Los mausoleos romanos de Sádaba
Publicado el 26 de diciembre de 2018. Última actualización el 27 de agosto de 2026.
Aragón – Zaragoza / (Tarraconensis)
El municipio aragonés de Sádaba se encuentra al norte de la provincia de Zaragoza, en la comarca de las Cinco Villas. En su término municipal se conservan dos excepcionales monumentos funerarios de época romana: el mausoleo de los Atilios y el mausoleo de la Sinagoga.
El mausoleo de los Atilios se levantó durante el Alto Imperio por una poderosa familia vinculada al territorio de la cercana ciudad romana de Tarraca (Los Bañales). La Sinagoga, en cambio, es una construcción funeraria de la Antigüedad tardía, probablemente del siglo V d.C., situada junto a una villa romana.

EL MAUSOLEO DE LA SINAGOGA
Aproximadamente un kilómetro al sureste de Sádaba, junto al canal de Bardenas y no lejos de la carretera de Uncastillo, se levantan los restos del monumento conocido tradicionalmente como la Sinagoga. Su aspecto actual apenas permite imaginar el edificio original: un gran mausoleo familiar cubierto por bóvedas y probablemente coronado por una cúpula central.
Pese a su nombre, el edificio no fue una sinagoga. Se desconoce el origen de su nombre pero las investigaciones realizadas no encontraron inscripciones hebreas, menorás ni otros elementos que permitan relacionarlo con el culto judío.
El mausoleo tenía planta de cruz griega, con cuatro brazos de longitud semejante dispuestos alrededor de un espacio central. Los brazos oriental y occidental terminaban en ábsides semicirculares mientras que los situados al norte y al sur eran rectangulares. La entrada se abría en el lado meridional y estaba precedida por un pequeño pórtico con columnas.
Los muros, de aproximadamente un metro y medio de espesor, estaban reforzados por contrafuertes. Esta solidez indica que soportaban una construcción de considerable altura. Los ábsides debieron de estar cubiertos por semicúpulas y sobre el espacio central pudo levantarse una cúpula.
Las fachadas combinaban pequeñas piedras cuidadosamente alineadas con bandas horizontales de ladrillo. Esta técnica, denominada opus vittatum mixtum, creaba una alternancia de colores y proporcionaba estabilidad a los muros. García y Bellido consideró el mausoleo de la Sinagoga como uno de los mejores ejemplos hispanos de este tipo de construcción.
En el interior se abrían varios nichos. Los dos mayores pudieron albergar los retratos funerarios de los propietarios, mientras que los más pequeños servirían para colocar lámparas, estatuas u otros objetos relacionados con las ceremonias familiares. También se encontró un fragmento de sarcófago, hoy desaparecido. Todo indica que el edificio se concibió como un panteón familiar.
El mausoleo probablemente formaba parte de la villa romana localizada a unos ochenta metros al oeste.
El monumento se encuentra actualmente muy deteriorado. Tras el hundimiento de las cubiertas sufrió el expolio de piedras y ladrillos, perdió sus pavimentos y durante décadas se utilizó como corral. Aunque está protegido como Bien de Interés Cultural, lamentablemente no se ha realizado ninguna intervención integral que consolide sus estructuras. Tampoco hemos encontrado ningún plan previsto de excavación y puesta en valor de la villa romana.


