El Mausoleo de Halicarnaso en el Museo Británico

esculturas y frisos del Mausoleo de Halicarnaso en el Museo Británico de Londres
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El Museo Británico de Londres conserva el principal conjunto escultórico procedente del Mausoleo de Halicarnaso, la monumental tumba construida en el siglo IV a. C. para el sátrapa de Caria, Mausolo.

Considerada una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, esta tumba alcanzaba unos 43 metros de altura y combinaba un elevado podio, una columnata jónica y una cubierta piramidal de veinticuatro gradas coronada por una enorme cuadriga de mármol.

La sala 21 del museo reúne algunas de sus obras más importantes: dos grandes figuras de la dinastía hecatómnida, parte del friso de la Amazonomaquia, un jinete persa, uno de los leones que rodeaban la cubierta y restos de la cuadriga que culminaba el monumento. Otros dos leones ocupan actualmente la gran escalera del museo, mientras que numerosos fragmentos escultóricos y arquitectónicos permanecen en los fondos o forman parte de la colección de arquitectura griega y romana.

 

MAUSOLO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA MARAVILLA

Mausolo pertenecía a la dinastía de los Hecatómnidas, gobernantes de Caria bajo la soberanía del Imperio aqueménida. Tras acceder al poder en 377 a. C., trasladó la capital desde Mylasa a Halicarnaso y emprendió una profunda transformación de la ciudad. El Mausoleo ocupó una posición central dentro de aquel nuevo trazado urbano, levantado sobre una gran terraza monumental de aproximadamente 242 por 105 metros.

Su construcción comenzó en vida de Mausolo, aunque el soberano murió en 353 a. C., antes de que concluyeran los trabajos. Bajo el gobierno de su hermana y esposa Artemisia II continuaron los trabajos, que prosiguieron después de la muerte de esta en 351 a. C.

El resultado fue un monumento funerario de dimensiones excepcionales. El edificio se levantaba sobre un corte rectangular realizado en la roca, de aproximadamente 32,5 por 38,5 metros. Sobre un elevado podio se disponía un cuerpo rodeado por treinta y seis columnas jónicas —once en los lados largos y nueve en los cortos, contando las columnas de esquina—. Sobre él se alzaba una pirámide formada por veinticuatro gradas de mármol y, en su cima, una cuadriga monumental.

En la decoración del Mausoleo participaron los más grandes escultores de la época. Plinio menciona la participación de Escopas, Briaxis, Leocares y Timoteo, cada uno encargado de uno de los lados del edificio. La arquitectura se atribuye a Sátiro y Piteo, mientras que este último realizó también la cuadriga que coronaba el monumento.

El Mausoleo estaba poblado por centenares de figuras de diferentes dimensiones. Grandes grupos de combate, personajes de tamaño superior al natural, escenas de caza y sacrificio, retratos dinásticos, frisos mitológicos, leones y la enorme cuadriga se distribuían a diferentes alturas. Buena parte de ese mundo escultórico puede reconstruirse hoy a partir de los restos conservados en el Museo Británico.

 

LAS ESCULTURAS DEL PODIO

El gran podio del Mausoleo era mucho más que el basamento sobre el que se levantaba el cuerpo columnado. A diferentes alturas, varias plataformas acogían grandes grupos de esculturas exentas que rodeaban el monumento.

La reconstrucción propuesta por el arqueólogo británico Geoffrey B. Waywell, uno de los principales especialistas en la escultura del Mausoleo, sitúa en el nivel inferior del podio grupos de combate de tamaño natural. Sobre ellos se disponían figuras mayores que el natural y, en una plataforma superior, grandes composiciones relacionadas con la vida cortesana, la caza, los sacrificios y otras ceremonias.

Una de las mejores muestras de estas composiciones es el jinete persa expuesto en la sala 21. La obra conserva buena parte del enorme cuerpo de un caballo encabritado y las piernas de su jinete. El conjunto alcanza 2,15 metros de longitud. El animal adelantaba una de las patas posteriores mientras levantaba las delanteras, creando una composición concebida para transmitir un movimiento impetuoso.

El jinete vestía túnica ceñida y pantalones, indumentaria de carácter persa o asiático. Sujetaba las riendas con la mano izquierda; estas eran de metal y se fijaban al mármol mediante pequeños orificios que todavía pueden reconocerse. Sobre la superficie permanecen asimismo restos de la policromía original.

