Los diez mejores circos romanos de la Antigüedad

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Los grandes escenarios de las carreras de cuadrigas

Los circos romanos fueron los grandes escenarios de las carreras de carros en la Antigüedad. Allí se celebraban los ludi circenses, espectáculos públicos en los que competían bigas, tiradas por dos caballos, y cuadrigas, tiradas por cuatro. Eran carreras rápidas, peligrosas y muy seguidas por la población. En Roma, el Circus Maximus llegó a reunir a más de 150.000 espectadores.

Los circos romanos eran muy diferentes de los anfiteatros o los estadios atléticos. Contaban con una planta extraordinariamente alargada, que alcanzaba entre 400 y 600 m de longitud. En el centro de la pista se levantaba la spina, una barrera longitudinal decorada con obeliscos, estatuas, fuentes y donde se encontraban los marcadores de vueltas. En torno a ella giraban los carros a gran velocidad antes de afrontar las metae, los extremos curvos que eran los puntos más peligrosos de la carrera, donde el riesgo de choque o vuelco era mayor.

Las carreras comenzaban en las carceres, los cajones de salida situados en uno de los extremos del circo. Desde allí partían los aurigas, conductores profesionales que guiaban los caballos con las riendas ceñidas al cuerpo. Su oficio exigía fuerza, técnica y reflejos. En caso de caída, el auriga podía quedar arrastrado por los caballos, por lo que llevaba un cuchillo curvo para cortar las riendas si era necesario.

Las facciones —Azules, Verdes, Rojos y Blancos— contaban con seguidores apasionados y los mejores aurigas alcanzaban enorme fama y grandes fortunas. El caso mejor documentado es el de Cayo Apuleyo Diocles, nacido en Lusitania en el año 104 d. C. Compitió durante veinticuatro años, participó en 4.257 carreras y obtuvo 1.462 victorias. Sus premios alcanzaron los 35.863.120 sestercios, una fortuna extraordinaria que, al cambio actual, podría suponer unos 838 millones de euros.  Otros grandes aurigas fueron Escorpo, Pompeyo Muscloso o Publio Elio Gutta Calpurniano.

 Algunos circos romanos llegaron a albergar más de 100.000 espectadores y varios siguieron utilizándose hasta la Antigüedad tardía. Aunque muchos desaparecieron con el paso del tiempo, otros conservan todavía partes de su estructura, pista, graderíos, spina, torres de salida o galerías internas.

 

Mosaico de un circo romano en el Museo de Lyon
Mosaico de un circo romano (foto: Lyon, LUGDUNUM – Musée & Théâtres romains)

 

La selección que hemos realizado reúne diez circos romanos conservados por sus restos visibles, su importancia histórica y su valor arqueológico, desde Roma hasta Hispania, la Galia, el norte de África y el Mediterráneo oriental. Estos circos romanos muestran la dimensión que alcanzaron las carreras de cuadrigas en Roma y en todo el Imperio romano.

1. EL CIRCO MÁXIMO DE ROMA

El Circus Maximus fue el mayor circo del mundo romano y el principal escenario de las carreras de cuadrigas en la capital imperial. Situado en el valle comprendido entre el Palatino y el Aventino, alcanzó en su fase final aproximadamente 621 m de longitud y cerca de 118 m de anchura. Durante siglos constituyó uno de los espacios públicos más importantes de Roma y el recinto donde se celebraban algunos de los ludi más prestigiosos de la ciudad. En sus gradas podían concentrarse hasta 150.000 espectadores.

Su origen se remonta a la época monárquica, aunque su aspecto monumental corresponde sobre todo a reformas republicanas e imperiales. Julio César, Augusto, Trajano o Constantino realizaron intervenciones en el recinto. La spina central estuvo decorada con obeliscos egipcios, templetes, altares, esculturas y marcadores de vueltas.  De la decoración de la spina se conservan dos piezas excepcionales en otros puntos de Roma: el Obelisco Flaminio, hoy en la Piazza del Popolo, llevado al Circo Máximo por Augusto en el 10 a. C.; y el Obelisco Lateranense, hoy junto a San Giovanni in Laterano, colocado en la spina por Constancio II en el 357 d. C.

Hoy el Circo Máximo conserva, ante todo, la inmensa huella del antiguo recinto entre el Palatino y el Aventino. La pista se reconoce en el gran espacio alargado que ocupa el valle, mientras que los restos arqueológicos excavados se concentran sobre todo en la zona curva, junto a la Torre della Moletta.

 

Circo Máximo de Roma
Circo Máximo de Roma (foto: Sebastià Giralt)
Circo Máximo de Roma
Circo Máximo de Roma (foto: Sebastià Giralt)

 

2. CIRCO DE MAJENCIO

El circo de Majencio, situado junto a la Via Appia, es uno de los recintos circenses mejor conservados de la Antigüedad. Fue construido entre 306 y 312 d. C. como parte del complejo imperial de Majencio, junto al mausoleo de Rómulo y la villa imperial.

El edificio alcanzaba aproximadamente 520 m de longitud y conserva todavía amplios sectores de la pista, parte de la spina, los carceres, estructuras de la cavea y las torres vinculadas a la salida de los carros.

