Tanis. La capital de los faraones del Delta
Egipto – Sharqia
Tanis, la antigua Djanet egipcia, se encuentra en San el-Hagar, en la gobernación de Sharqia, en el noreste del Delta del Nilo, a 140 kilómetros de El Cairo. Durante varios siglos, Tanis fue residencia de reyes, centro religioso y capital de un reino que gobernó Egipto desde el Delta oriental. Hoy, sus ruinas forman uno de los conjuntos arqueológicos más extensos y menos conocidos del país.
Para muchos aficionados a la arqueología y el cine, el nombre de Tanis evoca de inmediato En busca del Arca Perdida (1981), la primera película de la saga de Indiana Jones. En la ficción cinematográfica, Tanis aparece como una ciudad sepultada por una gran tormenta de arena y redescubierta por los nazis en su búsqueda del Arca de la Alianza. La referencia parte de un relato bíblico: el faraón Sisac saqueó Jerusalén y se llevó los tesoros del templo, según el libro de los Reyes 14:25-26.
En realidad, no existe prueba histórica ni arqueológica de que el Arca fuera trasladada a Tanis. La ciudad real tampoco fue una urbe perdida bajo las dunas del desierto, sino una capital del Delta oriental del Nilo, cubierta con el tiempo por sedimentos, derrumbes y niveles arqueológicos. Su verdadera historia no pertenece a la leyenda cinematográfica sino a la arqueología faraónica y es mucho más fascinante.
Tanis alcanzó su máximo esplendor durante el Tercer Período Intermedio, cuando se convirtió en la capital de las dinastías XXI y XXII. Desde aquí gobernaron faraones como Psusennes I, Osorkon II o Sheshonq I, identificado con el Sisac mencionado en la Biblia.
Las excavaciones arqueológicas dirigidas por el arqueólogo francés Pierre Montet también se encuentran entre las más importantes de la historia de la egiptología. En 1939 Montet descubrió una necrópolis real que contenía varias tumbas prácticamente intactas, algo único desde el descubrimiento de la tumba de Tutankamón.

HISTORIA DE TANIS
La historia de Tanis está estrechamente ligada a la de Pi-Ramsés, la gran capital construida por Ramsés II en el Delta oriental. Durante el Imperio Nuevo, Pi-Ramsés se convirtió en una de las ciudades más importantes de Egipto. Desde allí se dirigían las campañas militares hacia Asia y se administraban los territorios orientales.
Sin embargo, la ciudad dependía de una rama del Nilo que permitía la navegación y el abastecimiento de la región. Con el paso del tiempo, los cambios en el curso fluvial provocaron su colmatación progresiva. La pérdida de acceso directo a las rutas navegables redujo la importancia estratégica de Pi-Ramsés y favoreció el desarrollo de nuevos asentamientos en la zona.
Fue así como Tanis comenzó a adquirir protagonismo. Situada más al norte, junto a la rama tanítica del Nilo, la ciudad se benefició de unas mejores condiciones de comunicación y acabó convirtiéndose en el principal centro político del Delta oriental.
Numerosos monumentos se trasladaron desde Pi-Ramsés hasta Tanis. Obeliscos, estatuas, bloques inscritos y elementos arquitectónicos fueron desmontados y reutilizados en los nuevos complejos monumentales. Durante muchos años, esta circunstancia llevó a algunos investigadores a pensar erróneamente que Tanis y Pi-Ramsés eran la misma ciudad.
Capital de Egipto durante el Tercer Período Intermedio
Tras el final del Imperio Nuevo, Egipto entró en una etapa marcada por la fragmentación política y la coexistencia de distintos centros de poder. En torno al año 1070 a. C., Smendes fundó la dinastía XXI y estableció su residencia en Tanis, convirtiéndose en la capital política del norte de Egipto. Mientras en el sur los sumos sacerdotes de Amón mantenían una enorme influencia desde Tebas, en el norte los faraones tanitas gobernaban desde el Delta oriental.
En este período reinaron faraones como Psusennes I, Amenemope y Psusennes II. Sus reinados coincidieron con una etapa de relativa estabilidad política y con importantes programas constructivos destinados a reforzar el prestigio de la ciudad.
A mediados del siglo X a. C., la dinastía XXII tomó el control del país. Sus gobernantes procedían de familias de origen libio asentadas en el Delta occidental. Entre ellos destacó Sheshonq I. Bajo su gobierno y el de sus sucesores, Tanis mantuvo su relevancia como uno de los principales centros políticos y religiosos de Egipto.
Pierre Montet y el descubrimiento de las tumbas reales
El redescubrimiento moderno de Tanis comenzó en el siglo XIX. El lugar fue visitado por la expedición napoleónica en 1798. Después trabajaron allí Jean-Jacques Rifaud, Auguste Mariette y Flinders Petrie. Sin embargo, el gran nombre de Tanis es Pierre Montet. Entre 1929 y 1956, el arqueólogo francés excavó sistemáticamente el yacimiento y sacó a la luz la necrópolis real.
En 1939, Montet descubrió la tumba de Psusennes I. El hallazgo fue extraordinario. La sepultura conservaba un ajuar real de enorme riqueza, con sarcófagos de piedra, un ataúd de plata, una máscara funeraria de oro, joyas y objetos rituales. Poco después aparecieron otros enterramientos de reyes y personajes de las dinastías XXI y XXII. La Segunda Guerra Mundial redujo el impacto mediático del descubrimiento, pero los tesoros funerarios de Tanis figuran entre los más importantes de la egiptología.
Desde 1965, la Misión Francesa de Tanis continúa el estudio del yacimiento. Sus trabajos han permitido revisar la arquitectura del recinto de Amón, la puerta de Sheshonq III, las tumbas reales, las inscripciones y la evolución urbana de la ciudad.