La figura formaba parte de una escena de caza instalada sobre una de las plataformas del podio. Su presencia resulta especialmente significativa en el Mausoleo. Mausolo era un dinasta cario integrado en la estructura política del Imperio persa, mientras que buena parte del lenguaje arquitectónico y escultórico de su tumba procedía del mundo griego. Esa combinación de elementos carios, persas y griegos caracteriza buena parte del programa monumental desarrollado por los Hecatómnidas.

El jinete es una de las piezas conservadas de aquellas grandes composiciones. Torsos, cabezas, animales y otras figuras humanas conservados en el Museo Británico pertenecieron también a los grupos escultóricos que ocupaban las distintas plataformas del podio.

 

Escultura de un jinete persa del mausoleo de Halicarnaso, en el Museo Británico de Londres
Escultura de un jinete persa (foto: Sergio Geijo)

 

LA AMAZONOMAQUIA

En la parte superior del podio se encontraba uno de los elementos mejor conservados del Mausoleo: el gran friso de la Amazonomaquia, dedicado al combate mítico entre griegos y amazonas. Su posición inmediatamente debajo del cuerpo columnado convertía aquella sucesión de enfrentamientos en una extensa banda escultórica visible alrededor del edificio.

Las escenas no forman una batalla ordenada en dos ejércitos enfrentados. A lo largo del friso, amazonas a caballo cargan contra sus adversarios; guerreros griegos desnudos atacan con espadas y lanzas; combatientes heridos se desploman; otros continúan luchando sobre los cuerpos de quienes han caído.

Una de las losas muestra a una amazona montada cuyo caballo se alza sobre un griego. La guerrera levanta el brazo para atacar con una lanza. A su lado, otro griego se inclina sobre una amazona derribada mientras una compañera intenta golpearlo, probablemente con un hacha.

En otras escenas, los caballos atraviesan la composición mientras mantos y cabellos se proyectan hacia atrás. Las figuras se suceden mediante diagonales que enlazan piernas, brazos, lanzas y cuerpos inclinados. El resultado es un friso dominado por el movimiento, en el que prácticamente ninguna figura permanece estática.

La obra que contemplamos actualmente tampoco presenta su aspecto original. Las armas podían estar esculpidas, pintadas o añadidas en metal. Las riendas de los caballos eran metálicas y se insertaban mediante perforaciones. En algunos fragmentos todavía permanecen restos de pigmentos.

 

mármol con amazonomaquia del Mausoleo de Halicarnaso
Amazonomaquia (foto: Sergio Geijo)
Amazonomaquia del Mausoleo de Halicarnaso en el Museo Británico
Amazonomaquia (foto: Sergio Geijo)

 

LAS GRANDES FIGURAS DE LA DINASTÍA HECATÓMNIDA

Inmediatamente sobre la Amazonomaquia comenzaba el pteron, el cuerpo arquitectónico rodeado por las treinta y seis columnas jónicas. Entre ellas se distribuían grandes retratos de miembros de la dinastía hecatómnida. Dos de aquellas figuras se encuentran entre las obras más conocidas del Museo Británico y tradicionalmente se han identificado con Mausolo y Artemisia.

La estatua de Mausolo mide tres metros de altura. El personaje aparece de pie, con el peso apoyado sobre la pierna derecha y la izquierda ligeramente adelantada. Viste una larga túnica, cubierta parcialmente por un amplio himation, y calza sandalias. Su cabeza conserva buena parte de las facciones: ojos pequeños y hundidos, mejillas llenas, bigote y barba corta, junto con una larga cabellera. La calidad material de la obra muestra la importancia concedida a estas esculturas. El cuerpo fue tallado en mármol pentélico, mientras que cabeza y cuello se realizaron separadamente en mármol de Paros.

Las últimas corrientes de investigación ponen en duda que la escultura corresponda al monarca Mausolo y consideran que podría representar a un miembro heroizado de la dinastía hecatómnida.

A su lado se expone la escultura de Artemisia, de 2,67 metros de altura. La mujer viste un largo quitón con mangas abotonadas y un himation que cubre parcialmente la cabeza a modo de velo. El cabello queda recogido bajo un sakkos. La figura apoya el peso sobre la pierna izquierda mientras eleva ligeramente el talón derecho. También estuvo pintada. Como sucede con la figura masculina, representa a una mujer de la familia hecatómnida, sin que pueda identificarse específicamente con Artemisia.

Las dos esculturas permiten comprender la escala del cuerpo columnado. Su función era formar parte de un monumental conjunto dinástico distribuido entre las columnas del Mausoleo. Desde el exterior, los personajes de la familia gobernante aparecían incorporados a la propia arquitectura funeraria.

