Khemissa, la antigua Thubursicu Numidarum
Publicado el 16 de abril de 2020. Última actualización el 19 de abril de 2026.
Argelia – Souk Ahras / THUBURSICU NUMIDARUM (Africa Proconsularis)
Khemissa se encuentra en el nordeste de Argelia, en la wilaya de Souk Ahras, a 37 km de la capital provincial. El yacimiento se extiende sobre una colina y parte de su ladera, cerca de Ain el-Youdi, el manantial que en la Antigüedad se vinculó con el nacimiento de la Medjerda, el antiguo Bagradas. Allí se alzan las ruinas de Thubursicu Numidarum, una ciudad de origen númida que en época romana alcanzó un notable desarrollo urbano.
Hoy conserva un conjunto amplio de estructuras antiguas y tardoantiguas, entre ellas el teatro, la vieja plaza pública, una gran basílica judicial, termas, arcos monumentales y edificios cristianos.
HISTORIA DE THUBURSICU NUMIDARUM
Thubursicu Numidarum nació como asentamiento númida. Su propio nombre remite a ese sustrato indígena, y varios autores consideran posible que sea una de las ciudades relacionadas con los episodios de la revuelta de Tacfarinas en tiempos de Tiberio. Bajo Trajano recibió el rango de municipium romano, y antes del año 270 d.C. había alcanzado el rango de colonia honoraria.
El desarrollo urbano fue amplio. La ciudad comenzó sobre la colina, con el foro y la gran basílica judicial, y después descendió hacia el norte y el noroeste, ocupando la ladera y el valle. En esa expansión aparecieron el teatro, las termas, el arco de tres vanos, el foro nuevo y el conjunto hidráulico de Ain el-Youdi. La prosperidad de Thubursicu se apoyó en el territorio agrícola de la región y en su posición dentro de la red viaria del interior numidio.
La ciudad siguió viva durante la Antigüedad tardía. El pavimento del foro antiguo fue reparado entre 323 y 333 d.C., el foro nuevo se levantó entre 360 y 370 d.C.. Thubursicu fue sede episcopal, siendo visitada por San Agustín al menos en dos ocasiones. Después pasó por la dominación vándala y por la recuperación bizantina del siglo VI, etapa a la que pertenecen una capilla y pequeños fortines de refugio. La conquista árabe del siglo VII marcó el inicio de su desaparición.
Thubursicu Numidarum permaneció en el olvido hasta el siglo XVIII cuando sus ruinas fueron redescubiertas para la erudición europea por los médicos y naturalistas alemanes Johann Ernst Hebenstreit y Christian Gottlieb Ludwig. En 1843 una expedición francesa volvió a examinarlas, y a mediados del siglo XIX se había levantado un plano del conjunto. Las excavaciones arqueológicas y la identificación detallada de sus monumentos avanzaron sobre todo entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX.

QUÉ VER EN KHEMISSA
La antigua Thubursicu Numidarum nació sobre la colina y más tarde se extendió por la ladera y por la parte baja. Las excavaciones solo despejaron una parte del conjunto, de modo que la lectura del yacimiento resulta más clara si se divide en tres sectores: la ciudad alta, el área de Ain el-Youdi junto al teatro y la ciudad baja, donde se levantaron el foro nuevo, el arco y las termas.
LA CIUDAD ALTA
El núcleo más antiguo visible ocupa la ladera septentrional de la colina. Allí estuvo el foro antiguo, instalado sobre una pendiente fuerte que hubo que recortar para obtener una superficie utilizable. El espacio quedó reforzado por un muro de contención en su lado septentrional y alrededor de él se dispusieron pórticos y construcciones públicas. La propia topografía obligó a adaptar el urbanismo al relieve, de modo que la plaza no responde a una planta regular, sino a una solución ajustada a la pendiente del cerro.
El foro antiguo fue el primer centro monumental de la ciudad romana. En ella aparecieron inscripciones con la denominación de la vetus platea, la plaza antigua. Su pavimento fue reparado entre los años 323 y 333 d.C., señal de que siguió en uso incluso después de la creación del foro nuevo en la parte baja.
En este sector se encuentra también la gran basílica judicial, levantada al este del foro. Era un edificio rectangular de 39,1 por 28,4 metros, con un criptopórtico, columnata interior y pavimento de caliza. Sus muros estuvieron revestidos de mármol y decorados con estatuas. La cronología del edificio se sitúa en el siglo II d.C., dentro de la etapa de consolidación monumental de la ciudad, y su posición junto a la plaza permite reconocer con claridad el centro administrativo y cívico de la Khemissa altoimperial.