QUÉ VER EN TANIS
A diferencia de las ciudades monumentales del Alto Egipto, los restos de Tanis aparecen totalmente dispersos. El yacimiento ocupa una gran extensión. La antigua ciudad superaba las 200 hectáreas. Obeliscos derribados, colosos fragmentados, bloques de granito y vestigios de templos nos recuerdan el pasado esplendor de esta antigua capital.
La mayor parte de la visita se desarrolla dentro del antiguo recinto sagrado de Amón, auténtico corazón religioso y político de Tanis.
EL GRAN RECINTO DE AMÓN
El gran recinto de Amón fue el centro religioso y político de Tanis. Psusennes I impulsó su primera monumentalización dentro de una poderosa muralla de adobe, reforzada con bastiones que le daban un aspecto casi fortificado. En su interior se levantaron templos, patios, puertas monumentales, pozos rituales y la necrópolis real.
La mayor parte de los edificios de piedra caliza desapareció en la Antigüedad tardía, al ser desmantelados para la obtención de cal. Por este motivo lo que ha sobrevivido son sobre todo los materiales más resistentes: granito, cuarcita, basalto, estelas, sarcófagos y grandes bloques decorados. Muchos de ellos proceden de épocas anteriores, trasladados desde Pi-Ramsés cuando aquella ciudad perdió importancia. Los faraones de Tanis reutilizaron estatuas, obeliscos, bloques y puertas monumentales para embellecer su nueva capital.

LA PUERTA MONUMENTAL DE SHESHONQ III
Uno de los puntos más importantes del recorrido es la puerta monumental construida hacia el 800 a. C. por Sheshonq III, faraón de la dinastía XXII. Esta entrada se abrió en la muralla de adobe levantada por Psusennes I, reutilizando numerosos elementos anteriores.
En su construcción se emplearon fragmentos de obeliscos y colosos de Ramsés II, bloques de Keops y materiales de Sheshonq I. La fachada estuvo decorada con estatuas reales de granito, algunas de ellas ya reutilizadas anteriormente en Pi-Ramsés antes de ser trasladadas a Tanis.

