La villa romana de Lalonquette
Francia – Nouvelle-Aquitaine / (Gallia Aquitania)
En el nordeste del Béarn, a unos treinta kilómetros de Pau, se encuentran los vestigios de la villa romana de Lalonquette, una gran residencia rural ocupada entre los siglos I y V d. C. El yacimiento se encuentra junto al río Gabas, en el paraje conocido por el topónimo gascón Arribèra deus Gleisiras. A apenas dos kilómetros, el Museo Galorromano de Claracq reúne los mosaicos y los principales materiales recuperados durante las excavaciones.
HISTORIA DE LA VILLA ROMANA DE LALONQUETTE
La villa estuvo ocupada durante más de cinco siglos, desde las primeras décadas de nuestra era hasta el siglo V d. C. Se encontraba en el valle del Gabas, aproximadamente a medio camino entre Beneharnum (Lescar), y Atura (Aire-sur-l’Adour), cerca de una vía que comunicaba ambos núcleos.
La primera villa se construyó hacia los años 10-20 d. C., durante el periodo augusteo-tiberiano. En esta primera etapa era una gran explotación rural. El edificio principal contaba con una galería en la fachada y dos pabellones laterales, de esta forma, los espacios residenciales estaban separados de las dependencias agrícolas y ganaderas.
Durante el siglo II d. C., la villa experimentó una importante ampliación. Se construyó un segundo patio, se reorganizaron los accesos y aumentó la superficie de la zona residencial. También se ampliaron las termas privadas y se instalaron sistemas de calefacción bajo el suelo. La explotación disponía, además, de instalaciones para elaborar vino y mantenía una importante actividad agrícola y ganadera.

QUÉ VER EN LALONQUETTE Y CLARACQ
La visita se divide entre el Museo Galorromano de Claracq y la villa romana de Lalonquette. En el museo se exhiben mosaicos, cerámicas y otros objetos hallados en la villa romana. En el yacimiento se recorre la planta de la residencia, señalada sobre los restos antiguos mediante gabiones y acompañada por paneles con fotografías de las excavaciones y reconstrucciones digitales.
Lo más adecuado es comenzar en Claracq. La exposición permite conocer la evolución de la villa y observar los materiales antes de recorrer los espacios de los que proceden.

EL MUSEO DE CLARACQ
El Museo Galorromano de Claracq abrió sus puertas en 2012 y recibió en 2017 la denominación oficial de Musée de France. Posteriormente fue ampliado para mejorar la exposición y los espacios pedagógicos.
El edificio ocupa aproximadamente 1.000 m². La distribución de las salas se inspira en la de una residencia, con las salas ubicadas alrededor de una una galería central. La exposición presenta la evolución de Lalonquette, las técnicas constructivas y la decoración de las habitaciones, entre otros aspectos.

LOS MOSAICOS DE LALONQUETTE
Los siete pavimentos restaurados constituyen el principal conjunto del museo. Cuatro se encontraban ya en Claracq y otros tres fueron trasladados desde el Museo de Aquitania de Burdeos, donde habían permanecido desde la década de 1970.
Los mosaicos se fechan entre finales del siglo IV d.C. y comienzos del V d.C. y pertenecen a la tradición desarrollada por los talleres musivos de Aquitania. Predominan las composiciones geométricas y vegetales, realizadas mediante la repetición de octógonos, cruces, círculos, cuadrados, trenzados y flores estilizadas.


LAS MONEDAS Y LOS OBJETOS COTIDIANOS
Entre los materiales expuestos destaca el tesoro monetario descubierto en la villa. El museo conserva también cerámicas de mesa, cocina y almacenamiento, recipientes de vidrio, joyas y diferentes utensilios domésticos.

LA DECORACIÓN DE LA RESIDENCIA
Los mosaicos formaban parte de un programa decorativo más amplio. Las excavaciones recuperaron fragmentos de revestimientos murales pintados y placas de mármol empleadas para recubrir las habitaciones.
La exposición explica también las técnicas utilizadas para levantar los edificios, cubrir las habitaciones y construir los sistemas de calefacción. Los restos de ladrillos, tejas, tuberías y elementos pertenecientes a los hipocaustos completan la información proporcionada en las excavaciones arqueológicas del yacimiento.

LA RECONSTRUCCIÓN TRIDIMENSIONAL
Al final del recorrido se proyecta una película de animación de unos diez minutos que reconstruye la villa durante el siglo IV d.C. y donde podemos ver cómo evolucionó la villa.

EL SENDERO ENTRE CLARACQ Y LALONQUETTE
Desde el museo parte un sendero de interpretación que desciende hasta la villa. La conexión directa tiene unos dos kilómetros y requiere aproximadamente 45 minutos por trayecto.
El camino atraviesa el paisaje del valle del Gabas y pasa junto a diferentes elementos del patrimonio rural de Claracq y Lalonquette: la iglesia, una antigua mota castral, explotaciones agrícolas, una granja, un molino y caminos tradicionales. El itinerario está señalizado y dispone de paneles y contenidos accesibles mediante la aplicación izi.TRAVEL.

