THUBURBO MAJUS. UNA JOYA ROMANA EN TÚNEZ
Publicado el 23 de enero de 2019. Última actualización el 11 de julio de 2026.
Túnez – Zaghouan / THUBURBO MAJUS (Africa Proconsularis)
Situada junto a la actual localidad de El Fahs, a unos 60 km por carretera al suroeste de Túnez capital, Thuburbo Majus ocupa una posición privilegiada en el fértil valle del oued Miliane, dominado por las montañas de Zaghouan. La abundancia de tierras cultivables, la disponibilidad de agua y su ubicación en una importante red de comunicaciones que enlazaba Cartago con el interior de África Proconsular favorecieron el desarrollo de una de las ciudades más prósperas del actual territorio tunecino durante el Alto Imperio.
El yacimiento arqueológico ocupa una superficie aproximada de 120 hectáreas, aunque el núcleo urbano conocido alcanzó unas 40 hectáreas, de las que solo una parte ha sido excavada hasta la actualidad. Thuburbo Majus conserva un amplio conjunto urbano que permite comprender la organización de una ciudad romana africana: el foro, el Capitolio, varios templos, dos grandes complejos termales, una palestra, numerosas residencias decoradas con mosaicos, cisternas monumentales y un anfiteatro situado extramuros forman parte de un paisaje arqueológico excepcional.
HISTORIA DE THUBURBO MAJUS
Los orígenes de esta urbe romana son inciertos. Durante las Guerras Púnicas se decantó del lado cartaginés, por lo que tuvo que pagar fuertes tributos a la Roma vencedora. El emperador Octavio fundó una colonia para veteranos de las legiones (pagus) al lado de la población nativa (civitas), manteniendo ambas sus propias leyes y autoridades locales, aunque acabaron fusionándose en el siglo II d.C., en tiempos del emperador Comodo, para dar lugar a la Colonia Julia Aurelia Commoda. La población de Thuburbo gozó de gran prosperidad hasta mediados del siglo III d.C.
En el siglo IV d.C. se produjo un nuevo renacer de la colonia gracias a la restauración de sus edificios públicos por parte del emperador Constancio II, momento en que fue rebautizada como Res Publica Felix Thuburbo Maius. Su declive y desaparición se han vinculado con la plaga de Justiniano, una pandemia que asoló el Imperio Romano de Oriente y partes de Europa, Asia y África desde el 541 d.C., en tiempos de este emperador romano, y cuya causa se cree habría sido la peste bubónica, que causaría también grandes estragos en la Europa medieval.
QUÉ VER EN THUBURBO MAJUS
Thuburbo Majus conserva uno de los conjuntos monumentales más completos del interior de Túnez. El recorrido comienza habitualmente en el foro, verdadero centro político, religioso y administrativo de la colonia. A su alrededor se distribuyen el Capitolio, la curia, el templo de Mercurio, el mercado y varias residencias aristocráticas. Hacia el oeste se localizan las termas de verano y la palestra de los Petronios, mientras que las termas de invierno ocupan otro de los sectores monumentales de la ciudad. Más alejados aparecen los santuarios de Saturno, Baalat y Caelestis, las grandes cisternas y el anfiteatro.
Las viviendas conservadas constituyen otro de los grandes atractivos del yacimiento. Sus mosaicos, jardines, patios y sistemas hidráulicos permiten conocer con gran detalle la vida cotidiana de las familias acomodadas del África romana. Muchas de las obras más importantes descubiertas durante las excavaciones pueden contemplarse actualmente en el Museo Nacional del Bardo, en Túnez.
EL FORO ROMANO
El foro se construyó durante el principado de Marco Aurelio (161-180 d.C.) y su hijo Cómodo (180-192 d.C.) y restaurado en el siglo IV d.C. Dentro del área del foro, destaca el lugar reservado al Capitolio (foto superior), construido en el 168 d.C. Estaba consagrado a la tríada formada por Júpiter, Juno y Minerva. Del primero, había instalada una imponente estatua de ocho metros de altura, cuyos restos se conservan en el Museo del Bardo de Túnez. Otros edificios adyacentes al foro eran la Curia, el templo de la Paz, o el templo de Mercurio, consagrado en el 211 d.C. y compuesto por un peristilo circular de ocho columnas.


El foro también era el lugar de referencia para la instalación de las residencias de la alta sociedad de la ciudad. El elemento diferenciador de todas ellas son los variados mosaicos que poseían. Destacan sobre todo dos viviendas, la casa de Neptuno y casa de las Fieras Cautivas.


LAS TERMAS ROMANAS
Cerca del foro se encontraban los baños de invierno y los de verano. Las termas de Invierno, de finales del siglo II d.C., fueron reconstruidas a finales del siglo III d.C – principios del IV d.C. Sus veinte estancias, que ocupaban una extensión de 1.600 metros cuadrados, estaban decoradas con gran lujo y magníficos mosaicos. Las termas de verano eran aún mayores, contando con todas las estancias habituales con agua caliente, templada o fría. Para completar el desarrollo físico de los romanos, una acaudalada personalidad de la ciudad, Petronius Felix, financió la construcción de la palestra en el 225 d.C. Un mosaico hallado en este lugar, actualmente en el Museo del Bardo, nos muestra las diferentes actividades físicas desarrolladas en este edificio. En sus cercanías se encuentran situado el Templo de Baal, santuario púnico que en época romana estaría consagrado a Juno Caelestis.


EL ANFITEATRO ROMANO
A las afueras de la ciudad se encuentran los vestigios del anfiteatro romano y de una gran cisterna, que abastecería de agua a esta colonia romana.