EL TEMPLO DE AMÓN
El principal edificio religioso de Tanis estaba dedicado a Amón. Los faraones de las dinastías XXI y XXII impulsaron sucesivas ampliaciones del santuario, convirtiéndolo en uno de los centros religiosos más importantes del Delta.
Entre los restos visibles destacan numerosos bloques decorados con inscripciones jeroglíficas, fragmentos de columnas, de obeliscos y de esculturas reales. Muchos conservan los nombres de Ramsés II y otros soberanos del Imperio Nuevo.

LOS POZOS RITUALES
Dentro del templo de Amón se conservan cuatro pozos de caliza. Tres se sitúan al norte del patio delantero y pertenecen al Período Tardío. El cuarto se encuentra en el primer patio y parece anterior, probablemente de época de Sheshonq III.
Estos pozos proporcionaban agua para los ritos de purificación realizados en el templo. Antes de participar en el culto diario, los sacerdotes egipcios debían purificarse. El agua se utilizaba también en el cuidado ritual de la imagen divina y de los objetos empleados en las ceremonias.

LOS OBELISCOS DE TANIS
Tanis conserva una concentración excepcional de obeliscos. Muchos fueron trasladados desde Pi-Ramsés y reerigidos ante las fachadas monumentales del templo de Amón. Hoy aparecen caídos, fragmentados o reutilizados como bloques de construcción. Sus inscripciones conservan el nombre de Ramsés II y explican por qué durante tanto tiempo se confundió Tanis con la capital ramésida.

LOS COLOSOS REALES
Entre los restos monumentales destacan también numerosos fragmentos de estatuas colosales. Cabezas de granito, torsos de grandes dimensiones, tronos decorados con relieves y enormes bloques escultóricos aparecen repartidos por distintos sectores del yacimiento. Muchos pertenecieron originalmente a monumentos erigidos durante el reinado de Ramsés II.
En varios puntos del recorrido todavía pueden identificarse rasgos característicos de la iconografía real egipcia: el nemes, las barbas postizas ceremoniales y los cartuchos inscritos con los nombres de los soberanos.

EL LAGO SAGRADO DE AMÓN Y LOS TEMPLOS DE JONSU
En el norte del recinto se encontraba el lago sagrado de Amón, construido durante el Período Tardío. Para levantarlo se utilizaron bloques decorados de caliza procedentes de monumentos anteriores desmontados.
El lago formaba parte de la vida religiosa del templo. En los santuarios egipcios, estos espacios estaban vinculados a las purificaciones sacerdotales y a determinadas ceremonias relacionadas con el agua.
Al oeste del lago se levantaron varios templos sucesivos dedicados a Jonsu, hijo de Amón y Mut. El último fue construido por Nectanebo I, en la dinastía XXX. La presencia de Jonsu completa la tríada tebana en Tanis. Amón, Mut y Jonsu tuvieron aquí un reflejo religioso en el Delta, dentro de una ciudad que quiso presentarse como gran centro sagrado del norte.
EL TEMPLO DE MUT
Al suroeste del recinto de Amón se localiza el recinto de Mut, esposa de Amón. Este sector fue construido durante la dinastía XXI y fue reconstruido en varias ocasiones hasta época ptolemaica. Hoy se conservan algunos restos de sus estructuras y un pozo doble de caliza visible en el sector sureste del recinto.
LA NECRÓPOLIS REAL
Se encuentra en el sector suroccidental del recinto de Amón. Su localización dentro del propio recinto de Amón es una característica poco habitual en comparación con otros períodos de la historia egipcia. Mientras los faraones del Imperio Nuevo fueron enterrados en el Valle de los Reyes, los soberanos tanitas de las dinastías XXI y XXII eligieron descansar junto al principal templo de su capital.
Las tumbas principales pertenecen a Psusennes I, Osorkon II y Sheshonq III. Cerca de la entrada del yacimiento pueden verse algunos de los sarcófagos de piedra descubiertos durante las excavaciones. Los grandes tesoros funerarios se conservan en diferentes museos, especialmente en el Museo Egipcio de El Cairo.

