El pecio de Ses Fontanelles, el barco romano mejor conservado del Mediterráneo
Publicado el 20 de octubre de 2025. Última actualización el 2 de julio de 2026.
A 65 metros de la costa de la Platja de Palma y a apenas 2,5 metros de profundidad, en 2019 se produjo uno de los hallazgos más excepcionales de la arqueología subacuática europea: el pecio romano de Ses Fontanelles. Fechado en el siglo IV d.C., este barco romano conserva su estructura prácticamente intacta junto a un cargamento completo de ánforas con vino, aceite y salsas de pescado procedentes del sureste de Hispania.
En esa época, el Mediterráneo seguía siendo la gran arteria del Imperio. Desde los puertos de Carthago Spartaria, Tarraco o Gades, los navíos hispanos abastecían a las Baleares y a las provincias itálicas. El pecio romano de Ses Fontanelles se integraba en esta red de redistribución comercial, que conectaba los mercados provinciales hispánicos con los grandes centros urbanos del Occidente romano.
El descubrimiento, las sucesivas campañas de excavación arqueológica y la recuperación de la embarcación han convertido este enclave mallorquín en un referente internacional para el estudio del comercio, la navegación y la construcción naval romana en el Mediterráneo tardío.
HISTORIA DEL HALLAZGO
El pecio romano de Ses Fontanelles fue descubierto en 2019 por un vecino que practicaba buceo y que avisó al Consell de Mallorca del hallazgo. La embarcación, de 12 metros de eslora y 6 de manga, se encontraba sorprendentemente bien conservada gracias al ambiente anóxico del fondo arenoso que la protegió durante siglos. Las investigaciones arqueológicas, coordinadas por el proyecto Arqueomallornauta, permitieron recuperar centenares de ánforas y materiales orgánicos en excelente estado.
En 2024, la localización de una moneda romana acuñada en Siscia —actual Sisak (Croacia)— perteneciente a Constantino o Licinio I, confirmó la datación del naufragio en torno al año 320 d.C. La moneda apareció bajo el mástil principal, lo que sugiere un rito fundacional romano: colocar una moneda en la base del mástil como ofrenda de buena fortuna para la nave y su tripulación.

EL BARCO Y SU CARGAMENTO
Entre 2021 y 2022 se llevó a cabo una excavación integral del pecio, que permitió recuperar un conjunto de más de 300 ánforas en excelente estado. La mayoría corresponde a los tipos Almagro 51C y Keay LII, característicos del sudeste de Hispania. Su contenido —aceite, vino y garum— revela la importancia del tráfico de productos hispanos en la economía romana.
Casi un centenar de las ánforas presentan inscripciones pintadas, los llamados tituli picti, que especifican el tipo de producto, el comerciante o el lugar de origen. Este conjunto constituye la colección de tituli picti más numerosa de Hispania y una de las más completas del Imperio. Las inscripciones, ejecutadas con pigmentos de hierro y carbón, conservan nombres abreviados de mercaderes, medidas y símbolos, algunos de ellos cristianos, lo que ofrece un testimonio excepcional de las prácticas comerciales y de la evolución cultural del siglo IV d.C.
Los análisis han confirmado el origen de la nave y su cargamento en la región de Carthago Spartaria (Cartagena), lo que convierte al pecio de Ses Fontanelles en el primer barco romano conocido con cargamento de esta región, hundido en aguas mediterráneas.
También se recuperaron objetos singulares, como un taladro de arco de carpintero naval, dos zapatos (uno de cuero y otro de esparto), cordajes y restos vegetales, que nos ofrecen un valioso testimonio de la vida a bordo de un mercante romano.

