MAUSOLEOS IMPERIALES DE ROMA

Roma

 

La mayoría de los emperadores romanos de las dos primeras centurias de nuestra era fueron enterrados en dos lugares emblemáticos de Roma: los mausoleos de Augusto, el primer emperador, y Adriano, considerado como uno de los mejores emperadores de su Historia. Hay un tercer lugar digno de mención, la Columna trajana, donde se guardaban las cenizas de Trajano, emperador bajo cuyo gobierno, el Imperio romano alcanzó su mayor extensión. ¡Vamos a visitarlos!

 

MAUSOLEO DE AUGUSTO

El Mausoleo de Augusto fue la tumba circular más grande del Imperio romano, si no del mundo antiguo. Fue construida en el 29 a.C. en el Campo de Marte, a las afueras de Roma. En su construcción se siguió el modelo de las grandes tumbas helenísticas, siendo probable que se inspirara en la tumba de Alejandro Magno, tras la estancia de Octaviano en Alejandría. Su propio nombre proviene del mausoleo de Caria, en Halicarnaso (ver artículo), considerado una de las maravillas del mundo antiguo.

 

Recreación del mausoleo de Augusto

 

El Mausoleo de Augusto era una gran construcción funeraria de forma cilíndrica, con un diámetro de 87 m. y una altura de 45 m. Su interior estaba formado por una serie de muros concéntricos. En el último muro cilíndrico se encontraban los nichos donde se depositaron las cenizas de los miembros de la familia imperial.  En el centro del Mausoleo, un gran pilar contenía el nicho donde se guardaban las cenizas de Augusto, el primer emperador de Roma.

 

Mausoleo de Augusto

 

El acceso al Mausoleo se realizaba por el lado sur. Se encontraba flanqueado por dos obeliscos de granito rojo egipcio, procedentes de Asuán. Estos obeliscos se conservan en la actualidad en diferentes puntos de la ciudad, uno en frente de la iglesia de Santa María la Mayor, y el segundo está integrado en la Fuente del Caballo en la Plaza del Quirinal.

 

Roma. Obelisco egipcio de la Plaza del Quirinal (foto: Fred Romero)

 

Entre los miembros de la familia imperial enterrados en el Mausoleo de Augusto se encontraban su sobrino Marcelo, del cual aún se conserva su lápida, su amigo íntimo (y yerno) Agripa, Druso el Menor, y sus ahijados Lucio y Gayo Cesar. También se encontraban los restos de su esposa Livia, su heredero Tiberio, y Agripina, madre de Calígula, entre otros. El último emperador enterrado en el Mausoleo de Augusto fue Nerva, en el 98 d.C. De todos ellos, se ha conservado la urna funeraria de Agripina la Mayor, utilizada durante la Edad Media como medidor de maíz. Actualmente se conserva en el Tabularium de los Museos Capitolinos.

 

Urna funeraria de Agripina (foto: ancientrome.ru)

 

El Mausoleo estaba coronado por una gran estatua de bronce del emperador Augusto, visible desde cualquier punto de la capital imperial. En palabras del geógrafo Estrabón, el Mausoleo era el más destacado de entre todos los monumentos de Roma, rodeado en su cumbre por  árboles de hoja perenne.

 

Tras la caída del Imperio romano, el Mausoleo de Augusto pasó por mil y una vicisitudes. Durante la Edad Media el Mausoleo se convirtió en un castillo fortificado, destruido en el 1241. . Durante siglos, su revestimiento de mármol fue saqueado, utilizado como cantera para la construcción de otros edificios.

En el siglo XVI el Mausoleo se convirtió en los jardines colgantes del palacio de  la acaudalada familia florentina Solderini. En el siglo XVII, ya como propiedad de los marqueses de Correa, se utilizó como centro de espectáculos y  plaza de toros. A finales del siglo XIX se convirtió en el anfiteatro Umberto I de Saboya. A principios del siglo pasado se convirtió en auditorio para conciertos y óperas. En tiempos de Mussolini, el dictador ordenó la destrucción de todas las viviendas y edificios anexos al Mausoleo, buscando revivir la grandeza del antiguo Imperio romano y en su afán por hallar las cenizas del primer emperador de Roma.

 

Mausoleo de Augusto (foto: Jürgen Mangelsdorf)

 

En el Mausoleo también se encontraba una copia del Res Gestae Divi Augusti, el testamento del Divino Augusto. La placa de bronce que lo conmemoraba se perdió en el tiempo. A cambio, hoy en día, podemos ver una réplica de sus palabras, rescatadas del Templo de Augusto en Ancyra (Ankara), en el  Ara Pacis Augustae, el monumento de la Paz erigido por el emperador romano, que está localizado a escasos metros del Mausoleo.