 

Circo romano de Majencio
Circo de Majencio (foto: Carole Raddato)

 

3. CIRCO ROMANO DE MÉRIDA

El circo romano de Mérida constituye uno de los grandes monumentos de la antigua Emerita Augusta y uno de los circos mejor conservados del occidente romano. Fue construido durante época julio-claudia, extramuros de la colonia, junto a la vía hacia Toletum y Corduba, aprovechando la topografía del valle del Albarregas.

El recinto medía aproximadamente 403 m de longitud por 96 m de anchura y podía albergar alrededor de 30.000 espectadores. Se conserva, perfectamente visible, la pista, la spina, parte de las gradas y de la zona de los carceres.

 

Circo romano de Mérida
Circo romano de Mérida (foto: Sergio Geijo)

 

4. HIPÓDROMO DE TIRO

El hipódromo de Tiro se encuentra en el área arqueológica de Al-Bass, junto a la gran necrópolis romana y bizantina de la ciudad. Fue construido en el siglo II d. C., cuando Tiro mantenía una posición destacada en la costa oriental del Mediterráneo bajo dominio romano. El hipódromo llegó a tener capacidad para 40.000 espectadores.

El recinto alcanzaba unos 480 m de longitud por cerca de 90 m de anchura. Se conservan sectores de la cavea, galerías bajo las gradas, los carceres de salida, partes de la spina y las metae de piedra que marcaban los extremos de giro. Estos elementos permiten reconocer no solo la forma del edificio, sino también el recorrido que seguían las cuadrigas durante la carrera.

Este hipódromo conserva además un vestigio excepcional: dos termas asociadas a los equipos de los Azules y los Verdes. La identificación de los baños de los Azules procede de una inscripción descubierta en un mosaico del pavimento.

 

Circo romano de Tiro
Circo romano de Tiro (foto: stilus)

 

5. HIPÓDROMO DE JERASH

El hipódromo de Gerasa, la actual Jerash en Jordania, es uno de los mejores ejemplos conservados de circo romano en Oriente Próximo. Aunque más pequeño que otros grandes circos imperiales, conserva perfectamente identificable la estructura general del edificio. El recinto medía aproximadamente 245 m de longitud por 52 m de anchura y podía reunir a unos 15.000 espectadores.

Su construcción se vincula al desarrollo monumental de Gerasa tras la visita de Adriano en 129/130 d. C., aunque el edificio se completó probablemente a comienzos del siglo III. El hipódromo de Gerasa se encuentra junto a la puerta sur de la ciudad. Se conservan sectores de las gradas, la pista y los carceres de la zona de salida.

Actualmente el recinto se utiliza ocasionalmente para recreaciones históricas relacionadas con el mundo romano.

 

Circo romano de Jerash
Circo romano de Jerash (foto: APAAME)

 

6. HIPÓDROMO DE CESAREA MARÍTIMA

El hipódromo de Cesarea Marítima se situaba junto al mar, entre el puerto herodiano y el teatro. Las excavaciones de la Israel Antiquities Authority lo identificaron como el circo de Herodes, un edificio diseñado para carreras de carros dentro de la gran ciudad portuaria fundada por Herodes el Grande en la costa de Judea.

El recinto corría paralelo a la costa. La arena medía unos 300 m de longitud y algo más de 50 m de anchura. Su capacidad se ha estimado en torno a 13.000 espectadores. Flavio Josefo menciona en Cesarea espectáculos con carreras de caballos y carros, competiciones atléticas, combates de gladiadores y cacerías.

En una fase posterior, el edificio se transformó parcialmente para acoger espectáculos más propios de un anfiteatro, con modificaciones en la arena y en las gradas. En la actualidad podemos distinguir la pista junto al mar, sectores de la cavea y parte de la cabecera curva. Cesarea conserva además un obelisco de granito rojo, hallado en el área del hipódromo y recolocado en 2001, probablemente asociado a una fase posterior del edificio.

 

Circo romano de Caesarea Maritima
Circo romano de Caesarea Maritima (foto: Chris Belsten)

 

7. CIRCO ROMANO DE LEPTIS MAGNA

Leptis Magna fue una de las grandes ciudades romanas del norte de África. Su circo se situaba al este de la ciudad, junto a la costa y cerca del anfiteatro, en una zona destinada a los grandes espectáculos públicos.

El circo medía aproximadamente 450 m de longitud por unos 100 m de anchura. La spina, la barrera central alrededor de la cual giraban las cuadrigas, alcanzaba unos 231 m de longitud y poco más de 6 m de anchura. En ella está documentada una decoración hidráulica formada por cinco estanques con fuentes, además de los elementos utilizados para marcar las vueltas de la carrera. Los carceres, los cajones de salida de los carros, fueron añadidos en el año 162 d. C.

La proximidad del mar y el paisaje arqueológico de Leptis Magna convierten este circo en uno de los más espectaculares visualmente del mundo romano.