LA VILLA ROMANA DE LALONQUETTE
La villa romana de Lalonquette puede visitarse libremente durante todo el año. El recorrido ocupa unos 3.000 m² y permite reconocer trece áreas de la residencia. Las estructuras originales permanecen cubiertas bajo varias capas protectoras, mientras gabiones de cantos rodados reproducen sobre ellas su trazado exacto. En la visita, no vemos vestigios consolidados al aire libre, sino la planta completa de la residencia señalada con los mencionados gabiones.
Los paneles identifican cada sector, incorporan fotografías de los restos aparecidos durante las excavaciones y muestran cómo pudieron ser los edificios durante el siglo IV d.C.
EL ACCESO A LA VILLA
La entrada principal se abría a un gran patio. Desde allí se accedía a un vestíbulo que comunicaba con el peristilo, alrededor del cual se distribuían las principales estancias de la residencia. El mosaico que pavimentaba este espacio se conserva actualmente en el museo de Claracq.


EL PERISTILO
El núcleo residencial se organizaba alrededor del peristilo, un gran patio rodeado por galerías porticadas, que comunicaba las diferentes habitaciones sin necesidad de atravesarlas.
El espacio central permanecía abierto y podía albergar vegetación y otros elementos propios de un jardín. Durante las sucesivas ampliaciones se añadieron nuevas habitaciones alrededor de las galerías. La reforma tardía incorporó también un pórtico curvo situado junto a otro jardín. Su construcción fue posible después de regularizar nuevamente la ribera del Gabas mediante rellenos.

LAS TERMAS PRIVADAS
La villa romana de Lalonquette disponía de unas termas privadas que se ampliaron durante el siglo II d.C. y reformadas posteriormente. Se han identificado diferentes tipos de hipocausto. Algunos empleaban pequeñas pilas de ladrillo para sostener el pavimento y permitir la circulación del aire caliente. Otros utilizaban conductos radiantes o combinaban varias soluciones. El calor procedía de hornos situados en habitaciones de servicio y circulaba bajo el suelo antes de salir al exterior.
La calefacción no se limitaba a las termas. Varias habitaciones de los apartamentos septentrionales también contaban con suelos calefactados, lo que permitía utilizarlas durante los meses más fríos.
EL TRICLINIO Y LAS SALAS DE RECEPCIÓN
El triclinio era la principal sala de banquetes. Su amplitud y su pavimento de mosaico lo situaban entre los espacios reservados a la recepción de invitados. El pavimento original se encuentra actualmente en el museo.
La residencia contaba también con una diaeta, estancia utilizada para el descanso o para reuniones de carácter más reservado, y con un stibadium. Este último estaba relacionado con una forma de banquete difundida durante la Antigüedad tardía, en la que los comensales se acomodaban sobre un lecho semicircular.
Estas habitaciones formaban parte de un conjunto más amplio de salones, galerías y apartamentos. Algunas estaban decoradas con mosaicos, pinturas murales y revestimientos de mármol; otras disponían de calefacción bajo el suelo.

LA COCINA Y LAS DEPENDENCIAS DE SERVICIO
La culina o cocina se encontraba comunicada con las zonas dedicadas a la preparación y distribución de alimentos. A su alrededor se extendían patios y habitaciones auxiliares necesarias para atender a los habitantes y a las actividades de recepción.
El abastecimiento de una residencia de estas dimensiones requería almacenes y zonas de trabajo separadas de las áreas de los propietarios.

LA ZONA PRODUCTIVA
La pars rustica de la villa romana de Lalonquette se extendía principalmente al sur de la residencia. Allí se encontraban los edificios y equipamientos relacionados con la explotación agrícola y ganadera, los almacenes y las dependencias utilizadas por los trabajadores.
Este sector es menos conocido porque las excavaciones antiguas se concentraron en la parte residencial. Las prospecciones realizadas en los campos vecinos han permitido calcular que el establecimiento completo alcanzó unas dos hectáreas.
Entre las instalaciones identificadas se encuentra el espacio utilizado para elaborar o almacenar vino. La extensión de las praderas y los análisis ambientales indican, además, que la ganadería pudo representar una de sus principales actividades.

LA CAPILLA Y LA NECRÓPOLIS
Tras el abandono de la residencia aristocrática, una parte de las antiguas construcciones continuó siendo utilizada. Al sudeste de las termas se levantó un pequeño edificio con cabecera cuadrangular, identificado como una capilla. Alrededor aparecieron unas cuarenta sepulturas pertenecientes a una necrópolis altomedieval.

