Henning Franzmeier y Pi-Ramsés

Recreación digital de la ciudad egipcia de Pi-Ramsés
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La ciudad perdida de Ramsés II

Pi-Ramsés fue una de las mayores ciudades de su tiempo. Fundada por Ramsés II en el Delta oriental del Nilo durante el siglo XIII a. C., llegó a ocupar entre 15 y 20 kilómetros cuadrados y se convirtió en el principal centro político, militar y económico del Egipto ramésida.

Sin embargo, quien visite hoy el entorno de Qantir difícilmente imaginará que bajo los campos de cultivo se ocultan los restos de una de las grandes capitales de la Antigüedad. La ciudad desapareció tras los cambios sufridos por el curso del Nilo y buena parte de sus monumentos fueron desmontados y reutilizados siglos después. Los célebres pies de una estatua colosal de Ramsés II, que durante décadas permanecieron en el lugar, fueron trasladados en 2022 por el Ministerio de Antigüedades de Egipto al museo al aire libre de Tell Basta.

Desde hace más de cuatro décadas, el Qantir-Pi-Ramsés Project trabaja para reconstruir la historia de esta ciudad desaparecida. Gracias a excavaciones arqueológicas, estudios de materiales y una de las mayores campañas de prospección magnética realizadas en Egipto, los investigadores han logrado identificar barrios residenciales, complejos administrativos, talleres especializados, instalaciones militares y espacios productivos que ofrecen una visión sin precedentes de cómo funcionaba una capital faraónica.

Los hallazgos realizados en Pi-Ramsés han revelado una ciudad mucho más compleja de lo que tradicionalmente se pensaba. Allí se encontraban algunas de las mayores instalaciones metalúrgicas conocidas en el Egipto faraónico, talleres de vidrio y fayenza de extraordinario nivel técnico, establos para centenares de caballos y estructuras vinculadas a la conservación y el mantenimiento de los carros de guerra que sustentaban el poder militar de los faraones. La presencia de materiales procedentes del Levante, Chipre, Anatolia y el mundo egeo muestra además una ciudad estrechamente conectada con las grandes potencias del Mediterráneo oriental durante la Edad del Bronce.

Al frente del trabajo de campo se encuentra Henning Franzmeier, egiptólogo alemán y director de excavación del proyecto desde 2015. Vinculado a Qantir desde hace casi dos décadas, su trabajo se ha centrado en comprender no solo la arquitectura y el urbanismo de la ciudad, sino también el papel que Pi-Ramsés desempeñó dentro de la política, la economía y las relaciones internacionales del Egipto de Ramsés II.

En esta entrevista conversamos con Henning Franzmeier sobre la arqueología de una ciudad prácticamente invisible en la actualidad, los principales descubrimientos realizados por el proyecto y los desafíos que supone reconstruir la historia de una de las grandes capitales del mundo antiguo.

 

panorámica de Qantir, el lugar donde se hallaba la ciudad de Pi-Ramsés
Qantir (foto: Axel Krause)

 

1. ¿Qué tiene Pi-Ramsés para mantener vivo el interés de un arqueólogo durante tantos años?

Lo primero es que resulta increíble que una ciudad tan enorme, que desempeñó un papel tan importante en la historia, haya desaparecido completamente de la superficie hasta el punto de que su ubicación correcta solo sea conocida de forma generalizada desde hace unos sesenta años.

Casi cien años después de que el arqueólogo egipcio Mahmoud Hamza propusiera por primera vez que Qantir era el emplazamiento de Pi-Ramsés, y cuarenta y cinco años después del inicio del proyecto actual, todavía conocemos menos del uno por ciento del centro de la ciudad. No se ha excavado una sola vivienda completa y, salvo dos palacios y un templo, la mayoría de los edificios monumentales siguen sin ser excavados.

Esto significa también que la arqueología aquí es muy diferente de la que se practica en gran parte de Egipto. En algunos aspectos trabajamos más como los arqueólogos prehistoriadores europeos que como muchos colegas que excavan en otras zonas del país. A veces solo se conservan los cimientos. Además, el nivel freático elevado y el paisaje que rodea el yacimiento generan una sensación muy distinta de la que se experimenta en Luxor o en las necrópolis del Valle del Nilo. En cierto modo es un trabajo más exigente y requiere un enfoque arqueológico especialmente riguroso.

Por otro lado, excavar una ciudad, incluso una residencia real y capital del reino, significa que, a diferencia de los templos o las tumbas, nos encontramos con contextos arqueológicos que nunca habían sido estudiados antes. Es el caso de los enormes talleres de metalurgia y de producción de materiales coloreados, como la fayenza, el vidrio o el azul egipcio, así como de los establos reales.

