Lambaesis. El cuartel de la Legio III Augusta en Numidia
Publicado el 6 de junio de 2020. Última actualización el 16 de abril de 2026.
Argelia / LAMBAESIS (Numidia)
Lambaesis se encuentra en el nordeste de Argelia, junto a la actual Tazoult, en el sector oriental de la wilaya (provincia) de Batna, sobre la ruta que conduce hacia Timgad y en el borde septentrional del Aurès. El yacimiento arqueológico, situado a 622 metros sobre el nivel del mar, se extiende sobre una planicie, en las estribaciones del macizo montañoso del Djebel Asker, «la montaña de los soldados».
Estratégicamente situado cerca del borde del Sahara, Lambaesis se convirtió en un centro vital para la administración y defensa de la provincia de Numidia. Su posición explica buena parte de su historia: desde aquí Roma vigilaba los pasos de montaña, controlaba las comunicaciones del interior númida y sostenía el dispositivo militar que protegía el reborde sahariano.
Lambaesis fue así el cuartel general de la Legio III Augusta y uno de los principales centros militares de la Numidia romana.
LA LEGIO III AUGUSTA
La implantación militar romana en el lugar comenzó en época flavia. La presencia de tropas está atestiguada ya en el año 81 d. C., cuando se levantó un primer campamento en este sector del Aurès, todavía antes de la gran fortaleza visible hoy. Aquella instalación inicial formaba parte del avance militar romano por la Numidia meridional, en una zona que enlazaba los altos llanos, las tierras cultivables y los accesos hacia el sur.
La gran base legionaria de la Legio III Augusta en Lambaesis se desarrolló a comienzos del siglo II d.C., convirtiéndose en el principal centro militar romano de la región. La visita de Adriano en el verano del 128 d. C. dio al enclave una relevancia excepcional. El emperador inspeccionó las maniobras del ejército africano y sus discursos a las tropas quedaron grabados en una inscripción monumental del campo de ejercicios, uno de los testimonios más valiosos para conocer la disciplina, el adiestramiento y la vida militar del Imperio. La presencia imperial está documentada en Lambaesis el 1 de julio del 128.
En torno al campamento creció una población civil que con el tiempo alcanzó rango municipal y desarrolló una notable vida religiosa y urbana. La llamada ciudad alta, con sus templos y edificios públicos, muestra que Lambaesis no fue una mera base de frontera. Bajo Septimio Severo, cuando Numidia quedó separada administrativamente de África Proconsular, Lambaesis alcanzó su máximo esplendor, al convertirse en la capital provincial, uniendo durante un tiempo la jefatura militar y la función administrativa en un mismo lugar.
La crisis del 238 d. C. afectó de forma directa a la ciudad. La Legio III Augusta fue disuelta por Gordiano III tras la guerra civil africana y el apoyo de la legión a Maximino el Tracio. Apenas dos décadas después, la legión fue restablecida por Valeriano y Lambaesis siguió activa durante el siglo III, fase a la que pertenecen varias reconstrucciones monumentales del campamento.
El destino de Lambaesis quedó sellado en tiempos del emperador Constantino, cuando trasladó la capitalidad a Cirta, rebautizada como Constantina. La salida de la Legio III de Lambaesis a finales del siglo IV aceleró el declive urbano.

QUÉ VER EN LAMBAESIS
La visita obliga a leer Lambaesis en dos niveles. En la parte baja se extiende la gran fortaleza legionaria levantada en la llanura, con su monumental acceso al principia, el anfiteatro y varios arcos. En la parte alta, junto al campamento más antiguo, se concentran los principales edificios religiosos y cívicos, entre ellos el santuario de Esculapio, el Capitolio y el llamado Septizonium.
EL CAMPAMENTO LEGIONARIO Y LA GROMA
El núcleo más conocido del yacimiento es la gran fortaleza legionaria de la parte baja. Allí se conserva el edificio que durante mucho tiempo fue llamado praetorium, aunque hoy se identifica como la groma, un monumental tetrapylon que da acceso al principia, el cuartel general de la legión. Se alzaba en el cruce de la via principalis y la via praetoria, en el centro mismo del recinto. Lo visible hoy corresponde a una gran reconstrucción del siglo III, fechada por inscripción en 267-268, y no a la fase inicial del campamento.
Detrás de esta fachada se extendían el patio porticado del principia, la basílica y las dependencias administrativas. En otros sectores se han identificado barracones, almacenes, talleres, termas y espacios residenciales para oficiales. Parte del ángulo suroccidental del campamento militar desapareció en 1852 por la construcción de la prisión francesa de Tazoult.

EL CAMPO DE MANIOBRAS Y LA INSCRIPCIÓN DE ADRIANO
Uno de los aspectos más singulares de Lambaesis no es sólo lo que conserva en piedra, sino lo que permite reconstruir de la vida del ejército romano. En las inmediaciones del campamento se encontraba el campo de maniobras donde Adriano asistió a ejercicios de legionarios y auxiliares durante su visita del 128 d.C. Las inscripciones conocidas como la adlocutio de Adriano recogen fragmentos de las palabras dirigidas por el emperador a las distintas unidades. Ningún otro yacimiento del África romana ofrece un testimonio comparable para acercarse al entrenamiento militar, a la jerarquía interna del ejército y a la forma en que el poder imperial se hacía visible ante las tropas.

