LAS TERMAS DE CARACALLA

Italia – Lacio / Roma (Región XII)

 

Las termas de Caracalla se encuentran en el San Saba, el vigésimo primer rione o distrito del centro de Roma. Se hallan próximas a otra de las grandes construcciones lúdicas de la Antigua Roma, el Circo Máximo. En cinco minutos, se puede llegar caminando desde la estación de metro Circo Massimo.

 

Las termas de Caracalla, Thermae Antoninianae, eran los baños más imponentes de Roma.  Ocupaban una extensión de 13 Ha. Fueron además las termas de mayor tamaño de la capital romana, tras las de Trajano, y posteriormente, tras las de Diocleciano. Su construcción se llevó a cabo entre los años 212 y 216 d.C. en tiempos del emperador romano Caracalla, hijo de Septimio Severo. Este extraordinario complejo termal estuvo en activo durante tres siglos. Se cree que las termas sucumbieron en el 537 d.C. cuando el rey ostrogodo Vitiges destruyó los acueductos que abastecían de agua a Roma. El agua de las termas de Caracalla provenía del acueducto Antoniniana, que a su vez se proveía del gran acueducto Claudia-Marcia. Un terremoto acaecido en el 847 d.C. debió provocar una importante destrucción de las Termas, ya en desuso.

 

Recreación de las termas de Caracalla (foto: Manfred Weghuber)

 

EL INTERIOR DE LAS TERMAS

La estructura del edificio principal de las Termas de Caracalla estaba compuesta por un eje central formado por la natatio, piscina de proporciones olímpicas, el frigidarium  o sala de agua fría, el tepidarium o sala de agua templada, y el caldarium o estancia de agua caliente, de planta circular. En torno a ellas, de modo simétrico, se hallaban distribuidas diversas estancias. En sus extremos se encontraban dos palestras o zonas de ejercicios físicos.

El complejo se completaba  con un estadio con gradas, donde se realizarían actividades atléticas, las cisternas, con capacidad para ochenta mil metros cúbicos de agua, jardines y, dos bibliotecas, en sus extremos, probablemente una para textos latinos y otra para textos griegos.

Podemos hacernos una idea de la magnificencia de esta construcción cuando vemos que los vestigios actuales llegan a una altura de 36 m.

 

Terma de Caracalla. Palestra y frigidarium (foto: Christine McIntosh)
Termas de Caracalla. Pavimento musivario (foto: Jens-Olaf Walter)

 

El caldarium  se hallaba situado en una soberbia sala de planta circular, con un diámetro de treinta y cuatro metros. Estaba cubierta por una gran cúpula sostenida sobre ocho pilares, con un gran óculo en el centro, al estilo del Panteón romano. Esta era la última estancia a la que se accedía tras haber pasado previamente por las salas de agua fría y templada.

 

Roma. Termas de Caracalla. Caldarium (foto: Vyacheslav Argenberg)

 

El pavimento musivario de la palestra se restauró en 2016, con el patrocinio de la firma de lujo Bulgari. Según la directora de las Termas, Marina Piranomonte, su particular decoración geométrica, hace de este mosaico uno de los más importantes del mundo.

 

Termas de Caracalla. Una de las palestras (foto: damian entwistle)
Termas de Caracalla. Decoración musivaria de la palestra (foto: damian entwistle)

 

El pavimiento de las exedras localizadas en ambos lados de las termas estaba decorado con mosaicos de atletas. Su datación es posterior a la de la construcción de las Termas. Se cree que fueron instalados en la cuarta centuria, durante los trabajos de restauración del complejo. En la actulidad se muestran en los Museos Vaticanos.

 

Termas de Caracalla. Mosaicos de atletas (foto: Carole Raddato)

 

GALERÍAS Y HORNOS SUBTERRÁNEOS

¿Cómo se calentaba el agua de las termas? En 2019 se abrió al público el subsuelo de las termas de Caracalla. En este lugar, a seis metros de profundidad, había un colosal enjambre de galerías y gigantescos hornos, que servían para calentar el agua y la temperatura ambiente de las piscinas. Es posible ver uno de los cincuenta hornos de ladrillo con que contaban las Termas. Aquí los esclavos sufrían las inclemencias del tórrido calor procedente de los hornos mientras se desplazaban por los tres kilómetros de galerías, llevando a sus espaldas y en los carros las toneladas de madera que se necesitaban a diario para calentar las aguas.

 

Termas de Caracalla. Galerías subterráneas (foto: Randy Martin)

 

En el espacio subterráneo de las Termas también se encuentra un mitreo, un templo dedicado al dios oriental Mitra. Tenía unas medidas de 23×10 m.

 

Termas de Caracalla. Mitreo (foto: italymagazine)

 

 

EL LEGADO DE LAS TERMAS

Las Termas de Caracalla fueron utilizadas durante siglos como cantera para la construcción de otras edificaciones.  El mármol y capiteles de las Termas se utilizaron en la edificación de Santa María in Trastevere en el siglo XII. El mayor expolio de las Termas de Caracalla lo realizó el Papa Pablo III, en el siglo XVI. Ordenó la extracción de las columnas que permanecían en pie y de las gigantescas esculturas que decoraban las Termas para trasladarlas a residencia, el Palacio Farnesio.

 

En Roma se pueden contemplar una veintena de columnas de la Biblioteca de las Termas en la nave central de la  iglesia de Santa María in Trastevere. En la Plaza Farnese se conservan dos grandes bañeras de granito egipcio, localizadas originariamente en el frigidarium de las Termas de Caracalla.

 

Roma. Piazza Farnese. Bañeras de las termas de Caracalla (foto: Alun W)

 

Una de las colosales columnas de granito, procedente de la piscina de las Termas de Caracalla, denominada la Columna de la Justicia, se puede contemplar en la Plaza de la Santísima Trinidad de Florencia. Fue donada por el Papa Pío IV al duque Cosme I de Medici, en 1563.

 

Florencia. Columna de la Justicia (foto: Alejandro)

 

En el Museo Arqueológico de Nápoles se exhiben varias esculturas que decoraban las salas de las Termas de Caracalla. Destacan el grupo escultórico del Toro Farnesio, la colosal estatua de Hércules Farnesio o la bañera de pórfido rojo, proveniente del frigidarium.

El Toro Farnesio es el mayor grupo escultórico de la Antigüedad que ha llegado hasta nuestros días. Tiene un peso de veinticuatro toneladas, con una altura superior a los cuatro metros y una anchura en su base de tres metros de lado. Narra el suplicio de Dirce, atada mortalmente a un toro salvaje, por los hijos de Antíope, Zeto y Anfión, que deseaban vengar el maltrato sufrido por su madre.

 

Museo de Nápoles. Grupo escultórico del Toro Farnesio (foto: Richard Mortel)

 

El Hércules de Farnesio fue esculpido por el ateniense Glykon. Cuando se descubrió en 1545 estaba rota en cuatro partes y le faltaban las piernas. Las mismas fueron rehechas por Guglielmo della Porta, alumno de Miguel Angel.  Dos siglos después se hallaron las piernas originales, repuestas por el escultor Carlo Albacini.

 

Museo de Nápoles. Hércules Farnesio (foto: Carole Raddato)

 

 

 

Más información.

TERMAS DE CARACALLA (Via delle Terme di Caracalla, 52. Roma)

HORARIOS: Martes a domingos de 9:00 a 18:30. Lunes de 9:00 a 14:00.

TARIFAS 2020: Adultos... 8€.

CÓMO LLEGAR: Metro Circo Massimo - linea B. Autobús, líneas 118, 160 y 628.

 

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