La posibilidad de encontrar algo completamente nuevo es, personalmente, lo que más me motiva.

 

Henning Franzmeier, director del proyecto Pi-Ramsés
Henning Franzmeier (foto: Windfall Films)

 

2. ¿Por qué decidió Ramsés II fundar Pi-Ramsés y qué papel debía desempeñar la ciudad dentro de su proyecto político?

Es importante señalar que Pi-Ramsés no fue fundada sobre un terreno virgen, como ocurrió con Ajetatón de Akenatón. Cuando Ramsés II, o quizá ya su padre Seti I, trasladó la capital al Delta oriental, eligió una zona estrechamente vinculada a su familia. Parece que estaban bien conectados en la región y que disponían allí de una sólida red de poder. Además, Pi-Ramsés ocupaba una posición estratégica excepcional. Controlaba la rama pelusiaca del Nilo, la más oriental, que conectaba la ciudad tanto con el resto de Egipto como con el exterior, especialmente con el Levante, una región tan inestable políticamente entonces como en la actualidad.

Todo indica que, como muy tarde durante el reinado de Seti I, ya existían importantes instalaciones militares e industriales vinculadas a la producción de equipamiento militar, así como un edificio palacial. Esta impresión se ve reforzada por el hecho de que Ramsés II menciona en una inscripción dedicatoria de Abidos que visitó Pi-Ramsés ya en su primer año de reinado. En el quinto año regresó a la ciudad tras la batalla de Qadesh. Por tanto, la ciudad ya debía de estar plenamente operativa para albergar un ejército.

Esto nos lleva a las principales razones de su fundación: un lugar donde la familia real contaba con una sólida red de apoyos, situado en una posición estratégica ideal y que ya funcionaba como bastión militar. Este último aspecto es especialmente importante, ya que los primeros reyes ramésidas estaban estrechamente ligados al ejército. El gran egiptólogo alemán Wolfgang Helck llegó incluso a describir a los soberanos comprendidos entre Horemheb y Ramsés II como «dictadores militares».

La posición estratégica de Pi-Ramsés no solo era importante desde el punto de vista militar. También permitía controlar la entrada y salida de mercancías hacia Egipto. Esta función ha recibido recientemente apoyo gracias al hallazgo de un fragmento de un himno hasta ahora desconocido que menciona el comercio de la ciudad. De este modo, Pi-Ramsés podía actuar también como escaparate de Egipto y de su rey ante el mundo exterior.

Y hay un último aspecto fundamental: en Pi-Ramsés, como ya indica su propio nombre, todo gira en torno al rey. La ciudad servía para reforzar y exhibir la figura del monarca. Esto se refleja claramente en los monumentos que conocemos, especialmente en las colosales estatuas reales que constituían el centro de un culto específico.

En resumen, la ciudad desempeñó un importante papel ideológico, pero el factor principal estuvo muy relacionado con la realpolitik: crear una sólida base de poder para la dinastía ramésida.

 

Pies de una estatua colosal hallada en Pi-Ramsés
Pies de estatua colosal (foto: Henning Franzmeier)

 

3. En un trabajo reciente usted ha planteado que la fundación de Pi-Ramsés pudo contribuir a reforzar el poder de la dinastía XIX mediante la atracción de nuevos grupos de población hacia la capital. ¿Cómo se materializa esta hipótesis?

La nueva dinastía tenía un problema evidente: no estaba vinculada directamente a la dinastía XVIII, lo que generaba dificultades de legitimación. Era necesario superar esa situación no solo desde el punto de vista ideológico, sino también asegurando el poder de forma práctica. La fundación de Pi-Ramsés permitió al rey otorgar posiciones de poder a personas que él y su familia conocían bien, en quienes confiaban y a quienes consideraban capaces. Al mismo tiempo, individuos leales procedentes de todo Egipto podían ser llamados a la nueva capital para convertirse en una nueva élite al servicio del rey.

Y eso es precisamente lo que parece que hicieron Seti I y Ramsés II.

Existe un grupo de altos funcionarios que aparentemente no procedían del Delta oriental y que ocuparon cargos allí durante décadas. Un ejemplo es el visir Parahotep. Parece proceder de Heracleópolis Magna, en el norte del Egipto Medio, donde fue enterrado. Ejerció como visir del Bajo Egipto durante más de treinta años y siempre destacó que desempeñaba su cargo en Pi-Ramsés.

Visto en perspectiva, y teniendo en cuenta la extraordinaria duración del reinado de Ramsés II, parece que esta estrategia funcionó. Ramsés creó un entorno en el que funcionarios leales y competentes ayudaron al rey a mantenerse en el poder y a llevar adelante decisiones políticas que en ocasiones pudieron resultar poco habituales.