VISITAS CERCANAS
El entorno de Claracq permite completar la visita con otras villas galorromanas, museos arqueológicos y yacimientos comprendidos entre la Prehistoria y la Antigüedad tardía. Las siguientes propuestas se encuentran aproximadamente a una hora por carretera desde el Museo Galorromano de Claracq.
TARON-SADIRAC-VIELLENAVE
A solo 4,8 km, siguiendo las D296 y D219, se encuentra Taron-Sadirac-Viellenave. La iglesia de Notre-Dame de Taron se levantó sobre una de las alas de otra gran villa galo-romana. En la capilla norte de la iglesia se exponen varios fragmentos de los mosaicos descubiertos en la villa, fechados entre finales del siglo IV d.C. y comienzos del V d.C.
LESCAR
El Museo de Lescar se encuentra a unos 30 km, siguiendo la D834. Lescar es heredera de Beneharnum, principal centro urbano de los Venarni y origen del nombre histórico del Béarn. El museo ocupa las antiguas bodegas del palacio episcopal, frente a la catedral de Notre-Dame. La colección contiene un mosaico del siglo IV, cerámicas sigillatas, joyas, etc.
MAUBOURGUET
El Museo Arqueológico de Maubourguet queda a 40,3 km principalmente por la D16. Su pieza principal es el gran mosaico de Océano, descubierto en 1979 en el barrio de Saint-Girons. El pavimento, de aproximadamente 20 m², decoraba la piscina de agua fría del conjunto termal de una villa galo-romana construida probablemente durante el siglo IV d.C. La representación central muestra la cabeza del dios Océano rodeada de peces, delfines, moluscos, pulpos, aves y otros animales acuáticos.
CASTRUM BIGORRA
A unos 44,8 km por carretera, en Saint-Lézer, se encuentra el yacimiento de Castrum Bigorra. La colina de Castelbieilh estuvo ocupada desde finales de la Edad del Bronce y durante la Edad del Hierro. En la Antigüedad tardía fue rodeada por una extensa muralla de aproximadamente 950 m de longitud. La fortificación controlaba la entrada a la llanura del Adour. Un sendero arqueológico señalizado con doce paneles recorre la colina. A lo largo del itinerario pueden verse fragmentos de la muralla, cimentaciones y bloques desprendidos de la fortificación, además de los restos correspondientes a las ocupaciones medievales posteriores. La visita es libre.
SAINT-SEVER
Saint-Sever se encuentra a 43,7 km, siguiendo las D11 y D944. La visita antigua se reparte entre el Musée d’Art et d’Histoire du Cap de Gascogne y la Maison Sentex.
El museo posee un ala dedicada a los yacimientos galo-romanos de Saint-Sever. El primero es la villa de Gleyzia d’Augreilh, una residencia aristocrática del siglo IV d.C. en la que aparecieron mosaicos, mármoles, revestimientos pintados, cerámicas, vidrios, joyas y monedas. El segundo es el llamado Palestrion, un gran edificio en la colina de Morlanne. El museo expone una decena de capiteles de mármol procedentes de este conjunto.
La parte más importante de la visita se encuentra en la Maison Sentex. Durante el siglo XIX se trasladaron hasta esta residencia privada varios mosaicos descubiertos en la villa de Gleyzia. Los pavimentos se cortaron en paneles y se reinstalaron en el vestíbulo, el salón y otras dependencias de la planta baja. Solo puede visitarse mediante visita guiada, en las fechas establecidas por la oficina de turismo y con reserva previa. El número de visitantes está limitado a diez personas.
BRASSEMPOUY
El PréhistoSite de Brassempouy queda a unos 48,6 km por carretera, aproximadamente a 58 minutos desde Claracq. Está dedicado al conjunto paleolítico de las cuevas del Papa, donde se descubrieron nueve estatuillas humanas talladas en marfil de mamut.
La más conocida es la Dama de Brassempouy o Dama de la Capucha, realizada hace unos 30.000 años y considerada una de las representaciones más antiguas conocidas de un rostro humano. La pieza original se conserva en el Museo de Arqueología Nacional de Saint-Germain-en-Laye; en Brassempouy se expone una reproducción, junto con materiales arqueológicos originales procedentes de las cuevas, como herramientas de sílex, adornos, grabados y restos de fauna.
La visita se completa con el ArchéoParc, dedicado a las técnicas y formas de vida paleolíticas, y con el propio yacimiento de las cuevas del Papa. El acceso a las cuevas se realiza exclusivamente mediante las visitas organizadas por el PréhistoSite y requiere reserva previa.
MÁS INFORMACIÓN MUSÉE GALLO-ROMAINE CLARACQ-LALONQUETTE (Rte du Château, 64330 Claracq) HORARIOS: consultar web museo TARIFAS 2026: Adultos 5€ WEB: musee-claracq.com