ARQUEOMALLORNAUTA
El descubrimiento del pecio romano de Ses Fontanelles marcó el inicio de un ambicioso proyecto científico destinado no solo a estudiar la embarcación, sino también a garantizar su conservación y ampliar el conocimiento sobre la navegación y el comercio marítimo en el Mediterráneo occidental durante la Antigüedad tardía.
Con ese objetivo nació Arqueomallornauta, una iniciativa impulsada por el Consell de Mallorca junto a las universidades de las Illes Balears, Barcelona y Cádiz, bajo la dirección científica de Miguel Ángel Cau Ontiveros y con la participación de un amplio equipo de arqueólogos, restauradores, arquitectos navales, biólogos marinos y especialistas en documentación digital. El proyecto, previsto hasta 2028, combina arqueología subacuática, arqueometría, fotogrametría tridimensional y técnicas avanzadas de conservación para estudiar tanto la embarcación como el entorno en el que permaneció sumergida durante más de dieciséis siglos.
La calidad científica de este programa fue reconocida en 2025 al convertirse en finalista del IV Premio Nacional de Arqueología y Paleontología de la Fundación Palarq, un reconocimiento reservado a algunos de los proyectos de investigación más relevantes desarrollados en España.

La extracción del pecio
La fase más delicada del proyecto se llevó a cabo entre marzo y junio de 2026 con la extracción de los restos conservados de la embarcación. Durante cuatro meses, el equipo arqueológico trabajó bajo el agua documentando cada elemento antes de proceder a su recuperación mediante un complejo operativo diseñado para evitar cualquier deformación de las maderas.
La campaña permitió recuperar la totalidad de la estructura conservada del casco. Paralelamente, la excavación se amplió varios metros alrededor de la embarcación para documentar y recuperar todos los materiales asociados al naufragio que permanecían enterrados fuera de su estructura. Gracias a esta intervención aparecieron nuevas cerámicas, cuatro anclas, cerca de noventa metros de cabos, cestos elaborados con fibras vegetales, poleas, un escandallo empleado para medir la profundidad y restos de las velas de lino de la embarcación.
Concluida la extracción, las distintas piezas del barco fueron trasladadas al Castillo de San Carlos, en Palma, donde permanecerán sumergidas en piscinas de desalación durante unos 18 meses. Esta primera fase resulta imprescindible para eliminar progresivamente las sales acumuladas en la madera tras siglos bajo el mar. Posteriormente serán enviadas al laboratorio ARQVAtec del Museo Nacional de Arqueología Subacuática, en Cartagena, donde serán sometidas a un largo proceso de restauración mediante impregnación con polietilenglicol (PEG) y liofilización, además de diversos estudios sobre la arquitectura naval de la embarcación, la identificación de los tipos de madera empleados, las técnicas constructivas y la cronología del barco.
Paralelamente, el Consell de Mallorca prevé dedicar una exposición monográfica al pecio y a todo el proceso científico desarrollado desde su descubrimiento.


“NAVIS ROMANA”. EL PECIO ANTE LAS CÁMARAS
Una intervención arqueológica de esta complejidad difícilmente vuelve a repetirse. Con el propósito de acercarla al público nació Navis Romana, una miniserie documental dirigida por Pere Salom y coproducida por el Consell de Mallorca, IB3, CaixaForum+ y Salom Estudi.
Durante quince meses, las cámaras acompañaron al equipo de Arqueomallornauta en todas las fases de la investigación, desde las inmersiones arqueológicas y la documentación científica hasta la compleja extracción del barco y el inicio de los trabajos de conservación. El rodaje, realizado en Mallorca, Barcelona, Cádiz y Cartagena, reúne imágenes subacuáticas inéditas que muestran con detalle una de las operaciones de arqueología subacuática más importantes desarrolladas en España en los últimos años.
Lejos de limitarse al relato del hallazgo, Navis Romana permite comprender el enorme trabajo científico que hay detrás de la recuperación de un pecio romano. La miniserie, compuesta por dos episodios de 52 minutos, muestra cómo arqueólogos, restauradores, buceadores y especialistas de distintas disciplinas trabajan de forma coordinada para rescatar del fondo del mar una embarcación que, tras permanecer más de mil seiscientos años sumergida, podrá conservarse, estudiarse y difundirse para las generaciones futuras.
MÁS INFORMACIÓN Universidad de Cádiz. El pecio tardorromano de Ses Fontanelles, uno de los barcos hundidos más importantes del Mediterráneo