Probablemente el mejor ejemplo sea el tratado de paz con los hititas. Esta decisión pudo generar cierta incomodidad entre sectores tradicionales acostumbrados a una política basada en la guerra y el dominio del enemigo, en consonancia con la ideología real egipcia. Sin embargo, desde un punto de vista pragmático fue una medida extraordinariamente exitosa. Ramsés sobrevivió aproximadamente cuarenta y cinco años después de la firma del tratado, lo que demuestra que fue capaz de neutralizar cualquier posible oposición.

Ese éxito se apoyó, sin duda, en las personas que había reunido a su alrededor en Pi-Ramsés, mientras que las antiguas élites quedaban progresivamente apartadas.

 

Estela con el nombre de Parahotep en Pi-Ramsés
Parahotep (foto: Henning Franzmeier)

 

4. Si pudiéramos recorrer Pi-Ramsés en el siglo XIII a. C., ¿qué encontraríamos en la ciudad?

Caminaríamos por una isla situada en el Nilo, de aproximadamente un kilómetro de ancho por cuatro de largo, mientras que algunos suburbios y barrios se extenderían por otras islas o por las orillas del río. El propio río estaría lleno de actividad. Grandes barcos procedentes de todo el Mediterráneo oriental transportarían mercancías hasta la ciudad, mientras pequeñas embarcaciones moverían personas entre las distintas zonas y los pescadores aprovecharían los abundantes recursos fluviales.

Tenemos evidencias de que algunas zonas de la ribera estaban reforzadas con piedra y los mapas magnéticos sugieren incluso la existencia de una especie de paseo fluvial bordeado por árboles o palmeras.

Los pilonos de los principales templos y las colosales estatuas dominarían el paisaje urbano. Otras áreas estarían ocupadas por jardines que rodeaban elegantes villas pertenecientes a altos funcionarios y, probablemente, a miembros de la familia real, incluidos algunos de los numerosos príncipes que sabemos que poseían residencias en Pi-Ramsés. Al entrar en villas, palacios y templos, encontraríamos color por todas partes: pinturas murales policromadas, revestimientos de fayenza turquesa y una enorme variedad de objetos realizados con materiales de vivos colores.

Y podríamos imaginar las procesiones religiosas o al propio rey desplazándose por la ciudad rodeado de un cortejo espectacular.

Pero no todo sería monumental y hermoso. También existirían calles estrechas y oscuras, pequeñas viviendas para artesanos, sirvientes y personas alejadas de la élite. Entre ellas se distribuirían talleres especializados. Algunas zonas quedarían periódicamente cubiertas por el humo procedente de la fundición de metales o la fabricación de vidrio.

También veríamos una población muy joven según los estándares actuales, ya que las personas de edad avanzada eran comparativamente escasas. Y el ambiente estaría lleno de olores muy diversos: desde pan recién horneado hasta humo, pasando por los derivados de residuos y desperdicios que, naturalmente, no seguían los estándares sanitarios modernos.

 

Recreación digital de Pi-Ramsés
Recreación digital de Pi-Ramsés (foto: artefacts-berlin.de)

 

5. Hoy Pi-Ramsés permanece casi invisible bajo campos de cultivo y zonas habitadas. ¿Cómo se investiga arqueológicamente una capital que apenas conserva restos visibles en superficie?

Cuando no hay nada visible en superficie, la información solo puede obtenerse mediante excavaciones arqueológicas. Pero surge una cuestión fundamental: ¿cómo identificar los lugares adecuados para excavar?

Durante décadas este problema se abordó mediante prospecciones superficiales. Los arqueólogos recorrían el terreno observando qué materiales aparecían en superficie y, en muchos casos, complementaban esta información conversando con los habitantes de la zona, que podían indicar lugares donde habían aparecido objetos antiguos. También se realizaban pequeños sondeos o perforaciones para comprobar si un área era adecuada para una excavación más amplia o si los materiales habían llegado allí de forma accidental.

Este es un problema frecuente en Qantir y en otras zonas del Delta, ya que durante los siglos XIX y XX los restos arqueológicos de antiguos asentamientos fueron utilizados para rellenar áreas pantanosas y hacerlas aptas para la agricultura.

En tiempos más recientes, las tecnologías modernas se han convertido en herramientas fundamentales. En Qantir las prospecciones magnéticas comenzaron ya en 1996. Esta técnica mide las diferencias magnéticas del subsuelo y permite generar imágenes que muestran contrastes entre distintos tipos de sedimentos, materiales constructivos o estructuras ocultas.