EL MAUSOLEO DE LOS ATILIOS
A unos dos kilómetros de Sádaba, también junto a la carretera de Uncastillo, se encuentra el mausoleo de los Atilios, conocido popularmente como el “Altar de los Moros”. Es uno de los monumentos funerarios más singulares de la Hispania romana y conserva una de las fachadas sepulcrales más ricamente decoradas de la península ibérica.
El monumento lo encargó Atilia Festa, según las tres inscripciones conservadas, honrando a su abuelo Cayo Atilio Genial, a su padre Lucio Atilio Festo y a ella misma. La expresión latina se viva fecit precisa que Atilia dispuso su construcción en vida.
La cronología del monumento sigue siendo objeto de debate. Aunque tradicionalmente se fechó en la primera mitad del siglo II d.C., durante la dinastía antonina, las investigaciones más recientes proponen que su construcción se realizó a finales del siglo I d.C., en época flavia.
Del monumento sólo permanece en pie su gran fachada decorada. Mide aproximadamente 9,20 metros de longitud y 4,72 metros de altura y se construyó con sillares de arenisca local sobre un basamento de opus caementicium.
La fachada se organiza mediante cinco arcos ciegos de medio punto, separados por pilastras decoradas con motivos vegetales. Tres de las composiciones están rematadas por frontones y contienen las inscripciones dedicadas a los miembros de la familia. La decoración tiene un marcado contenido funerario. Entre guirnaldas, hojas, frutos y roleos aparecen una cabeza de Medusa, destinada a proteger simbólicamente el sepulcro; un águila con las alas extendidas, relacionada con la elevación del alma; un ascia o herramienta de cantero y varias páteras empleadas en las ceremonias religiosas.
Durante mucho tiempo se pensó que el monumento era un sepulcro-templo semejante al mausoleo de Fabara, formado por una cella y una cámara funeraria o conditorium. La interpretación actualmente más verosímil considera que la fachada formaba parte de un panteón familiar delimitado por cuatro muros, pero descubierto o parcialmente abierto al cielo.
¿Formaba parte de una villa o se encontraba junto a una calzada romana? No lo sabemos. Las familias acomodadas construían sus mausoleos dentro de sus propiedades rurales, pero elegían lugares próximos a los caminos para que el monumento y sus inscripciones pudieran ser contemplados por los viajeros.
El Mausoleo de los Atilios se encontraba a los pies de la calzada que salía de Tarraca hacia el norte, en dirección a Sofuentes y los pasos pirenaicos. La fachada principal miraba hacia esta vía. El camino rural que vemos frente al monumento no se corresponde con la calzada romana.
Su vinculación con una explotación rural también resulta interesante, puesto que los Atilios debieron de formar parte de la aristocracia propietaria del territorio de Los Bañales. Sin embargo, no se ha localizado ninguna villa romana en el entorno.


VISITAS CERCANAS
Desde Sádaba pueden visitarse varios enclaves relacionados con Tarraca, las vías romanas de las Cinco Villas y los monumentos funerarios de las familias que controlaron este territorio.
LOS BAÑALES
A unos 5 kilómetros de Sádaba, por la A-1202, se encuentra el yacimiento arqueológico de la ciudad romana de Los Bañales. Los principales puntos de interés son el foro, las termas públicas, el barrio septentrional y su acueducto.
CASTILISCAR
Castiliscar se encuentra a unos 12 kilómetros de Sádaba, siguiendo la A-127. La iglesia románica de San Juan Bautista conserva uno de los sarcófagos paleocristianos más importantes de Hispania, realizado durante la primera mitad del siglo IV d.C. y que actualmente es el altar de la iglesia. Su frente está decorado con la resurrección de Lázaro, la curación de la hemorroísa, una figura femenina orante, la multiplicación de los panes y los peces combinada con las bodas de Caná y la adoración de los Magos.
SOFUENTES Y CABEZA LADRERO
Sofuentes se encuentra a unos 20 kilómetros de Sádaba, por la A-127 y la CV-621. La torre medieval situada en el centro de la localidad fue construida parcialmente con sillares, relieves e inscripciones procedentes de la cercana ciudad romana de Cabeza Ladrero. Entre los bloques reutilizados aparecen figuras humanas, guirnaldas, motivos militares y fragmentos de monumentos funerarios.
A unos dos kilómetros de Sofuentes se encuentra Cabeza Ladrero, una ciudad romana todavía en proceso de excavación. Las campañas arqueológicas han sacado a la luz sectores de la muralla, calles, viviendas y una extensa necrópolis.
SANTACARA
La ciudad romana de Cara se encuentra en Santacara, a unos 29 kilómetros de Sádaba, por la A-1201 y la NA-1240. Cara ocupó entre dieciséis y dieciocho hectáreas sobre una terraza situada junto al río Aragón. Se ha musealizado un barrio de la antigua ciudad romana.
SANTA CRIZ DE ESLAVA
Santa Criz de Eslava se encuentra a unos 52 kilómetros de Sádaba, siguiendo la NA-534. El yacimiento permite visitar parte del foro y la necrópolis de una ciudad romana cuyo nombre antiguo no se conoce. El foro se construyó sobre una terraza y estaba organizado en dos niveles. En la parte inferior se conservan un criptopórtico y varios recintos posiblemente utilizados como locales comerciales. Sobre ellos se extendía la plaza pública, rodeada por los principales edificios administrativos y religiosos. Al sur de la ciudad se encontraba la necrópolis.
ARTÍCULOS RELACIONADOS Los Bañales: la gran ciudad romana de las Cinco villas. viatorimperi.es/los-banales Cara. La ciudad romana de Santacara. viatorimperi.es/santacara
el “Altar de los moros”. Sólo se conserva uno de sus muros exteriores. (..)
He leído por casualidad este artículo y me gustaría precisar que la fachada opuesta sí se conserva.
Hoy dormirá desmontada, probablemente, en algún almacén en los fondos del Museo Arqueológico Nacional (pero constaba expuesta en los años 90).
Un saludo.