 

Ara Pacis Augustae (foto: Paolo Rosa)
Res Gestae Divi Augusti – Ara Pacis (foto: Seth Schoen)

 

 

COLUMNA TRAJANA

La Columna trajana se levantó en el Foro del emperador Trajano para conmemorar su victoria sobre los dacios. La grandiosidad del Foro de Trajano  nos la da su tamaño, mayor que la de todos los foros imperiales anteriores juntos. La Columna se hallaba situada entre el templo del Divino Trajano, construido posteriormente por orden de su sucesor Adriano, y la Basílica Ulpia. Estaba además flanqueada por dos bibliotecas, una de libros en griego y otra de libros en latín. Su creador probablemente fuera el insigne arquitecto Apolodoro de Damasco. Su inauguración se produjo en el año 114 d.C. La imponente Columna de Trajano tiene una altura de 42 m. y cuenta con doscientos altorrelieves en los que, a modo de pergamino, se narran historias de las dos guerras dacias (101-102 d.C. y 105-106 d.C.).

 

Columna trajana (foto: Carole Raddato)

 

El pedestal está decorado con relieves que muestran el botin de guerra. La Columna está compuesta por dieciocho bloques de mármol de Carrara, cada uno de ellos con un peso aproximado de cuarenta toneladas. La mitad inferior de la columna muestra escenas de la primera guerra dacia mientras que la mitad superior narra episodios de la segunda guerra dacia. Tan sólo un tercio de las escenas son de tipo bélico. El resto narran otros aspectos de la guerra: sacrificios, recepción de embajadas y prisioneros, la marcha de soldados, construcción de ciudades, etc.  Un relieve de la Victoria separa ambos grupos escultóricos. Originariamente, la Columna estaba completamente policromada y en su cúspide se hallaba una estatua del emperador Trajano. Esta escultura fue sustituida en 1587, por orden del Papa Sixto V, por una del apóstol San Pedro.

 

Columna trajana – detalle (foto: Carole Raddato)
Columna trajana – detalle (foto: Carole Raddato)

 

Tras la muerte del emperador, el Senado de Roma decidió que sus cenizas reposasen en una urna de oro a los pies de la Columna. De este modo, el pedestal de la columna se convirtió en el monumento funerario del emperador Trajano, convirtiéndose así en el primer emperador enterrado dentro del Pomerium de la Ciudad.

 

Columna trajana. Pedestal (foto: Carole Raddato)

 

 

MAUSOLEO DE ADRIANO

El mausoleo de Adriano, más conocido como el Castel Sant’Angelo, fue construido por el arquitecto Demetriano para acoger los restos del emperador Adriano y su familia. Su construcción se inició en el 135 d.C. y se finalizó cuatro años después, en tiempos de Antonino Pío.

 

El mausoleo de Adriano debe su nombre actual al papa Gregorio I. En el año 590 d.C. una gran epidemia asoló la ciudad, hasta que el Papa vió al arcángel San Miguel envainar su espada en lo alto del mausoleo. Esta visión se interpretó como el fin de la epidemia. En conmemoración de este suceso, se levantó una estatua del arcángel sobre lo alto del edificio. Originariamente, el mausoleo estaba coronado por una escultura en bronce del emperador Adriano sobre una cuádriga. Desde 1753 se conserva una  estatua del arcángel, obra del escultor Pierre van Verschaffelt sobre un dibujo de Bernini.

 

Mausoleo de Adriano (foto: Carole Raddato)

 

En la primera planta del mausoleo se depositaron las cenizas del emperador Adriano y su esposa Vibia Sabina. También se encuentran enterrados en el mismo, su primer hijo adoptivo, Lucio Aelio Vero, y los emperadores Antonino Pío y su esposa Faustina la Mayor, Marco Aurelio, Cómodo, Septimio Severo y su esposa Julia Domna, y sus hijos Geta y Caracalla.

 

Mausoleo de Adriano. Interior (foto: Carole Raddato)

 

El mausoleo de Adriano consta de cinco plantas, a las que se accede a través de una rampa en espiral. Algunas de sus estancias están decoradas con frescos renacentistas, creados cuando se convirtió en residencia papal. En el siglo V d.C. el mausoleo se convirtió en una fortaleza militar, integrada en la Muralla Aureliana. En el 1277 se construyó un corredor fortificado, el passetto, que unía el Vaticano con el Castelo Sant’Angelo, siendo utilizado como refugio o vía de escape.

 

El amor al arte que Adriano manifestó durante su vida es probable que también estuviera representado en su lugar de descanso eterno. En los Museos Vaticanos se conservan dos extraordinarios pavos reales, en bronce, que se cree que formaban parte de la decoración de su tumba. Estos animales representaban en la iconografía clásica, la realeza y la inmortalidad.

 

Escultura bronce pavo real – museos vaticanos (foto: Carole Raddato)

 

En el foso del Castelo Sant’Angelo se descubrió en el siglo XVII los restos de una estatua de época helenística: el Fauno Barberini. Se cree que la escultura pudo acabar en el foso arrojada por los romanos en defensa ante el ataque de los godos, hecho narrado por el cronista del siglo VI d.C., Procopio de Cesarea. La escultura del fauno, de más de dos metros de altura, fue esculpida en mármol de Pérgamo. Se conserva en la Gliptoteca de Munich.

 

 

Más información.

MAUSOLEO DE ADRIANO (Lungotevere Castello, 50, 00193 Roma)

Horarios: Martes a domingo de 9:00 a 19:30. 

Tarifas 2021: Adultos... 15 €

Web: castelsantangelo



MAUSOLEO DE AUGUSTO 

Horarios: Apertura a partir de marzo 2021

 

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