Afortunadamente, también permite detectar muros de adobe en el entorno del Delta. Los ladrillos de adobe contenían materiales orgánicos, como paja, que modificaban sus propiedades magnéticas y permiten distinguirlos del suelo circundante. La arena también se detecta muy bien y ayuda a identificar cimentaciones rellenas o bases de columnas pertenecientes a grandes edificios.

La excavación propiamente dicha también es diferente a la que se realiza en yacimientos mejor conservados. En muchas ocasiones solo trabajamos con cimientos o con los 20 o 40 centímetros inferiores de los muros. Esto hace que la interpretación arqueológica sea más compleja y ralentiza considerablemente el trabajo.

Por eso los datos proporcionados por las prospecciones magnéticas son tan importantes. Nos permiten seleccionar exactamente los puntos adecuados para excavar y evitar terminar, por ejemplo, en el jardín de una gran villa donde probablemente encontraríamos muy pocos restos significativos. Además, ofrecen una visión de áreas inmensas de la ciudad que nunca podríamos excavar en un plazo razonable.

Las cifras ilustran bien esta diferencia: durante los últimos cuarenta y cinco años se han excavado aproximadamente 4 hectáreas mediante métodos arqueológicos tradicionales. Entre 1996 y 2012, en apenas diez campañas de una o dos semanas de duración, las prospecciones magnéticas permitieron estudiar alrededor de 150 hectáreas.

 

Excavación en Pi-Ramsés
Excavación en Pi-Ramsés (foto: Henning Franzmeier)

 

6. Las prospecciones magnéticas han permitido reconstruir amplias zonas de la ciudad sin necesidad de excavarlas. ¿Cuál ha sido el descubrimiento más sorprendente proporcionado por esta tecnología?

Cuando comenzaron las prospecciones magnéticas en 1996, la primera sorpresa fue comprobar que la técnica funcionaba en el Delta del Nilo. Muchos pensaban que los muros de adobe no podrían detectarse adecuadamente. Sin embargo, gracias a las características de estos materiales, resultó posible identificarlos con claridad.

En cuanto a los resultados, lo más sorprendente fue la enorme cantidad de información que se hizo visible. Aunque sin excavación resulta imposible obtener una cronología precisa, todos los sectores investigados posteriormente demostraron pertenecer al periodo ramésida.

La prospección magnética también ha permitido distinguir claramente las distintas zonas de la ciudad. Han aparecido templos, palacios, edificios administrativos, villas, viviendas más modestas y numerosos espacios urbanos, revelando por primera vez la imagen de una ciudad completa.

Además, la ciudad resultó ser diferente de lo que se había imaginado anteriormente. No parece haber estado organizada según un esquema perfectamente simétrico. Existen diferencias en la orientación de los edificios, calles que se curvan y callejones que no siguen una disposición ortogonal.

Todo ello indica que, durante los 150 o 200 años de existencia de Pi-Ramsés, la ciudad evolucionó de forma bastante orgánica, al menos en algunas de sus áreas.

 

7. Los hallazgos incluyen talleres de producción de bronce, vidrio, fayenza y azul egipcio. ¿Qué revelan estas instalaciones sobre la capacidad técnica y la fortaleza económica de la capital ramésida?

Los talleres parecen ser una característica distintiva de la Pi-Ramsés ramésida. Sin embargo, hay que matizar esta afirmación. Conocemos relativamente poco de ciudades como Menfis, Tebas o Heliópolis. Instalaciones similares pudieron existir allí, aunque no necesariamente en época ramésida. Amarna constituye un buen ejemplo comparable, especialmente por la producción de fayenza y vidrio a gran escala.

Lo que sí muestran los hallazgos es que estos materiales se producían y trabajaban en cantidades que anteriormente resultaban casi inimaginables.

Durante mucho tiempo los textos que describían puertas de templos fundidas en bronce fueron recibidos con escepticismo. Muchos investigadores dudaban de que los egipcios hubieran sido capaces de producir objetos de semejante tamaño. Hoy sabemos que sí podían hacerlo.

Los hallazgos también ayudan a comprender mejor la carga transportada por el famoso naufragio de Uluburun, hundido frente a las costas de Turquía pocas décadas antes del reinado de Ramsés II. Un solo barco transportaba diez toneladas de cobre, una tonelada de estaño y cientos de kilos de lingotes de vidrio.

Las instalaciones descubiertas en Qantir demuestran que Pi-Ramsés fue uno de los grandes nodos de esa red internacional, con acceso tanto a materias primas como a mercados de distribución.

Los talleres muestran además hasta qué punto la producción de distintos materiales estaba interconectada. Los artesanos especializados en altas temperaturas podían trabajar simultáneamente con varios materiales. Los fabricantes de vidrio y fayenza utilizaban metales y óxidos metálicos para crear colores específicos. Y todos estos materiales se producían en espacios próximos, permitiendo una estrecha colaboración entre productores y artesanos.

