El puente romano de Bibei, ingeniería romana en la Via Nova

Puente romano de Bibei
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Galicia – Ourense  /  Tarraconensis

 

El puente romano de Bibei se alza sobre el río del mismo nombre, en el límite entre los municipios de A Pobra de Trives, en la provincia de Ourense, y Quiroga, en Lugo. Situado en el fondo de un profundo valle, a unos nueve kilómetros por carretera de A Pobra de Trives, continúa integrado en la carretera OU-636, que comunica las Tierras de Trives con Larouco, A Rúa y la comarca de Valdeorras.

La obra constituye uno de los puentes romanos mejor conservados de la península ibérica y uno de los testimonios más destacados de la ingeniería viaria de la antigua Gallaecia. Casi dos mil años después de su construcción, el puente sigue desempeñando la función para la que fue concebido: permitir el tránsito sobre el Bibei en uno de los pasos naturales más complejos del oriente de Galicia.

El puente pertenecía a la Vía XVIII del Itinerario de Antonino, conocida por las inscripciones antiguas como Via Nova. Esta carretera comunicaba Bracara Augusta, la actual Braga, con Asturica Augusta, Astorga, y atravesaba el interior del noroeste peninsular mediante un trazado de aproximadamente 215 millas romanas.

La estructura está formada por tres arcos de medio punto de dimensiones desiguales, apoyados sobre dos grandes pilas cimentadas directamente sobre la roca del cauce. Con unos 75 metros de longitud, el puente conserva gran parte de su fábrica romana original. Las reparaciones realizadas durante la Edad Moderna y, especialmente, durante las obras de la carretera del siglo XIX, no alteraron la configuración esencial del monumento, que continúa mostrando con claridad el proyecto concebido por los ingenieros romanos.

El puente fue declarado monumento histórico-artístico el 3 de junio de 1931 y actualmente posee la consideración de Bien de Interés Cultural.

 

HISTORIA DEL PUENTE ROMANO DE BIBEI

La Via Nova comunicaba Bracara Augusta con Asturica Augusta atravesando el norte de Portugal y el interior de Galicia antes de alcanzar la Meseta. Se conoce la fecha de apertura de la vía gracias a varios miliarios. Uno de los encontrados en el entorno de Bibei, fechado en el año 79 d.C., está dedicado a Tito y Domiciano. La inscripción utiliza la expresión Via Nova facta, aludiendo a la construcción de la nueva carretera, y menciona al legado imperial Cayo Calpetano Rancio Quirinal Valerio Festo. La vía estaba, por tanto, operativa a finales del siglo I d.C.

El paso del río Bibei era uno de los sectores más difíciles de todo el recorrido. La calzada descendía desde las tierras altas de Trives mediante una sucesión de curvas, conocidas como los Codos de Larouco, hasta alcanzar el estrecho cauce del río. Los ingenieros romanos eligieron un punto donde las pilas podían apoyarse directamente sobre la roca y donde el valle podía salvarse mediante tres arcos.

Tradicionalmente se ha fechado la construcción del puente entre los años 114 y 119 d. C., durante el principado de Trajano. No obstante, no se conserva ninguna inscripción procedente del propio puente que permita confirmar con certeza esta cronología. La relación del monumento con Trajano también estuvo condicionada por una antigua confusión. Durante años se creyó que una inscripción en la que los habitantes de Aquae Flaviae afirmaban haber financiado un puente de piedra se refería a Bibei. El texto pertenecía en realidad al puente romano de Chaves.

Tras la desaparición del Imperio romano de Occidente, el puente continuó siendo utilizado. Su posición en uno de los pasos naturales entre el interior de Galicia, Valdeorras y la Meseta mantuvo su importancia durante la Edad Media y la Edad Moderna. La antigua calzada quedó integrada en caminos territoriales y, más tarde, en el Camino Real que comunicaba Galicia con Castilla.

Las reparaciones más importantes se realizaron durante el siglo XIX, cuando el paso fue incorporado a la nueva carretera entre Ourense y Ponferrada. Las obras afectaron a los pretiles, a varios sectores de los paramentos, a los tajamares y al arco menor. También se emplearon sillares de nueva talla y cemento hidráulico en algunas juntas. A pesar de estas intervenciones, la estructura fundamental, las pilas, el gran arco central y buena parte de la sillería siguen perteneciendo a la construcción romana.

 

QUÉ VER EN EL PUENTE DE BIBEI

La visita al puente romano de Bibei permite observar una obra excepcional de la ingeniería viaria romana. En Bibei podemos comprender cómo los ingenieros romanos resolvieron el paso de la Via Nova por uno de los valles más abruptos de su recorrido, apoyando la construcción sobre la roca y enlazándola con una calzada que ascendía por las laderas mediante grandes curvas.