AIN EL-YOUDI Y EL SANTUARIO DE LAS AGUAS
En el extremo septentrional del yacimiento se sitúa Ain el-Youdi, el área más singular de Khemissa desde el punto de vista topográfico. El manantial fue considerado en la Antigüedad uno de los nacimientos de la Medjerda, el antiguo Bagradas, y a su alrededor se organizó un conjunto hidráulico y cultual. La ciudad no se entiende bien sin este espacio, porque enlaza el paisaje natural, el abastecimiento de agua y la monumentalización del lugar.
Lo visible hoy corresponde a un sistema de grandes depósitos y estanques. Se ha identificado un gran estanque rectangular con compuerta, otro rematado en un extremo semicircular y un tercer estanque intermedio, todos ellos vinculados a varios edificios. Entre esas construcciones hubo al menos un templo, identificado con Saturno. En las excavaciones arqueológicas se hallaron esculturas de Diana y Neptuno, trasladadas después a Guelma.


EL TEATRO ROMANO
A pocos pasos de Ain el-Youdi se levanta el teatro, el monumento más conocido del yacimiento y el que mejor transmite la escala de la ciudad. Fue construido al pie de la colina, sobre una ladera apropiada para apoyar la cavea, y su estado de conservación sigue siendo uno de los mejores del este de Argelia. La gradería, los accesos y buena parte del frente escénico permiten leer con bastante nitidez la disposición general del edificio.
El teatro mide 70 metros de anchura y el diámetro máximo del hemiciclo alcanza 56,8 metros. La escena, amplia, tenía 43,6 metros de anchura y 9 de fondo, flanqueada por dos parascenia, mientras que el muro escénico conserva todavía una altura cercana a 9 metros. Todo el edificio fue construido en piedra labrada. La cronología se sitúa entre los siglos II y III d. C., dentro de la fase de expansión monumental de Thubursicu Numidarum.
Su posición dentro del yacimiento resulta muy expresiva. El teatro no ocupa la parte alta del cerro, sino el sector inferior, junto al área de las aguas y fuera del primer centro cívico. Esa relación con la pendiente y con el manantial ayuda a entender la forma en que Khemissa fue creciendo desde la colina inicial hacia los sectores bajos.

LA CIUDAD BAJA
La parte baja, al noroeste y al pie de la colina, corresponde a una fase posterior del desarrollo urbano. Allí se levantó el foro nuevo, fechado entre 360 y 370 d.C. La creación de este segundo centro monumental indica que la ciudad siguió activa en la Antigüedad tardía y que el núcleo inicial de la colina ya no bastaba para absorber la vida pública de la comunidad.
El acceso al foro nuevo se hacía a través de un arco de tres vanos. Junto a la plaza hubo un mercado porticado y otras construcciones públicas. El traslado del eje cívico hacia este sector bajo responde al crecimiento urbano de la ciudad y a la necesidad de disponer de espacios más amplios y funcionales que los del viejo centro elevado.

LAS TERMAS DE KHEMISSA
Al oeste del foro nuevo se sitúan las termas, otro de los conjuntos esenciales del yacimiento. La descripción clásica identifica en ellas un tepidarium circular y letrinas semicirculares, dos elementos suficientes para reconocer la función del edificio incluso en su estado actual. Su construcción se remonta a la mitad del siglo II o comienzos del III d.C., con una extensión aproximada de 2.000 metros cuadrados.
En este sector aparecieron mosaicos y esculturas, especialmente en la zona del frigidarium, entre ellas representaciones de Fortuna y Esculapio.

LA TARDOANTIGÜEDAD
Khemissa conserva también testimonios de su etapa final. Entre ellos figuran una capilla de tres naves, atribuida de forma general a época bizantina, y pequeños fortines de planta trapezoidal, levantados como refugio en un momento tardío de la ocupación.
En conjunto, lo visible en Khemissa permite seguir tres momentos de la ciudad: la fundación y organización del primer centro cívico sobre la colina; la expansión monumental en torno al agua y al teatro; y la reordenación de la vida urbana en la parte baja durante la Antigüedad tardía.
VISITAS CERCANAS
Desde Khemissa, las visitas cercanas que mejor completan el recorrido son Madaure y Taoura. Ambas pertenecen al mismo territorio del este de la antigua Numidia y conservan restos que prolongan la lectura histórica del yacimiento: otra ciudad romana de primer orden en el caso de Madaure, y un enclave menor, pero todavía reconocible, en el caso de Taoura.
MADAURE
Madaure, en la actual M’Daourouch, fue una antigua ciudad númida convertida en colonia romana bajo los Flavios. Allí estudió san Agustín y allí nació Apuleyo. El yacimiento conserva restos visibles de entidad: las termas situadas al nordeste del conjunto, el teatro junto al foro, una fortaleza bizantina levantada en parte sobre el foro, varias basílicas y las almazaras por las que el sitio es especialmente conocido.
TAOURA
Taoura, la antigua Thagura, se encuentra al sur de Souk Ahras. Fue fundada en el siglo II d. C. y alcanzó rango municipal en época romana. El yacimiento ocupa unas 36 hectáreas y conserva restos más modestos que los de Khemissa o Madaure, pero reconocibles sobre el terreno: algunos muros, dos torres junto al borde de la carretera, vestigios del muro de una iglesia, inscripciones latinas de carácter funerario y otras ruinas antiguas. Entre sus elementos más destacados figura además el castillo bizantino, levantado como segunda línea defensiva sobre la colina.