Un carro de guerra, por ejemplo, necesitaba bronce, piedra, metales preciosos, vidrio, fayenza, cuero, madera y textiles. Lo mismo ocurría con el mobiliario de lujo.

Algunos hallazgos también ponen de manifiesto la creatividad de los artesanos. Se han encontrado puntas de flecha extraordinariamente sofisticadas con aletas móviles montadas sobre pequeñas bisagras, capaces de convertirse en armas muy eficaces para la guerra o la caza.

También se fabricaba un vidrio rojo rubí capaz de imitar piedras preciosas como el jaspe hasta el punto de que, en ocasiones, incluso los investigadores modernos tienen dificultades para distinguir ambos materiales sin análisis científicos.

 

Hallazgos de vidrio en Pi-Ramsés
Hallazgos de vidrio en Pi-Ramsés (foto: Henning Franzmeier)

 

8. El proyecto ha documentado establos para centenares de caballos e instalaciones vinculadas a los carros de guerra. ¿Qué papel desempeñó Pi-Ramsés dentro del sistema militar egipcio?

Como ya he mencionado, el ejército desempeñó un papel fundamental durante la época ramésida. Los textos, los hallazgos arqueológicos y la estrecha relación existente entre los reyes y el estamento militar indican claramente que Pi-Ramsés fue uno de los principales centros militares de Egipto, si no el principal, desde el reinado de Seti I hasta los inicios de la dinastía XX.

Para los primeros momentos contamos con el testimonio del papiro Anastasi III, que describe Pi-Ramsés como una gran base para carros de guerra, flota y tropas terrestres. Además, sabemos que Ramsés II regresó a la ciudad junto a su ejército después de la batalla de Qadesh.

La arqueología refuerza esta imagen. Los talleres producían armas a gran escala y la primera fase de los establos reales de carros de guerra se remonta precisamente al reinado de Ramsés II.

Una reevaluación reciente de los hallazgos ha mostrado además que ningún lugar de Egipto, salvo Tebas, ha proporcionado más evidencias relacionadas con Sethnajt, fundador de la dinastía XX, que Pi-Ramsés. Este rey, que también parece haber consolidado su poder gracias al apoyo militar, fue responsable de la reconstrucción de los establos de los carros reales. Aunque solo se ha excavado una pequeña parte de la ciudad, este hecho demuestra la enorme inversión realizada en una instalación militar de primer orden.

Los establos también han proporcionado materiales correspondientes al reinado de Ramsés III.

Todo ello indica que Pi-Ramsés mantuvo su papel como gran centro militar durante más de un siglo, aproximadamente entre 1290 y 1160 a. C.

 

Recreación digital de los establos reales de Pi-Ramsés
Recreación digital de los establos reales de Pi-Ramsés (foto: artefacts-berlin.de)

 

9. La ciudad ha proporcionado materiales procedentes del Levante, Chipre, Anatolia y el mundo egeo. ¿Hasta qué punto fue Pi-Ramsés una ciudad internacional?

Es una excelente pregunta y no resulta fácil responderla. Como gran centro comercial del Egipto ramésida, no sorprende encontrar abundantes objetos procedentes de otras regiones. Sin embargo, en arqueología existe una vieja cuestión: ¿las cerámicas equivalen a personas? ¿Podemos identificar la presencia de individuos de origen extranjero únicamente a partir de la cultura material o simplemente estamos observando intercambios comerciales y el gusto por productos importados?

Alan Gardiner lo expresó de forma brillante: si dentro de miles de años se excavara Londres y aparecieran botellas de vino francés, ¿deberíamos concluir que Londres era una ciudad francesa?

Lo que sí podemos afirmar es que algunos extranjeros residían en Pi-Ramsés. La mejor prueba es un marco de puerta de piedra caliza perteneciente a una gran residencia. En él aparece un personaje llamado Yapach-Baalu, identificado como un dignatario de Sidón, una de las grandes ciudades comerciales del Levante. Su estatus exacto es desconocido, aunque probablemente desempeñaba funciones diplomáticas o comerciales. La inscripción está escrita en jeroglíficos y sigue el modelo egipcio habitual, mostrando al personaje adorando el cartucho real. Sin embargo, aparece vestido con indumentaria extranjera y su nombre y título dejan claro que no era egipcio.

Otros ejemplos proceden de los acuerdos de paz y matrimonios diplomáticos entre Ramsés II y las princesas hititas. Las delegaciones hititas llegaron a Pi-Ramsés y las princesas permanecieron allí.