En la actualidad, el puente forma parte de la carretera OU-636 y permanece abierto al tráfico. Esta circunstancia condiciona la visita, ya que el tablero es estrecho y carece de aceras. La estructura del puente se contempla mejor desde los márgenes y pequeños espacios situados junto a sus extremos, desde donde pueden distinguirse los arcos, las pilas, los tajamares y la relación del monumento con el cauce.

 

EL PUENTE Y SU EMPLAZAMIENTO

El río Bibei discurre aquí profundamente encajado entre afloramientos graníticos, formando uno de los pasos más difíciles de todo el recorrido de la Via Nova. Los ingenieros romanos aprovecharon la estrechez del valle y la solidez de la roca para cimentar directamente las pilas del puente, reduciendo así la longitud de la estructura y garantizando su estabilidad frente a las crecidas.

Su aspecto actual mantiene la monumentalidad de la obra romana. El puente romano de Bibei mide aproximadamente 75 metros de longitud y cerca de siete metros de anchura total. Desde la clave del arco central hasta el lecho del río existe una altura cercana a los 22,50 metros, mientras que el tablero conserva una rasante prácticamente horizontal, característica de los grandes puentes romanos destinados al tránsito continuado de carros, caballerías y viajeros.

Este perfil recto constituye uno de sus rasgos más llamativos. Mientras muchos puentes medievales elevaban el tablero hacia el centro para ganar altura, los ingenieros romanos resolvieron el desnivel mediante pilas más altas y grandes arcos, permitiendo que la calzada mantuviera un recorrido mucho más cómodo. Casi dos mil años después, el puente continúa desempeñando la misma función para la que fue construido.

 

LOS TRES ARCOS

El puente romano de Bibei está formado por tres arcos de medio punto de dimensiones desiguales, adaptados a la forma del cauce y a la posición de los afloramientos rocosos sobre los que descansan las pilas. Esta aparente irregularidad responde a un proyecto cuidadosamente calculado para aprovechar las condiciones naturales del terreno.

El arco central, con una luz aproximada de 18,50 metros, domina toda la composición y salva la parte principal del río. A ambos lados se sitúan otros dos arcos menores, de unos 8,80 y 6,10 metros respectivamente, cuya diferente anchura refleja la adaptación de la obra al perfil del valle. Las bóvedas están construidas mediante dovelas de granito perfectamente talladas y colocadas de forma radial.

 

puente de Bibei
Puente romano de Bibei (foto: Álvaro Pérez Vilariño, CC BY-SA 2.0)

 

LAS PILAS

Las dos pilas principales constituyen el verdadero soporte del puente. Se levantaron directamente sobre los afloramientos graníticos del cauce, previamente rebajados para encajar las primeras hiladas de sillares y asegurar una cimentación sólida.

Su diseño responde tanto a criterios estructurales como hidráulicos. Mientras la parte posterior presenta un perfil prácticamente recto, el frente orientado hacia la corriente incorpora grandes tajamares triangulares destinados a dividir el agua antes de que alcance los apoyos.

Gracias a esta solución, la presión ejercida por las crecidas disminuía considerablemente y se reducía el riesgo de socavación de los cimientos. La altura alcanzada por las pilas permite además mantener el tablero muy por encima del nivel habitual del río, garantizando el paso incluso durante los periodos de mayor caudal.

 

puente romano de Bibei, Galicia
Puente romano de Bibei (foto: Álvaro Pérez Vilariño)

 

LOS TAJAMARES

Los tajamares constituyen uno de los elementos más característicos de la ingeniería de puentes romana. Situados aguas arriba de las pilas, presentan una planta triangular diseñada para abrir la corriente y reducir la fuerza con la que el agua incide sobre la estructura.

En el puente romano de Bibei alcanzan aproximadamente doce metros de altura y finalizan antes de llegar al tablero. Esta disposición protegía los pilares durante las crecidas y desviaba troncos, ramas y otros materiales arrastrados por el río, evitando que impactaran directamente contra la fábrica.

Sus remates inclinados facilitaban la evacuación del agua. Hay que señalar que las hiladas superiores de ambos tajamares y sus sombreretes piramidales se reformaron parcialmente durante las obras de adaptación del puente a la carretera entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.

 

puente romano de Bibei, Galicia
Puente romano de Bibei (foto: Álvaro Pérez Vilariño)

 

EL MILIARIO DE LA VÍA NOVA

Junto a uno de los accesos al puente romano de Bibei se conserva un miliario perteneciente a la Via Nova. Estas columnas se colocaban junto a las calzadas para indicar las distancias y recordar las obras realizadas bajo la autoridad del emperador. El miliario de Bibei está dedicado a Tito y Domiciano y está fechado en el año 79 d. C. Su inscripción incluye la expresión Via Nova facta, una referencia directa a la construcción de la nueva carretera entre Braga y Astorga.