El Museo Británico conserva otros restos pertenecientes a este programa, entre ellos torsos colosales y figuras sedentes. La colección es, por tanto, considerablemente mayor que las dos grandes estatuas que dominan actualmente la sala 21.

 

las colosales esculturas de Mausolo y Artemisia del Mausoleo de Halicarnaso, en el Museo Británico de Londres
Esculturas de Mausolo y Artemisia (foto: Sergio Geijo)
esculturas monumentales de Mausolo y Artemisia del mausoleo de Halicarnaso
Esculturas de Mausolo y Artemisia (foto: Sergio Geijo)

 

EL FRISO DE LOS CARROS

El Mausoleo tenía todavía otro gran ciclo en relieve. Numerosos fragmentos permiten reconstruir un friso con carros, caballos y aurigas, probablemente relacionado con una carrera o procesión de carros.

La reconstrucción propuesta por el arqueólogo danés Kristian Jeppesen, director de las excavaciones del Mausoleo entre 1966 y 1977, sitúa este friso sobre el muro situado detrás de la columnata. De esta forma, el visitante antiguo habría contemplado las grandes figuras dinásticas entre las columnas y, detrás de ellas, otra banda escultórica recorriendo el edificio.

Los fragmentos conservados en el Museo Británico permiten reconocer carros, ruedas, caballos y aurigas. Uno de ellos conserva parte de un carro con su barandilla, el cubo y varios radios de la rueda y parte de la vestimenta del conductor. Sobre la superficie del vehículo sobreviven importantes restos de pintura roja.

La colección conserva numerosos fragmentos de este friso, junto con restos de otros relieves, entre ellos la Centauromaquia, donde lápitas y centauros protagonizaban otro de los grandes enfrentamientos mitológicos representados en el monumento.

LOS LEONES Y LA PIRÁMIDE

Por encima de la columnata comenzaba la cubierta del Mausoleo. Veinticuatro grandes gradas de mármol formaban una pirámide escalonada que conducía visualmente hacia la cuadriga situada en la cima.

En torno a la base de aquella pirámide se distribuía una serie de grandes leones de mármol. El ejemplar más completo conservado en el Museo Británico mide 1,50 metros de altura y 1,53 de longitud. El animal permanece en pie, con las patas izquierdas ligeramente adelantadas y la cabeza girada hacia la derecha. La boca abierta deja ver dientes y lengua, mientras una espesa melena cubre cabeza, cuello, hombros y pecho. La escultura fue trabajada específicamente para ser contemplada desde su lado derecho, una prueba de que su ejecución tuvo en cuenta la posición que debía ocupar en el edificio.

Los leones tenían además un carácter protector y real. No todos eran machos: se conoce también al menos una leona perteneciente al conjunto, conservada actualmente en Estambul.

La serie fue mucho más numerosa que los ejemplares actualmente visibles. El catálogo del Museo Británico registra cuerpos, cabezas y numerosos fragmentos de otros animales, algunos de ellos almacenados. Algunos conservan pigmentos, otra evidencia de la policromía que cubría diferentes partes del Mausoleo.

Dos grandes ejemplares, realizados en mármol pentélico, reciben actualmente al visitante en la gran escalera del Museo Británico. Su ubicación actual, elevados sobre la escalera y situados uno enfrente del otro, permite apreciar especialmente bien la escala de unas esculturas que originalmente se encontraban a decenas de metros sobre el nivel del suelo.

 

escultura de un león del Mausoleo de Halicarnaso, hoy en el Museo Británico de Londres
Escultura de un león (foto: Sergio Geijo)
leones del Mausoleo de Halicarnaso en el Museo Británico de Londres
Leones del Mausoleo de Halicarnaso (foto: Sergio Geijo)

 

LA CENTAUROMAQUIA

Por encima de la cubierta escalonada, en la plataforma sobre la que se levantaba la cuadriga, se situaba otro friso dedicado a la lucha entre lápitas y centauros. El episodio tenía su origen en las bodas de Pirítoo, rey de los lápitas, cuando los centauros, embriagados durante el banquete, intentaron raptar a la novia y a otras mujeres y provocaron un violento enfrentamiento con sus anfitriones. Su posición en la parte más elevada del edificio introducía una última banda narrativa antes de alcanzar la coronación del monumento.

LA CUADRIGA

En la cima de la pirámide se encontraba la obra que culminaba todo el conjunto: una cuadriga monumental de mármol. Cuatro enormes caballos tiraban de un carro situado sobre la plataforma superior. Con este grupo, el Mausoleo alcanzaba aproximadamente los 43 metros de altura. Desde las calles de Halicarnaso, la cuadriga constituía la espectacular coronación del Mausoleo.