También existen indicios de influencias extranjeras en el ámbito religioso. Seth estaba estrechamente relacionado con el dios semita Baal-Zafón. Además, sabemos que la diosa levantina Astarté tenía uno de los principales templos de Pi-Ramsés y que el dios Reshef también era venerado en la ciudad.

Existen asimismo evidencias de transferencia tecnológica. En los talleres se descubrieron moldes de piedra caliza que podrían estar relacionados con modelos hititas. Si esta interpretación es correcta, se fabricaban escudos de tipo hitita en Pi-Ramsés.

La gran cuestión sigue siendo cómo se materializaba esta interacción humana. ¿Existía una auténtica mezcla cultural? ¿Los egipcios adoptaban prácticas extranjeras? ¿O simplemente utilizaban objetos importados reinterpretándolos según sus propias tradiciones?

Por el momento no tenemos una respuesta definitiva.

 

Armas halladas en Pi-Ramsés
Armas halladas en Pi-Ramsés (foto: Henning Franzmeier)

 

10. Uno de los hallazgos más importantes es un fragmento de tablilla cuneiforme relacionado con la diplomacia entre Egipto y los hititas. ¿Qué aporta este descubrimiento a nuestra comprensión de la política exterior de Ramsés II?

Desgraciadamente, no aporta tanto como cabría esperar. Aunque el descubrimiento fue muy emocionante, el fragmento no nos proporciona demasiada información que no conociéramos ya. Se trata claramente de un fragmento de una carta real, probablemente enviada desde la corte hitita a Ramsés II o desde otra corte real de la región, como la de Babilonia. Sin embargo, el contenido exacto no puede reconstruirse a partir de un fragmento tan pequeño.

Por ello, las fuentes procedentes de Hattusa, la capital hitita, siguen siendo nuestra principal fuente de información para estudiar las relaciones entre las dos grandes potencias de la Edad del Bronce Final.

Aun así, el hallazgo tiene una enorme importancia arqueológica. Constituye una prueba material que confirma las fuentes textuales e iconográficas que indican que Pi-Ramsés albergaba el equivalente al «ministerio de asuntos exteriores» del Egipto ramésida, denominado en las fuentes «la oficina de la correspondencia del faraón». Esperamos encontrar más tablillas en el futuro.

 

tabilla con escritura cuneiforme hallada en Pi-Ramsés
Tabilla con escritura cuneiforme hallada en Pi-Ramsés (foto: Henning Franzmeier)

 

11. Muchos de los monumentos de Pi-Ramsés fueron reutilizados posteriormente en Tanis. ¿Cómo ha afectado esto a la investigación arqueológica de la ciudad?

Esta cuestión influyó profundamente en la propia historia de la identificación de Pi-Ramsés. La ciudad era conocida por las fuentes escritas y se relacionaba con la «Ramsés» mencionada en la Biblia. Durante mucho tiempo numerosos investigadores intentaron localizarla. Aunque la mayoría la situaban en el Delta oriental, la ubicación exacta permanecía desconocida.

No fue hasta 1929 cuando el arqueólogo egipcio Mahmoud Hamza propuso por primera vez que el actual pueblo de Qantir ocupaba el emplazamiento de la capital ramésida. Aun así, tuvieron que pasar varias décadas para que esta identificación fuese aceptada de forma general. Hasta finales de los años sesenta, gracias a los trabajos de Manfred Bietak en Tell el-Daba, la antigua Avaris, muchos especialistas seguían considerando Tanis como la ubicación de Pi-Ramsés.

Investigadores tan importantes como Pierre Montet, excavador de Tanis, o Alan Gardiner defendieron esta identificación. La razón era sencilla: en Tanis habían aparecido numerosos monumentos ramésidas. Lo que no se comprendió hasta mucho más tarde es que ninguno de esos monumentos estaba en su ubicación original y que en Tanis no existen estratos arqueológicos anteriores a la dinastía XXI.

Para nuestro trabajo actual en Qantir esto tiene una consecuencia evidente: los grandes monumentos ya no están allí. Hasta ahora solo se han encontrado dos fragmentos de estatuas colosales, descubiertos en los años cincuenta por el arqueólogo egipcio Shehata Adam. También permanece visible en el pueblo una basa de columna de granito de aproximadamente dos metros de diámetro.

Sin embargo, en cuarenta y cinco años de excavaciones no ha aparecido nada comparable a los grandes monumentos conocidos en Tanis. Esto es especialmente cierto para los elementos realizados en granito u otras piedras duras. El mayor fragmento de granito hallado mide apenas cincuenta por treinta centímetros y probablemente sea simplemente una esquirla desprendida cuando las estatuas fueron desmontadas y trasladadas durante el Tercer Periodo Intermedio.