 

miliario romano y columna conmemorativa en Bibei
Bibei. Miliario romano y columna conmemorativa (foto: Álvaro Pérez Vilariño)

 

LOS CODOS DE LAROUCO

El tramo más espectacular de la Via Nova en las inmediaciones del puente es el conocido como los Codos de Larouco. Para superar el fuerte desnivel existente entre el fondo del valle y las tierras altas, los ingenieros romanos diseñaron una sucesión de largas curvas que permitían mantener pendientes aptas para el tránsito de carros y animales de carga.

En algunos sectores la plataforma fue excavada directamente sobre la roca, mientras que en otros fue necesario construir muros de contención y terraplenes para sostener la calzada. El resultado fue una de las obras viarias de montaña más notables de la antigua Gallaecia.

La magnitud de esta infraestructura llamó la atención de los viajeros de la Edad Moderna. Autores como Bartolomé Sagrario de Molina o Ambrosio de Morales describieron el camino descendiendo hacia el Bibei mediante grandes vueltas abiertas en la ladera.

El puente romano de Bibei y la calzada forman una única obra de ingeniería. Sin los Codos de Larouco, el puente habría sido inútil; sin el puente, la Via Nova nunca habría podido superar el profundo valle del Bibei.

 

Codos de Larouco, calzada romana de la Via Nova
Codos de Larouco (foto: pueblosmagicos.es)

 

VISITAS CERCANAS

El valle del Sil conserva, a menos de una hora por carretera del puente romano de Bibei, varios lugares que permiten ampliar el conocimiento de la presencia romana en el oriente de Galicia. La selección más relevante se concentra en las explotaciones auríferas de Montefurado y Ribas de Sil, el museo que explica este paisaje minero y el asentamiento romano de O Castelo, relacionado con la producción metalúrgica de Valdeorras.

EL TÚNEL ROMANO DE MONTEFURADO

A unos 40 km por carretera, siguiendo la OU-636 hacia Larouco y A Rúa y continuando después por la N-120 en dirección a Quiroga, se encuentra el túnel romano de Montefurado, una de las mayores obras de ingeniería minera de la antigua Gallaecia.

Los romanos perforaron el espolón rocoso que cerraba un gran meandro del Sil para desviar el río por un recorrido más corto. La obra permitía reducir el caudal en el cauce antiguo y facilitar la explotación de los sedimentos auríferos acumulados en el lecho y las terrazas fluviales. Desde el mirador de Anguieiros se aprecia la perforación y la transformación del paisaje fluvial.

EL MUSEO GEOLÓGICO DE QUIROGA

Quiroga se encuentra a unos 50 km por carretera del puente de Bibei, siguiendo la OU-636 hasta A Rúa y la N-120 en dirección a Monforte de Lemos. Una de las salas del museo está dedicada a la minería histórica de las Montañas do Courel y explica las explotaciones de oro, los canales hidráulicos y la modificación de los cauces fluviales. Su visita ayuda a interpretar correctamente Montefurado y las numerosas minas romanas localizadas en las cuencas del Sil y del Lor.

EL CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE LA MINERÍA AURÍFERA ROMANA

El Centro de Interpretación de la Minería Aurífera Romana, conocido como CIMAR, se encuentra en San Clodio, en el municipio de Ribas de Sil. Se llega desde el puente de Bibei siguiendo la OU-636 hasta A Rúa, la N-120 hacia Quiroga y, desde esta localidad, las carreteras que continúan hacia San Clodio.

Inaugurado en 2022, es el primer museo de Galicia dedicado específicamente a la minería romana del oro. El centro sirve además como introducción al complejo arqueológico de O Covallón, formado por cuatro explotaciones romanas enlazadas mediante una ruta de aproximadamente 4,5 km. El recorrido permite reconocer desmontes, depósitos y canales asociados al trabajo minero.

EL CASTRO DE O CASTELO DE VALENCIA DO SIL

El castro de O Castelo se encuentra en Valencia do Sil, a unos 30 km por carretera del puente de Bibei, siguiendo la OU-636 hacia A Rúa y posteriormente la N-120 en dirección a Quiroga, con el desvío local hacia Valencia do Sil. El castro estuvo ocupado entre los siglos I y II d. C. y entre los siglos IV y V d.C. Los trabajos arqueológicos han descubierto viviendas construidas sobre terrazas artificiales, objetos de bronce, recipientes de vidrio, monedas y evidencias de una actividad metalúrgica de considerable escala.

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La Via Nova. Roma entre Portugal y Galicia. viatorimperi.es/via-nova
Ribas do Sil. La Ruta del Oro del Sil. viatorimperi.es/ribas-do-sil

MÁS INFORMACIÓN
Puente de Bibei. Web Ribeira Sacra.

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