aparecieron recipientes de fayenza, vasos con forma de cabeza de carnero y una pequeña figura femenina de bronce, de 16,4 centímetros de altura, con la cabeza, los brazos y los pies recubiertos de oro.
Entre las armas recuperadas había cuatro espadas. Algunas pertenecían a tipos conocidos en el ámbito cananeo y micénico, mientras que otra presenta paralelos en Sicilia y el sur de la península itálica. También aparecieron dagas, puntas de lanza, puntas de flecha y una escama de armadura.
El barco llevaba las herramientas necesarias para afrontar una larga travesía. Hachas, hoces, cinceles, taladros, una sierra, tenazas, punzones, azuelas y piedras de afilar permitían trabajar la madera, mantener el equipo y realizar reparaciones.
Un pequeño díptico de madera con bisagras de marfil servía como soporte de escritura. Sus dos caras interiores estaban preparadas para recibir una capa de cera sobre la que se escribía con un punzón. Al cerrarse, las anotaciones quedaban protegidas. Es uno de los ejemplos más antiguos conocidos de un objeto que continuaría utilizándose durante siglos en el Mediterráneo.
Las aproximadamente 120 pesas geométricas y las 19 modeladas con formas de animales permitían comprobar el peso de metales y otras mercancías. No todas respondían al mismo sistema de medida, por lo que podían emplearse en transacciones realizadas en distintos territorios del Mediterráneo oriental. La existencia de varios juegos de pesas y balanzas es un claro indicio de que a bordo viajaban comerciantes.
La vida cotidiana también dejó sus propios objetos. La tripulación cocinaba a bordo, encendía lámparas y pescaba para completar sus provisiones. Los arqueólogos encontraron anzuelos, pesos para redes, un arpón, un tridente y cuatro señuelos de plomo provistos de anzuelos de bronce. Durante los periodos de descanso, los marineros utilizaban astrágalos —pequeños huesos de las patas de ovejas y cabras— para jugar.

QUÉ VER
Los hallazgos y las reconstrucciones relacionadas con Uluburun se encuentran en tres lugares de Turquía. Bodrum conserva los objetos originales y la principal exposición dedicada al pecio. En Urla se encuentra Uluburun II, la réplica construida para navegar con técnicas de la Edad del Bronce. Cerca de Kaş, los buceadores pueden recorrer los restos del Uluburun III y la reproducción del yacimiento creada dentro del parque arqueológico submarino de Hidayet.
EL MUSEO DE ARQUEOLOGÍA SUBMARINA DE BODRUM
El Museo de Arqueología Subacuática de Bodrum se encuentra en el castillo de San Pedro y reúne materiales procedentes de diferentes naufragios excavados frente a las costas de Turquía.
Los hallazgos del Uluburun se presentan en la Sala de los Naufragios de la Edad del Bronce. La exposición reúne una selección de los objetos recuperados entre 1984 y 1994. Tan solo una parte de las piezas forma parte de la muestra permanente, mientras que miles de objetos y fragmentos permanecen en los almacenes, laboratorios y áreas de estudio del museo. En las vitrinas del museo se exhiben lingotes de cobre con forma de piel de buey, lingotes de estaño y vidrio, jarras cananeas, cerámica chipriota, anclas de piedra, marfiles, armas, herramientas, pesas, sellos y joyas.
La sala incorpora una reconstrucción a tamaño natural de una parte del barco y su bodega. Los lingotes y recipientes aparecen dispuestos de acuerdo con la información obtenida durante la excavación. Otro espacio recrea la posición del cargamento sobre la pendiente submarina.


ULUBURUN II
El Uluburun II se construyó en 2004 en Urla, en la provincia de Esmirna, a cargo de la asociación 360 Derece Tarih Araştırmaları Derneği. El trabajo se prolongó durante unos ocho meses y, para ello, utilizaron la información obtenida durante la excavación del pecio.
Dado que la conservación del casco original del Uluburun era bastante reducida, para su diseño se utilizaron representaciones navales de la Edad del Bronce, comparaciones con otros barcos antiguos y cálculos sobre estabilidad y navegación. Las tablas se ensamblaron mediante mortajas, lengüetas y clavijas de madera, sin utilizar clavos metálicos. La embarcación fue botada en 2005 y realizó varias travesías por las costas turcas, Chipre y otras zonas del Mediterráneo, recorriendo alrededor de 3.000 millas náuticas.
Las navegaciones sirvieron para estudiar la resistencia del casco, la maniobra, el comportamiento de la vela cuadra y las posibilidades de una embarcación construida con técnicas antiguas. Las pruebas mostraron su dependencia de los vientos favorables y la necesidad de esperar las estaciones adecuadas antes de emprender determinadas rutas.
El Uluburun II se conserva actualmente en el Centro de Arqueología Experimental 360 Derece TAD de Urla. Para visitarlo es necesario contactar previamente con el centro y confirmar las condiciones de acceso.

ULUBURUN III Y EL PARQUE ARQUEOLÓGICO SUBMARINO DE KAŞ
El Uluburun III se construyó en 2006 para crear un espacio dedicado a la enseñanza de la arqueología subacuática y el buceo cultural. La réplica fue hundida deliberadamente el 29 de octubre de 2006 en la bahía de Hidayet, sobre la península de Çukurbağ.
La nave medía aproximadamente 15 metros de eslora y 5 de manga. En su interior se colocaron imitaciones de lingotes, recipientes y anclas. Cerca de ella se reprodujo el aspecto que presentaba el yacimiento cuando fue descubierto en 1982, con los objetos distribuidos sobre el fondo.
El parque comprende dos áreas. Los restos de la réplica se encuentran en torno a los 18 metros de profundidad, mientras que la reproducción del cargamento in situ está situada aproximadamente a 15 metros. El conjunto incluye también una cuadrícula destinada a la enseñanza de las técnicas empleadas en una excavación subacuática.
La madera de Uluburun III lleva sumergida dos décadas, por lo que la nave ya no conserva íntegra su estructura. En la actualidad pueden observarse restos del casco, las imitaciones del cargamento y el área que reproduce la disposición original del pecio.
Hidayet es un punto de buceo resguardado y accesible para buceadores con diferentes niveles de experiencia. La inmersión se organiza a través de uno de los centros autorizados de Kaş.
El lugar auténtico del naufragio se encuentra varios kilómetros al sureste de Kaş, a más de 44 metros de profundidad. Tras las once campañas de excavación no permanece allí un barco reconocible ni el cargamento ordenado sobre el fondo. Para conocer los vestigios originales de Uluburun, el principal lugar de visita continúa siendo el Museo de Arqueología Subacuática de Bodrum.

MÁS INFORMACIÓN INSTITUTE OF NAUTICAL ARCHAEOLOGY. Uluburun Late Bronze Age Shipwreck Excavation ULUBURUN II. 360 Derece Tarih Araştırmaları Derneği