 

Circo romano de Leptis Magna
Circo romano de Leptis Magna (foto: Sebastià Giralt)

 

8. CIRCO ROMANO DE TARRAGONA

El circo de Tarraco se construyó a finales del siglo I d. C. dentro del recinto urbano, en la terraza inferior del gran complejo monumental provincial. Su posición, entre el foro provincial y la parte baja de la ciudad, explica una de sus principales singularidades: a diferencia de otros circos romanos, no se levantó en un espacio abierto extramuros, sino integrado en la ciudad.

El edificio medía unos 325 m de longitud y entre 100 y 115 m de anchura, con capacidad aproximada para 30.000 espectadores. Se construyó sobre grandes bóvedas de cemento romano que cumplían una doble función: sostenían las gradas, las escaleras y la plataforma superior, y servían como corredores internos para distribuir al público por el interior del edificio.

Hoy se conservan galerías bajo las antiguas gradas, sectores de la fachada, parte de la cabecera curva y espacios integrados en construcciones medievales y modernas. Tarragona mantiene en pie aproximadamente el 60 % del alzado original del circo, un dato que explica por qué es uno de los recintos circenses mejor conservados de Europa occidental.

 

Circo romano de Tarragona
Circo romano de Tarragona (foto: Sergio Geijo)
Bóvedas del circo romano de Tarragona
Bóveda del circo romano de Tarragona (foto: Sergio Geijo)

 

9. CIRCO ROMANO DE TOLEDO

El circo romano de Toledo se encuentra en la Vega Baja, extramuros de la antigua Toletum, al norte del casco histórico. Se construyó hacia la segunda mitad del siglo I d. C. y se convirtió en uno de los grandes edificios públicos de la ciudad romana.

El recinto superaba los 400 m de longitud. Los estudios arqueológicos sitúan sus dimensiones en torno a 423 m de largo por unos 101 m de ancho, mientras que la arena alcanzaba aproximadamente 408 m. La capacidad estimada ronda los 13.000 espectadores.

Los vestigios conservados corresponden sobre todo al graderío inferior del circo. Se mantienen bóvedas de opus caementicium sobre las que se apoyaba el primer cuerpo de gradas, además de sectores del pódium y estructuras visibles del hemiciclo. Tras el abandono del circo, algunas de sus estructuras fueron reutilizadas, en época islámica, aprovechando las bóvedas y muros del antiguo graderío, para la instalación de hornos cerámicos en el barrio alfarero de la Vega Baja.

vestigios del circo romano de Toledo
Circo romano de Toledo (foto: Santiago López-Pastor)

 

10. HIPÓDROMO DE CONSTANTINOPLA

El hipódromo de Constantinopla fue el gran circo del Imperio romano de Oriente. Levantado inicialmente en época de Septimio Severo y monumentalizado por Constantino, ocupaba el espacio de la actual plaza de Sultanahmet, junto al palacio imperial y Santa Sofía. Durante siglos fue el principal escenario de las carreras de cuadrigas, las ceremonias imperiales y la vida pública de la capital.

El edificio alcanzaba unos 450 m de longitud y podía reunir a decenas de miles de espectadores. Aunque las gradas y buena parte de la estructura desaparecieron, el trazado del hipódromo sigue marcado en la ciudad actual. En la antigua spina se conservan algunos de sus elementos más importantes: el Obelisco de Teodosio, la Columna Serpentina y el Obelisco Murado.

El hipódromo fue también uno de los grandes escenarios políticos de Constantinopla. Desde el kathisma, el palco imperial comunicado con el Gran Palacio, el emperador presidía las carreras y se mostraba ante la población. Allí actuaban las facciones de los Verdes y los Azules, que no fueron simples grupos de aficionados: en la capital oriental tuvieron un papel visible en la vida urbana, ceremonial y política.

En enero del año 532, durante el reinado de Justiniano, el hipódromo fue el centro de la revuelta Niká. El levantamiento comenzó en el ambiente de las carreras y unió temporalmente a Verdes y Azules contra el poder imperial. La rebelión estuvo cerca de derribar a Justiniano y terminó con una represión sangrienta dentro del propio hipódromo. Después de aquel episodio, las carreras continuaron celebrándose, pero el edificio quedó asociado para siempre a uno de los momentos más graves de la historia de Constantinopla.

 

Hipódromo de Constantinopla o circo romano de Estambul
Hipódromo de Constantinopla. Estambul (foto: emperortraveline)

 

 

MÁS INFORMACIÓN
La Roma de los espectáculos, anfiteatros, estadios y circos. viatorimperi.es/roma-espectaculos
Un paseo por la Mérida romana. viatorimperi.es/merida
La milenaria ciudad de Tiro. viatorimperi.es/tiro
Jerash, la antigua Gerasa de la Decapolis romana. viatorimperi.es/jerash
Cesarea, el gran puerto de Sebastos. viatorimperi.es/cesarea
Leptis Magna, la ciudad de Septimio Severo. viatorimperi.es/leptis-magna
Descubre Tarragona romana, Patrimonio Mundial de la UNESCO. viatorimperi.es/tarragona
Descubriendo el Toledo romano. viatorimperi.es/toledo
Estambul. Descubriendo la antigua Constantinopla. viatorimperi.es/estambul

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