EL ANFITEATRO ROMANO
A unos doscientos metros de la fortaleza se encuentra el anfiteatro legionario, construido en 169 d. C., en tiempos de Marco Aurelio. Su aforo se situaba en torno a los doce mil espectadores, una cifra que refleja tanto la importancia de la guarnición como la existencia de una población civil capaz de sostener espectáculos regulares. El edificio fue restaurado más tarde, pero sufrió una destrucción considerable cuando parte de su piedra se reutilizó en época moderna para la construcción de la penitenciaría francesa. Aun así, el trazado de la cavea y varios elementos de la estructura siguen permitiendo leer con claridad la escala del monumento.


EL ARCO DE CÓMODO
Junto al área del anfiteatro se conservan los restos del arco de Cómodo. Queda en pie el vano principal con parte de las pilastras laterales, pero su presencia sigue marcando uno de los accesos monumentales del conjunto bajo. Como ocurre con otros arcos de Lambaesis, su valor no es sólo ornamental. Estos monumentos ordenaban el paso entre los distintos sectores de la ciudad militar y convertían la circulación por el yacimiento en un recorrido de fuerte carga representativa.

EL ARCO DE SEPTIMIO SEVERO
Otro de los monumentos más conocidos es el gran arco relacionado con Septimio Severo. Se trata de una estructura de tres vanos levantada en época severiana y vinculada a la monumentalización de la ciudad cuando Lambaesis ejercía la capitalidad de Numidia. Marcaba el límite de la ciudad de Lambaesis, que se encontraba un kilómetro al sur de la fortaleza legionaria.

LA CIUDAD ALTA Y EL PRIMER CAMPAMENTO
La parte alta de Lambaesis se desarrolla en torno al campamento más antiguo, el establecimiento flavio que precedió a la gran fortaleza de la llanura. Las excavaciones han mostrado aquí un espacio dominado por calles, templos y edificios de prestigio o utilidad pública. Es el sector donde se concentró la gran arquitectura cívica y religiosa del enclave.
La Via Septimiana enlazaba el gran campamento de la llanura con la ciudad alta y sus santuarios. Ese eje organizaba el paso entre el espacio militar y el urbano.

EL TEMPLO DE ESCULAPIO
El monumento religioso más conocido de Lambaesis es el santuario de Esculapio. El templo principal, de orden dórico, fue dedicado en el 162 d.C. por el legado de la Legio III Augusta a Esculapio y Salus-Hygieia y dominaba un recinto sagrado más amplio que desempeñó un papel central en la vida religiosa de la ciudad militar.
La abundancia de inscripciones halladas en esta zona muestra hasta qué punto el culto a Esculapio estuvo ligado a los oficiales, a los legionarios y a los representantes del poder imperial. Del templo se mantiene en pie sobre todo parte de la columnata, pero el lugar conserva bien su posición dominante dentro del conjunto monumental de la ciudad alta.


EL CAPITOLIO
El Capitolio es otro de los edificios esenciales de la visita. Se construyó en 246 d. C. y se restauró un siglo después. Estaba consagrado a la Tríada Capitolina (Júpiter, Juno, Minerva) y a los Genios de la Colonia. Se alzaba sobre un alto podio y presentaba una fachada de ocho columnas, rasgo que todavía se percibe en la disposición del frente y en los restos del área porticada que lo rodeaba.

EL SEPTIZONIUM Y OTROS EDIFICIOS PÚBLICOS
Entre el Capitolio y el santuario de Esculapio se extendía otro de los espacios monumentales más destacados de la ciudad alta. Allí se encontraba la gran fuente o nymphaeum tradicionalmente llamada Septizonium, vinculada a la gran fase severiana del yacimiento. En este mismo sector se han identificado además un Iseum y un Mithraeum, dedicados a Isis y Mitra respectivamente.

EL MUSEO ARQUEOLÓGICO
La visita a Lambaesis queda incompleta sin el museo de Tazoult, heredero del antiguo museo de Lambèse. Allí se conserva una parte esencial de los hallazgos del yacimiento: estatuas de Esculapio e Hygieia, mosaicos, retratos imperiales y, sobre todo, una extraordinaria colección epigráfica. Pocos lugares del África romana permiten acercarse con tanta precisión a la vida militar, religiosa y municipal a través de sus inscripciones. A pesar de la relevancia del yacimiento, no hay un museo arqueológico en el propio sitio de Lambaesis, lo que hace imprescindible visitar Tazoult para completar la experiencia.


VISITAS CERCANAS
Desde Lambaesis, una visita complementaria muy clara es Timgad porque permite pasar del gran campamento legionario a una colonia romana planificada desde su fundación.
TIMGAD
Timgad se encuentra a 27 km de Tazoult. Fundada por Trajano en el año 100, Thamugadi es una de las ciudades romanas mejor conservadas del norte de África y forma parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Su interés no reside en un solo monumento, sino en el conjunto urbano: el trazado ortogonal, el foro, el teatro, las termas, la biblioteca, las grandes casas y el arco de Trajano permiten seguir con una claridad excepcional el desarrollo de una colonia romana de interior.


Hola Sergio!! Me encantan tus reportajes, relatas y aportas la historia romana en nuestra Península como nadie. Muchas gracias por compartir, saludos Begoña