El fragmento más espectacular conservado en Londres corresponde a la parte anterior de uno de aquellos caballos y se encuentra expuesto en la sala 21. Mide 2,33 metros de altura. El animal mantiene la cabeza baja y ligeramente girada. Los músculos del pecho aparecen marcados, los ollares abiertos, la boca entreabierta y las venas recorren el rostro y el cuerpo. En el interior de la boca se tallaron los dientes y se perfiló incluso la lengua.

Todavía conserva algo mucho más excepcional: parte de la brida y del bocado originales de bronce, fijados al mármol mediante espigas. Sobre la superficie permanecen también restos de pintura.

El caballo no es el único resto de la cuadriga conservado por el museo. Entre los fondos se encuentra la parte posterior de otro caballo, de 1,52 metros de altura, además de patas, cascos, fragmentos de las ruedas del carro y elementos del arnés.

 

caballo perteneciente al grupo escultórico de la cuadriga del Mausoleo de Halicarnaso
Caballo perteneciente al grupo escultórico de la cuadriga (foto: Sergio Geijo)

 

DEL MAUSOLEO DE HALICARNASO AL MUSEO BRITÁNICO

El monumento permaneció en pie durante siglos, hasta bien entrada la Edad Media. Tras su derrumbe, buena parte de sus bloques permanecieron en el lugar hasta que los caballeros de San Juan utilizaron sus mármoles como cantera y fuente de cal para las obras del castillo de San Pedro de Bodrum. Algunos relieves incluso se empotraron en sus muros.

La recuperación arqueológica del Mausoleo comenzó en el siglo XIX. Charles Thomas Newton dirigió las excavaciones británicas en Halicarnaso entre 1856 y 1858 y localizó los cimientos, la cámara funeraria y numerosos elementos arquitectónicos y escultóricos. Alexander Biliotti realizó nuevas investigaciones en 1865. Newton trabajaba para el Museo Británico y las autoridades otomanas autorizaron mediante un firman la excavación y la exportación de los hallazgos. Las piezas recuperadas se enviaron a Londres en sucesivas remesas entre 1857 y 1858, formando el núcleo de la actual colección del Mausoleo conservada en el museo.

LA POLICROMÍA DEL MAUSOLEO

Las esculturas que hoy contemplamos en mármol desnudo ofrecían originalmente un aspecto muy diferente. El Mausoleo estuvo policromado y el color formaba parte tanto de su arquitectura como de su decoración escultórica. Algunos pigmentos todavía eran visibles cuando Charles Thomas Newton excavó el monumento, aunque parte de ellos desaparecieron rápidamente tras quedar expuestos. Los análisis posteriores han permitido identificar principalmente azules y rojos, además de amarillos, verdes y púrpuras.

El azul y el rojo tuvieron especial protagonismo. Se han encontrado fondos azules en elementos arquitectónicos y restos de este color en el friso de la Amazonomaquia, donde también aparecen pigmentos rojos sobre diferentes detalles de las figuras. Los análisis han identificado incluso azul egipcio entre los pliegues de la vestimenta de una amazona. También se conservan indicios de pintura en otras esculturas, incluidos los caballos de la cuadriga.

Para lograr el efecto cromático deseado, el mármol blanco se combinaba con piedra de tonalidad azulada y con elementos metálicos que completaban algunas esculturas. Molduras y otros componentes arquitectónicos estaban igualmente coloreados, creando contrastes que resaltaban las diferentes partes del edificio.

Aunque no conocemos con certeza su aspecto original, los restos de pigmentos conservados permiten saber que el Mausoleo fue mucho más colorido de lo que sugieren hoy sus mármoles. Para completar las zonas donde el color se ha perdido, los investigadores comparan sus restos con edificios contemporáneos de Caria y Jonia, especialmente los de Labraunda y Priene. El resultado permite imaginar un monumento en el que el mármol, la escultura, la pintura y los elementos metálicos formaban parte de una misma puesta en escena.

 

recreación digital del Mausoleo de Halicarnaso
Recreación digital del Mausoleo de Halicarnaso (ChatGPT / Sergio Geijo)

 

 

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Bodrum y el Mausoleo de Halicarnaso. viatorimperi.es/bodrum
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BRITISH MUSEUM (Great Russell Street. London WC1B 3DG)
HORARIOS: Todos los días de 10.00 a 17.00 (viernes hasta las 20.30).
TARIFAS 2026: Gratuita.
WEB: britishmuseum.org

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