LA TUMBA DE PSUSENNES I
El hallazgo más célebre de Tanis fue la tumba de Psusennes I, uno de los faraones más poderosos de la dinastía XXI. Contaba con dos cámaras abovedadas de granito, donde aparecieron el ajuar de Psusennes I y el enterramiento de Amenemope. El conjunto incluía una máscara funeraria de oro y lapislázuli, joyas, vasos rituales y un extraordinario ataúd de plata. La plata era un metal muy escaso en Egipto, más difícil de obtener que el oro, lo que aumenta la singularidad del hallazgo.
En la antecámara de caliza también fueron enterrados Siamun, Psusennes II y Sheshonq II. Además, se construyeron otras salas para miembros del entorno de Psusennes I, como el general Wendjebauendjed y el príncipe Ankhefenmut.
El ajuar de Psusennes I convierte a Tanis en una referencia esencial de la egiptología. La humedad del Delta afectó a los materiales orgánicos, pero los metales, piedras y joyas conservaron una riqueza extraordinaria.


LA TUMBA DE OSORKON II
La tumba de Osorkon II, faraón de la dinastía XXII, conserva un gran sarcófago de granito. En esta misma tumba también fueron depositados su padre Takelot I y su hijo Hornakht, sumo sacerdote de Amón.
El conjunto permite acercarse a las prácticas funerarias de los faraones libios del Delta. La dinastía XXII mantuvo formas tradicionales egipcias, pero las adaptó a una etapa política muy distinta a la del Imperio Nuevo.
En 2025, la Misión Francesa localizó 225 ushebtis de Sheshonq III en una de las cámaras de la tumba de Osorkon II. El hallazgo constituye uno de los descubrimientos más relevantes realizados en la necrópolis real de Tanis desde las excavaciones de Pierre Montet.
LA TUMBA DE SHESHONQ III
La tumba de Sheshonq III se construyó con numerosos bloques de caliza reutilizados procedentes de tumbas privadas de la dinastía XXI. En su interior se encontraban los sarcófagos de granito de Sheshonq III y Sheshonq IV. La cámara funeraria conserva textos del Libro del Más Allá, testimonio de la continuidad de las creencias funerarias egipcias durante el Tercer Período Intermedio.


VISITAS CERCANAS
BUBASTIS
La principal visita complementaria a Tanis es Bubastis, la antigua Per-Bastet, situada en las proximidades de la actual Zagazig. Este importante centro religioso del Bajo Egipto estuvo dedicado a la diosa Bastet y alcanzó una gran relevancia durante las dinastías XXI y XXII, contemporáneas del período de esplendor de Tanis. El yacimiento conserva restos del gran templo de Bastet, esculturas, bloques decorados y otros vestigios que permiten acercarse a la historia de una de las ciudades más importantes del Delta oriental.
Junto al yacimiento puede visitarse el Museo de Tell Basta, donde se exponen numerosas piezas procedentes de Bubastis y de otros enclaves arqueológicos de la región. La visita constituye un excelente complemento para comprender mejor la historia del Delta durante la época faraónica.
EL CAIRO
Quienes dispongan de más tiempo pueden dirigirse hacia El Cairo, situado a unas dos horas de carretera. El Museo Egipcio de la plaza Tahrir conserva algunas de las piezas más importantes descubiertas por Pierre Montet en Tanis, entre ellas la máscara funeraria de Psusennes I, joyas reales y parte de los ajuares hallados en la necrópolis. El Gran Museo Egipcio también incorpora objetos relacionados con la historia del Delta y del Egipto faraónico.
MÁS INFORMACIÓN TANIS (San al-Hajar al-Qibliya, San al-Hajar) HORARIOS: Verano, 9.00 a 18:00. Invierno, 9:00 a 17:00. Ramadán, 9:00 a 16:00. TARIFAS 2026: EGP 120 WEB: mota.gov.eg