 

Vista aérea del nivel de excavación, donde se aprecian varios muros de adobe pertenecientes a la antigua Pi-Ramsés.
Nivel de excavación con muros de adobe de Pi-Ramsés (foto: Henning Franzmeier)

 

12. ¿Por qué desapareció Pi-Ramsés y qué sabemos actualmente sobre los últimos años de la capital?

Para ser sincero, los últimos años de Pi-Ramsés siguen siendo uno de nuestros mayores puntos ciegos. De hecho, no contamos con nombres reales posteriores a Ramsés V y Ramsés VI. A pesar de ello, algunos investigadores han sugerido que la ciudad continuó siendo la capital hasta el final de la dinastía XX e incluso han planteado que algunos de los últimos reyes ramésidas pudieron ser enterrados allí. Debo ser claro: actualmente no existe ninguna evidencia arqueológica que apoye esa hipótesis.

Hace ya más de medio siglo, Labib Habachi propuso que Pi-Ramsés había dejado de funcionar como residencia real y capital aproximadamente durante el reinado de Ramsés VI. En los últimos años esta interpretación me parece cada vez más plausible, ya que apenas encontramos evidencias de reyes posteriores a Ramsés VI en todo el Delta del Nilo. Sin embargo, sigue existiendo un problema metodológico: la ausencia de pruebas no constituye una prueba de ausencia.

Tampoco sabemos con certeza por qué Pi-Ramsés perdió su estatus de capital. Tradicionalmente se ha relacionado su declive con la colmatación de la rama pelusiaca del Nilo. Es una explicación razonable y existen indicios de que este brazo fluvial había perdido importancia. Pero aquí surge la clásica cuestión de qué fue primero: ¿se abandonó la ciudad porque el brazo del Nilo se colmató o el brazo del Nilo se colmató porque la ciudad ya había sido abandonada y dejaron de realizarse las labores necesarias para mantenerlo operativo?

Además, sabemos que durante la dinastía XXI los monumentos fueron transportados hasta Tanis. Para ello era necesario disponer de vías de navegación funcionales. También existen indicios de la existencia de un canal entre Pi-Ramsés y Tanis. Por tanto, resulta evidente que se realizó un enorme esfuerzo para trasladar la capital en lugar de reutilizar simplemente el antiguo emplazamiento.

Aquí entran en juego otros posibles factores. El principal dios de Pi-Ramsés era Seth de Avaris. Como el culto a Seth experimentó un fuerte declive durante el Tercer Periodo Intermedio, es posible que el lugar dejara de considerarse adecuado como residencia real debido a su estrecha asociación con esta divinidad, que además había sido el dios dinástico de los reyes ramésidas. Pero solo nuevas investigaciones podrán aportar respuestas más definitivas.

 

Recreación digital de Pi-Ramsés
Recreación digital de Pi-Ramsés (foto: artefacts.berlin.de)

 

13. ¿Cuáles son las cuestiones más importantes que el Qantir-Pi-Ramsés Project espera resolver en los próximos años?

Precisamente el final de Pi-Ramsés es una de las grandes cuestiones que esperamos comprender mejor. Este problema es especialmente relevante porque trasciende la historia local del yacimiento. Pi-Ramsés se encuentra a unos sesenta kilómetros de uno de los lugares propuestos para la batalla contra los Pueblos del Mar durante el reinado de Ramsés III.

Las décadas que rodean este acontecimiento coinciden con la desaparición del Imperio hitita y el colapso de las entidades micénicas. Es el periodo conocido como el final de la Edad del Bronce, uno de los temas más debatidos de la arqueología actual.

En los últimos años se han planteado factores que resultan muy familiares para nosotros, como el cambio climático o los movimientos migratorios. Todavía comprendemos de forma muy limitada cómo afectaron estos procesos a Egipto. Nuestra visión del final del Reino Nuevo depende principalmente de fuentes procedentes del Alto Egipto, mientras que la historia del Delta oriental, mucho más cercana al epicentro de estos cambios, sigue siendo mucho menos conocida. Y eso incluye la historia de Pi-Ramsés.

Por ello, una mejor comprensión de las últimas décadas de la ciudad podría conducir a nuevas interpretaciones no solo sobre el norte de Egipto, sino sobre todo el país e incluso sobre el Mediterráneo oriental en general.

Además, nuestras excavaciones recientes han proporcionado nuevas evidencias relacionadas con la producción de vidrio, fayenza y azul egipcio. Estos hallazgos proceden de un único depósito de residuos fechado en tiempos de Merenptah. Su importancia es enorme porque constituyen la evidencia más tardía conocida hasta el momento para la producción de estos materiales en Qantir. Hasta ahora, todas las pruebas procedían de los reinados de Seti I y Ramsés II.

 

Relieve de un caballo real de Pi-Ramsés
Caballo real. Pi-Ramsés (foto: Henning Franzmeier)

 

14. Si tuviera que explicar a un lector de Viator Imperi por qué Pi-Ramsés merece ser considerada una de las grandes ciudades arqueológicas del mundo antiguo, ¿qué le diría?

Aunque prácticamente ha desaparecido de la superficie, Pi-Ramsés fue una de las mayores ciudades del segundo milenio a. C., no solo de Egipto sino también del mundo antiguo en general. Sin embargo, lo realmente importante no es su tamaño, sino su impacto histórico. Aunque el emplazamiento permaneció perdido durante más de dos mil años, nunca llegó a estar completamente olvidado.

Esto se debe a que la «Ramsés» mencionada en la Biblia se identificó con la auténtica Pi-Ramsés. Los detalles y el significado de esta referencia han sido objeto de debate durante siglos. Todavía hoy se discute si el relato bíblico conserva el recuerdo de acontecimientos reales de la Edad del Bronce o si se trata de un mito fundacional proyectado retrospectivamente sobre el Egipto ramésida. Sea cual sea la respuesta, el impacto de esta historia ha sido enorme.

El egiptólogo Jan Assmann escribió que: «La historia bíblica del Éxodo de los hijos de Israel desde Egipto es LA HISTORIA, la historia de todas las historias, posiblemente la más importante y, en cualquier caso, la más influyente jamás contada en la historia de la humanidad, aunque quizá nunca llegara a experimentarse literalmente».

Además, Pi-Ramsés fue el lugar donde se negociaron aspectos fundamentales del tratado de paz entre Egipto y los hititas. La importancia de este documento queda reflejada en el hecho de que una copia moderna de una de las tablillas se exhibe actualmente en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Este tratado representa probablemente el aspecto más innovador de la política de Ramsés II.

También los matrimonios diplomáticos con princesas hititas constituyen acontecimientos excepcionales destinados a reforzar esta política de paz. Uno de los textos describe la llegada de la delegación hitita a territorio egipcio con estas palabras: «…todos los habitantes de Hatti mezclándose con los egipcios. Comían y bebían juntos, unidos como hermanos; ninguno rechazaba a su compañero, pues entre ellos reinaban la paz y la amistad».

Aunque todo ello pudiera interpretarse como una decisión pragmática o incluso propagandística, personalmente creo que representa un momento histórico en el que la razón se impuso a la ideología. Y aun si se quisiera llamar propaganda, ¿no es preferible hablar de paz y fraternidad que de guerra?

 

Recreación digital del interior de los establos de Pi-Ramsés
Recreación digital de los establos de Pi-Ramsés (foto: artefacts.berlin.de)

 

15. Pi-Ramsés fue una de las grandes capitales del mundo antiguo y, sin embargo, sigue siendo prácticamente invisible para los visitantes. ¿Cree que en el futuro será más accesible al público mediante nuevas excavaciones, reconstrucciones digitales o algún tipo de centro de interpretación?

Por el momento no existe ningún proyecto para construir un centro de visitantes o un museo de sitio, y considero poco probable que algo así se materialice en los próximos diez años. El yacimiento se encuentra lejos de las rutas turísticas habituales y ni siquiera Tanis recibe actualmente un gran número de visitantes.

Además, sobre el terreno apenas hay elementos visibles y, sin la presencia de los arqueólogos, el lugar resulta poco atractivo para el público general. Por esta razón, las reconstrucciones y presentaciones digitales seguirán desempeñando un papel fundamental.

Actualmente, la reconstrucción realizada hace algunos años para una exposición dedicada a Ramsés II en Karlsruhe ofrece una buena idea del aspecto que tuvo la ciudad. Además, mis colegas de la Universidad Humboldt de Berlín crearon una página web que acompañó a una pequeña exposición celebrada en el Museo Egipcio de El Cairo y que reúne abundante información sobre Pi-Ramsés.

Los objetos utilizados en aquella exposición continúan expuestos en la primera planta del museo y constituyen una excelente razón para visitar el histórico Museo Egipcio.

Además, quienes deseen obtener una visión general de las investigaciones realizadas en Pi-Ramsés pueden consultar una conferencia que impartí en enero de 2026 en la Universidad de Chipre, disponible en YouTube.

 

 

MÁS INFORMACIÓN
QANTIR-PI-RAMSES PROJECT. qantir-piramesse.de
Pi-Ramesse. Chronicle of a city. piramesse-exhibition.de
Conferencia sobre Pi-Ramsés. YouTube

 

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